Josenea: una iniciativa digna de elogio y apoyo

Apoyar el desarrollo medioambiental sostenible, el cultivo ecológico de plantas aromáticas y medicinales -lejos de tóxicos y modificaciones genéticas- y mejorar al mismo tiempo las condiciones sociolaborales de los más desfavorecidos es la cuadratura del círculo que ha conseguido la Asociación Laboral Josenea. Hablamos de una plantación única en Europa en la que se cultivan más de 50 variedades de plantas aromáticas y medicinales que apoyándose en personas excluidas socialmente ha conseguido sacar adelante un proyecto que tras muchas dificultades se ha plasmado en  el desarrollo de una nueva marca comercial –Josenea– que produce infusiones orgánicas de alta calidad cultivadas con rigurosas medidas de control e innovadores sistemas medioambientales.

En pocos lugares de España -y probablemente de Europa- se encuentren tan profundamente entrelazados los conceptos de salud natural, desarrollo medioambiental y servicio a la comunidad como en la finca navarra de Bordablanca de Lumbier. Porque en sus 75.000 m2 regados por el río Irati -al pie del Pirineo Navarro- el cultivo de 50 variedades distintas de plantas, arbustos y árboles con propiedades medicinales, aromáticas y condimentarías –no hay una plantación igual en todo el continente- se hace a mano, sin utilizar pesticidas ni abonos químicos, en un entorno sostenible y con todas sus instalaciones construidas bajo criterios de bioconstrucción y dotadas de sistemas energéticos renovables. Aunque lo más destacable desde el punto de vista social es que tan singular empresa de producción, distribución y venta está sustentada en personas que antes de formar parte de este proyecto se hallaban en la lista de excluidos sociales -drogodependientes, marginados, mujeres maltratadas, etc.- o que simplemente por su edad no contaban ya con que nadie pudiera volver a darles la oportunidad de reintegrarse al mercado laboral. Hablamos de la Asociación Laboral Josenea, empresa creada en diciembre del 2002 que desde su nacimiento se planteó emplear a quienes por diferentes motivos tenían dificultades para obtener trabajo.

Una asociación sin ánimo de lucro cuyos beneficios por la comercialización de sus productos 100% biológicos -infusiones, tés, extractos y condimentos de hostelería- se reinvierten por completo en la mejora de las instalaciones. “La Asociación Laboral Josenea -nos explicaría Jesús Cía, fundador de la misma- nació con la finalidad de trabajar con y para las personas que por diferentes motivos encuentran más dificultades a la hora de acceder al mercado laboral. Las personas que contratamos vienen derivadas de los servicios sociales de la comarca de Pamplona, Sangüesa, Aoiz, Salazar y Roncal en el caso de las personas en riesgo o situación de exclusión social y desde el servicio navarro de empleo en el de las personas que pasan de los 40 años y llevan más de uno en el paro. Además tenemos que destacar que favorecemos la contratación de personas con discapacidad, tanto para los puestos de inserción como para cuando se trata de puestos de encargados u otros puestos de trabajo”.

Cabe añadir que al tratarse de una entidad homologada como centro de inserción socio-laboral por los departamentos de Bienestar Social y Servicio Navarro de Empleo del Gobierno de Navarra los puestos de trabajo tienen una duración de entre 6 meses y tres años, tiempo durante el cual las personas escogidas tienen nómina y los mismos incentivos que ofrece cualquier empresa privada. Y que el artífice de este proyecto de evidente valor social, Jesús Cía, decidió ponerlo en marcha precisamente cuando tras quedarse en paro a los 40 años se encontró con las puertas del mercado laboral cerradas por ¡ser mayor! Bueno, pues los nubarrones de la crisis también amenazan este proyecto -ejemplo de integración social y medioambiental que demuestra que otra forma de crear empleo en el mundo de la salud natural es posible- y de ahí que hayamos decidido hacernos eco de él. No sólo por la labor social que realizan –que también- sino porque encima sus productos son de una calidad excelente y sería una pena que un proyecto como éste que tanto ha costado levantar pudiera desaparecer.

