LOS TRIPULANTES DE VUELO RECIBEN MÁS RADIACIONES QUE EL TRABAJADOR DE UNA CENTRAL NUCLEAR

También afecta a quienes viajan mucho en avión

Las radiaciones cósmicas -procedentes sobre todo del sol- afectan a quienes vuelan en avión. Lógicamente, más a quienes más vuelan; y aún más a quienes lo hacen más alto, donde la atmósfera es más fina. De ahí que los principales afectados sean los tripulantes de los aviones y aquellas personas que toman el avión de forma asidua.
De hecho -según datos de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos-, los pasajeros habituales de los vuelos trasatlánticos están expuestos al equivalente a 170 pruebas de rayos X cada año, con lo que ello supone de aumento de riesgo de contraer cáncer. Pero mayor es el riesgo de los tripulantes del avión, quienes -según el Consejo de Protección Radiológica de Gran Bretaña- superan incluso el nivel de exposición a radiaciones de los trabajadores de una planta nuclear (4,6 mSv cada año comparado con 3,6 mSv).
Nueve estudios realizados en Norteamérica y Europa indican un aumento del porcentaje de casos de cáncer en las tripulaciones. Así, los pilotos desarrollan con más probabilidad cáncer de colon, rectal, de próstata y de cerebro. Las azafatas, en cambio, contraen más cáncer de mama y, si están embarazadas, el hijo corre el riesgo de nacer con síndrome de Down y leucemia.
Lo increíble es que a fecha de hoy no existe ninguna normativa al respecto, al contrario de lo que ocurre en hospitales y plantas nucleares.