Muchas «enfermedades» se deben a una desalineación de la primera cervical

La primera vértebra de la columna -el atlas- se encarga de sustentar el cráneo y su importancia es notablemente mayor de la que piensan muchos médicos, traumatólogos incluidos. Y es que tanto por su interior como alrededor hay nervios, venas y arterias y cualquier compresión de los mismos a causa de un mal posicionamiento repercute a múltiples niveles pudiendo dar lugar a migrañas, cefaleas, dolores musculares y articulares, arritmias, problemas gástricos, hipertensión y otras muchas dolencias. Problemas que a menudo se tratan con fármacos sintomáticos y manipulaciones musculares cuando una simple recolocación del atlas puede solucionarlo en una única sesión mediante una serie de dispositivos que vibran a frecuencias específicas. Nos lo ha explicado el osteópata español Óscar Campillo.

Es evidente que si alguien pisa u obstruye una manguera por la que fluye agua su caudal disminuirá y que para resolver el problema lo que habrá que hacer es ir al origen y no buscarlo en lugares alejados. Es una verdad de perogrullo pero lamentablemente no es lo que acaece siempre en Medicina, en especial desde que la súper-especialización ha llevado a muchos médicos a olvidar que el síntoma que se manifiesta en una parte del cuerpo puede tener su causa en otra no cercana. Y en este caso no hablamos de energías sutiles -que en ocasiones hay que tener en cuenta- sino de pura fisiología. Y si lo duda, díganos: ¿cuántas veces ha acudido usted a un médico por padecer migrañas, cefaleas, vértigos, mareos, estreñimiento, diarrea, trastornos gastrointestinales, insomnio, fatiga crónica, dolor de espalda, cadera, rodillas o pies, frío constante en las extremidades, arritmias cardíacas, depresión u otras dolencias y éste le ha dicho que la causa puede ser una comprensión patológica de alguna vértebra, muy especialmente del atlas? Probablemente nunca. Y sin embargo una mala colocación del atlas respecto al hueso occipital del cráneo o de la segunda vértebra -el axis-puede ser la causa de cualquiera de ellas.

¿Y por qué especialmente del atlas? Pues porque por su posición influye directamente en la comunicación del cerebro con el cuerpo a través del sistema nervioso central que, como se sabe, se ramifica por todo el organismo partiendo de una abertura en la base del cráneo y pasan por ahí numerosos nervios, vasos sanguíneos y arterias que pueden resultar comprimidos por un mero desplazamiento de esa vértebra Desplazamiento que puede provocar daños en los sistemas músculo-esquelético, circulatorio y neurovegetativo (simpático-parasimpático) pero también en el resto del cuerpo.

¿La razón? Que el peso del cráneo apoyado en un atlas mal alineado afecta a los músculos y ligamentos de la zona suboccipital al tratar el organismo de compensar la inclinación de la cabeza. Tensión que puede afectar a toda la columna y dar lugar a contracturas, espasmos musculares y dolores (generalmente en un mismo lado), vértigos, tortícolis, cefaleas y, en cascada, muy diversos problemas: patologías cervicales, escoliosis, hernias, problemas de cadera, rodillas y pies…

Es importante entender que alrededor del atlas fluyen nervios que forman parte del sistema vegetativo; entre ellos el nervio vago, fundamental en la regulación de numerosos órganos internos: laringe, faringe, esófago, parte del conducto auditivo externo, corazón, pulmones, estómago, intestinos y algunos músculos. Además están junto a él el nervio espinal accesorio que regula la actividad muscular y el nervio glosofaríngeo encargado de inervar los músculos de la faringe, básicos para la deglución. Los tres nervios descienden en paralelo a ambos lados de la columna a través del conducto yugular situado junto al atlas y no es pues difícil inferir lo que un desplazamiento del atlas que los presione puede llegar a provocar. Sin olvidar que también puede quedar afectado el flujo del líquido cerebroespinal al reducirse el espacio disponible para la médula dificultando los impulsos nerviosos.

La desalineación del atlas puede provocar asimismo la compresión de la arteria vertebral -pasa por su interior-, de la arteria carótida interna -pasa justo por delante tras salir por la base del cráneo- y de vasos como la vena yugular interna. Compresión que provocaría una disminución del flujo sanguíneo circulante y por tanto del oxígeno y nutrientes necesarios para el cerebro pudiendo ello dar lugar a hipertensión, cefaleas, migrañas, mareos, cansancio rápido, fatiga, problemas visuales y problemas de concentración, entre otros.

