Los niños son incapaces de diferenciar los hechos reales de los ficticios

 

Un estudio de la Universidad Central de Michigan (EE.UU.) ha revelado que los niños no son capaces de distinguir entre la realidad y la ficción pudiendo ser fácilmente manipulables como testigos de cara a posibles juicios, según ha publicado Journal of Experimental Psychology.
El estudio, que se realizó sobre 114 niños de edades comprendidas entre 3 y 8 años, trataba de averiguar hasta qué punto pueden ser éstos manipulados por los padres a la hora de relatar los hechos que se suponen verdaderos. Los resultados tienen especial importancia para casos de custodia o aquellos en los que son testigos de crímenes ya que a veces puede resultar muy difícil obtener información precisa de los niños.
Según los investigadores ya se sabía que los niños pueden ser fácilmente influenciables pero la intención del estudio era determinar el punto exacto hasta el cual los padres pueden llegar a influenciar o trastocar el testimonio de sus hijos. En el estudio los niños atendían las explicaciones de alguien llamado Señor Ciencia y se les pedía que relataran lo sucedido. Tres meses después los padres daban un libro a sus hijos con información errónea sobre el acontecimiento. Pues bien, el 35% de los niños dio un testimonio con hechos ficticios. Sin embargo, los niños entre 7 y 8 años distinguían mejor la realidad.
Los resultados refuerzan la idea de las dificultades que tienen a veces los niños para distinguir los sucesos reales de los ficticios, especialmente si han sido previamente expuestos a otro tipo de explicaciones. Para mejorar la fiabilidad del relato de testigos infantiles los entrevistadores deberán averiguar si el niño ha estado expuesto a diferentes fuentes antes de relatar lo sucedido. Una vez que el niño ha sido capaz de diferenciar las fuentes será capaz de proporcionar una versión más exacta de los hechos.