Por qué ingerir poca agua es causa de tantas enfermedades (II)

 

La afirmación del Dr. Fereydoon Batmanghelidj de que buena parte de las enfermedades –especialmente las degenerativas- las causa la deshidratación del organismo ante la carencia crónica de agua –como explicamos el número pasado- no es una afirmación gratuita: está fundamentada científica y clínicamente. Y como quiera que es importante que la gente –y muy especialmente los médicos- conozcan la base de sus aseveraciones vamos a explicarlo más en detalle.

Para que lasmúltiples reacciones químicas que se desarrollan en nuestro organismo sean posibles hace falta ingerir cada día suficiente agua. No hacerlo –y ya hemos explicado en nuestro anterior artículo que el agua no es sustituible por otros líquidos- no sólo impide el correcto funcionamiento del organismo sino que puede provocar muchas patologías. El doctor Fereydoon Batmanghelidj explica en su obra “Su cuerpo reclama agua a gritos” –sobre la que se fundamenta este texto- que, de hecho, “la deshidratación crónica es el estresante principal del cuerpo y la responsable desconocida de la muerte de millones de personas. Considero que es la responsable de la mayor parte de fallecimientos por enfermedad, muy por encima de cualquier otra afección. Sin embargo, los arrogantes sistemas sanitarios de los países supuestamente avanzados no la consideran importante y siguen tratando a los enfermos con productos químicos en vez de con simple agua hasta que, al final, logran que aparezcan problemas de verdad”.

Batmanghelidj explica que cuando un ser humano –o un animal- se deshidrata el organismo reacciona aumentando la producción del neurotransmisor histamina a fin de regular la cantidad de agua disponible. Sólo que cuando eso sucede y la histamina y sus reguladores de agua subordinados son demasiado activos pueden aparecer alergias, asma y dolores crónicos en diferentes zonas del cuerpo, desde el dolor dispépsico hasta el artrítico reumatoide pasando por el de angina, el lumbar, el de piernas, la migraña, la colitis. Y es que aunque esos dolores se perciban en zonas localizadas en realidad están avisando de que hay deshidratación de todo el organismo.

Saber esto es importante, especialmente entre los médicos. Porque si tales síntomas no se reconocen como avisos urgentes de que el organismo necesita agua… se puede entonces llegar a una deshidratación crónica que puede causar a largo plazo muchos e irreversibles daños.

Y lo malo es que esos dolores raramente se interpretan como una señal de que el nivel de agua que el cuerpo precisa está bajo mínimos. Los médicos saben –porque los análisis así lo indican- que en el organismo hay exceso de histamina… pero lo que hacen normalmente es recetar antihistamínicos o bloqueadores de la histamina con lo que además de no actuar sobre la causa provocan encima efectos secundarios negativos. Cuando bastaría decirle al paciente que beba cada día suficiente agua y así bajará de forma natural su nivel de histamina.

Es más, el lector debe saber que los antihistamínicos bloquean la dilatación capilar del cerebro precisamente cuando éste -en situación de deshidratación- debe computar más cantidad de información de lo normal, tal como ocurre en una situación de estrés. Además, cuando se utilizan antihistamínicos el cerebro recibe menor provisión de sangre y, por tanto, de nutrientes. Y en ese estado muchas funciones de las células cerebrales empiezan a deteriorarse. Entre ellas, el sistema de transporte de los neurotransmisores a los terminales nerviosos.

LA FALTA DE AGUA, PRINCIPAL CAUSA DE LAS ENFERMEDADES CEREBRALES

El caso es que según Batmanghelidj la deshidratación crónica de las células cerebrales junto a la falta de sodio y de un aminoácido esencial –el triptófano– son la principal causa de las patologías cerebrales: Alzheimer, Parkinson, Esclerosis múltiple, Ataxia cerebelosa, la depresión… La principal, no la única. De hecho hay otros factores como, por ejemplo, el exceso de aluminio en circulación dentro del cuerpo. Una posibilidad que se fundamenta en el hecho constatado de que el aluminio está muy presente en el agua ya que hasta en las sociedades occidentales tecnológicamente más avanzadas se utiliza sulfato de aluminio en el proceso de desinfección del agua potable de las ciudades.

En el cerebro, como decimos, es imprescindible tanto un buen nivel de hidratación como de sodio en el interior de las células pues ello es absolutamente esencial tanto para la generación de la energía hidroeléctrica con la que se nutre como del buen funcionamiento de los mecanismos de neurotransmisión. Una regulación que controla básicamente un aminoácido esencial, el triptófano, que activa para ello una serie de neurotransmisores (la serotonina, la triptamina, la melatonina y laindolamina).

