Las directrices del Codex Alimentarius sobre suplementos vitamínicos y minerales avanzan

La gran industria farmacéutica sigue presionando

Durante la primera semana de noviembre se reunió de nuevo en Bonn (Alemania) el llamado “Comité del Codex sobre nutrición y alimentos para regímenes especiales” (CCNFSDU) para discutir las controvertidas Directrices sobre suplementos vitamínicos y minerales. Como ya se esperaba, el Comité acordó terminar sus deliberaciones en esta reunión y avanzar las Directrices para su aprobación hasta el Trámite 8 que es en realidad la última etapa del proceso. Como resultado de esta decisión las Directrices serán estudiadas en una reunión de la Comisión del Codex Alimentarius que se celebrará en Roma en julio de 2005 a fin de que el texto sea ratificado y aceptado como un nuevo estándar mundial.
Las Directrices para suplementos vitamínicos y minerales están siendo discutidas en el Codex Alimentarius desde 1990 e inicialmente su objetivo era limitar las cantidades máximas de vitaminas y minerales en suplementos sólo hasta los niveles de las CDR (cantidades diarias recomendadas). Como era previsible la aparición de esa propuesta provocó gran indignación entre los consumidores. Sin embargo, en su reunión de noviembre de 2003 -tras la vehemente oposición del Dr. Matías Rath y del movimiento mundial por la libertad en la salud, el ya mencionado CCNFSDU se rindió finalmente y decretó que los niveles máximos se determinarían por medio de la valoración científica de riesgos. Inquietantemente, sin embargo -y como indicio de lo que estaba por venir-, en esa misma reunión las Directrices también se avanzaron del Trámite 3 al Trámite 5 del proceso de aprobación del Codex (de 8 trámites en total).
Tras una reunión posterior de la Comisión del Codex Alimentarius -que se celebró en Ginebra entre el 28 de junio y el 3 de julio de 2004- las Directrices avanzaron aún más, hasta el Trámite 7 del proceso, a sólo un paso pues de completarse. Y con ese trasfondo en mente 280 delegados, observadores y consejeros en representación de 62 estados miembros y 25 organizaciones no gubernamentales internacionales se reunieron en el Brukenforum de Bonn para la reunión de este año. Las discusiones que allí tuvieron lugar siguieron básicamente el mismo patrón que las del año pasado en cuanto que el Presidente del Comité, el Dr. Rolf Grossklaus, mostró de nuevo una clara preferencia y parcialidad hacia las peticiones del delegado de la Comisión Europea, Basil Mathioudakis. Siempre que se producía un desacuerdo en el Comité acerca de cualquier aspecto del texto, por ejemplo, Grosskalus se ponía clara e invariablemente de parte del Sr. Mathioudakis y, por ende, de la Unión Europea. Como resultado algunas partes de las Directrices del Codex sobre suplementos vitamínicos y minerales son prácticamente similares a secciones de la igualmente controvertida Directiva sobre Suplementos Alimenticios de la Unión Europea.
Hay que explicar que los informes oficiales que se emiten tras las reuniones del Codex no siempre son exactos y a menudo no reflejan ni las discusiones que han tenido lugar ni la manera en que las cuestiones se “decidieron”. No es sorprendente, por tanto, que haya varios ejemplos en el informe del CCNFSDU de este año de acontecimientos reescritos para crear una ilusión de democracia durante la reunión.
Por ejemplo, el informe dice que el Comité decidió centrar la discusión en las secciones de las Directrices sobre suplementos vitamínicos y minerales que aparecían entre corchetes. Sin embargo, ya que las secciones entre corchetes eran sólo aquellas pocas frases que no habían podido ser acordadas por el Comité en su reunión anterior esta decisión fue especialmente importante ya que tuvo el efecto de limitar seriamente el alcance de las discusiones que tuvieron lugar. La verdad, sin embargo -algo que el informe no decía-, fue que al principio de la reunión su Presidente, el Dr. Grosskaus, había indicado al Comité que la discusión debería centrarse en las partes del texto que seguían apareciendo entre corchetes. Como resultado, al Comité no se le dio elección sobre esta cuestión y siempre que alguien intentó abrir una discusión sobre un área controvertida del texto que no estuviera entre corchetes el Dr. Grossklaus sencillamente evitó que lo hiciera.
