La sobreprotección a las infecciones en la infancia puede ser negativa

¿Puede un exceso de higiene en la infancia ser contraproducente ya que el sistema inmune se desarrolla en los primeros años y es cuando debe aprender a afrontar posibles infecciones? Hasta ahora sólo sostenían esa convicción algunos inmunólogos, pediatras y médicos de familia pero un grupo de investigadores estadounidenses de la Harvard Medical School coordinado por Dennis Kasper y Richard Blumberg acaba de publicar en Science un trabajo con dos enfermedades consideradas autoinmunes -el asma y la colitis ulcerosa- que lo corrobora. ¿Cómo? Estudiando la susceptibilidad a ambas enfermedades en ratones libres de gérmenes y en ratones de laboratorio que vivían en un entorno normal. “Constatamos sorprendidos que los ratones libres de gérmenes eran muy susceptibles a ambas patologías –explicaría Kasper– a diferencias de los ratones normales que fueron bastante resistentes a ambas”.
En un intento por revertir la situación los investigadores infectaron entonces a los ratones adultos criados en un ambiente libre de gérmenes para intentar potenciar su sistema inmune pero siguieron siendo vulnerables a ambas enfermedades. Entonces infectaron a hembras preñadas del grupo libres de gérmenes poco antes de dar a luz y descubrieron que sus crías sí nacían protegidas ya contra ambas patologías. 
“Nuestro trabajo-aseveraría Kasper- muestra hasta qué punto es importante para que el sistema inmune se desarrolle adecuadamente exponerse a los gérmenes en las primeras etapas de vida”.
Otro de los datos significativos que apoya lo descubierto es que siendo muy baja la cantidad de “células asesinas naturales” en los pulmones y el colon de los ratones normales y muy alta en los ratones libres de gérmenes la situación no cambió nada cuando se infectó a ambos grupos siendo ya adultos. Los ratones criados en un espacio libre de gérmenes siguieron siendo mucho más susceptibles a la colitis y el asma.
Sin embargo cuando se utilizaron anticuerpos para bloquear la actividad de las “células asesinas naturales” en los ratones jóvenes libres de gérmenes éstos quedaron protegidos contra las dos enfermedades. Lo que sugiere que era la gran cantidad de las mismas lo que estaba en la raíz de su alta susceptibilidad.