Y todo ello a consecuencia de un atlas mal alineado, algo que puede deberse a un problema en el parto, a un golpe traumático, a contracturas cervicales persistentes por estrés, a una mala oclusión mandibular…

LA CORRECCIÓN DEL ATLAS 

Pues bien, entre los métodos que aseguran alinear correctamente el atlas hay uno novedoso desarrollado en Suiza que llega a España tras haberse utilizado en miles de pacientes del país helvético, Alemania, Austria e Italia bautizado como ATLANTOtec. Creado hace una década por el terapeuta Alfredo Lerro se testó con 504 personas que valoraron su estado físico tras el tratamiento respondiendo sobre 18 síntomas; entre ellos dolores de cabeza, cuello y hombros, problemas de espalda, rodillas y pies y trastornos del sueño. Obteniéndose los mejores resultados en los casos de migrañas pues el 39% aseguró no sufrirlas ya un mes después y un 43% que el dolor se había reducido en intensidad y frecuencia; algo esto último que en general confirmó el 85% de los entrevistados.

Agregaremos que en nuestro país sólo hemos encontrado un centro que trabaje con esta técnica, está situado en la madrileña localidad de Fuenlabrada y lo dirige el osteópata español Oscar Campillo que además de haberse especializado en la alineación del atlas trata hernias discales, discoartrosis, protusiones, discos degenerados y lumbalgias con una máquina de descompresión axial computarizada denominada Spinemed cuyo uso asevera permite evitar numerosas intervenciones quirúrgicas de columna.

Permítame que empiece nuestra charla con una cuestión previa: si uno escribe en Internet Afredo Lerro, nombre del creador de la técnica que usted práctica, aparece en primer lugar la web de un grupo de personas que no habla muy bien del trato que recibieron de él en Suiza.

-Cierto. Y les acusó de difamación ganando el juicio por lo que ahora intenta que los buscadores de Internet eliminen ese libelo. Me consta que se trata de una persona muy perfeccionista y eso es algo que algunas personas no llevan muy bien. En cualquier no confundamos el trato de un creador con lo creado. La eficacia del método ATLANTOtec está claramente contrastada.

-Sabemos que usted empezó como naturópata y se hizo luego osteópata pero no cómo se ha especializado en el tratamiento de problemas de espalda. ¿Cómo ha llegado a ello?

-Estudié Naturopatía a mediados de los años noventa en el madrileño Instituto de Medicina Alternativa y Osteopatía durante cuatro años en el Centro Gaia, escuela de terapias naturales y manuales dirigida en Madrid por Primitivo Medina. Y tras ejercer durante más de 25 años me di cuenta de que cuando normalizaba osteopáticamente el atlas de los pacientes se sentían a menudo liberados y notaban una gran mejoría pero que al cabo de unas semanas aparecían de nuevo los problemas. Constaté así que los protocolos recomendados por la Osteopatía no eran suficientemente eficaces y decidí buscar otras posibilidades. Y hace ahora siete años encontré varias técnicas de alineación del atlas: una americana y dos suizas. Me informé a fondo, probé y concluí que la más completa era la de ATLANTOtec; así que me puse en contacto con ellos, intercambiamos información, les conté lo que necesitaba, me invitaron a conocerles y lo que encontré fue mucho más de lo que esperaba.

-¿Por qué es tan importante el atlas?

-Es la primera vértebra cervical, el punto de unión entre el cráneo y la columna vertebral. Cuando rota hacia un lado provoca el estrechamiento del agujero del cráneo y el canal vertebral y, como consecuencia, algunos nervios y la médula espinal pueden quedar pinzados al igual que los vasos y arterias que por allí pasan provocando todo tipo de tensiones y dolores musculares a lo largo de la columna. Problemas que muchos profesionales tratan de corregir con plantillas como si la causa fuera un problema anatómico que estuviera abajo en lugar de arriba.

El atlas, en su unión con el occipital, deja un reducido espacio por donde pasan nervios y vasos sanguíneos y cuando se desplaza de su sitio puede comprimirlos; comprensión que puede dar lugar a un mal funcionamiento tanto muscular como vascular y nervioso. Especialmente si lo que resulta afectado es el nervio vago ya que ello puede provocar alteraciones de la tensión arterial, alteraciones del ritmo cardiaco, cambios en el peristaltismo intestinal causando estreñimiento o diarrea… Hasta la termorregulación puede quedar afectada.

