Entre el 7 y el 10% de los niños valencianos sufre ya bocio


El déficit de yodo, principal causa previsible de daños cerebrales en los recién nacidos 

En España el déficit de yodo es corriente porque nuestra tierra carece de él. Y se trata de un asunto importante porque esa carencia puede provocar cretinismo y malformaciones en el feto cuando las madres no han consumido suficiente cantidad durante el embarazo así como sequedad de la piel y el cabello, hipotiroidismo, hipersensibilidad al frío, palpitaciones cardíacas, baja actividad metabólica, obesidad y, en casos más graves, enanismo, sordomudez, apatía, retrasos del crecimiento, bocio y daño cerebral irreversible en los adultos. Y eso que las cantidades que se precisan de él son pequeñísimas. De ahí que para resolver el problema hace años se adoptara la inclusión de este mineral en la sal de mesa y hoy casi toda ella se comercializa como sal yodada.
Bueno, pues según afirma la doctora María del Carmen Millón -miembro del Grupo Yodo de la Sociedad Españolade Médicos Generales y de Familia (SEMG)- sólo el 27% de los hogares españoles consume habitualmente sal yodada. Siendo Andalucía, Extremadura y Madrid donde este problema es mayor. Es más, asegura que más del 25% de las embarazadas andaluzas está por debajo de los niveles recomendados. Una advertencia que se une a la de la doctora Inés Velasco -especialista en Obstetricia y Ginecología del Área Hospitalaria de Osuna (Sevilla) y miembro de la Sociedad Españolade Endocrinología y Nutrición– quien asegura que en todos los estudios realizados con mujeres embarazadas españolas se han detectado carencias de yodo. Al punto de que afirma: “La ingesta de yoduro potásico debería considerarse tan imprescindible durante el embarazo como el ácido fólico. Podría ser tanto la causa del retraso escolar de muchos niños como de hiperactividad”.
La doctora Velasco aseguraría asimismo que entre el 7 y 10% de los escolares valencianos sufre hoy bocio. Y recordó que según la Organización Mundialde la Salud (OMS) el déficit de yodo provoca una pérdida de coeficiente intelectual de entre 10 y 15 puntos.
Por nuestra parte recordamos que además de en la sal yodada este mineral está presente de forma abundante en todos los mariscos, los plátanos, las peras, las algas kelp y el fucus. Y, cómo no, en suplementos pero debemos advertir que así como no se conocen casos de intoxicación por consumo excesivo de yodo procedente de fuentes naturales no sucede lo mismo con el yodo preparado como fármaco: en estos casos una dosis excesiva puede provocar hipertiroidismo, vómitos, dolores abdominales, diarrea e, incluso, fallo renal. Por otra parte, su consumo como suplemento debería hacerse ingiriendo simultáneamente –en las cantidades adecuadas- L-tirosina, vitamina B6 y magnesio.