La gente empieza a tomar menos fármacos

 

El negocio de la industria farmacéutica disminuye según IMS Health, consultora especializada en el sector. Una excelente noticia que demuestra que cada vez es mayor el grado de conciencia de las personas sobre la realidad de los fármacos sintéticos. Lo que no obsta para que sigan siendo el mayor negocio del mundo ya que se calcula que en el 2008 venderán productos por valor de unos 510.000 millones de euros. Gigantesca cantidad de dinero que jamás se alcanzaría si la venta fuera directa y no la financiaran los estados. La mala noticia es que donde menos ha disminuido el gasto farmacéutico, entre los cinco países de Europa que más gastan, es España. Pero también hay una “buena” noticia: en el 2008 expiran las patentes de numerosos fármacos y los genéricos irrumpirán en el mercado. Es el caso de los llamados reguladores de lípidos, los antihipertensivos (antagonistas del calcio), los “modernos” antidepresivos (los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina), algunos para la osteoporosis y ciertos protectores gástricos. IMS Health calcula que en el 2008 más de dos tercios de las recetas emitidas en Estados Unidos, por ejemplo, serán de genéricos. Y algo similar ocurrirá en algunos países europeos y Japón.
Otras de las causas del descenso de ventas -según el informe- es el endurecimiento de las medidas legislativas sobre su seguridad dados los recientes escándalos de fármacos que han provocado graves lesiones -e, incluso, la muerte- a miles y miles de enfermos. De ahí que IMS Health anticipe que en el futuro se van a limitar las indicaciones terapéuticas de los medicamentos, se va a exigir a las empresas que informen más claramente de los problemas que puede provocar su ingesta y habrá mayor control a la hora de aprobar nuevos productos. A pesar de lo cual vaticina que en el 2008 se lanzarán 29 fármacos “innovadores” (en la década de los 90 se lanzaban 45 de media).
Algunos de los grandes laboratorios ya han anunciado despidos y la adopción de medidas para ahorrar costes. La pregunta es, ¿habrá entonces menos dinero para alquilar conciencias?