Y a nivel vascular la incidencia puede ser igualmente importante. En muchas ocasiones los vértigos y mareos se deben a la compresión que provoca una mala posición del atlas. Y las migrañas. Y otras muchas disfunciones.

-¿Realmente se puede corregir la desalineación del atlas de forma rápida?

-A menudo en una sola sesión. De forma inocua y sin los efectos secundarios negativos, interacciones y contraindicaciones de los fármacos; solo con las molestias lógicas derivadas de la manipulación que en unas horas desaparecen. Unas veces el problema desaparece y otras solo se mejora pero de forma muy significativa.

-¿Y de verdad es más eficaz que las demás terapias que investigó?

-Sin duda. Ya cuando vi en Suiza fotos del antes y el después de una alineación de mi propio atlas -pedí que me trataran con el aparato- me sorprendió la cantidad de cambios que hubo en mi cuerpo en apenas hora y media. Se habían producido cambios en las curvaturas, en la pelvis, en una rodilla, en mis pisadas… Y para que estuviera seguro de los resultados pusieron a mi disposición los datos y fotografías de las más de 5.000 personas que habían tratado en los últimos años. Para mí fue un shock. Las mejoras -de todo tipo- eran sorprendentes; algunas impresionantes. Y a partir de ese momento tuve claro que lo que estaba haciendo no valía; quería más y eso no me lo proporcionaba la Osteopatía.

Aun recuerdo el caso de un ciclista profesional de muy alto nivel al que hicieron pruebas de esfuerzo, le grabaron con 24 cámaras y le tomaron patrones fisiológicos antes y después de la alineación del atlas. Quedé sorprendido de la cantidad de variables que se habían modificado. Su frecuencia cardíaca, por ejemplo, bajó 8 latidos; y su capacidad pulmonar aumentó. Es más, se le puso una cámara encima, se le pidió que pedaleara y pudo comprobarse que tras el tratamiento solo se desviaba 4 grados en lugar de 8. Y otro tanto acaeció con un montón de variables más que demostraron una mejora impresionante del rendimiento. 

IGNORANCIA MÉDICA 

-Pues en tal caso no se entiende que los traumatólogos no den más importancia al atlas…

-Los traumatólogos, al igual que los fisioterapeutas, actúan en función de la formación que han recibido; no me parece pues tan sorprendente. Sí lo es en cambio que cuando vuelven a sus consultas pacientes suyos que han sido tratados con nuestra técnica y se han recuperado no se interesen por el método. ¿Cómo se explica que no muestren el más mínimo interés en saber cómo se han corregido problemas que ellos no saben solucionar? Recuerdo el caso de un chaval de Albacete de 18 años que meses antes había sufrido un latigazo cervical al ser embestido por una vaquilla en las fiestas del pueblo y a partir de ese momento su vida fue un tormento: mareos, inestabilidad… Ni siquiera podía ir al centro de estudios ni hacer vida social. Le hicieron pruebas y más pruebas pero no le ofrecían soluciones. Hasta que el traumatólogo le dijo: “Lo siento pero no sé cómo resolver tu problema. Tengo sin embargo información sobre un método de alineamiento del atlas. ¿Por qué no pruebas?”. El chaval vino a nosotros y desde entonces ese traumatólogo nos manda regularmente pacientes. Y es que comprobó personalmente el antes y el después. Pero es una excepción. Así que me sorprende la actitud de los médicos que han visto nuestros resultados y no muestran interés.

-¿Como es el tratamiento?

-La persona que viene a tratarse debe rellenar primero un formulario en el que se recogen los motivos de la visita y se le pregunta por numerosos síntomas y sobre la intensidad y frecuencia con que los padece. Después se realiza una exploración física en la que se analiza el posicionamiento del atlas, si está alineado o desalineado. Y a continuación se le somete a una sesión fotográfica para dejar constancia desde todos los ángulos de la estructura de su cuerpo en ese momento.

Hecho esto y en el caso de que el atlas esté desalineado procedemos sin más a alinearlo. Para lo cual empezamos relajando la musculatura occipital y la de la columna ya que el atlas está muy bien protegido y fijado con fuerza por músculos y ligamentos. A fin de cuentas es el punto de salida de la médula y no hay discos ni espacios intervertebrales por lo que el espacio es claramente menor y la zona ligamentosa mayor para que en caso de impacto el desplazamiento no comprometa la médula. Por eso en los accidentes graves suelen quedar dañadas las vértebras C2 y C3 y no la C1 o atlas. Y a continuación aplicamos el tratamiento. Finalmente esperamos entre 5 y 8 semanas -depende de cada caso- y hacemos una segunda sesión de control y verificación de resultados; con nuevo ajuste del atlas si no se hubiera conseguido una alineación perfecta,

-¿Y cómo relajan antes la zona del atlas?

