La vitamina K2 favorece la absorción del calcio evitando que se deposite en cartílagos y arterias

Estudios científicos recientes indican que un tipo de vitamina K2 denominada Menaquinona-7 (llamada de forma abreviadaMK-7) favorece la absorción del calcio por los huesos a la vez que evita que se deposite en los cartílagos y, lo que es más importante, en las arterias. Se trata pues de un dato fundamental para quienes padecen osteoporosis o artrosis pero también para quienes sufren arterosclerosis y, por ende, una enfermedad cardiovascular.

La Vitamina K o Filoquinona fue descubierta en 1929 por el bioquímico danés Carl Peter Henrik Dam cuando investigando con pollos el papel de las grasas en la alimentación comprobó que cuando se les daba una dieta pobre en colesterol los animales sufrían en solo unas semanas hemorragias y el problema no se resolvía añadiendo simplemente colesterol purificado a la dieta así que dedujo que tenía que haber alguna otra sustancia con efecto coagulante. La sustancia sería aislada diez años después y se decidió llamarla Koagulation Vitamin (Vitamina de Coagulación) siendo pues de tal palabra de donde procede la letra K. Posteriormente se comprobaría que dando a los pollos alfalfa y harina de pescado las hemorragias remitían. Años después el científico estadounidense Edward Adelbert Doisy determinaría su estructura molecular consiguiendo además sintetizarla en laboratorio. En 1943 Henrik Dam y Adelbert Doisy recibirían conjuntamente el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos.
Hoy sabemos que la vitamina K es necesaria para la activación de algunos enzimas de la cascada de la coagulación y la formación de protrombina -sustancia indispensable para la coagulación de la sangre- y para una buena función hepática además de ayudar a reducir el excesivo flujo menstrual. Su carencia aumenta la probabilidad de sufrir hemorragias, especialmente entre quienes toman antibióticos -porque éstos alteran la flora intestinal e impiden su síntesis en el intestino- y algunos anticoagulantes –porque al ser antagonistas o competidores de la vitamina K pueden provocar sangrado-. Además estudios recientes han permitido ahora corroborar que un tipo de vitamina K2 denominada Menaquinona-7 (llamada de forma abreviadaMK-7) favorece la absorción del calcio por los huesos a la vez que evita que éste se deposite en los cartílagos y, lo que es más importante, en las arterias. Algo fundamental para la prevención y tratamiento de la osteoporosis, la artrosis y las enfermedades cardiovasculares.

UNA VITAMINA EN DIVERSAS FORMAS

Empezaremos diciendo que la vitamina K –de la que ya hablamos en la sección de Medicina Ortomolecular del nº 29 y tiene a su disposición en nuestra web: www.dsalud.com- presenta estructuras diferentes en función de su procedencia.
La K1 o Filoquinona es de origen vegetal y se encuentra en verduras y hortalizas como la alfalfa, la espinaca, la lechuga, la col, la coliflor, el brócoli, las coles de Bruselas, los berros, los nabos, los guisantes, los garbanzos, el germen de trigo, las algas kelp, los derivados de la soja, el perejil, el aceite de oliva y algunas frutas (especialmente el kiwi, el aguacate y el plátano).
La K2 o Menaquinona se encuentra en la carne, la leche y los huevos así como en los productos fermentados, como el queso y sobretodo,  los granos fermentados de soja (es el caso del natto, un conocido plato japonés). También puede sintetizarla nuestro intestino grueso por acción de las bacterias presentes en él.
En cuanto a la K3 o Menadinona se trata de una variedad sintética desarrollada en laboratorio cuyo uso sólo es recomendable –es un decir- bajo estricta prescripción médica.
Cabe añadir que en la actualidad se comercializan como suplementos dietéticos la vitamina K1 y dos formas de la vitamina K2: las moléculas denominadas Menaquinona-4 y Menaquinona-7, conocidas abreviadamente como MK-4 y MK-7.
El “problema” de la vitamina K1 es que es rápidamente metabolizada por el hígado por lo que no permanece en el organismo el tiempo suficiente para producir efectos óptimos ni en las células óseas ni en las que forman los tejidos vasculares o cartilaginosos. La vitamina K2, en cambio, permanece en el cuerpo nueve veces más tiempo.
Ahora bien, entre las dos moléculas de K2 que se comercializan como suplementos –la MK-4 y la MK-7– también existen diferencias. Para empezar, la MK-4 sintética sólo permanece una hora en la sangre por lo que se necesita tomar más de una dosis al día –y en cantidades importantes- para que tenga efectos terapéuticos. La MK-7 que se comercializa en suplementos cuando se extrae de productos fermentados como el natto japonés es natural y permanece en la sangre mucho más tiempo por lo que está disponible en el cuerpo todo el día con una ingesta diaria mínima.. Es por tanto la fracción biológica terapéuticamente más activa de todas las vitaminas K.
¿Y qué es el natto japonés? Pues un plato que se obtiene de la fermentación bacteriana del poroto o fruto inmaduro de la soja y que forma parte de la gastronomía tradicional nipona desde tiempos inmemoriales. De hecho la riqueza de sus nutrientes –vitaminas, aminoácidos esenciales y enzimas- es para muchos expertos la razón de que entre los japoneses los problemas óseos sean mucho menores que en Occidente.
Es más, estudios realizados tanto en Japón como en Holanda en los últimos treinta años han constatado que la MK-7 inhibe la formación de depósitos de calcio en los vasos sanguíneos –especialmente las arterias coronarias- y en los cartílagos, sin que se hayan reportado reacciones adversas por su consumo.  Y es que tiene un inequívoco papel como cofactor en la conversión mediante carboxilación del aminoácido glutamato por la gamma carboxilasa, un enzima que modifica y activa las  proteínas Gla que son las que garantizan que el calcio llegue a los lugares adecuados. De hecho, su ausencia merma la cantidad de calcio en los huesos mientras que las arterias y los cartílagos se calcifican.
En pocas palabras, la actividad de la osteocalcina y de la proteína Gla de la matriz dependen en buena medida de la vitamina K. La primera la producen los osteoblastos (células óseas) y al ser activada por la enzima gamma carboxilasa se convierte enosteocalcina carboxilatada, proteína que es exactamente la que se encarga de unir el calcio a la matriz ósea y por eso es imprescindible para producir tejido óseo sano. De ahí que la vitamina K2 –especialmente cuando se toma conjuntamente con calcio y vitamina D- ayude a reducir o detener la osteoporosis y, en general, a hacer que el cuerpo use el calcio de forma eficaz.
Es más, numerosos estudios demuestran que en la mayoría de los casos la estructura ósea comienza a regenerarse por sí misma con la ingesta de las vitaminas K2 y D junto con calcio. Y teniendo en cuenta que según la Organización Mundial de la Salud la osteoporosis afecta ya a más de 200 millones de personas en el mundo y su incidencia aumentará por el envejecimiento de la población y el creciente número de personas obesas podremos hacernos una idea de hasta qué punto la MK-7 puede contribuir a evitar esa más que probable pandemia.
Sirva como ejemplo que en un estudio sobre osteoporosis realizado en la Universidad de Maastricht (Holanda) que duró tres años y en el que intervinieron 188 mujeres posmenopáusicas se comprobó que en el grupo que tomó MK-7 y vitamina D la pérdida ósea se retrasaba entre un 35 y un 40% respecto al grupo de control.
Las noticias son también alentadoras en lo que se refiere a las dolencias cardiovasculares. Distintos estudios clínicos han demostrado asimismo que en presencia de MK-7 la enzima gamma carboxilasa activa la proteína GLA de la matriz que se encuentra en las células musculares lisas de las paredes de los vasos sanguíneos, en los condrocitos y en los macrófagos y que es el inhibidor más importante de calcificación de tejido blando del organismo. Por tanto, resulta imprescindible para que los tejidos vasculares y cartilaginosos puedan hacer uso del calcio y después eliminar su exceso sin provocar depósitos.

