La vitamina D3 ayuda en casos de esclerosis múltiple

Las personas con déficit de vitamina D3 (colecalciferol) tienen mayor riesgo de desarrollar esclerosis múltiple; de hecho  el grado de discapacidad es mayor entre quienes padecen ya la enfermedad y les falta esa vitamina así que su ingesta les ayuda… siempre que la tomen a altas dosis. Al menos así lo indica una investigación efectuada en la Facultad de Medicina John Hopkins de la Universidad de Baltimore (EEUU) coordinada Peter A. Calabresi que acaba de publicarse en Neurology. Es más, según aseveran todo indica que la vitamina D3 puede ser «un tratamiento barato, seguro y muy conveniente para los enfermos de esclerosis múltiple» aunque habrá que hacer nuevas investigaciones con mayor número de enfermos para confirmar los resultados y entender mejor el mecanismo que hace que ello sea así.

En este caso se estudió a 40 personas con esclerosis múltiple remitente-recurrente a las que durante seis meses se dieron a diario suplementos de vitamina D3 a dosis superiores a la recomendada (600 UI); a unos 800 UI y a otros una cantidad muy superior: 10.400 UI. Analizada la sangre de los participantes al iniciarse el tratamiento así como a los tres y seis meses se constataría que el número de linfocitos T secretores de CD4 e interleucinas 17 –a las que se achaca la destrucción de la mielina que rodea a las neuronas- disminuyó… pero solo entre los que recibieron la dosis más alta. Según explican mientras en una persona sana bastan 30 ng por mililitro de vitamina D3 en sangre estos enfermos requieren más de 50 ng por mililitro. Un resultado que sorprende, añadiremos nosotros, porque por cada incremento de 5 ng solo se logró una disminución del 1% de esos linfocitos T.

Y no ponemos en duda la eficacia terapéutica de la vitamina D ya que en el nº 127 de la revista -correspondiente a mayo de 2010- ya explicamos que la vitamina D previene y ayuda en muchas otras patologías; al menos así lo indicaban dos estudios del Instituto del Corazón del Centro Médico Intermountain de Murray (EEUU) dados a conocer durante la reunión anual del Colegio Americano de Cardiología que se celebró en Atlanta. J. Brent Muhlestein, miembro del equipo que siguió durante un año a dos grupos de personas -el primero de más de 9.400 pacientes, la mayoría mujeres, y el segundo de 31.000- afirmaría que basta tener 43 nanogramos por mililitro de sangre de vitamina D para que disminuyan las posibilidades de padecer problemas cardiovasculares y óseos, hipertensión, diabetes, depresión y fallos renales. Lo singular es que hoy se considera normal tener 30 nanogramos por mililitro pero según esos investigadores esa cifra es demasiada baja. Para Muhlestein los datos demuestran que toda persona con niveles inferiores debería plantearse de inmediato tomar más el sol o ingerir suplementos de vitamina D. Agregando que la dosis diaria recomendada sería de 1.000 a 5.000 unidades internacionales (UI) en función del estado de salud de la persona.

Dar metabolitos activos de vitamina D oralmente a los enfermos renales reduce además un 40-45% la mortalidad cardiovascular, infecciosa y tumoral según una investigación coordinada por el Dr. Jorge Cannata -jefe del servicio de Metabolismo Óseo y Mineral del Hospital Central de Asturias- que se publicó en Kidney Internacional recogiendo el resultado del trabajo de 1.500 investigadores distribuidos en 183 centros de seis países que durante cuatro años estudiaron los casos de 16.000 pacientes en diálisis. Asimismo se comprobó que bastan pequeñas dosis de vitamina D para reducir la inflamación.

Hasta ahora la vitamina D -y sus derivados- se empleaba fundamentalmente para tratar alteraciones del metabolismo óseo pero en los últimos años se ha sabido que no se trata propiamente de una vitamina sino de un complejo hormonal que interviene también en funciones relacionadas con el corazón, los vasos sanguíneos e, incluso, el sistema inmune ayudando a controlar las infecciones y afrontar el cáncer.

Ahora bien, lo cierto es que tomar el sol entre 20 y 30 minutos al día proporciona hasta 10.000 UI así que los suplementos están bien para quienes viven en países donde ver el sol en determinadas épocas del año es un lujo o para quienes no permanecen en la calle apenas y se hallan siempre a resguardo de los rayos solares.