UN PROYECTO IMPOSIBLE  

¿Y quién es el padre de la idea? Pues, Jesús Cía, un joven que a los 21 años, tras concluir sus estudios de Maestría Industrial en un colegio que los salesianos tienen en Pamplona, empezaría a trabajar como operario en una empresa dedicada al frio industrial y apenas un año después pasó a hacerlo con personas adultas con discapacitación severa afectadas de parálisis cerebral intentando ayudarlas a introducirse en el mundo laboral a través de talleres ocupacionales y de formación profesional adaptada. Y es que a lo largo de los años siempre procuró combinar su actividad profesional con el apoyo a otras empresas dedicadas a ayudar a personas discapacitadas, tanto de carácter físico como psíquico.

Siendo esa dilatada experiencia con personas que tenían dificultades para trabajar lo que le llevó, al verse en el paro, a decidir crear un proyecto que no solo no marginara a los colectivos en situación de exclusión social laboral -fuese cual fuese la razón- sino que los prefiriera. Proyecto que empezaría a gestar en el año 2002 y se concretaría en la Asociación Laboral Josenea -tras un dilatado estudio que incluyó la búsqueda de diversos pueblos y áreas deprimidas deficientes en servicios sociales- en septiembre de 2003 con la creación de un centro de inserción socio-laboral para personas en situación de exclusión social en el medio rural. Proyecto al que de inmediato se uniría Begoña Armendáriz, trabajadora social y socióloga que impulsaría el enfoque social del mismo.

Todo empezaría pues por una idea que se desarrollaría poco a poco y se pondría finalmente en marcha en unos terrenos pertenecientes a Patrimonio que les cedió el Gobierno navarro ubicados en la localidad de Lumbier -zona desfavorecida del prepirineo- con un servicio integral de jardinería y restauración de fuentes y zonas ajardinadas y otro de cultivo ecológico de plantas aromáticas y medicinales.

Hasta que finalmente, tras siete años de trabajo en los que las técnicas de cultivo se fueron perfeccionando, los productos derivados de las plantas cultivadas se acaban de poner por fin a la venta con la marca Josenea lanzándose al mercado -el pasado verano- 21 infusiones diferentes que se comercializan en monodosis con forma de pirámides, original formato de presentación fabricado en un tejido transparente llamado soilon que se elabora con fécula de maíz biodegradable. Contenedor natural que al ser transparente permite apreciar bien su contenido lo que garantiza al consumidor que en la bolsa no se hayan introducido partes de la planta de escaso valor terapéutico. La innovadora pirámide contiene entre 1,5 y 2 gr de producto y se ha diseñado para que flote libremente en el agua mejorando así la calidad de la infusión.

CULTIVO Y VENTA DE PLANTAS MEDICINALES ECOLÓGICAS 

Joseneaes pues un caso único en España y muy probablemente en Europa. Nosotros no conocemos al menos ningún cultivo ecológico con 50 plantas medicinales. Y es que lo habitual es que las plantaciones sean de una o de unas pocas plantas. De ahí que la plantación se divida en parcelas de unos 800 m2 de media y en cada una de ellas el visitante pueda encontrar un panel en el que figura el nombre de la planta con sus características y usos principales.

