Se reúnen más de 25.000 oncólogos en Estados Unidos

Serán sometidos a un nuevo lavado de cerebro… y quizás a un centrifugado

Más de 25.000 oncólogos se han congregado en Orlando (EEUU) con motivo de la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), escaparate donde las multinacionales farmacéuticas presentan normalmente sus nuevos –e inútiles- fármacos para “combatir” el cáncer. Este año los inversores –quienes especulan y viven del negocio de la enfermedad (porque en esta industria la salud no es rentable)- y los “especialistas oficiales en cáncer” esperan con ansia conocer las “nuevas generaciones” de fármacos de las multinacionales que los expertos en marketing prometen “personalizados”, dirigidos contra moléculas concretas y que, por supuesto, serán mucho más caros. Y no porque curen el cáncer, por supuesto, ya que tal cosa no se pretende pues se mataría a la gallina de los huevos de oro.
Los más esperados son Herceptin, Avastina y Tarceva (erlotinib). Se presentan como medicamentos de última generación porque se supone que son capaces de dirigirse específicamente contra las células cancerosas en lugar de matar a toda célula que se cruce en su camino –incluidas las sanas, por supuesto- como de forma indiscriminada hacen ahora todos los fármacos quimioterápicos. Los dos primeros los ha desarrollado la compañía biotecnológica Genetech, en gran parte propiedad de Roche. La Avastina está ya aprobada para tratar el cáncer y ahora se espera que se autorice para los tumores de mama y pulmón. El Herceptin lleva 7 años en el mercado y se usa para tratar tumores de mama avanzados pero ahora quieren que se apruebe también en tumores en fase inicial. En cuanto a Tarceva lleva un año aprobado por la FDA para tratar tumores pulmonares y ahora se intenta demostrar que sirve para tratar el cáncer de páncreas.
La GlaxoSmithKline, por su parte, dará a conocer sus ensayos con Lapatinib en el tratamiento del cáncer de mama -aún en fase II- mientras Novartis ofrecerá datos comparativos deFemara (letrozol) -su inhibidor de la aromatasa- frente al tradicional Tamoxifeno que se utiliza para evitar las recaídas tras la cirugía.
Pfizerpresentará también un fármaco experimental bautizado como Sutent (SU11248) para “reducir el tamaño de los tumores”. Sólo que ya se conoce a cambio de qué: de sufrir fatiga, hipertensión, diarrea y abrasiones en pies y manos. Y eso que el director del equipo que experimenta con él, Robert Motzer -del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York- ya adelanta que “el fármaco no cura“. Es más, reconoce que el medicamento puede reducir o controlar el crecimiento del tumor “pero éste vuelve a reaparecer siempre en algún momento”.
También presentará Pfizer los resultados de otro fármaco bautizado como AG13736 que está probándose con un grupo de 52 personas con cáncer de riñón pero no le dan mucho bombo porque al parecer los resultados no son para presumir.
En cuanto a la multinacional alemana Bayer presentará -en colaboración conOnyx– los resultados en cáncer de riñón de su nuevo fármaco Soranefib (también llamado BAY 43-9006), actualmente en fase III con unos 900 pacientes. Al parecer a quienes lo tomaron les “desapareció” el tumor –aparentemente- nada menos que durante ¡24 semanas! frente a las 12 logradas en el grupo control que recibió placebo. Es decir, que ”parece funcionar” durante casi seis meses… y luego el cáncer aparece de nuevo. ¡Qué éxito!
Los especialistas en vender humo dicen que se trata de “avances significativos” por el simple hecho de que reducen el tumor durante un tiempo y ralentizan un poco el avance de la enfermedad. Aunque sea a costa de hacer sufrir al enfermo por sus efectos yatrogénicos.
Lo que casi ningún medio de comunicación destacará es que en realidad se trata de fármacos que no curan el cáncer, en la mayoría de los casos no prolongan siquiera la vida y las pocas veces que lo hacen a los pacientes no les suele compensar porque su calidad de vida es mucho peor debido a los efectos secundarios.
La verdad es que la reunión de ASCO da ASCO.