La carencia de vitamina D aumenta el riesgo de disfunción cerebral

 

La carencia de vitamina D aumenta el riesgo de disfunción cerebral. Así lo asevera al menos un equipo conjunto coordinado por Joyce C. McCann y Bruce N. Ames del Hospital Infantil y del Centro de Investigación de Oakland cuyos resultados acaban de aparecer en American Societies for Experimental Biology Journal. Asimismo explican que los receptores a través de los cuales actúa la vitamina D son capaces de captar alrededor de 900 genes diferentes.
Por nuestra parte cabe añadir que se trata de una vitamina “especial” ya que se produce en nuestro organismo gracias a la acción de los rayos ultravioletas lo que fomenta la presencia en la piel de colecalciferol (provitamina D-3) aunque también puede obtenerse con la alimentación mediante la ingesta de alimentos como el hígado de algunos pescados de donde se obtiene colecalciferol (provitamina D-3). Ahora bien, para que ambas sustancias sean biológicamente activas es necesario que sean transformadas en el hígado desde donde a través de la sangre pasarán a los riñones para, con la participación de otras sustancias, transformarse en la forma más activa: calciferol. Y se encuentra sobre todo en los pescados y aceites de pescados, los huevos, los cereales integrales, la leche y los hígados de vaca, cordero y cerdo.
Indispensable para el mantenimiento de unos niveles adecuados de calcio y fósforo -necesarios en la formación del esqueleto y los dientes- favorece la coagulación de la sangre, mantiene en buenas condiciones el sistema nervioso y, como ahora acaba de constatarse, previene disfunciones cerebrales.
Asimismo se sabe que su déficit provoca una inadecuada absorción del calcio y, por ende, osteomalacia, osteoporosis, caries dentales de carácter grave y raquitismo en los niños con deformación y ablandamiento de los huesos así como arqueamiento de las piernas, ablandamiento del cráneo, bajo desarrollo muscular y dificultades respiratorias por hundimiento del tórax.