Las medicinas pueden bloquear la absorción de nutrientes esenciales

Que los fármacos sintéticos son en general tan ineficaces para recuperar la salud como peligrosos por sus efectos secundarios negativos lo hemos denunciado ya en multitud de ocasiones y la sociedad -al menos nuestros lectores habituales- tienen suficiente información sobre ello pero lo que la mayoría ignora aún es que muchos tienen además efectos antinutrientes. Es decir, bloquean la absorción intestinal de nutrientes fundamentales para nuestro organismo o impiden su transporte hacia la sangre; un problema del que apenas se informa y se suma al que provoca la ingesta de antibióticos destruyendo la microbiota intestinal. Y es que las moléculas de muchos fármacos tienen una actividad colateral que se menosprecia interesadamente a pesar de que a menudo interfieren negativamente en nuestra homeostasis.

La Tierra necesitó 4.550 millones de años de lenta evolución entre billones de moléculas distintas para llegar al momento actual, delicado equilibrio que empezó a romperse a mediados del siglo XVIII con la llamada Revolución Industrial y el ser humano empezó a crear masivamente en laboratorios sustancias químicas sintéticas no existentes hasta entonces iniciando una brutal contaminación que amenaza literalmente con hacer inhabitable el planeta en mucho menos tiempo del que la mayoría de la gente piensa. Ha contaminado la tierra, el mar, la vegetación, el aire que respiramos, el agua que bebemos, la comida que ingerimos y por si todo ello no fuera suficiente la industria químico-farmacéutica envenena directamente nuestros organismos con medicamentos iatrogénicos que incluso provocan déficits nutricionales. Sin olvidar que otras empresas nos irradian con ondas electromagnéticas ionizantes que interfieren nuestro funcionamiento bioenergético afirmando con total desfachatez que lo hacen en nombre de la libertad y el progreso.

Pues bien, en la revista hemos escrito profusamente sobre los efectos colaterales y secundarios de los medicamentos -muy especialmente del abuso de los antibióticos y su enorme incidencia en el desequilibrio del microbioma intestinal- pero no tanto sobre los efectos antinutrientes de los medicamentos de síntesis. Y es hora de hacerlo porque ahora sabemos que muchos bloquean los mecanismos de absorción lo que acaba con nuestras reservas de vitaminas, minerales y oligoelementos. Lamentablemente no con el detalle con el que nos gustaría hacerlo pero la información sobre este asunto es mínima ya que los laboratorios procuran esconderla; de hecho casi toda la información publicada es escasa y anterior al año 2000. Veámosla no obstante ya que es sumamente importante empezar a concienciar a la sociedad del problema, especialmente el causado por determinados fármacos de amplio e injustificado consumo.

ANTIINFLAMATORIOS Y ANALGÉSICOS 

Cientos de millones de personas utilizan cada año antiinflamatorios y analgésicos convencidos de que son tan necesarios como inocuos a dosis bajas pero no es verdad: interfieren en el funcionamiento normal del organismo y pueden terminar provocando daños graves: tanto los antiinflamatorios esteroideos (el organismo produce de forma natural unas hormonas llamadas corticoides o corticosteroides para reducir la inflamación que han sido «copiadas» por los laboratorios dando lugar a análogos sintéticos que son los que se comercializan, especialmente los glucocorticoides) como los no esteroideos

(abreviadamente AINEs), grupo heterogéneo de fármacos sintéticos antiinflamatorios, analgésicos y antipiréticos que lo que hacen es inhibir la ciclooxigenasa y la ciclooxigenasa-2. Estando entre los esteroideos más usados los glucocorticoides -como la dexametasona, la prednisona y la hidrocortisona- y entre los no esteroideos -considerados menos tóxicos- la aspirina, el ibuprofeno, el ketoprofeno, el naproxeno, la indometacina y el celecoxib. Todos ellos causantes de efectos secundarios negativos de los que ya hemos hablado extensamente en la revista (lea en nuestra web –www.dsalud.com– por ejemplo el reportaje que con el título Antiinflamatorios: uno de los negocios más rentables… y vergonzosos apareció en nº 80 de la revista. Veamos pues solo qué se sabe además de su efecto antinutriente.

