Los humanos también obtenemos energía mediante fotosíntesis

El proceso de fotosíntesis para la obtención de energía no es exclusivo de las plantas: ¡también lo poseen los seres humanos! Así lo afirma al menos el equipo de investigadores mexicanos que coordina el Dr. Arturo Solís tras descubrir que la melanina es una sustancia capaz de obtener energía disociando moléculas de agua con ayuda de la radiación electromagnética natural así como realizar el proceso inverso. Proceso de «fotosíntesis» que en nuestro caso, al no depender de la luz solar, funciona también de noche. Siendo ello lo que explica que nuestro organismo consuma mucha más energía de la que obtiene con el mero consumo de alimentos. Es más, aseguran haber elaborado un producto que intensifica esa fotosíntesis que ha sido ya usado en más de 14.000 pacientes con muy distintas patologías.

En los seres humanos la melanina –pigmento natural cuya forma más común es la eumelanina- se encuentra sobre todo en la piel y el pelo pero también en el epitelio pigmentado que rodea a la retina, en la médula espinal y en la zona reticular de la glándula suprarrenal así como en la estría vascularis del oído interno y en zonas profundas del cerebro como el locus ceruleus y la substancia negra. Pues bien, según las investigaciones efectuadas por un equipo de científicos mexicanos que coordina el doctor Arturo Solís Herrera todos nosotros, al igual que las plantas merced a la clorofila y la luz solar, no obtenemos la principal parte de la energía con los alimentos sino gracias a un proceso similar al de la fotosíntesis vegetal. Sólo que en nuestro caso es la melanina la que hace el papel de la clorofila. Asegurando además que las llamadas “enfermedades” no son sino el resultado de un deficiente funcionamiento de ese proceso. Es decir, que al igual que una planta sin luz o agua de calidad enferma o muere también nuestra buena salud depende en gran medida de ello.

Obviamente si tienen razón estamos ante uno de los descubrimientos más transcendentales de las últimas décadas. Y no ya por sus implicaciones biológicas -que también- sino por su potencial aplicación médica pues en tal caso la simple mejora del proceso de fotosíntesis en una persona enferma debería ser fundamental para superar su patología. Infiriéndose además de ello que no habría nada más desaconsejable para una persona enferma que internarla en lugares cerrados.

Es más, resulta que el descubrimiento tiene implicaciones energéticas inesperadas de indudable impacto en el medio ambiente y en la economía global del planeta porque el 2 de abril del 2010, tras cuatro años de trámites y pruebas, se ha aprobado en Rusia una patente de alcance mundial que permite obtener con melanina ¡energía para uso industrial! De hecho se ha conseguido ya desarrollar una batería -bautizada como Bat-Gen– autorrecargable y, por tanto, todo indica que inagotable. Y para demostrarlo tienen desde hace seis años encendida -día y noche- una bombilla alimentada sólo con un dispositivo que funciona con melanina.

El secreto de esta sorprendente posibilidad es, como hemos adelantado, el papel que juega en los seres vivos la melanina presente en los reinos animal, vegetal y protista (en el que se integran los organismos eucariotas compuestos de células con núcleo pero que no pertenecen ni al ámbito animal ni al vegetal) cuyo papel protector contra la radiación ultravioleta nociva se conoce bien pero no así esta otra posibilidad que la convierte en una sustancia clave del ciclo de la vida.

Nos tomó doce años, de 1990 a 2002 –nos diría el doctor Solís-, entender cómo funcionaba tan eficazmente esta sustancia y confirmar nuestra hipótesis –increíble incluso para nosotros mismos– de que es capaz de romper la molécula del agua (H2O) separando el oxígeno y el hidrógeno al mismo tiempo que libera energía. En otras palabras, ¡la melanina capta energía electromagnética natural transformándola en energía química! Algo que nos dejó atónitos pues el hidrógeno es el átomo más pequeño, el más abundante del universo y el portador de energía que más usa la naturaleza”.