Pues bien, al parecer la deshidratación causa una grave carencia de triptófano en el cerebro. Y cuando eso sucede, cuando los niveles de triptófano son inferiores a lo normal –este aminoácido es muy sensible al estrés-, entra en acción un “mecanismo de seguridad”: el sistema renina-angiotensina-aldosterona (del que luego hablaremos) que induce la retención de sal y un aumento de actividad de la histamina. Luego, con el reaprovisionamiento del triptófano al cerebro, la actividad de la histamina disminuye y el contenido de sal en el cuerpo y la presión sanguínea se normalizan con lo que todas las funciones corporales vuelven a trabajar correctamente haciendo posible la homeostasis. De ahí que sea tan importante asegurarse de reponer las reservas de este aminoácido esencial mediante los alimentos ya que el organismo no lo sintetiza.

Obviamente -añadiremos nosotros-, hay que tener en cuenta igualmente la falta de oxigenación de las células cerebrales por déficit de sangre debido a otras causas. Por ejemplo, por la compresión patológica de las estructuras neurovasculares que en ocasiones tiene lugar en la base del cuello si afectan a la arteria vertebral haciendo que llegue un menor flujo de sangre al cerebro y dificultando el retorno venoso en la zona craneoencefálica. Un problema que se soluciona quirúrgicamente como en nuestro país han demostrado –entre otros- los doctores José Pérez Fernándezy José Luis Castillo Recartedespués de numerosas intervenciones (lea el lector los artículos al respecto en nuestra web: www.dsalud.com).

LA IMPORTANCIA DEL AGUA EN LA DIGESTIÓN

También en el proceso de digestión el agua es fundamental. Cuando comemos el organismo segrega en el estómago el denominado jugo gástrico, una solución muy corrosiva compuesta básicamente por ácido clorhídrico diluido y una enzima inactiva llamada pepsinógeno que se transforma en pepsina y tiene como función descomponer las proteínas en elementos más pequeños –los péptidos- para proceder a su metabolización. Luego, a medida que el estómago hace su trabajo, las porciones no metabolizadas son trasladadas al intestino delgado a través de otra válvula: el píloro. Sólo que antes de pasar al intestino delgado el páncreas segrega –además de dos enzimas (la amilasa y la lipasa) y dos proteasas (la tripsina y la quimotripsina) que continúan con el proceso digestivo- una solución bicarbonatada para alcalinizar el entorno y contrarrestar la acidez con la que llega el alimento del estómago.

Pues bien, para fabricar esa solución bicarbonatada el páncreas necesita una gran cantidad de agua circulante. Y cuando el cuerpo está deshidratado eso no es posible con lo que el proceso digestivo no puede realizarse de forma eficiente.

En otras palabras, cuando el cuerpo está deshidratado, cuando tiene escasez de agua, no hay garantía de que el jugo gástrico sea neutralizado debidamente. Y ahí empieza el problema porque como el sistema no va a permitir de ninguna forma que el contenido ácido y corrosivo del estómago alcance el intestino ya que el daño sería irreparable, el píloro -la válvula que separa el estómago del intestino- permanece cerrado. Un hecho que es el primer paso en la producción del dolor dispépsico. Obviamente, como el estómago no puede retener de forma permanente su contenido, al organismo sólo le queda una vía para vaciarlo: la boca. Y provoca el vómito. Una acción que conlleva otro problema: la irritación que provoca en el esófago el paso de los alimentos ácidos al ir desde el estómago hasta la boca: lo que llamamos “ardor de esófago”.

Dicho esto, hay que añadir que la falta de agua provoca también otras dolencias. Es el caso de la colitis -o inflamación de colon- y del estreñimiento al que frecuentemente va asociada. Ambas patologías deberían considerarse también, a juicio de Batmanghelidj, “señales claras de deshidratación del cuerpo”. Porque, según explica, si bien es verdad que la falta de fibra con la comida puede provocar ambos problemas es aún más importante la falta de agua ya que sin ella no hay lubricación y los excrementos no pueden ser expulsados (o lo son con mayor dificultad). Una situación que se agrava cuando, comida tras comida, seguimos sin beber suficiente agua y se acumulan en el intestino grueso las heces endurecidas (lo que llamamos estreñimiento). Proceso que con el tiempo termina causando dolor e inflamación en el colon –a veces con infección- y que es lo que conocemos como colitis.
En suma, para Batmanghelidj no hay duda alguna de que tanto el estreñimiento como la colitis se evitan simplemente bebiendo suficiente agua cada día.

