¿Quieren bloquear la investigación sobre la regeneración de la médula espinal?

La Fundación Investigación en Regeneración del Sistema Nervioso -gestionada y dirigida por lesionados medulares españoles- acusa a los directivos del Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV) –organismo dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas- de obstruir intencionadamente las investigaciones que sobre la posibilidad de regenerar la médula espinal dañada -de las que dimos cuenta en nuestro anterior número- lleva a cabo en España Almudena Ramón Cueto inyectando en ella células adultas obtenidas de la glía envolvente del bulbo olfatorio del paciente –tras reproducirlas in vitro- logrando así la regeneración de los nervios dañados. De hecho no sólo desde hace meses se le vienen recortando los fondos  para la investigación sino que se está “invitando” a quienes llevan ese trabajo a abandonarlo. Según los miembros de esa fundación hay un claro riesgo de que en breve el laboratorio sea cerrado. Y todo indica que la intención inconfesa es que un grupo privado haga negocio con el descubrimiento. Nada nuevo en realidad porque en España los descubrimientos de los científicos que trabajan para el estado terminan casi siempre en manos privadas…  

Alejandro Bañuelos, miembro del Comité Ejecutivo de la Fundación Investigación en Regeneración del Sistema Nervioso (Fundación IRSN), se levanta cada día a las cinco de la mañana. Y no porque sea de poco dormir o muy activo sino porque el dolor neuropático que le perfora el costado derecho no le anima a estar en ella ni un minuto más. Y es que Alejandro es tretrapléjico. Era artista de circo y midió mal un salto mortal. Quedó paralizado a los 18 años de edad. Hace ya pues trece de ello.

Alejandro está obligado a permanecer en cama varias horas al día para evitar que se le reproduzcan las llamadas “escaras”, úlceras por presión que pueden aparecer por el apoyo constante en la silla de ruedas que, por desgracia, es su único vehículo para acceder al mundo. De hecho ha tenido úlceras durante dos años y medio que en ocasiones le perforaron las nalgas hasta la uretra. Estuvo por ello a un paso de la muerte pero  en este momento, tras cuatro operaciones, sus úlceras están bastante recuperadas aunque hay alto riesgo de recidiva.

Depende pues de un asistente para casi todo ya que sólo puede levantarse de la cama con ayuda al estar paralizado de cuello hacia abajo. Y éste, cada mañana, tiene que le introducirle una sonda en la vejiga -no controla los esfínteres- y luego cogerle en brazos y sentarle en la silla de ruedas. El problema es que esa sonda, que ha de utilizar hasta tres veces al día, le ha generado ya numerosas infecciones de orina y de riñón. De ahí que haya tenido que ingresar varias veces en un hospital por las úlceras y por las infecciones pero también por problemas gastrointestinales, de tensión y de circulación; y debe cuidarse mucho para no padecer infecciones respiratorias. Claro que ése es el día a día de Alejandro… y de muchas otras personas con lesión grave de la médula espinal.

No debe extrañar pues que -como tantos otros en su situación- amanezca cada mañana con la esperanza de que la ciencia encuentre algo que le permita al menos mejorar su vida. Bueno, en realidad tanto él como los demás lesionados medulares de la fundaciónestán convencidos de que ya existe, que lo ha descubierto la investigadora española Almudena Ramón Cueto y que sólo la desidia administrativa –por no hablar de intereses inconfesables- impide que se haya aplicado ya en humanos. “Hoy por hoy –nos diría- son las investigaciones más avanzadas, prometedoras y cercanas a la aplicación en seres humanos que existen para curar la lesión medular y devolvernos la movilidad a las personas que vamos en silla de ruedas”.