UN DESCUBRIMIENTO POR SORPRESA Y SORPRENDENTE 

El Dr. Arturo Solís Herrera -que define su hallazgo como circunstancial– es médico cirujano por el Instituto Politécnico Nacional de México, oftalmólogo por la Universidad Nacional y neuro-oftalmólogo del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía. Autor del libro Melanina, la clorofila humana es además Licenciado en Ciencias Médicas por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y doctor en Farmacología por la Universidad de Guadalajara. Según nos explicaría todo surgió cuando en 1990 se hallaba en su laboratorio utilizando métodos computarizados para estudiar las tres principales causas de ceguera en México -el glaucoma, la retinopatía diabética y la degeneración macular asociada a la edad- con métodos que permiten analizar la retina y el nervio óptico en un ser vivo de forma semejante a como hace la Espectrofotometría, técnica que permite medir la radiación absorbida y transmitida por una sustancia, algo para lo que basta aplicar una longitud de onda específica y obtener una imagen o respuesta característica. Pues bien, fue así como averiguó que la retina usa una enorme cantidad de energía para transformar la luz en los procesos químicos y eléctricos que luego, mediante impulsos nerviosos enviados al cerebro, dan lugar a las imágenes que vemos. Fue cuando constataría asombrado que la capa de fotorreceptores del ojo utiliza hasta ¡10 veces más energía que la corteza cerebral, 6 más que el corazón y 3 más que la corteza renal! Algo sorprendente porque se trata de una capa de tejido donde no existen vasos sanguíneos. De ahí que se planteara seriamente estudiar la cuestión de la obtención de energía a través los ojos y el papel que en ese proceso juega la melanina.

En la actualidad se asume que el organismo humano obtiene básicamente su energía de los alimentos que se ingieren. De las proteínas, grasas e hidratos de carbono que una vez metabolizados se transforman tras diversos procesos en moléculas de Adenosín Trifosfato(coloquialmente «ATP» por sus siglas en inglés) o Trifosfato de Adenosina. Hablamos de una molécula orgánica -concretamente de un nucleótido- que está formada por adenina -una de las cinco bases nitrogenadas que forman parte de los ácidos nucleicos (ADN y ARN) y que en el código genético se representa con la letra A (las otras cuatro bases son la guanina, la citosina, la timina y el uracilo)- y ribosa, un azúcar del tipo pentosa que se produce tanto durante la fotosíntesis como con la respiración celular y consumen muchas enzimas en la catálisis de numerosos procesos químicos (su fórmula es C10H16N5O13P3).

Bueno, pues a juicio del Dr. Solís y sus colaboradores –así lo explican en su trabajo The Pharmacologic Intensification of the Water Dissociation Process, or Human Photosynthesis, and Its Effect over the Recovery Mechanisms in Tissues Affected by Bloodshed of Diverse Etiology (Intensificación terapéutica del proceso de disociación del agua o fotosíntesis humana, y su efecto sobre los mecanismos de recuperación de los tejidos afectados por hemorragias de diversa etiología) publicado hace apenas unos meses en International Journal of Clinical Medicine– ésa no es la vía principal de obtención de energía de los seres vivos como se cree. Según ellos las proteínas, lípidos e hidratos de carbono que nuestro cuerpo metaboliza son efectivamente los “bloques de construcción” de la sangre, los huesos, los músculos y los tejidos pero no la principal fuente de energía. Lo consideran improbable -si no imposible- porque todos los seres vivos necesitan de tal flujo constante de energía que es imposible que ésta pueda ser aportada en su totalidad con la glucosa que se produce tras metabolizar por completo los alimentos. “La energía obtenida gracias a la glucosa de los alimentos –afirman-no es suficiente para cubrir los requisitos energéticos del organismo ya que todas las reacciones bioquímicas que se producen en nuestro cuerpo precisan de ella. Y quienes afirman que es así llevan años intentando explicar la contradicción existente entre la energía que consume a diario nuestro cuerpo y la que puede obtenerse por esa vía. Así que han formulado una teoría para explicarla que se ha aceptado sin más cuando en realidad nadie ha demostrado que sea veraz. En cambio nuestra propuesta explica esa laguna biológica. Así que lo reiteramos: a nuestro juicio la energía del cuerpo proviene principalmente de la disociación del agua que logra la melanina con la energía que capta de las radiaciones electromagnéticas naturales. Una explicación quizás sorprendente pero congruente y coherente con las leyes físicas y químicas”.

Y es que para Solís y su equipo se hizo pronto evidente que la gran cantidad de energía que necesita la retina para funcionar no podía proceder del ATP porque para ello los ojos deberían poseer una enorme red vascular capaz de facilitarles el suministro adecuado. Y tal red no existe. Luego la energía que usa la retina tenía que proceder de otra fuente. Fue así como, investigando, llegarían a descubrir las singulares propiedades en tal sentido de la melanina.