-Antiinflamatorios esteroideos. Los glucocorticoides aún se recetan para tratar diversas enfermedades inflamatorias -desde la artritis hasta el asma- y como agentes «anticancerígenos» a pesar de estar constatado que su uso prolongado puede incluso dar lugar a osteonecrosis, patología que afecta de hecho al 30% de los pacientes con artritis y al 20% de los niños con leucemia linfoblástica aguda tratados son ellos. Pues bien, se ha comprobado que al menos uno de ellos -el metotrexato- provoca un notable déficit de ácido fólico. Lo constató un equipo del St. Jude Children’s Research Hospital de Memphis (EEUU) coordinado por Lei Yang cuyo trabajo apareció en 2009 en Journal of Orthopaedic Research con el titulo A Mouse Model for Glucocorticoid-Induced Osteonecrosis: Effect of a Steroid Holiday (Osteonecrosis inducida por glucocorticoides en un modelo de ratón: efectos de numerosos tipos de esteroides).

-Antiinflamatorios no esteroideos. Su consumo -a muy distintas dosis- provoca una disminución intracorpuscular de moléculas ATP que se relacionaría con una disminución de glutation y hemoglobina en los eritrocitos. Lo comprobó in vitro un equipo de la Showa Pharmaceutical University de Tokio (Japón) dirigido por M. Shimizu cuyo trabajo se publicó en 2003 en Biological & Pharmaceutical Bulletin con el título Correlation between the physicochemical property of some nonsteroidal anti-inflammatory drugs and changes in adenosine triphosphate, glutathione and hemoglobin in rat erythrocytes (Correlación entre las propiedades fisioquímicas de algunos antiinflamatorios no esteroideos y los cambios en el adenosín-trifosfato, el glutation y la hemoglobina en eritrocitos de ratas).

-La aspirina concretamente hace disminuir el nivel de vitamina C en sangre y orina según constató un equipo coordinado por el Dr. T. K. Basu en un trabajo con conejillos de indias publicado en 1982 en International Journal for Vitamin and Nutrition Research Supplement con el título Vitamin C. Aspirin interactions (Interacciones entre vitamina C y aspirina) al que siguió otro efectuado en humanos.

-Y el paracetamol (acetaminofén) puede provocar insuficiencia hepática aguda en caso de sobredosis -e incluso la muerte- estando ya constatadas decenas de miles de hospitalizaciones de urgencia al disminuir los niveles de glutation en los macrófagos. Lo comprobó in vitro un equipo del Laboratory of Pneumology de Leuven (Bélgica) dirigido por el doctor S. Dimova con un trabajo aparecido en 2005 en International Journal of Biochemical Cell Biology agregando que ello puede ser la causa de que su ingesta contribuya a la morbilidad por asma. Afirmación ésta última discutida posteriormente por un equipo del Hospital Universitario de Santiago de Compostela (España) coordinado por la Dra. Tamara Lourido-Cebreiro con un trabajo publicado en 2017 en Journal of Asthma según el cual “las evidencias que relacionan el uso del paracetamol con los síntomas asmáticos no son concluyentes”.

Agregaremos que se usan como antiinflamatorias e inmunomoduladoras las sulfonamidas aun cuando son básicamente bacteriostáticas y antiparasitarias de amplio espectro usualmente indicadas en las enfermedades inflamatorias intestinales y la artritis. Pues bien, según explicó en 2013 el doctor L. N. Chan -de la University of Washington de Seattle (EEUU)- en Journal of Parenteral and Enteral Nutrition inhiben la producción de la proteína transportadora de ácido fólico BCRP lo que provoca su déficit.

ANTIÁCIDOS ESTOMACALES 

Productos de altísimo consumo en el mundo son también los antiácidos estomacales entre los que destacan dos grupos de fármacos: los inhibidores de la bomba de protones y las sustancias minerales neutralizadoras de acidez.

-Inhibidores de la bomba de protones. Su efecto antinutriente está estudiado principalmente en dos de los más consumidos: el paracetamol y la ranitidina.

Que el omeprazol -comercializado como Arapride, Ceprandal, Gastrimut, Losec y Omapren- disminuye la capacidad de absorción del calcio -mineral fundamental para numerosas funciones metabólicas- al inhibir la secreción de ácidos gástricos ya se sabía pero es que además dificulta o impide la regeneración de los osteoclastos. Lo constató un equipo de la Universidad de Pensilvania (EEUU) coordinado por Y. X. Yang mediante un amplio estudio clínico publicado en 2006 en Journal of the American Medical Association que abarcó a 13.556 pacientes con fracturas de cadera a las que se comparó con un grupo de control de 135.386 personas.