Termino añadiendo que para Batmanghelidj también la bulimia puede estar causada por una deshidratación crónica del cuerpo. Según él, muchas de las personas bulímicas que sienten una necesidad incontrolable e instantánea de vomitar nada más comer lo hacen porque al no tener su organismo suficiente agua para alcalinizar el entorno del estómago antes de pasar al intestino –según el proceso descrito antes- se ven obligadas a hacerlo. Una situación que cuando se repite a menudo les lleva a tener el mencionado “ardor de esófago” y que, incluso, puede llevar a desarrollar cáncer (generalmente en la parte inferior del mismo). Pero afirma sobre todo que -en general- los bulímicos confunden inconscientemente la “necesidad de comer” con la “necesidad de beber”. Asegurando que si se hidrataran convenientemente bebiendo suficiente agua todos los días la “sensación de hambre” –que no sería tal sino de sed- desaparecería.

LA ARTRITIS

Para la Medicina convencional laartritis es una enfermedad producida por la alteración patológica del cartílago -uno de los tejidos que forman las articulaciones-, lo que provoca dolor e hinchazón en las articulaciones que, con el paso del tiempo, pueden llegar a lesionarse gravemente provocando artrosis, es decir, deformaciones de los huesos. Y las divide en diversos “tipos” aunque las dos más comunes son la Osteoartritis y la Artritis Reumatoidea. La primera es el tipo más común y suele aparecer con la edad –después de los 45 años- afectando especialmente a dedos, rodillas y caderas. La Artritis Reumatoidea, en cambio, se achaca a un mal funcionamiento del sistema inmune y afecta más a menudo a las manos y los pies. También se cree que puede llevar a ella la gota, el lupus y la hepatitis viral.

Lo más grave, en cualquier caso, es que en realidad oficialmente se desconoce la causa –sólo hay elucubraciones- y el futuro de quienes padecen esta “enfermedad” es sufrirla de por vida consumiendo constantemente antiinflamatorios, analgésicos y otros paliativos que engorden las cuentas de la industria farmacéutica.

Para Batmanghelidj, sin embargo, los millones de personas de todo el mundo que sufren alguna forma de artritis deberían saber que también en su caso el problema suele estar causado también por una deshidratación crónica. Según él, los dolores en las articulaciones deberían de hecho considerarse meros indicadores de falta de agua en la superficie del cartílago de la articulación afectada. Es decir, el dolor artrítico no sería más que otra señal de deshidratación… aunque puntualiza que en algunos casos la carencia de sal en el organismo puede ser un factor coadyuvante.

Batmanghelidj recuerda que la superficie del cartílago de los huesos contiene mucha agua encargada de lubrificar las articulaciones y permitir que las dos superficies opuestas resbalen libremente entre sí durante el movimiento. Lo que permite a un cartílago bien hidratado que el deterioro a causa de la fricción sea mínimo. Por tanto, cuando no hay suficiente agua, cuando las articulaciones no están bien hidratadas, cuando la lubricación no es la adecuada… las superficies rozan entre sí provocando el llamado dolor artrítico. Consecuentemente debería bastar con incrementar la ingesta regular de agua para producir una mayor cantidad de sangre circulante en la zona que rehidrate plenamente el cartílago.

La hinchazón y el dolor en la cápsula de la articulación, según Batmanghelidj, no serían pues sino la indicación de que hay una dilatación excepcional, una inflamación de los vasos que proveen de sangre a la cápsula.

Añadiendo que como la deshidratación en las superficies de la articulación puede provocar un daño grave –hasta el punto de desnudar las superficies del hueso y dejarlas descubiertas- el tejido dañado activa entonces un mecanismo para reparar y remodelar la articulación. Y lo hace secretando hormonas en la cápsula de la articulación para que remodelen y reestructuren las superficies. Por desgracia, se trata de un proceso de reparación que suele provocar a veces la deformación de las articulaciones, es decir, artrosis.

En suma, para evitar la artritis lo que habría que hacer es tomarse en serio el primer dolor inicial, empezar en ese momento a ingerir suficiente agua diariamente y doblar suavemente y de forma constante las articulaciones para activar la circulación en la zona a fin de recuperar la movilidad. Y solo si el dolor no desapareciera en unos días, consultar al médico.

El LUMBAGO

Obviamente, lo dicho es válido para las articulaciones vertebrales de la columna. Con la diferencia de que en ellas el agua no sólo lubrifica las superficies de contacto sino que la almacena en el corazón de los discos intervertebrales para así soportar la presión del peso de la parte superior del cuerpo. De hecho, se calcula que el 75% del peso de la parte superior del cuerpo es soportado por el volumen de agua almacenado en el núcleo del disco de la 5ª vértebra lumbar mientras el otro 25% es soportado por la materia fibrosa que existe alrededor de ese disco. Pues bien, según Batmanghelidj cuando hay deshidratación los discos intervertebrales y las articulaciones de la columna están entre los primeros órganos afectados. Y que su valoración parece correcta lo indica que la afectación del 5º disco lumbar -cuya función es tan importante para mantenernos erguidos- suele producirse en el 95% de los casos de problemas de columna.