Llegó un momento en el que nos dimos cuenta de que la melanina, al igual que la clorofila de los vegetales logra con la luz solar, captura energía electromagnética natural, la transforma en energía química y es luego capaz también de disociar las moléculas de agua obteniendo así energía. Fue la luz al final del túnel porque, como se sabe, en un medio ambiente normal cualquier célula eucariota tiene entre un 70% y un 90% de agua y las células fotorreceptoras no son una excepción. Pues bien, terminamos constatando que las moléculas de agua, en presencia de melanina y energía electromagnética, se disocian en dos moléculas de hidrógeno, una de oxígeno… ¡y cuatro electrones de alta energía!”

En pocas palabras, Solís y sus compañeros habían descubierto que en los seres humanos también se produce ¡el fenómeno de la fotosíntesis! Con una importante diferencia respecto a la de las plantas ya que en ellas la disociación del agua se produce en una sola dirección y no es reversible y, en cambio, en los seres humanos la reacción se produce en ambas direcciones. Es decir, nuestro singular fotosistema permite disociar agua generando así energía y posteriormente reunir de nuevo átomos de hidrógeno y oxígeno para formar otra vez moléculas de agua… proceso en el que asimismo se obtiene de energía.

La melanina –explica el propio Dr. Solís- es capaz de romper la molécula del agua separando oxígeno e hidrógeno en una reacción que libera energía. Pero lo más revolucionario es que puede realizar la función inversa y volver a unir el hidrógeno y el oxígeno para constituir nuevamente agua liberando también en ese proceso energía. Ciclo que se puede repetir en incontables ocasiones obteniéndose así gran cantidad de ella. Y sin que haya merma debido a que la melanina absorbe la energía de las radiaciones electromagnéticas naturales que rodean el planeta procedentes no sólo del sol sino también del espacio”.

Cabe agregar que según el Dr. Solís la dirección de la reacción depende de diferentes variables, algunas conocidas -como la temperatura, la presión o la cantidad de luz- y otras aún desconocidas. Asimismo se sabe que nuestro fotosistema puede funcionar tanto de día como de noche porque la melanina absorbe casi la totalidad del espectro electromagnético del medio ambiente mientras el fotosistema de las plantas sólo funciona durante el día debido a que sólo absorbe el espectro lumínico que se halla entre los 400 y los 700 nanómetros. “No se conoce ninguna otra sustancia en las células eucariotas –nos diría el Dr. Solís-que sea capaz de obtener la suficiente energía de las radiaciones electromagnéticas como para disociar una molécula de agua”.

Lo que hace de la melanina una de las sustancias más importantes de la naturaleza.“Podemos afirmarlo: nuestros trabajos con melanina –explica el Dr. Solís-confirman que no sólo los vegetales realizan la fotosíntesis. Es un proceso del que se benefician no ya los mamíferos sino todo ser viviente cuyo código genético exprese la melanina. Y añadiré algo: hemos comparado la molécula de melanina del ser humano con la de otras especies y nos hemos llevado la sorpresa de constatar que ¡es la misma! Luego puede afirmarse que la melanina es al reino animal lo que la clorofila al reino vegetal”.

EL AGUA, FUENTE DE VIDA Y ENERGÍA 

Evidentemente el hallazgo del doctor Solís aporta también un nuevo dato respecto a la importancia del agua en la salud. Y es el hecho de que además de ser fundamental en la totalidad de los procesos metabólicos resulta que es a partir de ella como obtenemos la mayor parte de la energía que necesitamos para vivir. De ahí que el proceso de fotosíntesis dependa por tanto del grado de hidratación de nuestro organismo y de la calidad y pureza de nuestra agua interna. Lo que acrecienta la importancia de no estar intoxicados así como de hidratarse bien cuando se está enfermo o se llega a cierta edad ya que si no el cuerpo no podrá obtener con facilidad suficiente energía.

Recordemos igualmente que el agua se ve negativamente afectada por los tóxicos –pesticidas, herbicidas, fungicidas, insecticidas, abonos químicos,químicos industriales, aditivos alimentarios, fármacos, alcohol, tabaco, etc.- pero también por otras cuestiones como los suplementos de hierro o la temperatura. “El frío, por ejemplo –nos explicaría el Dr. Solís-,baja notablemente esa reacción y por eso no es raro que en invierno muchas patologías -como la artritis y la depresión- empeoren. Otro factor que también disminuye la reacción primera o primordial son las hormonas femeninas y eso explica que algunas enfermedades sean más frecuentes en ellas; como la artritis, la esclerosis múltiple o la degeneración macular asociada a la edad, primera causa de ceguera por cierto en los países con población predominantemente caucásica”.

