La Generalitat postula que se pueda vender marihuana en las farmacias

Su eficacia como analgésico está demostrada
 

La Generalitat de Cataluña buscará un acuerdo con la nueva titular del Ministerio de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, con el fin de iniciar un plan piloto de dispensación de marihuana con fines terapéuticos en las farmacias, como ya se hace en Holanda donde desde 1976 se vende libremente a los mayores de edad en cualquier coffee shop. La iniciativa cuenta con el apoyo de la Consellera de Sanidad, Marina Geli.
El presidente del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, Joan Duran, ha dado a conocer un estudio realizado con 2.250 pacientes de toda España –la mayoría enfermos de cáncer de mama, sida y esclerosis múltiple que consumen la sustancia- según el cual el 47% lo hace porque disminuye notablemente la intensidad del dolor. Aunque el dato más revelador sea quizás que el 87% de los encuestados consume la marihuana sin que lo sepa su médico ya que no se trata de una sustancia legal.
El principal problema que revela el estudio es que el 57% consume marihuana en forma de cigarrillos cuando se trata del método menos recomendado ya que genera partículas cancerígenas.
El presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica, Antonio Antón, ha calificado sin embargo de «regresiva» la posibilidad de dispensar directamente extractos de la planta añadiendo que es mejor «investigar con fármacos que sean derivados sintéticos del cannabis» porque ello “permite conocer mejor la composición exacta y la dosis que debe tomar el paciente» y al ser un medicamento » saldrá al mercado tras haberse sometido a estudios de seguridad«. Argumento que remachó diciendo que “los estudios actuales que demuestran los beneficios del cannabis son poco consistentes porque se basan en opiniones de los propios pacientes» y «no se han hecho ensayos clínicos». Es increíble hasta qué punto algunas asociaciones médicas defienden a la industria farmacéutica. Aunque sea para decir que es mejor lo sintético que lo natural. Claro que hay médicos a los que tener que recetar sin cápsulas, pastillas o ampollas acompañados de detallados prospectos que les eviten tener que usar el cerebro les parece una herejía.  Afortunadamente, esta opinión no es compartida por todos los oncólogos.