Obviamente, cuando ésta está en malas condiciones se producen, como consecuencia, diversos problemas musculares, entre ellos el lumbago -o lumbalgia-, familiarmente conocido como “dolor de riñones” aunque en realidad no lo causen éstos sino las alteraciones de las diferentes estructuras que forman la columna vertebral: ligamentos, músculos, discos vertebrales y vértebras.

En definitiva, para evitar todo dolor de espalda Batmanghelidj aconseja beber bastante agua y hacer una serie de ejercicios a fin de crear un vacío intermitente que atraiga el agua dentro del espacio del disco. Asegurando que de esta forma cualquier dolor de espalda se alivia en media hora.

LA MIGRAÑA

Según Batmanghelidj, la migraña también suele deberse a la deshidratación. Para él es un indicador de regulación crítica de la temperatura corporal. Es decir, es una dolencia que revela una especie de “estrés de calor”.

Un exceso de mantas en la cama que no dejan que el cuerpo regule su temperatura durante el sueño, bebidas alcohólicas que provocan deshidratación celular -particularmente en el cerebro-, situaciones de alergia que hacen secretar histamina o un exceso de calor ambiental sin ingesta de agua son ejemplos típicos de ese “estrés de calor”. Algo que se evita con la simple ingesta regular de agua. Y, en este caso concreto, de agua fría que baje la temperatura del cuerpo y del cerebro desde el interior y promueva el cierre del sistema vascular periférico cuya dilatación, según Batmanghelidj, es la causa desencadenante de la migraña.

LA DEPRESIÓN, LA FATIGA CRÓNICA Y EL ESTRÉS

Comúnmente se acepta que la depresión está asociada al estrés social, es decir, al temor, la ansiedad, la inseguridad, los problemas matrimoniales y emocionales persistentes… Para Batmanghelidj, sin embargo, la depresión –que no la tristeza, el decaimiento, etc.- es el resultado de una carencia de agua en el tejido cerebral. Aseveración que apoya explicando que el cerebro utiliza la energía eléctrica para funcionar y ésta se genera en el interior del cuerpo… merced precisamente a la circulación del agua. Consiguientemente, con la deshidratación el nivel de generación de energía disminuye, especialmente en el cerebro, por lo que muchas funciones cerebrales que dependen de ese tipo de energía se vuelven ineficaces. Y a esa “incompetencia de función” es a lo que Batmanghelidj achaca lo que llamamos “depresión”.

Agregando que ese estado depresivo causado por la deshidratación es también lo que suele llevar al llamado Síndrome de Fatiga Crónica, afección que no sería sino una etiqueta puesta sobre una serie de problemas fisiológicos avanzados que se hallan asociados al estrés y, por ende, a la deshidratación crónica. Afirmación que apoya en el hecho de que en todos los casos que ha tratado, tras un periodo de tiempo corrigiendo la deshidratación y sus complicaciones metabólicas, el Síndrome de Fatiga Crónica mejoró de forma sorprendente.

EL ESTRÉS

Para Batmanghelidj, cuando el cuerpo está deshidratado pone en marcha unos procesos fisiológicos similares a los que activa cuando está atendiendo una situación de estrés. Por eso para él la deshidratación causa estrés y el estrés causa una posterior deshidratación ya que agota las reservas de agua del cuerpo.

Es decir, cuando el cuerpo vive una situación de estrés –o de deshidratación según el paradigma de Batmanghelidj- asume una situación de crisis y empieza a movilizar una respuesta a esa situación. Entre otras cosas, activando el sistema renina-angiotensina-aldosterona (luego hablaremos de ello). Y segregando diversas hormonas que mantiene activas hasta que el cuerpo sale de las circunstancias estresantes. Esas hormonas son, principalmente, las endorfinas, lacortisona, la prolactina, la vasopresina. Veamos cómo actúan y qué efectos producen.

Las endorfinas. Estas hormonas preparan el cuerpo para soportar dificultades y lesiones hasta que esté fuera de peligro. También suben el umbral del dolor. Con la protección de las endorfinas el cuerpo es capaz de seguir con su tarea a pesar de sufrir dolor. A causa de los partos y de la menstruación las mujeres parecen disponer de esta hormona mucho más fácilmente siendo la razón de que generalmente sobrelleven mejor el dolor y el estrés.

