Greenpeace denuncia que Estados Unidos ha aprobado bacterias transgénicas sin contar con aval científico

 

Greenpeacepresentó a finales de Enero en Montreal (Canadá) un documento en el que denuncia las irregularidades cometidas por el Gobierno estadounidense al permitir la liberación de bacterias potencialmente dañinas para el medio ambiente y la salud.
La Agencia para la Protección del Medio Ambiente de EE.UU. (EPA) ha autorizado la comercialización de bacterias fijadoras de nitrógeno en contra de las opiniones de sus propios expertos. Estas bacterias (una línea de Rhizobium melitoti conocida como RBMPC-2 y comercializadas bajo el nombre de Dormal Plus) han sido modificadas mediante la introducción de material genético de cinco especies diferentes para conferirles características que van desde el incremento de la fijación de nitrógeno en la alfalfa hasta la resistencia a antibióticos.
Su conflictiva aprobación ha contado con la oposición de varios científicos de la propia EPA y con el abandono de su cargo de uno de los científicos del subcomité encargado de evaluar los potenciales riesgos de las bacterias.
Según recoge el documento, las bacterias podrían incrementar la resistencia a antibióticos como la estreptomicina y la espectinomicina al traspasar sus transgenes a otros microorganismos y cepas de patógenos. Ambos antibióticos son todavía de amplio uso en diferentes terapias humanas como la brucelosis u otras infecciones micobacterianas que afectan a decenas de miles de enfermos de SIDA anualmente.
Esta bacteria se trata del primer y único organismo transgénico aprobado que contiene una secuencia genética no caracterizada (es decir, de la que se desconoce su comportamiento y función total), por lo que la capacidad de producir efectos impredecibles es mucho mayor. La capacidad de expansión, combinación y multiplicación de los microorganismos hace que sean totalmente impredecibles e imposibles de controlar una vez liberados en el medio.
Aunque han sido diseñadas para incrementar la fijación de nitrógeno en la alfalfa, los estudios presentados por la empresa que reclamó y consiguió la autorización –Urbana Labs– no han podido demostrar ningún beneficio claro en este sentido. Incluso muchas de las pruebas de campo aportadas para apoyar su petición se realizaron con otras bacterias diferentes a las que eran motivo de discusión.
Ecologistas y varios científicos estadounidenses han espresado su preocupación por el hecho de que estas bacterias puedan contaminar genéticamente a los países vecinos e, incluso, inocularse en otras especies emparentadas -como el trébol dulce o el mesquito- generando plagas de consecuencias devastadoras para el medio ambiente y la agricultura.