De forma parecida, el informe también dice que el Comité, reconociendo que se habían realizado progresos importantes en el texto, acordaba avanzar las Directrices para su aprobación en el Trámite 8 por la 28 Sesión de la Comisión del Codex Alimentarius. Sin embargo, lo que realmente ocurrió fue que el Dr. Grossklaus dijo que él quería hacer avanzar las Directrices para su adopción en el Trámite 8 y el Comité, una vez más, no tuvo oportunidad de discutir la cuestión.
Y lo que es aún peor, algunas importantes discusiones que tuvieron lugar durante la reunión ni siquiera aparecen mencionadas en el informe. La Federación Nacional de Salud (NHF), por ejemplo, que es la única organización no gubernamental asistente al Codex que ha estado sistemáticamente en favor de la libertad en la salud, había pedido específicamente durante la reunión que se indicara, bien en el texto de las Directrices, bien en el propio informe, si la aplicación de las Directrices era o no obligatoria para los países. El Dr. Jeronimas Maskeliunas respondió a la pregunta de Federación Nacional de Salud en nombre de la Secretaría del Codex, y dijo que los documentos que está elaborando el Comité “no son obligatorios”. Y añadió que son “los estados miembros los que deciden cómo utilizarlas”. La Federación Nacional de Salud pidió que eso constara en el informe. Sin embargo, cuando se distribuyó el borrador el último día de la reunión éste no incluía mención alguna de la pregunta de la Federación Nacional de Salud ni de la respuesta del Dr. Maskeliunas. La Federación Nacional de Salud se dirigió entonces al Presidente y le pidió repetidas veces que incluyese la mención a esa cuestión tan importante en el informe oficial que se realizaría tras la reunión. A lo que el Dr. Grossklaus se negó alegando que no estaba obligado a hacer caso a esas peticiones. Por tanto, en lo que respecta al informe es como si esa cuestión de vital importancia no hubiera sido discutida.
Las Directrices que se aprobaron en Bonn no prohibirán de forma inmediata, en todo caso, las terapias naturales. Debido a la fuerte oposición a las Directrices el texto que se aprobó en Bonn este año es solo un documento “marco” y no regula ninguno de los aspectos más controvertidos de la Directriz que a la Comisión del Codex Alimentarius le hubiera gustado incluir. Por ejemplo, los niveles máximos permitidos en suplementos vitamínicos y minerales serán establecidos por separado en una fecha posterior sin especificar. De manera similar -y al contrario de lo que ocurre en el caso de la Directiva sobre suplementos alimenticios de la UE-, la Directriz no contiene una lista de fuentes de nutrientes permitidas (la llamada “lista positiva”) y tampoco se añadió nada al texto este año para permitir una posterior adición de una lista semejante.
La Comisión del Codex Alimentarius, como tal, tiene sin duda la esperanza de que los consumidores se calmen con un sentimiento falso de seguridad cuando sepan que las Directrices sobre suplementos vitamínicos y minerales no prohibirán de manera inmediata las terapias naturales. Sin embargo, ya ha quedado claro que el plan final es añadir uno a uno los aspectos más controvertidos de las restricciones a vitaminas y minerales con la esperanza de que si la Comisión del Codex Alimentarius procede con suficiente lentitud los consumidores no mostrarán una oposición significativa hasta que sea demasiado tarde.
Acerca del proceso de análisis de riesgos que se utilizará para establecer los “niveles máximos” es interesante señalar que el representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo durante la reunión del Codex que la organización estaba a favor de pasar de un enfoque de “no nutrientes” a un enfoque basado en lo “apropiado del nutriente”. Aparentemente es una buena noticia porque, como ya sabemos, los nutrientes no son venenos y son absolutamente esenciales para la vida. Aún así no debemos dejarnos engañar por esta retórica ni dejarnos adormecer por una sensación falsa de seguridad.