Y además dificultan la absorción intestinal de la vitamina B12 al impedir su extracción de las proteínas ingeridas como demostró un grupo de investigadores del Birmingham Baptist Medical Center (EEUU) coordinado por G. S. Bradford y C. T. Taylor en un trabajo publicado en 1999 en Annals of Pharmacotherapy.

En cuanto a la ranitidina -un antagonista de los receptores de histamina H2 que hace disminuir la secreción gástrica de ácido clorhídrico y pepsina- reduce la absorción de zinc. Lo constató un equipo del Departamento de Medicina Interna de la Universidad de Padua (Italia) dirigido por G. C. Sturniolo tras controlar a 11 voluntarios sanos que durante 3 días tomaron 300 miligramos diarios. El trabajo se publicó en 1991 en Journal of the American College of Nutrition afirmándose en él que un fármaco parecido -la cimetidina (Tagamet, Fremet, etc.)- no parece en cambio afectar a la absorción del zinc pero sí a la producción de la proteína transportadora BCRP del ácido fólico que es sintetizada por el gen ABCG2.

En cuanto a la ranitidina cabe añadir que disminuye además levemente la absorción de hierro hemo cuando se ingiere a la dosis habitual de 300 miligramos pero a altas dosis o combinado con otros antiácidos puede inhibirla de forma notable; al menos así lo aseveró un equipo de la Universidad de Kansas (EEUU) dirigido por B. S. Skikne en un artículo publicado en 1981 en Gastroenterology.

-Antiácidos minerales. La ingesta habitual de antiácidos minerales -como el bicarbonato sódico y los hidróxidos de magnesio y aluminio- puede provocar déficits de calcio, hierro, fósforo, cobre y zinc al no ser convenientemente ionizados por los ácidos gástricos. Y hablamos de productos de uso común como Almax y Alternagel -que llevan hidróxido de aluminio- Maalox y Mylanta -que combinan hidróxidos de aluminio y magnesio- y Gaviscón –con alginato de sodio y bicarbonato sódico-. Siendo lo más evidente el déficit de calcio cuando lo que se ingiere es hidróxido de aluminio de forma prolongada. De hecho según afirman las doctoras del Veterans Administration Hospital de Hines (Illinois, EEUU) Herta Spencer y Luisa Kramer en un artículo aparecido en 1987 en Clinics in Geriatric Medicine ingerir más de 2 gramos diarios puede ya dar lugar a osteoporosis.

ANTIBIÓTICOS 

Los antibióticos alteran la flora intestinal y por tanto afectan a la producción de vitamina K y algunas del grupo B; y aunque no son aún muchos los trabajos efectuados sobre ello nos hacemos eco de los realizados sobre algunos antibióticos concretos.

-El trimetoprin y la pirimetamina. Antibióticos utilizados para las infecciones de las vías urinarias inhiben la enzima DHFR (dihidrofolato-reductasa) bloqueando la absorción y el transporte de los folatos por parte de los enterocitos. Es más, la DHFR transforma el ácido fólico en tetrahidrofolato, compuesto clave para reciclar la homocisteina y transformarla en metionina cuyo déficit puede provocar anemia megaloblástica. Lo descubrió mediante ensayos murinos un grupo del Hadassah University Hospital de Jerusalén (Israel) encabezado por J. Zimmerman publicándolo en 1987 en American Journal of Clinical Nutrition. Es pues increíble que haya médicos que prescriban trimetoprin ¡para las otitis infantiles!

-La isoniazida (Cemidon), la rifampicina (Rifaldin) y las cefalosporinas (Cefalexina). Se trata de antibióticos utilizados en la tuberculosis que inhiben la actividad de la vitamina D e interfieren el metabolismo del calcio aunque la razón no se descubrió hasta 2005 dándolo a conocer en Journal of Clinical Investigation un equipo del INSERM de Montpellier coordinado por J. M. Pascussi. Mediante ensayos murinos y trabajando in vitro con células humanas constataron que inhiben la expresión del gen CYP24 -de la superfamilia del citocromo P450- impidiendo que su enzima regule la actividad hormonal de la vitamina D, responsable de la homeostasis del calcio y la regeneración ósea.