La cortisona. El objetivo de esta hormona es movilizar las energías almacenadas y aportar la materia bruta de emergencia para producir los neurotransmisores y proteínas primarias más esenciales para poner al cuerpo fuera de dificultades. Para ello transforma la grasa en ácidos grasos que se convierten en energía. Y disuelve algunas proteínas en aminoácidos esenciales para formar más neurotransmisores, nuevas proteínas y aminoácidos que serán quemados por los músculos. El problema es que si la acción de la cortisona se mantiene durante mucho tiempo se agotan las reservas de aminoácidos del cuerpo.

La prolactina. Se trata de una hormona que garantiza que la madre lactante siga produciendo leche. Prepara, regenera y aumenta en cantidad las células glandulares del pecho para que sigan produciendo leche, incluso si hay deshidratación o estrés. Esta hormona se elabora en la placenta y está almacenada en el líquido amniótico que rodea al feto. Tiene una acción similar a la hormona del crecimiento pero se ha demostrado en ratas que su exceso causa tumores en las mamas. Por eso Batmanghelidj mantiene que también la deshidratación crónica es un factor primario causante de la aparición de tumores de mama. Para él, no puede pasarse por alto la relación entre el estrés, la deshidratación crónica sujeta a la edad, la secreción persistente de prolactina y la transformación en cáncer del tejido glandular del pecho. De ahí que asegure que la ingesta diaria de agua sea una medida preventiva del cáncer de mama en las mujeres así como el cáncer de próstata en los hombres.

La vasopresina es una hormona que produce la glándula pituitaria y se secreta en la sangre encargándose de regular el flujo selectivo de agua dentro de las células. Y puede causar también contracción de los capilares que activa, es decir, vasoconstricción.

Hay que explicar que la membrana celular está compuesta por dos capas que se mantienen unidas gracias a la propiedad adhesiva del agua que existe entre ellas donde flotan las enzimas que, al reaccionar juntas, causan la acción deseada dentro de la célula. Así que cuando hay suficiente agua entre las dos capas de la membrana celular las reacciones bioquímicas propias pueden desarrollarse con normalidad pero si el flujo es insuficiente las funciones celulares se ven negativamente afectadas. Y para prevenir esa peligrosa posibilidad la naturaleza está dotada de un magnífico mecanismo: la creación de filtros de agua a través de la membrana. Para lo cual segrega la hormona vasopresina que, cuando alcanza la membrana celular, se funde con el correspondiente receptor de la célula y permite filtrar agua por unos agujeros tan diminutos que sólo permiten el paso de una molécula de agua a la vez. Siendo las células nerviosas las que poseen más receptores de vasopresina ya que necesitan conservar siempre las vías de agua de los nervios en perfecto funcionamiento. En suma, la vasopresina es una de las hormonas implicadas en el racionamiento y distribución prioritaria de agua en caso de deshidratación a fin de preservar el correcto funcionamiento del sistema nervioso.

Pues bien, la ingesta habitual de alcohol suprime la secreción de vasopresina por la glándula pituitaria. Y su ausencia en sangre supone una deshidratación del cuerpo, incluidas las células cerebrales. Además, cuando la deshidratación es muy acusada y se necesita urgentemente agua para que la circulación sanguínea sea mayor a lo largo de los nervios el cuerpo segrega histamina en las células de revestimiento provocando inflamación y lesionando la zona. Bueno, pues según Batmanghelidj son las manifestaciones externas de ese proceso local las que han sido etiquetadas con el nombre de diversas enfermedades, incluida la Esclerosis Múltiple. Por lo que todas esas “enfermedades”, a su juicio, se previenen y tratan en realidad de forma muy sencilla: tomando suficiente agua.

En cuando a los efectos de la cafeína y otros estimulantes es verdad que a veces pueden considerarse deseables pero el consumo constante de café, té o colas en sustitución del agua priva al cuerpo de su plena capacidad de formar energía hidroeléctrica. El exceso de cafeína anula la energía ATP almacenada en el cerebro y en el cuerpo por lo que segúnBatmanghelidj es una de las principales causas que llevan tanto al llamado Déficit de atención como al Síndrome de Fatiga Crónica. Es más, un exceso de cafeína puede a largo plazo terminar cansado al corazón a causa de su excesiva estimulación.

Cabe agregar que algunos tests experimentales han demostrado que la cafeína perjudica la vista y a los componentes de la memoria que tienen que ver con la facultad de aprendizaje. De ahí que las personas afectadas de Alzheimer y los niños con dificultades para estudiar no debieran tomar café nunca.

