Paciente de esclerosis múltiple, juzgada por “aliviar sus dolores” con marihuana

 

Lezley Gibson, británica de 36 años afectada por esclerosis múltiple, ha tenido que comparecer ante un tribunal de su país por haberle sido incautado en su domicilio una partida de cannabis de 8 gramos por valor de 11.000 pesetas y que usaba para poder aliviar los insoportables dolores que sufre.
La defensa de la acusada argumentó que “fumar unos porros alivia en la enferma los síntomas de la esclerosis, algo que no consigue por otros medios”.
La noticia demuestra la estupidez de las autoridades británicas –y no son las únicas-, incapaces de distinguir entre la clara diferencia que hay entre el uso terapéutico de una droga y su consumo por placer. Porque la efectividad como analgésico del cannabis o marihuana está más que demostrada. Prohibirla para situaciones como la mencionada es grotesco.