EL ESTUDIO ROTTERDAM

Según el llamado Estudio Rótterdam -cuyos resultados se publicaron en 2004 en The Journal of Nutrition- la ingesta de pequeñas dosis diarias de MK-7 reduce en un 50% el riesgo de calcificación arterial, en un 50% el riesgo de muerte por problemas cardiovasculares y en un 25% el riesgo de mortalidad por otras causas. Llevado a cabo por una decena de investigadores entre los que estaba el profesor Cees Vermeer -del Departamento de Bioquímica del Instituto de Investigación Cardiovascular de la ya citada Universidad de Maastricht (Holanda)-  consistió en el seguimiento durante 10 años de 4.800 personas inicialmente sanas que tenían 55 años al comienzo de la investigación. Pues bien, tras dividirlas en grupos se constató con el tiempo que los efectos más positivos –los sorprendentes porcentajes que hemos mencionado- se obtuvieron entre quienes consumieron 45 microgramos diarios de MK-7 (a pesar de que los demás recibieron a diario dosis mayores de vitamina K1 o de MK-4).
Y otro estudio –en este caso con animales- demostró una regresión de la calcificación arterial de hasta un 50% cuando se ingiere K2 constatando que no ocurre así cuando se toma K1. Datos asombrosos si se tiene en cuenta que médicamente la calcificación arterial se consideraba hasta ahora un fenómeno biológico irreversible.
Añadamos que en la Universidad de Osaka (Japón) un equipo dirigido por el doctor Susumu Shiomi ha abierto otra vía a las posibilidades terapéuticas de la vitamina K2. Porque en ese estudio participaron 40 mujeres con cirrosis hepática a las que se dio diariamente 45 microgramos de vitamina K2 a unas y placebo a las demás. ¿Con qué resultado? Sólo 2 de las 21 mujeres que recibieron la vitamina K terminaron sufriendo cáncer hepático mientras que lo padecieron 9 de las 19 del grupo de control. Ante lo que los autores no dudaron en afirmar que “a pesar de tratarse de un estudio pequeño nuestros resultados indican que la vitamina K2 reduce el riesgo de carcinoma hepatocelular en un 20% y puede retrasar el inicio de carcinogénesis”. La investigación y el tiempo dirán si a los ya contrastados efectos beneficiosos de la vitamina K2 para la salud de huesos, cartílagos y sistema cardiovascular hay que unir sus propiedades para prevenir el cáncer.
Terminamos indicando que en España la Menaquinona-7 oMK-7 extraída del natto lo comercializa desde hace poco Cien por Cien Natural en una formulación que también incluye vitamina D.

L.J.

Este reportaje aparece en
112
Enero 2009
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