LA HIPERTENSIÓN

Como ya adelantamos antes, la actividad del denominado sistema renina-angiotensina-aldosterona -un mecanismo subordinado a la activación de histamina en el cerebro- es esencial en el control del volumen y la presión sanguínea activándose para conservar el agua cuando falta ésta o cuando hay carencia de sodio en las células. Es más, hasta que el contenido de agua y sodio del cuerpo no alcanza un nivel adecuado el sistema actúa estrechando la capa capilar y el sistema vascular. Un estrechamiento cuyo nivel se puede medir y conocemos como hipertensión.

La razón de ese estrechamiento de los vasos sanguíneos durante una situación de estrés es fácil de comprender. Cuando hay estrés parte del agua disponible se usa para disolver las materias almacenadas, como las proteínas, el almidón y la grasa. Y es para compensar el agua gastada que se pone en marcha el sistema renina-angiotensina-aldosterona coordinando su funcionamiento con la vasopresina y otras hormonas. Cabe añadir que son los riñones el principal lugar de actividad de ese sistema. A fin de cuentas, son los responsables de la producción de orina con que eliminamos las toxinas y demás material de desecho.

Bueno, pues para poder trabajar en condiciones los riñones necesitan suficiente agua. Y es verdad que ante su carencia pueden concentrar la orina pero no es menos cierto que esa capacidad no debe usarse hasta el límite so pena de dañar el riñón. En suma, el sistema renina-angiotensina-aldosterona es más activo cuando los riñones están dañados y la producción de orina es insuficiente. Y, por tanto, provocar disfunciones renales. Los problemas renales, por tanto,pueden también ser consecuencia de una deshidratación crónica y de una carencia de sodio (sal).

En definitiva, la presión arterial alta es también para Batmanghelidj el resultado de un proceso de adaptación a la carencia de agua en el cuerpo. Cuando no bebemos suficiente agua para atender todas las necesidades del mismo algunas células se deshidratan. Se sabe que en caso de restricción de agua el organismo extrae el 66% del agua almacenada en el interior de las células, el 26% de la contenida en el exterior de las mismas y el 8% de la sangre. Y en esos casos los vasos sanguíneos no tienen más alternativa que reducir su capacidad para responder a la disminución del volumen de sangre, reducción que causa el incremento de la presión sanguínea que conocemos como hipertensión.

Batmanghelidj explica luego que cuando bebemos menos agua de la diariamente necesaria el cierre de algunas capas vasculares es la única alternativa que tiene el organismo para mantener el resto de los vasos sanguíneos llenos. La cuestión es cuánto tiempo se puede seguir así. Y la respuesta, para Batmanghelidj, es “el tiempo suficiente para enfermar y morir”. Por tanto, el tratamiento esencial de la hipertensión debería consistirtambién, sencillamente, en aumentar la ingesta diaria de agua.

De ahí que critique duramente a sus colegas cuyo método para tratar la hipertensión califica de “absurdo científico”. ¿Cómo se explica –dice- que los cardiólogos den diuréticos a los hipertensos mientras el cuerpo lucha desesperadamente por retener todo el agua posible? Y añade: “La medicina oficial asume que la causa de la hipertensión es la retención de sodio en el cuerpo cuando, en realidad, conservar el sodio en el organismo no es más que el último recurso del cuerpo para retener cierta cantidad de agua que le permita seguir vivo y funcionando correctamente. Asumir que el sodio es la causa de la hipertensión supone un conocimiento deficiente de los mecanismos reguladores del agua en el cuerpo. Cuando se dan diuréticos para vencer al sodio el cuerpo se deshidrata aún más. No curan la hipertensión. Lo que consiguen es que el cuerpo se concentre más en la absorción de sal y agua aunque, por efecto de los diuréticos y mientras no le demos agua, nunca logra la suficiente cantidad como para corregir el problema. Esa es la razón por la que, después de un tiempo, los diuréticos no son suficientes y se obliga al paciente a tomar medicamentos complementarios cada vez más agresivos”.

Y concluye rotundo: “El agua es, por sí misma, el mejor diurético natural. Si las personas que tienen hipertensión y producen la cantidad de orina adecuada aumentaran su ingesta diaria de agua no necesitarían tomar diuréticos”.

El COLESTEROL

Para Batmanghelidj, la explicación de la llamada hipercolesterolemia o exceso de colesterol en el organismo difiere también mucho de la convencional. Según él, tener demasiado colesterol en sangre no es sino un mecanismo de defensa de las membranas celulares contra la fuerza osmótica de la sangre a fin de conservar el agua, o bien señal de que la sangre concentrada no puede liberar bastante agua para atravesar la membrana celular y mantener las funciones celulares normales.