Agregaremos que toda esta actividad se encuentra inscrita en el Consejo regulador de la Agricultura Ecológica de Navarra (CPAEN) estando homologada desde 2003. “La agricultura ecológica, orgánica o biológica –nos comentaría Jesús Cía- es un sistema para cultivar una explotación agrícola autónoma basada en la utilización óptima de los recursos naturales sin emplear productos químicos de síntesis u organismos genéticamente modificados (OGMs) -ni para abono ni para combatir las plagas- logrando de esa forma obtener alimentos orgánicos a la vez que se conserva la fertilidad de la tierra y se respeta el medio ambiente. Todo ello de manera sostenible y equilibrada. Los principales objetivos de la agricultura orgánica son pues la obtención de alimentos saludables, de mayor calidad nutritiva y sin la presencia de sustancias de síntesis química, obtenidos mediante procedimientos sostenibles. Este tipo de agricultura es un sistema global de gestión de la producción que incrementa y realza la salud de los agrosistemas, inclusive la diversidad biológica, los ciclos biológicos y la actividad biológica del suelo. Lo que se consigue aplicando, siempre que sea posible, métodos agronómicos, biológicos y mecánicos en contraposición a la utilización de materiales sintéticos a la hora de desempeñar cualquier función específica del sistema. Esta forma de producción, además de contemplar el aspecto ecológico, incluye en su filosofía el mejoramiento de las condiciones de vida de sus practicantes de tal forma que su objetivo se apega a lograr la sustentabilidad integral del sistema de producción agrícola; o sea, constituirse como un agrosistema social, ecológico y económicamente sustentable”.

Por nuestra parte debemos agregar que en esta ocasión no se trata de meras palabras grandilocuentes pues en la plantación de Lumbier todas las instalaciones están diseñadas y construidas por Josenea. Hasta la energía es alternativa y renovable pues se dispone de dos aerogeneradores y de placas solares para abastecer a toda la plantación.

La explotación cuenta también con 700 m2 de invernaderos tipo capilla donde las plantas pasan los primeros momentos de vida hasta que están lo suficientemente fuertes como para pasar al área de endurecimiento -de unos 1.000 m2– ubicada en el exterior en una parcela próxima. Posteriormente esas plantas tendrán dos posibles destinos: la venta o el campo.

Como antes adelantamos los cultivos se hacen sin utilizar pesticidas ni abonos químicos poniéndose especial cuidado en los procesos de recolección, secado, almacenamiento y empaquetado a fin de asegurar el consumo de las infusiones en óptimas condiciones. La recolección se realiza con una máquina de diseño propio adaptada a sus cultivos que cuenta con unos sistemas hidráulicos que permiten colocar el corte a la altura que se quiera para poder coger así la parte de las plantas que más interesa. Máquina que después de cortar la planta la recoge y deposita en un contenedor sin tocar el suelo evitando así el polvo y otras impurezas.

Y para que el secado sea perfecto y se mantengan las propiedades de las plantas Josenea ha diseñado un secadero propio en el que nunca se superan los 40º de temperatura, limite a partir del cual la planta empieza a perder principios activos además de humedad y aroma. El aire se calienta con un muro «trombe» -muro o pared  orientada al sol- construido con materiales como la piedra, el hormigón, el adobe y el agua que pueden acumular calor combinándolo con un espacio de aire y una lámina de vidrio que forman un auténtico colector solar térmico. Es decir, el sol incide en la superficie vidriada calentando el aire del interior de la cámara que al estar recubierta de adobe o ladrillo no se enfría fácilmente sino que almacena el calor. El sencillo diseño se completa con el apoyo por la noche de una caldera de biomasa. Debemos aclarar que las plantas deben secarse a una temperatura constante de entre 35 y 38% si se quieren conservar sus principios activos intactos.

Josenea certifica, incluso, el año de la cosecha. “Toda planta dirigida al consumo humano lleva indicada una fecha de caducidad que se pone en función del momento en el que se empaqueta. Con lo que se pueden tener plantas almacenadas durante años sin empaquetar… sin que caduquen. Lo que a mi juicio es un fraude al consumidor porque la planta va perdiendo con el tiempo sus propiedades. Así que la gente debería fijarse más que en la fecha de caducidad en si está fresca teniendo en cuenta  el color y el olor. Nosotros guardamos nuestros productos a salvo de la luz hasta el momento de ser consumidos conservando así su aroma y color originales. Por eso saborear una infusión de Joseneaes una experiencia única que puede constatarse fácilmente. Llevamos a la taza la esencia de cada planta. Al tiempo que aseguramos al consumidor algo muy importante: que no esta introduciendo en su organismo pesticidas, herbicidas u otros tóxicos”. 