-La verdad es que relajar la zona de la C1 no es sencillo ya que está bien protegida pero es imprescindible para ganar 2 o 3 milímetros de espacio para el atlas. Y eso lo logramos con dos dispositivos electrónicos que utilizamos en la zona cervical y a lo largo de la columna estando la persona tumbada boca abajo. Luego, relajada la zona, se sienta al paciente para pasar a la fase de alineamiento. Aplicando en cada fase diferentes ciclos frecuenciales a velocidades variables con puntas intercambiables; unas para relajar y otras para ejercer presión.

-¿Qué quiere decir con frecuenciales?

-Pruebas realizadas en Suiza permitieron determinar a qué frecuencia concreta responde mejor cada músculo. Y los dispositivos que usamos, llamados AtlantoVib4, permiten ajustar las frecuencias –los ciclos- de vibración. Conseguimos así relajar los músculos a mayor velocidad. Tienen además una ventaja importante: su impacto llega hasta las estructuras más profundas, a zonas imposibles de alcanzar con un masaje manual.

-Lo que los aparatos permiten entonces es relajar de manera rápida y en profundidad la zona para poder manipular el atlas, pero ¿cómo lo hacen?

-Es la unión del esfuerzo humano y de la tecnología porque este aparato, sin la sensibilidad de la mano que nos permite saber dónde está la vértebra y hacia dónde quieres llevarla, no vale para nada. Y sin la fuerza con la que el aparato nos permite estirar los músculos y presionar sería imposible arrastrar la vértebra a su sitio. Con una mano se ubica el atlas y con la otra, de forma simultánea y ayudándote del dispositivo, vas llevando la vértebra en la dirección que quieres hasta colocarla en su sitio. 

UNA VEZ Y NO TREINTA

-¿Con la maniobra de colocación de los osteópatas y quiroprácticos no se obtiene el mismo resultado?

-Cuando se hace la corrección de manera manual, lo que se conoce como trust, se hace con un solo movimiento, con un único impulso. Aquí la cabeza no sufre ningún tipo de movimiento. Nosotros lo que hemos observado es que para obtener resultados definitivos y no una simple y transitoria liberación se necesita una repetición de impulsos con breves descansos para provocar la debilidad y producir el arrastre. No niego pues que sus métodos no funcionen pero sí aseguro que ni siquiera con un percutor se lleva la vértebra a donde conseguimos llevarla nosotros en un solo movimiento ya que la resistencia es altísima. Hay que hacer mucha presión junto con la vibración repetidas veces para poder ir desplazando la vértebra.

-¿Y dura mucho una sesión de tratamiento?

-Entre hora y cuarto y hora y media. Lo que impide que podamos tratar a más de cinco personas al día.

-Antes nos dijo que basta una sola sesión para alinear el atlas. ¿No hay pues que volver a repetir el tratamiento al cabo de un tiempo?

-Normalmente no pero hay excepciones. Por eso pedimos a los pacientes que vuelvan a revisión unas semanas después. Los que sí pueden requerir otra sesión son los críos de pocos años porque al no estar en ellos aún totalmente fijado el atlas éste puede volver a desplazarse a causa de algún golpe.

-En cualquier caso siendo tantos los problemas que un atlas desalineado puede provocar pueden venir al centro personas cuyo problema se deba en realidad a otra causa y no atlas…

-Cierto; y de hecho así sucede a veces. Pero testarlo sirve para descartar que el origen del problema esté en el atlas cuando se ignora la causa. En cambio cuando sí lo es muchas personas desesperadas que se han pasado años tomando fármacos paliativos recuperan la alegría de vivir.

-¿Ha dejado usted la práctica de la Osteopatía?

-Sí, porque muchas cosas de las que consigo hoy alineando el atlas en una sola sesión no las conseguía con la Osteopatía en 30 o 40 sesiones. Lo que no obsta para que tras alinear el atlas no venga bien en algunos casos unas sesiones osteopáticas pero entonces derivo a los pacientes a algún otro profesional de confianza.

-Permítame una última pregunta: ¿hay más centros en España que utilicen los mismos métodos?

-No. Somos de momento el único pero queremos empezar a difundir la técnica a partir del año que viene para que se expanda.

Francisco San Martín

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