Suspendido cautelarmente parte del decreto catalán sobre el ejercicio de las terapias naturales

 

La Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) decidió suspender cautelarmente varios artículos y disposiciones transitorias del Decreto de la Generalitat de 31/2007 por el que se fijaban las condiciones para el ejercicio de diversas terapias naturales por parte de personal no sanitario ante la alegación de que la regulación de las condiciones para la obtención, expedición y homologación de títulos profesionales es competencia exclusiva del Estado. La Generalitat se opuso a que se adoptara la medida argumentando que el decreto se dictó al amparo del nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña que atribuye a la comunidad autónoma la competencia compartida en el ámbito de la ordenación, planificación, determinación, regulación y ejecución de las medidas y las actuaciones destinadas a preservar, proteger y promover la salud pública en todos los ámbitos y la competencia exclusiva en materia de enseñanza no universitaria. La petición de suspensión cautelar fue formulada por la Academia Homeopática de Barcelona y cuatro médicos homeópatas.
Los artículos cautelarmente suspendidos son los 5.1, 5.2, 5.3 y 12.2.3 y las disposiciones transitorias primera, segunda y tercera en relación con el artículo 1.1.b relativo a lo que el decreto califica de Naturopatía con criterio homeopático. La suspensión no afecta a la regulación del resto de las terapias naturales que se regularon: Acupuntura, Terapia Tradicional China, Quiromasaje, Osteopatía, Reflexología Podal, Kinesiología Espinología.
Ahora bien, también han pedido la suspensión cautelar de la totalidad del decreto la Organización Médica Colegial), el Colegio de Médicos de Gerona y varios médicos acupuntores colegiados en Barcelona.
El Ministerio de Sanidad y Consumo, por su parte, ha pedido la suspensión cautelar de los artículos 2, 5, 6, 7 y 18 así como las disposiciones transitorias primera, segunda, tercera y cuarta hasta la resolución del conflicto.
En suma, los médicos y el Ministerio niegan desde hace décadas la eficacia de tales terapias pero exigen que si se regulan quienes las practiquen sean médicos. Auténticamente churrigueresco por no decir delirante.