Es decir, la excesiva elaboración de colesterol y su depósito en la membrana celular no es más que parte del objetivo natural de proteger a las células vivas de la deshidratación ya que es como una especie de “arcilla” natural que hace de pared celular impidiendo el paso del agua.
Según explica, en las células vivas con núcleo el colesterol es el agente que regula la permeabilidad al agua de la membrana celular. Y en las que no poseen núcleo la composición de los ácidos grasos empleados en la elaboración de la membrana celular le da el poder de sobrevivir a la deshidratación.

La producción de colesterol en la membrana celular es, pues, una parte del sistema de supervivencia de la célula. Por consiguiente, es una sustancia absolutamente necesaria y su exceso lo único que es denota es que existe deshidratación.

Resumiendo, el doctor Batmanghelidj afirma que la integridad de la membrana celular depende de la cantidad de agua disponible para ella. En una membrana bien hidratada el agua es la materia adhesiva; en una deshidratada es el colesterol el que se encarga de pegar los “bloques” e impedir la pérdida de agua del interior de la célula. Por tanto, si aportamos al cuerpo el agua necesaria antes de ingerir alimentos evitaremos la formación de colesterol en los vasos sanguíneos.

Así pues, el exceso de colesterol no sino el resultado de la deshidratación. Eso sí, cuando un aumento de la ingesta de agua hace bajar los niveles de colesterol pero éstos aumentan luego otra vez hay que asegurarse de que el cuerpo no tiene deficiencia de sodio.

EL SOBREPESO

También el sobrepeso está relacionado para Batmanghelidj con el agua. Algo que justifica explicando, en primer lugar, que las sensaciones de sed y hambre se tienen cuando el nivel de energía del cuerpo está bajo. En tales casos el organismo moviliza la energía almacenada en la grasa para lo que necesita poner en marcha los mecanismos de secreción hormonal. Sólo que como ese proceso tarda más tiempo del que a veces puede esperar, la parte frontal del cerebro se encarga de obtener energía inmediata a partir del azúcar de la sangre o de la “hidroelectricidad”. Téngase en cuenta que el cerebro gasta una enorme cantidad de energía y por eso recibe aproximadamente el 20% de toda la circulación sanguínea.

Es decir, para cubrir sus necesidades energéticas el cerebro utiliza dos mecanismos:

-El azúcar presente en la sangre, que obtiene con la metabolización de la comida; y
-El suministro de agua y su conversión en energía hidroeléctrica.

El problema es que el ser humano no sabe distinguir entre la necesidad de sed y la necesidad de comida y cuando éstas señales llegan… tiende a comer. Porque como ya explicamos en nuestro anterior artículo, la boca seca no es sino el último aviso, la señal de alarma cuando la deshidratación prácticamente ya es un hecho. Y al alimentarnos en exceso por no entender que el cuerpo nos pide agua y no comida, uno gana peso.

EL ASMA Y LAS ALERGIAS

El asma y las alergias son igualmente indicadores de que el cuerpo ha recurrido a un aumento en la producción de histamina ante la falta de agua. Está constatado que en los asmáticos hay un incremento del contenido de histamina en sus tejidos pulmonares y que es precisamente esa sustancia la que regula la contracción muscular bronquial. A fin de cuentas, los pulmones son uno de los órganos que tienen mayor pérdida de agua a causa de la evaporación que provoca la respiración. La histamina, pues, se produce para evitar la constricción bronquial. Se trata, por tanto, de una maniobra simple y natural para preservar el agua. Obviamente, cuando el estado de deshidratación es importante se libera una cantidad exagerada de histamina.

Por eso beber la cantidad adecuada de agua diariamente ayuda a aliviar y prevenir tanto el asma como las alergias.

Debe añadirse, en cualquier caso, que otro papel importante en el asma lo desempeña el sodio (que normalmente se ingiere con la sal o cloruro sódico). Y es que cuando hay escasez de agua el cuerpo empieza a retenerlo.

Por otra parte, en algunas personas la escasez de sodio en el cuerpo puede producir los mismos síntomas que en el caso de la falta de agua. Conviene pues que en las crisis asmáticas graves se tome abundante agua con una pizquita de sal –póngala bajo la lengua sin que toque el paladar para que no lo irrite- ya que ésta es un antihistamínico natural.

Además, si bien el agua mantiene el paso del aire húmedo y evita que los conductos se sequen cuando el aire entra y sale de los pulmones, en las primeras fases del asma se secreta moco para proteger los tejidos de las vías respiratorias pero a veces en demasiada cantidad y el moco se queda pegado a las paredes evitando el paso normal de aire por ellas. Afortudamente, el sodio es un rompedor natural del moco.