En septiembre de 2004, por ejemplo, la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO) y la OMS anunciaron un proyecto conjunto de evaluación de riesgo de nutrientes que pretendía definir un enfoque “de base científica” y “aplicable internacionalmente” para la valoración de riesgos de nutrientes. El objetivo del proyecto se describe como proporcionar asesoramiento científico acerca de los principios y metodologías a utilizar cuando se realicen valoraciones de riesgo para nutrientes y sustancias relacionadas. Sin embargo, al ser la FAO y la OMS los administradores conjuntos de la Comisión del Codex Alimentarius los resultados de su proyecto de valoración de riesgos en nutrientes tendrá muchísima influencia en los niveles que recomendará el Codex en relación con las Directrices sobre suplementos vitamínicos y minerales. Por tanto, es inquietante que el documento preparatorio publicado por la FAO/OMS cuando se anunció el proyecto tienda a sugerir que las opiniones publicadas del Comité Científico para la Alimentación (SCF) de la Unión Europea tendrán mucha influencia en el resultado del trabajo de valoración de riesgos de la FAO/OMS. Esto no contribuye en absoluto a fomentar la confianza en el proyecto de valoración de riesgo en nutrientes de estas dos entidades ya que muchas de las opiniones publicadas del Comité Científico para la Alimentación son completamente contrarias no solo a los principios de la Medicina Ortomolecular sino también al sentido común. Su opinión sobre la vitamina B3o niacina, por ejemplo, sugiere que el “nivel máximo seguro” debería fijarse en sólo 10 mg, una cantidad que está ligeramente por encima de la mitad de la CDR de la Unión Europea.  Está claro, por tanto, que debemos ver el proyecto de la FAO/OMS de valoración de riesgos en nutrientes con una saludable dosis de escepticismo.
Algo más positivo, sin embargo, es que Sudáfrica –que en los últimos años ha sido la única delegación nacional asistente al Codex que ha estado continuamente a favor de la libertad en el ámbito de la salud- haya recibido mucho apoyo en la reunión de este año, no solo de la Federación Nacional de Salud sino también de las delegaciones nacionales de la India, Tanzania, Ghana y Zimbabwe. Se trata de un avance importante porque aunque el número de delegaciones en favor de la libertad en la salud que asisten al Codex sigue siendo pequeño por fin ha empezado a crecer.
Otro resultado positivo de la reunión del Codex de este año fue que Sudáfrica consiguió conservar la presidencia del grupo de trabajo que establecerá los nuevos valores de referencia de nutrientes (VRN). La delegación de Sudáfrica ha subrayado de forma sistemática el hecho de que el enfoque tradicional a la nutrición basado en CDR no promueve una salud óptima y ahora intentará que los nuevos valores de referencia de nutrientes (VRN) se establezcan en niveles que tengan en cuenta la prevención y reducción de enfermedades y el mantenimiento de un estado nutricional óptimo.
El grupo de trabajo seguirá por tanto con su trabajo y, entre otras cosas, establecerá las bases científicas sobre las que se establecerán los VRN, el abanico de nutrientes que se incluirá y los criterios para su selección.
En suma, aunque el texto de las Directrices del Codex sobre suplementos vitamínicos y minerales está terminado sus aspectos más importantes todavía tienen que ser establecidos.  Además, a pesar de que la Comisión del Codex Alimentarius está obviamente intentando promulgar la idea de que los niveles máximos serán establecidos “de forma científica” hay buenas razones para creer que el proceso estará sujeto a una influencia indebida por parte de la ortodoxia médico-farmacéutica que -sin ninguna duda- hará todo lo que esté en sus manos para asegurarse de que los niveles máximos establecidos sean los más bajos posibles.
Ya sabemos por el texto de las Directrices, por ejemplo, que los niveles máximos se fijarán teniendo en cuenta la ingesta diaria de otras fuentes dietéticas. En otras palabras, cuando se establezcan los niveles máximos es probable que la ingesta de nutrientes provenien