De lo dicho hasta ahora es fácil inferir que para estos investigadores mexicanos el pilar fundamental de la salud pasa pues por asegurarse de tener un adecuado proceso de fotosíntesis capaz de dotar a las células de energía.“Estimamosque al menos la tercera parte de la energía de la que dispone el ser humano proviene de la melanina, la luz y el agua –continuaría explicándonos el Dr. Solís-. Pero esa tercera parte es la energía primordial, es decir, es la energía de activación de las principales reacciones químicas en el organismo. Lo que es congruente con los hallazgos clínicos respecto al tiempo que aguanta viva una persona sin ingerir agua. A día de hoy se acepta que el agua es el solvente universal por excelencia pero nuestras investigaciones demuestran que es además, junto a la luz y la melanina, la fuente que inicia los procesos más importantes. Se entiende ahora mejor que el organismo tolere la falta de agua apenas tres días y la de alimento varias semanas”.

MODULADOR DE LA FOTOSÍNTESIS 

Averiguado todo esto el equipo de investigación del Dr. Solís se plantearía si habría alguna posibilidad de sacar utilidad terapéutica a este conocimiento. Y lo lograron. Desarrollando un producto modulador de la fotosíntesis al que han denominado QIAPI1, una especie de intensificador de la misma que según aseveran logra en apenas 30 segundos de colocar dos gotas bajo la lengua iniciar un proceso rápido de disociación de agua que dura entre 2 y 3 horas con el consiguiente aporte de energía. Un procedimiento en principio idóneo ante cualquier patología. “Hemos constatado ya -nos diría el Dr. Solís- que es útil en múltiples enfermedades de muy diverso signo: artritis, colitis, gastritis, depresión, anemia aplástica, dermatitis, esclerosis múltiple y muchas otras. Los resultados terapéuticos obtenidos han superado todas nuestras expectativas. Es más, la mejoría observada por ejemplo en enfermos de alzheimer, parkinson, delirio, insomnio y muchas más patologías rozan a veces lo espectacular. Estamos persuadidos por ello de que puede ser útil en todas o casi todas las patologías”.

El QIAPI1 está de hecho permitiendo obtener resultados sorprendentes incluso en situaciones extremas según este equipo de investigadores. Es por ejemplo el caso de un niño de 5 años que fue atropellado por un coche el 26 de septiembre de 2010 que quedó en coma (coma Glasgow 2) y que tras permanecer intubado en Urgencias siete días fue trasladado a otro hospital el 6 de octubre para efectuarle un TAC detectándosele un hematoma subdural agudo. Pues bien, tras ser tratado con el producto-tres gotas por vía sublingual cada hora- la respuesta fue espectacular y al segundo día el nivel del coma era ya de 15; terminaría siendo dado de alta el 2 de noviembre de ese año. El caso podría considerarse anecdótico si no fuera porque no es único. La doctora Graciela Landín, que fue quien trató al niño, nos aseguraría haber conseguido recuperar a otros enfermos que igualmente se encontraban en coma y en estos momentos está procediendo a recopilar todos los datos para su publicación.

Por nuestra parte debemos advertir al lector de que este producto no se vende ni en farmacias ni a través de Internet, algo en lo que haría mucho hincapié el doctor Solís a fin de evitar posibles estafas. Sólo se receta hoy como fórmula magistral por los médicos del Centro de Estudios de la Fotosíntesis Humana ubicado en la localidad mexicana de Aguascalientes donde según el Dr. Solís han sido tratadas con el producto en los últimos siete años unas catorce mil personas. Añadiendo que actualmente se está por ello en trámites para obtener ya la autorización de la FDA para su comercialización en todo el mundo.

Lo que sí ha hecho en cualquier caso mientras es firmar un convenio con el Instituto Politécnico Nacional -una de las más importantes instituciones de México- para administrar de forma sistemática el QIAPI1 a un alto número de personas a fin de que los datos recogidos permitan luego validar la eficacia del descubrimiento ante las autoridades sanitarias nacionales y estadounidenses.