SERVICIOS INTEGRALES DE JARDINERÍA 

Como antes dijimos durante los primeros años la base empresarial de este proyecto social fueron los servicios integrales de jardinería realizados para distintos ayuntamientos, empresas y particulares. Bueno, pues debemos decir al respecto que al igual que ocurre con las plantas medicinales en esta actividad tampoco se emplea herbicida o abono que no sea ecológico. “Debemos por otra parte destacar –nos dirìa Cía- el hecho de que todos los restos verdes que se recogen en el desarrollo de esta actividad se reciclan y compostan para obtener abonos orgánicos que se usan después en nuestra plantación, en el vivero y en las plantaciones”.

A día de hoyJosenea ha realizado más de cincuenta jardines con extensiones que van de los 50 a los 30.000 m2. Además también se dedica al diseño y montaje de sistemas de riego, parques y mobiliario de madera para zonas verdes, montaje y arreglo de zonas de esparcimiento, áreas de descanso en piedra y madera y otros tipos de trabajos de albañilería relacionados con la jardinería.

Las actividades puestas en marcha por Josenea incluyen por cierto una posible visita a la finca. “Lo hicimos por tres motivos –nos explicaría Cía-. Primero, para dar a conocer la labor social que hacemos y contribuir a la autoestima de nuestros trabajadores, segundo para mostrar que es posible una producción ecológica y que se puede funcionar sólo con energías renovables y, tercero, para mostrar las excelencias de nuestros productos”. Iniciativa que ha tenido un éxito constatable porque ya han pasado por ella en estos años más de 25.000 personas esperándose que en el futuro la visiten anualmente unas 10.000.

NECESIDAD DE INVERSIÓN 

Debemos finalizar diciendo que la mayor parte del dinero necesario para sacar adelante este proyecto fue aportado a título individual por Jesús Cía ya que el Gobierno de Navarra sólo aportó -para sacar los proyectos de jardinería y el de plantas medicinales y aromáticas- el 20% del capital necesario. Sin embargo las dificultades económicas y financieras le han llevado a verse obligado a hipotecar sus propiedades aunque afortunadamente en los últimos meses ha empezado a contar con la colaboración del grupo Silversalud –entidad que también ayuda a la Fundación Vivo Sano y a la Fundación para la Salud Geoambiental– que ha decidido apoyarle en la distribución y comercialización de las infusiones Josenea.

La crisis, en cualquier caso, amenaza la viabilidad del proyecto. “Lo que necesitamos ante todo es que no se pierda lo conseguido –nos diría Cia- pero también que las instituciones se den cuenta de que es necesario incrementar la inversión en este tipo de iniciativas sin ánimo de lucro que, más aún  en los momentos actuales, permiten dar una salida laboral a los excluidos sociales, a los  parados de más de 40 años con pocas posibilidades de volver a encontrar trabajo y a los discapacitados físicos y mentales. En nuestro caso necesitamos ayudas para las inversiones que tenemos previstas realizar y no quedarnos estancados”.

Nosotros debemos añadir que no es sólo dinero lo que necesita en la actualidad Josenea. Igualmente importante sería una mayor ayuda institucional y administrativa para poder acceder a las ayudas que a buen seguro podrían obtener en Europa y a las que hasta el momento no han conseguido acceder. Aunque lo mejor que podría ocurrirles es que los consumidores conozcan la excelente calidad de sus infusiones ecológicas y las consuman por placer y salud pero también porque hacerlo contribuirá a que personas realmente desfavorecidas puedan seguir manteniendo la ilusión y una forma de vivir.

“Puedo afirmar sin miedo a equivocarme –nos diría al despedirnos Jesús Cía– que las infusiones de Josenea son sin duda las de mayor calidad terapéutica y mejor aroma que se pueden saborear en estos momentos. Especialmente cuando -y lamento ser tan sincero- el aparente buen sabor de algunos productos de gran consumo se deben a los componentes químicos no naturales y no recomendables que se utilizan en su elaboración”.

Antonio San Martín

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Noviembre 2011
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