La Fundación Vivo Sano pide que se prohíba el bisfenol A en los materiales de uso alimentario

La Fundación Vivo Sano puso en marcha en febrero pasado una iniciativa para que en España se prohíba el uso del bisfenol A en todo producto que esté en contacto con alimentos. Y es que si bien en Europa solo está prohibido aún su uso en biberones Francia acaba de decidir prohibirlo en todo material que esté en contacto con alimentos y Bélgica y Suecia han empezado a dar pasos en el mismo sentido.

La iniciativa se apoya en un amplio informe de 76 páginas elaborado por el director de Hogar sin tóxicos, Carlos de Prada, que cuenta con el aval de Nicolás Olea, catedrático en la Facultad de Medicina de la Universidad de Granada y miembro del comité de expertos de la Unión Europea sobre disruptores endocrinos en utensilios y prácticas médicas. Informe que recoge la documentación científica disponible sobre los negativos efectos del bisfenol A en el sistema hormonal. “Se trata de un potente disruptor endocrino -explicaría Nicolás Olea- que actúa incluso a dosis muy bajas y está asociado a diabetes, obesidad, infertilidad, cánceres de mama y próstata, problemas cardiovasculares, alteraciones en el desarrollo neurológico y cerebral y trastornos del comportamiento, entre otras patologías. Y llega a nuestro organismo a través de los plásticos y resinas con las que se elaboran los envases de alimentos, las botellas de policarbonato y las latas de conserva. Por eso todos tenemos ya bisfenol A en sangre cuando no debería ser así”. Olea denunciaría luego que “hay cientos de estudios que alertan del problema desde hace décadas; nuestro grupo de trabajo ya documentó en 1995 cómo las células tumorales proliferan en contacto con el bisfenol A proveniente ¡del líquido de cobertura de las latas de conserva!”.
Carlos de Prada anunció por ello que ya han empezado a contactar con todos los grupos políticos del arco parlamentario porque “esto no debe ser una iniciativa partidista ya que estamos hablando de la salud de los ciudadanos y de todos los contaminantes químicos que hay en nuestra comida el bisfenol A es el principal, sus efectos negativos son bien conocidos y es urgente que se dicten normas que garanticen su erradicación”.
Para el director de la Fundación Vivo Sano, Alfredo Suárez, “el hecho de que la Unión Europea ya lo haya prohibido en los biberones da idea de su toxicidad pero esa medida es insuficiente para proteger la salud del conjunto de los consumidores“. Y de ahí, explicaría, que diversas instituciones científicas -nacionales e internacionales- hayan firmado ya un documento de apoyo –entre ellas la World Association for Cancer Research (WACR)- y se haya empezado a recabar la adhesión de científicos españoles y extranjeros a la propuesta. Alfredo Suárez agregaría que la fundación que dirige ha puesto en circulación un vídeo divulgativo en el que se explica qué es el bisfenol A y cómo llega al organismo a fin de concienciar a la población y lograr el respaldo ciudadano.
Hasta aquí la noticia. Nosotros recordamos a nuestros lectores que venimos alertando del peligro del bisfenol A desde hace años. De hecho tres semanas después de publicar en el nº 131 el reportaje Potencial peligro de biberones, chupetes, tetinas, botellas y otros productos de uso masivo –puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com- la Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (AESA) emitió un comunicado oficial asegurando que “no había ninguna razón para modificar las dosis máximas de bisfenol A que el organismo puede tolerar” pero luego, sin que transcurriese siquiera mes y medio de ese comunicado, la Unión Europea decidió prohibir en su seno la comercialización de todos los biberones de plástico que lo lleven “por sus posibles efectos perjudiciales para la salud de los niños” según rezaba el nuevo comunicado oficial. Decisión que tomó tras una reunión de su Comité Permanente para la Cadena Alimentaria y la Salud Animal. «Hay estudios –reconoció el Comisario de Salud y Consumo de la Unión Europea, John Dalli- que demuestran que el bisfenol A puede tener efectos negativos en el desarrollo del niño, afectar a su sistema inmune y fomentar la aparición de tumores». En suma, tuvieron que rectificar sobre la marcha dándonos de nuevo la razón aunque en una decisión indignante permitieron que se vendieran hasta junio de 2011 para no perjudicar a los fabricantes aunque pudieran seguir afectando a la salud de cientos de miles de bebés. Así lo dimos a conocer en una noticia que apareció en el nº 134 en la que añadimos que no se habían prohibido sin embargo los plásticos de policarbonato que lo contienen y utiliza la industria en muchos otros productos como chupetes, tetinas, juguetes, botellas de plástico con agua, colas y refrescos, vasos y cubiertos de plástico o envases para guardar comida así como en el revestimiento interior de las latas de conserva y las tapas de los potitos infantiles. Sin olvidar que está presente en los discos compactos, los equipos de seguridad y numerosos otros productos sanitarios.
El lector interesado en ampliar la información puede leer en nuestra web –www.dsalud.com– los artículos que con los títulos ¿Podrá la industria química seguir contaminándonos impunemente?, El enorme peligro de algunos envases de plástico e Injustificable intoxicación masiva de los niños publicamos en los números 63, 112 y 136 respectivamente –además del ya citado Potencial peligro de biberones, chupetes, tetinas, botellas y otros productos de uso masivo del nº 131- así como las noticias que sobre el tema aparecieron en los números 50, 109 y 130.