La Fundación IRSN (www.firsn.com), gestionada y dirigida como decimos por lesionados medulares, promueve, financia y realiza directamente investigación sobre la regeneración del sistema nervioso con el fin de conseguir la cura de esta terrible patología. Una tarea que comenzaron en el 2002 financiando investigaciones, concediendo becas, firmando contratos y prestando ayudas económicas a personal técnico e investigador. Ayuda no dirigida además a cualquier centro sino precisamente al Laboratorio de Regeneración Neural del Instituto de Biomedicina de Valencia -dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IBV-CSIC)- a cuyo frente ya estaba entonces la Dra. Almudena Ramón Cueto. Ayuda que es la que ha permitido en buena medida a esa investigadora conseguir, por vez primera en el mundo, que ratas parapléjicas caminasen tras someterlas a un trasplante de células de glía envolvente olfatoria (células adultas extraídas de los bulbos olfatorios) que nada tienen que ver con las sobrevaloradas y extraordinariamente bien financiadas células-madre a pesar de que hasta el momento ningún mamífero -ni grande ni pequeño- con lesión completa haya conseguido con ellas regeneración axonal y reconexión de las fibras lesionadas.

De ahí que resulte inconcebible que a pesar de los extraordinarios resultados obtenidos por esta doctora –sin duda los más prometedores y cercanos al logro de una terapia reparadora en humanos- su investigación no sólo no esté siendo apoyada con todo tipo de medios por el instituto y el CSICsino que ha empezado a ser aislada y a ver cómo se impide que avance su trabajo. Y eso que entre los resultados más notables conseguidos por ella con la participación de la Fundación IRSN se encuentran los siguientes:

-Demostración de que la combinación de trasplantes de glía envolvente olfatoria con rehabilitación específica mejora la calidad de la recuperación funcional tras lesión severa medular.

-Demostración de que la terapia autóloga con glía envolvente olfatoria -el propio paciente es el propio donante de células- es viable y segura en primates y, por tanto, todo indica que también en humanos.

-Demostración en primates de que se puede obtener un número suficiente de glía envolvente olfatoria para trasplante sin necesidad de modificación genética alguna -como ahora intentan sostener algunas empresas para ver si así hacen negocio- lo que también aplicable en la clínica para humanos.

-Demostración de que la obtención quirúrgica de un bulbo olfatorio no ocasiona secuelas físicas validando el desarrollo de las técnicas quirúrgicas adecuadas en humanos.

-Constatación de que según la legislación de la Agencia Europea del Medicamento el trasplante de glía envolvente olfatoria no constituye un medicamento de terapia avanzada por lo que no es exigible la realización de ensayo clínico y simplifica los trámites para su aprobación como Proyecto de Aplicación Clínica. Además esta terapia cumple los criterios internacionales ICCP (International Campaign for the Cure of Paralysis) que la validan para su utilización en personas con lesión de la médula espinal.

Bueno, pues a pesar de todo ello y de estarse a un paso de poder trasladar la investigación a los lesionados medulares, a pesar de tenerse todas las garantías de seguridad sobre el procedimiento, lo que nunca imaginaron Alejandro y sus compañeros cuando la fundación empezó a contribuir con sus fondos a la investigación es que a su inmovilidad física tendrían que añadir el drama de verse atrapados, inmovilizados en una maraña de intereses burocráticos, decisiones arbitrarias, desidias administrativas y -todo apunta a ello- intereses bastardos que en forma de goteo constante están a punto de dar al traste con uno de los mayores avances en la curación de las lesiones medulares graves.

IMPOTENCIA, ACORRALAMIENTO, ACOSO, DISCRIMINACIÓN, COACCIÓN…

Debemos añadir que las acusaciones de la Fundación IRSN contra la dirección del Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV) -y, por ende, contra la del Consejo Superior de Investigaciones Científicas- son las más graves realizadas nunca en el ámbito científico español por su trascendencia y repercusión sobre la salud de quienes se encuentran afectados de lesiones medulares. Por eso decidimos hablar de la situación con Alejandro Bañuelos, miembro del Comité Ejecutivo y responsable de comunicación de la fundación.

-Díganos, ¿qué les impulsó, a usted y a otros afectados, a tomar parte de forma directa en la investigación biomédica de las lesiones medulares?