-En cuanto a la cefalosporina el ya mencionado Dr. L. N. Chan asevera que afecta al gen SLC15A impidiendo la síntesis de la proteína PEPT1 transportadora del zinc.

ESTATINAS 

Consumir estatinas para reducir el nivel de colesterol en sangre no evita los problemas cardiovasculares y además es peligroso -se ha explicado ampliamente en varios artículos de la revista por lo que no vamos a incidir en ello- pero es que además su ingesta lleva a una clara disminución de ácidos grasos omega 3 y 6 en sangre. Lo demostró un equipo de la Universidad Joseph Fourier de Grenoble (Francia) dirigido por el doctor M. de Lorgeril mediante un ensayo clínico con un grupo de pacientes con enfermedad coronaria y colesterol alto a los que se dio 20 miligramos diarios de simvastatina. El trabajo se publicó en 2005 en Nutrition Metabolism and Cardiovascular Diseases.

ANTICONVULSIVOS 

El valproato, fármaco usual en el tratamiento de la epilepsia -sobre todo en niños- disminuye los niveles de L-carnitina tanto en sangre como en los músculos cuando se trata de un aminoácido fundamental para llevar los ácidos grasos al interior de las mitocondrias. Lo constató un grupo de investigadores del Tepecik Teaching and Research Hospital de Izmir (Turquía) coordinado por M. Anil en un trabajo que apareció en 2009 en Journal of Child Neurology tras comparar su ingesta por 50 niños epilépticos de 3 a 14 años con 30 sanos.

Averiguándose ese mismo año que ello se debe a que altera el gen SLC22A y ello inhibe la generación de la proteína OCTN2 encargada de transportar la L-carnitina. Así lo dio a conocer un equipo de la Universidad de California-San Franciso coordinado por las doctoras Sarah Shugarts y Leslie Z. Benet cuyo trabajo apareció en en Pharmacology Research.

-Los anticonvulsivos fenitoína (Epanutin y Sinergina), fenobarbital (Luminal y Gardenal) y carbamazepina (Tegretol) disminuyen por su parte la concentración en sangre de dihidroxivitamina D, lo que puede tener serias consecuencias sobre el metabolismo óseo e incluso conducir a la osteomalacia. Lo constató un equipo de la Universidad de Texas (EEUU) dirigido por J. E. Zerwekh tras seguir a 30 epilépticos adultos a los que se les administró largo tiempo. El trabajo se publicó en 1982 en Annals of Neurology.

-En cuanto a la carbamazepina (Normon) y la primidona (Mysoline) bloquean el transporte de biotina en las vacuolas de las membranas de los enterocitos. Lo constató un grupo de investigadores de la Vanderbilt University School of Medicine de Nashville (EEUU) coordinado por H. M. Said cuyo trabajo apareció en 1989 en American Journal of Clinical Nutrition.

Cabe agregar que tanto el fenobarbital como la carbamazepina reducen el nivel de folatos; lo comprobó un equipo del National Kure Hospital de Hiroshima dirigido por T. Kishi publicándolo en 1997 en Journal of Neurological Sciences.

HIPOGLUCEMIANTES 

La metformina (Diabex y Glucophage) es un medicamento recetado a los diabéticos para disminuir la glucemia que reduce significativamente en sangre los niveles de folatos y vitamina B12 incrementando la homocisteína. Lo constató un equipo del Bethesda General Hospital de Hoogeveen (Holanda) coordinado por M. G. Wulffelé tras realizar un estudio clínico aleatorizado con 745 pacientes de tres hospitales holandeses, trabajo que apareció en 2003 en Journal of Internal Medicine.

DIURÉTICOS Y ANTIHIPERTENSIVOS 

Furosemida (Lasix, Seguril) y digoxina (Lanoxin y Lanacordin) -fármacos que se recetan en casos de hipertensión, insuficiencia cardíaca o edemas al actuar sobre el equilibrio iónico a nivel renal- inhiben la absorción de la vitamina B1 (tiamina). Lo demostró un equipo de la Bar-Ilan University de Israel dirigido por el Dr. A. Zangen mediante ensayos in vitro. Según publicaron en 1998 en European Journal of Pharmacology ambos diuréticos bloquean la absorción de esa vitamina en las células cardíacas y, por ende, favorecen la hipertrofia cardíaca: algo incongruente con el objetivo de tales medicinas.

