La falta de luz natural es la causa de muchas enfermedades

 

¿Sabía que la mayor parte de las personas pasa muchas horas al día en interiores con poca o ninguna luz solar y que ese hecho puede repercutir negativamente en su salud ya que trabajar con iluminación artificial fluorescente -de espectro incompleto- afecta al sistema endocrino y reduce las defensas del organismo? Pues muchas veces las enfermedades que se padecen pueden deberse a ese simple hecho. Se lo contamos.

Todos hemos escuchado de pequeños a nuestros padres decirnos que leyésemos con buena luz para no padecer problemas de vista al ser mayores pero muchos no lo atendimos. Sin embargo, hoy existen estudios rigurosos que demuestran la tremenda importancia de la luz en nuestras vidas y en nuestra salud. Un estudio de la empresa Steelcase realizado en Estados Unidos, por ejemplo, indica que una buena iluminación puede aumentar hasta en un 86% el nivel de energía personal y en un 75% la productividad.

En 1980 el Dr. Hollwich también efectuó una investigación para ver lo que sucedía con personas sentadas bajo una luz fluorescente de 4.200º K –y, por tanto, de espectro incompleto- y otras que se hallaban bajo iluminación natural de 5.500º K (espectro completo) observando que en las primeras se producían cambios en el sistema endocrino. Midió entonces el nivel en sangre de algunas hormonas (ACTH y cortisol) y los resultados fueron sorprendentes: quienes estaban debajo de la luz artificial tenían un bajo nivel de las mismas mientras que entre quienes se hallaban bajo la luz natural el nivel era normal. Aún más,Hollwich comprobaría que los cambios de humor, de comportamiento y hasta la sensación de malestar estaban a menudo directamente relacionados con la composición de la luz artificial (incompleta en el espectro del azul-violeta y el rojo).

UNA INVESTIGACIÓN ESPAÑOLA

Pues bien, hace unas semanas me llamó la atención un anuncio que leí precisamente en Discovery DSALUD y que decía: “Un sistema computerizado permite de forma rápida y no invasiva conocer a través de la visión qué tipo de fibromialgia se padece”. Una afirmación que me hizo ponerme en contacto con su responsable para informarme y, a continuación, desplazarme hasta Barcelona con el fin de charlar con su autor. Fue así como conocería a Ginés Roa, óptico-optometrista e investigador en Neurociencia. Y el siguiente texto es un resumen de la entrevista que mantuve con él y que quiero compartir con el lector.

-Me ha llamado la atención que alguien proponga tratar disfunciones orgánicas con luz. ¿Cómo ha llegado a plantear este tipo de terapia?

-Bueno, en 1993 asistí a un congreso internacional de Optometría en Mónaco y pude entrar en contacto con Jacob Liberman, autor de un libro titulado Light Medicine Of The Future en el que explica los beneficios de la luz sobre la visión y la salud en general. Y el tema me pareció tan fascinante que al volver a España decidí investigarlo, especialmente la utilización de filtros selectivos de color en los casos de miopía. Un año después, en 1994, llevé a cabo un estudio de investigación sobre el asunto cofinanciado por la división Conóptica de Bausch & Lomb y por BCN Vision cuyos resultados daríamos a conocer en el X Congreso Internacional de Lentes de Contacto de Gijón. En él se estudiaron materiales de lentes de contacto rígidas de gas permeable (RGP) que transmitían la luz en el espectro del azul o del rojo. Unas lentes que permiten que las personas miopes puedan tener la misma agudeza visual con menos dioptrías. Además, durante el trabajo observamos que existía una gran correlación entre el espectro de transmisión y la forma de procesar la información visual (si el proceso era central o periférico) así como una gran mejoría en el “ciclo de activación alfa”, de la capacidad del cerebro para pasar de ondas beta (estado de vigilia) a ondas alfa (estado de relajación). Un problema que sufren muchos enfermos de fibromialgia.

-Pero, ¿por qué es tan importante la luz? ¿Qué sucede cuando no la captamos bien?

-Los ojos son los órganos sensoriales más importantes para la recepción de información del mundo exterior. Investigaciones llevadas a cabo en la última década han puesto de manifiesto que la retina humana contiene al menos cuatro de los seis neurotransmisores más importantes (ver el recuadro adjunto), razón por la cual la cantidad y calidad de la luz que llega al ojo es fundamental para el correcto envío de la información que captan los ojos desde el sistema nervioso central hasta el endocrino y el inmunológico. Así como para el correcto funcionamiento de los ritmos circadianos (ritmos responsables de la vigilia y el sueño).