En suma, para Batmanghelidj el asma no es una enfermedad sino una adaptación fisiológica del cuerpo a la deshidratación y a la restricción de sal que se manifestará siempre que no se preste suficiente atención al consumo de agua y de sal. Por eso basta una pizca de sal en la lengua después de beber agua para hacer creer al cerebro que un montón de sal ha entrado en el cuerpo y relaje los bronquiolos.

DIABETES Y DESHIDRATACIÓN

Como el lector sin duda sabe, la diabetes es un desorden del metabolismo -el proceso que convierte el alimento que ingerimos en energía- siendo la insulina el factor más importante del proceso. Y sabe igualmente que la digestión tiene como objeto descomponer los alimentos transformando parte en glucosa -la mayor fuente de combustible para el cuerpo- que luego pasa a la sangre donde la insulina -una hormona segregada por el páncreas- la permite entrar en las células. Pues bien, se dice que una persona tiene diabetes cuando el páncreas no produce insulina -o produce muy poca- (se la llama entonces diabetes Tipo I o diabetes dependiente de la insulina) o cuando las células del cuerpo no responden a la insulina que se produce (Tipo II).

Bueno, pues para Batmanghelidj la diabetes Tipo I es muy probablemente también el resultado final de una carencia de agua. ¿La razón? Como ya hemos visto, cuando hay deshidratación el cuerpo produce histamina para regular el nivel agua… pero paralelamente se activan un grupo de sustancias conocidas como prostaglandinas, implicadas también en un sistema subordinado de distribución racionada de agua a las células del cuerpo. Siendo una de ellas la prostaglandina tipo E, que parece estar también implicada en la elaboración de la solución bicarbonatada que contrarresta la acidez de los alimentos en el proceso digestivo pero que se encarga también de inhibir naturalmente la secreción de insulina por el páncreas.

Es decir, la prostaglandina E tiene dos funciones claras: por un lado, distribuir agua al páncreas; y, por otro, inhibir la acción de la insulina. Y sería esa inhibición la causa de la diabetes tipo I. Que, por tanto, sería consecuencia de la causa principal: la deshidratación crónica.

En cuanto a la diabetes Tipo II -cuando las células pancreáticas han perdido ya la capacidad de producir insulina-, se debería a la deshidratación crónica y al trastorno del metabolismo de los aminoácidos en el organismo, responsable muy probablemente de la destrucción de la estructura del ADN en las células beta del páncreas encargadas de producir la insulina.

En suma, según Batmanghelidj basta un consumo diario, estricto y regular de agua y asegurarse de ingerir el principal conductor y supervisor del bienestar del cuerpo -el triptófano y sus neurotransmisores derivados- para estar en condiciones óptimas de regular todas las funciones corporales.

LA FALTA DE AGUA EN OTRAS PATOLOGÍAS

La verdad es que para Batmanghelidj no hay apenas dolencias que no tengan que ver con la deshidratación crónica, excepción hecha de las enfermedades infecciosas o los traumatismos.

Así, asegura que muchos de quienes padecen insomnio, por ejemplo, pueden resolver su problema bebiendo antes de acostarse un vaso grande de agua y poniendo luego una pizca de sal en la lengua –sin tocar el paladar porque podría causar irritación, como ya dijimos- ya que ello induce el sueño en sólo unos minutos. La explicación es que con esa acción se altera el porcentaje de descarga eléctrica en el cerebro y ello provoca sueño.

También asevera quesi es usted de esas personas que a veces sufre desmayos después de una ducha ha de saber que se debe a que las reservas de agua de su cuerpo no son suficientes para llegar al cerebro cuando los vasos sanguíneos de la piel se abren a causa del calor del agua. Por lo que recomienda beber siempre un vaso de agua antes de meterse bajo el grifo.

Incluso las relaciones sexuales se verían afectadas por la deshidratación. Según Batmanghelidj, cuando el cuerpo está bien hidratado se dan todos los requisitos hormonales y fisiológicos para una vida sexual satisfactoria y una libido más que adecuada. Y agrega que, en todo caso, uno o dos vasos de agua antes de la relación ayuda a obtener una erección sostenida y más firme en los hombres y mayor lubricación en las mujeres.

Termino aclarando que Batmanghelidj da, obviamente, muchas más explicaciones a la hora de explicar por qué la deshidratación crónica es causa de las patologías mencionadas y de otras muchas que no menciono por falta de espacio y no agotar al lector. Creo que con lo dicho en este artículo y en el anterior habrá tomado al menos conciencia de la importancia de beber diariamente agua en cantidad suficiente.

José Antonio Campoy
 

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56
Diciembre 2003
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