-El enalapril (Acetensil), por su parte, es un inhibidor de la enzima convertidora de la angiotensina que también se receta en caso de hipertensión pero según el ya mencionado doctor L.N. Chan altera el gen SLC15A inhibiendo la síntesis de la proteína PEPT1 transportadora del zinc. Añadiendo luego que la espironolactona (Aldactone) -un antagonista de la aldosterona utilizada contra la hipertensión y otros problemas cardíacos y renales- afecta al gen SLC22A que sintetiza la proteína OCTN2 transportadora de la L-carnitina.

ANTICONCEPTIVOS ORALES CON ESTEROIDES 

Los anticonceptivos orales con esteroides disminuyen la concentración en sangre de la vitamina C y de cuatro vitaminas del grupo B -la B2 (riboflavina), la B6 (piridoxina), la B9 (ácido fólico) y la B12 (cobalamina)- a la vez que reducen el nivel de zinc y aumentan la presencia de hierro, cobre y vitamina K. Lo comprobó el doctor J. L. Webb en un estudio de síntesis publicado en 1980 en Journal of Reproductive Medicine.

Algo que cuatro años después -en 1984- corroboraría la doctora de la Universidad de Groningen (Holanda) K. S. Veninga publicándolo en Journal of Nurse-Midwifery en un trabajo titulado Effects of oral contraceptives on vitamins B6, B12, C and folacin (Efectos de los contraconceptivos orales sobre las vitaminas B6, B12, C y folatos) agregando en él que también afectan negativamente al metabolismo del triptófano.

Ya en 2011 un estudio conjunto de la Cape Peninsula University of Technology (Sudáfrica) y de dos universidades de Nigeria coordinado por el doctor O. Akinloye comprobó que disminuyen los niveles de zinc, selenio, fósforo y magnesio incrementando los de cobre, hierro, calcio y cadmio. Luego su ingesta altera la homeostasis de varios metales. El trabajo apareció en West Indian Medical Journal.

BRONCODILATADORES 

Tanto el salbutamol -broncodilatador conocido como Ventolín- como la teofilina (Teromol Retard) -alcaloide estimulante del sistema nervioso central y broncodilatador- provocan déficits de calcio y fosfatos lo que a largo plazo puede dar lugar a serias consecuencias sobre el metabolismo óseo. Lo constató un equipo de la University of Western Australia coordinado por el doctor R. L. Prince tras realizar una prueba aleatorizada con doce personas sanas sometidas a dosis variables de ambas sustancias y comprobar que se incrementaba la excreción urinaria de sodio, calcio y fosfatos. Lo explicaron en 1988 en Mineral and Electrolyte Metabolism.

ANTIVIRALES 

Tanto el oseltamivir (Tamiflú) como el valaciclovir (Valtrex) –antivíricos muy usados para combatir el herpes- bloquean el gen SLC15A que sintetiza la proteína PEPT1 transportadora del zinc y dan lugar pues a déficit de carnitina. Lo comprobó el doctor de la University of Washington de Seattle (EEUU) L. N. Chan en un trabajo que apareció en 2013 en Journal of Parenteral and Enteral Nutrition.

ANTITUMORALES 

El irinotecán, la mitoxantrona y el daunorubicin -antineoplásicos utilizados en Quimioterapia- inhiben el gen ABCG2 que sintetiza la proteína BCRP transportadora de folatos. Y el imatinib inhibe el gen SLC22A que produce la proteína OCTN2 transportadora de la L-carnitina. Todo ello según el ampliamente mencionado doctor L. N. Chan.

PSICOFÁRMACOS 

Algunos antidepresivos -especialmente los tricíclicos– parecen inhibir la absorción de la vitamina B2 (riboflavina) aunque otros entienden que no es así pero aumenta su eliminación renal; es el caso de un equipo del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center (EEUU) coordinado por J. T. Pinto y R. S. Rivlin cuyo trabajo se publicó en 1987 en Drug-Nutrients Interaction.