De ahí que una mala iluminación en la escuela, el hogar o el lugar de trabajo pueda provocar tanto un menor rendimiento como múltiples problemas de salud. Hoy existe una amplia variedad de estudios científicos sobre los efectos que la falta adecuada de luz provoca en los niveles de energía y en la productividad así como en el humor, el comportamiento y el estrés.

-¿Y qué patologías puede provocar un déficit de luz?

-La falta de luz adecuada puede agravar o ser la causa de dolencias como el Trastorno Afectivo Estacional (TAE), el Síndrome Premenstrual, la infertilidad, la falta de energía, la fatiga y el cansancio injustificados, la depresión, la irritabilidad, los trastornos del sueño, la variación de peso estacional, la falta de concentración, la inapetencia sexual, los dolores de cabeza… Y últimamente estoy encontrando relación con la Fibromialgia, el Síndrome de Fatiga Crónica y la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE).

-¿Y cómo explica la relación?

-Verá, la retina humana posee vías destinadas a la síntesis y degradación de los diversos neurotransmisores que se encuentran en el cerebro. Pues bien, la luz, con sus diferentes longitudes de onda (color), permite al llegar a la retina la síntesis y degradación de esos neurotransmisores pero si su recepción se ve alterada por los cristales de las gafas o de las lentillas, bien porque sea escasa o porque su calidad es deficiente, quizás no llegue bien la información. Con las consiguientes alteraciones a nivel funcional y orgánico. Así, por ejemplo, si la retina periférica no es bien activada por la luz es posible que la síntesis de serotonina no se lleve a cabo adecuadamente. La Fibromialgia, por ejemplo, parece estar relacionada con bajos niveles de serotonina.

-¿Y cómo averiguan ustedes el nivel de los neurotransmisores en la retina?

-Mediante lo que denominamos Functional Workstation, un sistema computerizado diseñado por nosotros que nos permite de forma rápida y no invasiva conocer el estado del ojo y saber además qué sistemas orgánicos pueden estar alterados como consecuencia de los bajos niveles de neurotransmisores en la retina. Resultados que luego se pueden comparar con las analíticas en plasma porque hemos constatado que existe correlación entre ellos.

-¿En el caso de la fibromialgia hay además de la serotonina otros neurotransmisores que estén también bajos de nivel?

-Sí, la melatonina y el GABA.

-¿Y las personas que padecen las patologías que hemos mencionado antes pueden entonces encontrar alivio con la luz?

-La gran mayoría. Además, la luz permite amplificar el efecto de los suplementos dietéticos que les damos. Es decir, se consiguen los mismos efectos con menor cantidad de suplementos. Y se acelera el tiempo de recuperación.

-¿Pero qué tratamiento se ofrece a los enfermos?

-En principio, yo no ofrezco tratamientos ya que no soy médico. Lo que yo ofrezco es un programa de entrenamiento que permite incrementar el nivel de los neurotransmisores o mejorar su funcionamiento. Es decir, si en los resultados de evaluación de las pruebas funcionales (Functional Workstation) el rendimiento es de 4 sobre una escala de 10 se intenta que la persona obtenga mejores resultados mediante un programa de entrenamiento. Algo que suele conseguirse a los seis meses como media.

-¿Y en qué consiste?

-Básicamente, en la utilización de luz de espectro total (10.000 lux) en combinación de filtros selectivos (color) para la síntesis y degradación de los neurotransmisores retinianos. En la utilización de sonido para activar los neurotransmisores; por ejemplo, con música clásica. Entrenando la conexión ojo-cerebro para reactivar el estado de alerta-relajado y conseguir un mayor aprovechamiento de la iluminación exterior. Y, por último, cuando existen problemas visuales, mediante la utilización de lentes de contacto a fin de lograr un mejor aprovechamiento de la luz.

-Además de la Fibromialgia, ¿en qué otros problemas ayuda este sistema?

-Especialmente en los casos de dolores musculares y rigidez, dolor torácico, manos y pies fríos, dolores de cabeza y cara, calambres nocturnos, sequedad de boca y ojos, falta de concentración, fatiga, dificultad para dormir o desorientación y mareos.

-Una última pregunta: ¿cuantas personas practican este método en España?

-Sólo las entrenadas por mí y que siguen los mismos protocolos en cuanto a la evaluación y programas de entrenamiento. Por eso hoy sólo se atiende con este método en Cataluña.

CONCLUSIÓN

En suma, tener una buena iluminación tanto en nuestro lugar de trabajo –o en la escuela, en el caso de los niños y jóvenes- como en el hogar, donde normalmente pasamos la mayor parte del día, es importante. Y, por tanto, deberíamos tener muy en cuenta su tipo de iluminación. Los beneficios potenciales son muchos como ya fueron apuntados por el Dr. Ott en los años 70. Una buena iluminación natural no sólo reduce las dificultades visuales y disminuye los síntomas en casos de estrés, fibromialgia, fatiga crónica, hiperactividad, irritabilidad, trastorno afectivo estacional (TAE) y síndrome premenstrual sino que mejora la concentración, la atención y la memoria visual y auditiva.