Prueba de fuego que no preocupa nada al doctor Solís porque asegura que la experiencia acumulada hasta hoy le permite ser muy optimista sobre los resultados. “Hemos tratado a pacientes con cáncer en diferentes fases obteniendo también diferentes resultados –nos diría- pero en todos los casos hubo mejoras significativas. La mejoría en la calidad de vida es notable en cualquier fase de la enfermedad. Recordemos que uno de los postulados del cáncer es que la célula entra en mitosis cuando su nivel de energía es bajo… y eso nos permite prever que, si se dan las condiciones adecuadas, con este método puede pues esperarse incluso la curación. Y lo mismo podría decirse respecto de las enfermedades neurodegenerativas… y de todas las demás. Porque nosotros empezamos a intuir que toda enfermedad puede ser el resultado de una fotosíntesis baja, que cuando los niveles de energía no son suficientes sobreviene el caos en los sistemas. Que luego cada persona manifieste ese déficit de una u otra forma, en ésta o aquélla patología, depende ya de muchos factores; como la edad, el sexo, la alimentación, la exposición a contaminantes…”

ENERGÍA AUTORRENOVABLE 

Cabe añadir, como antes adelantamos, que este descubrimiento tiene además aplicaciones ajenas al ámbito de la salud. Al doctor Solís le gusta contar cómo se le ocurrió aplicar sus conocimientos sobre la melanina al campo de la obtención de energía ¡industrial! Según nos explicó en enero del 2005 escuchó decir al entonces presidente de Estados Unidos George W. Bush lo siguiente: “Necesitamos sustancias que separen el hidrógeno del agua para poder entrar de lleno en la Era del Hidrógeno”. Y en ese mismo instante le vino a la cabeza la idea de que quizás en la melanina estuviera la solución. Tuvo razón. Apenas unos meses después -en junio del 2005- el Dr. Solís iniciaba los trámites para obtener una patente cuya petición tituló Método fotoelectroquímico para la separación del agua en hidrógeno y oxígeno utilizando como elemento electrolizante las melaninas, sus análogos, sus precursores o sus derivados”.

Investigaciones posteriores le llevarían a saber que en diversos institutos de investigación del mundo ya se había buscado aprovechar el proceso realizado por la clorofila para obtener hidrógeno con fines energéticos solo que nadie conseguía evitar que ésta se inactivase a los pocos segundos de ser extraída de la hoja. La Universidad de California lleva de hecho 50 años tratando de lograrlo. Ignorantes sus miembros de que mediante precursores químicos “relativamente comunes” los investigadores mexicanos habían ya logrado obtener artificialmente melanina -20 mililitros- en 1998 y que con ella se obtiene ¡el mismo resultado! Melanina por cierto que a día de hoy permanece inalterada mostrando una enorme estabilidad en agua. “Para nuestra propia sorpresa –nos diría el Dr. Solís- lleva años en perfecto estado. Y si perfeccionamos la tecnología es probable que funcione durante décadas o quizás durante cientos de años. Y es que la melanina es miles de veces más eficaz captando las partículas elementales de las radiaciones electromagnéticas que la clorofila”.

¿Y es complicado y caro producir melanina artificialmente?, suponemos que se preguntará ahora el lector. Pues de momento sí pero los investigadores mexicanos están convencidos de que -como sucede en todo proceso industrial- a medida que su uso y producción aumente se producirá una considerable reducción de costes. “Nuestras celdillas son aún elementales pero producen energía y ya trabajamos para hacerlas más eficientes y fabricarlas a un coste competitivo –nos diría-. Ya ha sido posible crear la primera batería autorrecargable gracias al descubrimiento de los procesos intrínsecos de la fotosíntesis humana. Así que la aplicación masiva de este conocimiento puede generar muchos beneficios. Por ejemplo una notable disminución del consumo de las contaminantes pilas actuales; quizás hasta su desaparición definitiva. Es imperativo pues aprovechar esta oportunidad que tenemos de generar energía sin contaminar; se trata de la primera vez en la historia de la humanidad que tenemos tal posibilidad así que más vale aprovecharla o la Tierra será pronto un planeta inhabitable”.

Terminamos señalando que la meta de estos investigadores mexicanos es ahora la de profundizar en este conocimiento, incrementar la producción de melanina para satisfacer la creciente demanda e, inmediatamente después, conseguir mover un vehículo con las baterías Bat-Gen enel 2015. Es decir, ¡en apenas tres años!

Y, por cierto, una vez más los norteamericanos han demostrado ser los más avispados. Un fabricante estadounidense de luminarias -aparatos que sirven de soporte y conexión a la red eléctrica- ya ha firmado un acuerdo con ellos tras obtener, basándose en su patente, un foco de inducción magnética especialmente adaptado a las Bat-Gen. Lo que quizás permita al equipo del Dr. Solís captar los recursos necesarios para empezar a fabricar e instalar de forma masiva sus baterías basadas en la melanina al tiempo que profundiza en la investigación de tan singular como sorprendente sustancia natural.

Antonio F. Muro

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Noviembre 2011
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