Eso sí, los tricíclicos -así como la fluvoxamina (Dumirox), un inhibidor de la recaptación de serotonina- aumentan significativamente el nivel de melatonina en sangre de las personas con depresión estacional severa mientras la fluoxetina (Prozac) lo reduce. Lo constató un equipo del Royal South Hants Hospital de Southampton dirigido por P. A. Childs cuyo trabajo se publicó en 1995 en British Journal of Psychiatry

CASOS ESPECIALES 

No queremos terminar este texto sin mencionar otros dos fármacos de uso muy común: la levotiroxina (Eutirox) y el orlistat (Alli, Xenical).

-La levotiroxina -hormona T4 sintética- aumenta el riesgo de sufrir osteoporosis; mayor cuanto más alta es la dosis Lo constató un equipo del Seoul National University College of Medicine (Corea) coordinado por Young-Jin Ko en un estudio de cohorte sobre 11.155 mujeres mayores de 65 años diagnosticadas de hipotiroidismo que fueron medicadas con él tras probar cuatro dosis diarias que fueron de 50 a más de 150 microgramos diarios. El trabajo apareció en 2014 en Journal of Preventive Medicine & Public Health.

Y lo corroboró tres años después un grupo de investigadores de la Clinica Mayo encabezado por el doctor R. Rodriguez-Gutierrez con un trabajo que llevaría como ilustrativo título Levotiroxine overuse: time for an about face? (Uso excesivo de la levotiroxina. ¿Es hora ya de un cambio de actitud?) y se publicó en 2017 en Lancet Diabetes Endocrinology. Estudio en el que se denuncia el abuso en su prescripción pues solo en Estados Unidos lo toman al año 22 millones de personas y 29 millones en Reino Unido.

Denuncia a la que se sumaría un amplio equipo conjunto de las universidades de Cardiff y Bristol coordinado por el doctor P. N. Taylor según el cual su abuso podría ser de hecho la causa de que el cáncer de tiroides se haya triplicado en Estados Unidos en las últimas décadas. Lo que explican por la injustificada decisión de bajar el límite aceptable en sangre de la hormona tirotropina (TSH) de 8,7 a 7,9 mIU/litro en 2009. El estudio se publicó en 2014 en Journal of the American Medical Association, Internal Medicine y en él se siguió a 52.298 personas con diagnóstico de hipotiroidismo a los que se prescribió levotiroxina entre el 1 de enero de 2001 y el 30 de octubre de 2009.

-El orlistat (Alli y Xenical). Se trata de un inhibidor de la lipasa que si bien reduce la absorción de grasas en el tránsito digestivo y se utiliza como adelgazante disminuye también la absorción de la vitamina E. Lo constató un grupo de investigadores de los Laboratorios Hoffmann-La Roche dirigido por la Dra. Ángela T. Melia tras valorar a 12 voluntarios de entre 20 y 44 años a parte de los cuales se le dio 120 miligramos de orlistat tres veces diarias durante 9 días junto con 25.000 UI de vitamina A y 400 UI de vitamina E mientras los demás tomaban un placebo. Cinco días después de finalizada la prueba se midieron los contenidos de esas vitaminas liposolubles en sangre encontrándose disminuciones de entre un 40% y un 60% de vitamina E en comparación con los que tomaron el placebo. No sucediendo así en cambio en el caso de la vitamina A. El trabajo apareció en 1996 en Journal of Clinical Pharmacology.

CONCLUSIÓN 

Es indudable que muchos medicamentos farmacéuticos inhiben o dificultan la absorción y/o disponibilidad de nutrientes necesarios para el metabolismo: de vitaminas –especialmente las del grupo B-, de aminoácidos -frecuentemente la L-carnitina- y de minerales: sobre todo el calcio, el hierro y el zinc. Y dado que es imposible determinar el grado de incidencia de cada medicamento lo más aconsejable en caso de tratamientos prolongados es acompañar siempre su toma con complejos multivitamínicos que incluyan los minerales más importantes; especialmente en el caso de personas mayores sometidas a largos períodos de medicación y en el de mujeres que queden embarazadas tras años de tomar anticonceptivos orales. Partiendo por supuesto de la base de que los mejores medicamentos son los alimentos naturales y no los productos de síntesis que no curan y son además responsables de múltiples efectos iatrogénicos.

Paula M. Mirre

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PORTADA Numero 217
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