Carlos Palafox

Recuadro:


 

LOS 6 SUPER-NEUROTRANSMISORES DEL CEREBRO

Se llaman transmisores a las sustancias químicas que se encargan de transmitir la información entre las distintas partes del cuerpo. Las hormonas, por ejemplo, son transmisores que viajan a través de la sangre. Y se llama neurotransmisores a los transmisores que conducen los mensajes a distintas zonas del sistema nervioso (cerebro, médula espinal y nervios).

Pues bien, los neurotransmisores más “importantes” son los del cerebro por el control que ejercen sobre las neuronas. Y por eso son también los más estudiados. Es el caso de:

-La acetilcolina. Este neurotransmisor regula la capacidad para retener una información, almacenarla y recuperarla en el momento necesario. Cuando el sistema que utiliza la acetilcolina se ve perturbado aparecen problemas de memoria y hasta, en casos extremos, demencia senil.

-La dopamina. Crea un “terreno favorable” a la búsqueda del placer y de las emociones así como al estado de alerta. Potencia también el deseo sexual. Al contrario, cuando su síntesis o liberación se dificulta puede aparecer desmotivación e, incluso, depresión.

-La noradrenalina se encarga de crear un terreno favorable a la atención, el aprendizaje, la sociabilidad, la sensibilidad frente a las señales emocionales y el deseo sexual. Al contrario, cuando la síntesis o la liberación de noradrenalina se ve perturbada aparece la desmotivación, la depresión, la pérdida de libido y la reclusión en uno mismo.

-La serotonina. Sintetizada por ciertas neuronas a partir de un aminoácido, el triptófano, se encuentra en la composición de las proteínas alimenticias. Juega un papel importante en la coagulación de la sangre, la aparición del sueño y la sensibilidad a las migrañas. El cerebro la utiliza para fabricar una conocida hormona: la melatonina.

-El Ácido gamma-aminobutírico o GABA. Se sintetiza a partir del ácido glutámico y es el neurotransmisor más extendido en el cerebro. Está implicado en ciertas etapas de la memorización siendo un neurotransmisor inhibidor, es decir, que frena la transmisión de las señales nerviosas. Sin él las neuronas podrían –literalmente- “embalarse” transmitiéndonos las señales cada vez más deprisa hasta agotar el sistema. El GABA permite mantener los sistemas bajo control. Su presencia favorece la relajación. Cuando los niveles de este neurotransmisor son bajos hay dificultad para conciliar el sueño y aparece la ansiedad.

-La adrenalina. Es un neurotransmisor que nos permite reaccionar en las situaciones de estrés. Las tasas elevadas de adrenalina en sangre conducen a la fatiga, a la falta de atención, al insomnio, a la ansiedad y, en algunos casos, a la depresión.

 


 

Efectos sobre el estado de ánimo 

El alto o bajo nivel de los neurotransmisores tiene una notable influencia sobre las funciones mentales, el comportamiento y el humor. Veamos esquemáticamente algunos de esos efectos:

-Los niveles altos de serotonina producen calma, paciencia, control de uno mismo, sociabilidad, adaptabilidad y humor estable. Los niveles bajos, en cambio, hiperactividad, agresividad, impulsividad, fluctuaciones del humor, irritabilidad, ansiedad, insomnio, depresión, migraña, dependencia (drogas, alcohol) y bulimia.

-Los niveles altos de dopamina se relacionan con buen humor, espíritu de iniciativa, motivación y deseo sexual. Los niveles bajos con depresión, hiperactividad, desmotivación, indecisión y descenso de la libido.

-Los niveles altos de adrenalina llevan a un claro estado de alerta. Un nivel bajo al decaimiento y la depresión.

-Los niveles altos de noradrenalina dan facilidad emocional de la memoria, vigilancia y deseo sexual. Un nivel bajo provoca falta de atención, escasa capacidad de concentración y memorización, depresión y descenso de la libido.

-Los niveles altos de GABA potencian la relajación, el estado sedado, el sueño y una buena memorización. Y un nivel bajo, ansiedad, manías y ataques de pánico.

-Los niveles altos de acetilcolina potencian la memoria, la concentración y la capacidad de aprendizaje. Un bajo nivel provoca, por el contrario, la pérdida de memoria, de concentración y de aprendizaje.
 

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Septiembre 2002
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