La lesión grave de la médula espinal es un drama apenas conocido por la inmensa mayoría de la población a pesar del tremendo daño personal, social y económico que produce. La paradoja es que cualquiera se puede convertir en nueva víctima en un instante: un resbalón en la acera durante una mañana lluviosa, un patinazo en la cocina con el aceite que ha salpicado el suelo, un golpe con el borde de la piscina al salir de ella o con el fondo al tirarse de cabeza, una caída de moto o bicicleta, un accidente de coche, la caída del columpio en el que estamos balanceando a nuestro hijo… ¡Pueden ser tantas cosas! Y ese segundo cambiar toda una vida. Para siempre. Y a partir de ese momento, ¿qué? Bueno, pues a nosotros nos pasó pero un día tomamos la decisión de no quedarnos en nuestras casas llorando y cambiar la desesperación por la esperanza, salir a luchar personalmente por nuestra recuperación y por una vida digna. Porque nosotros ya no podemos esperar. El tiempo juega en nuestra contra. Cada día que pasa constituye un riesgo para nuestras vidas y no podíamos dejarlas en manos de la “ruleta rusa” que suponen los planes estratégicos, los recortes presupuestarios o los intereses de diversa índole en las asignaciones presupuestarias. Tenga en cuenta que muchos de nuestros compañeros no consiguen salir adelante por culpa de las numerosas patologías paralelas a la lesión medular. Cada día que pasa sin que tengamos una solución para la reparación de las lesiones medulares mueren compañeros. Así que por eso estamos luchando, por nuestra vida; y lo hacemos apoyando y tomando parte en la investigación biomédica más avanzada del mundo en el campo de las lesiones medulares, la que se lleva a cabo en el Laboratorio de Regeneración Neural del Instituto de Biomedicina de Valencia.

-Su fundación está aportando fondos a esa investigación desde el año 2002. ¿Cómo ha sido su relación con el instituto y el CSIC?

-Inicialmente tuvimos una buena relación. De hecho nuestra fundación se creó con el apoyo del en aquellos momentos presidente del CSIC, el profesor César Nombela, y se creó con la finalidad de que los lesionados medulares, sus familiares y amigos pudieran ayudar a financiar las líneas de investigación sobre regeneración neuraldelCSIC. También el doctor Rolf Tarrach nos dio todo su apoyo y bajo su presidencia fue cuando nuestra fundación comenzó a financiar investigación en el Instituto de Biomedicina de Valencia. En suma, con nuestro dinero –porque los responsables de las administraciones nacional y autonómicas nunca han querido dedicar lo necesario para buscar soluciones, probablemente convencidos de que no había nada realmente útil que hacer- se ha podido estar haciendo desde el 2002 en ese centro la investigación de la que hablamos. Sin embargo a partir del 2006, justo cuando las líneas de investigación estaban obteniendo los resultados más prometedores, la dirección del Instituto de Biomedicina de Valencia comienza a bloquear nuestras iniciativas. Es como si el hecho de estar consiguiendo buenos resultados científicos para la regeneración de la lesión medular motivase a algunos personajes a impedir cualquier avance. ¿Motivos? Pues ya hay gente investigando sobre ello y pronto se sabrán; de momento sólo podemos movernos en el terreno de las suposiciones.

Y vaya por delante que nosotros promovemos y trabajamos por una terapia con células adultas de la glía envolvente olfatoria -no con células-madre ni embrionarias- y autóloga -es decir, con células obtenidas  del propio paciente- para evitar rechazos, posibles tumores y cualquier medicación inmunosupresora. Porque sería sin duda alguna la mejor y más segura terapia para los enfermos. Aunque eso no interese a quienes sólo financian proyectos de los que se derivan patentes y nuevos medicamentos…

-¿Y cuándo empezaron a bloquearles a ustedes?

-En cuanto se demostró que la terapia autóloga con la glía envolvente olfatoria funcionaba con primates. Lo singular es que ese éxito permitió constatar que no es necesaria la modificación genética de las células, algo que luego algunos han intentado hacer creer para poder hacer negocio con la terapia.

Es necesario además recordar que se consiguió, por primera vez en el mundo, que en un mono con lesión medular completa hubiera una reconexión de las fibras de su médula espinal dañada medible con técnicas neurofisiológicas. ¡Todo un hito en este campo de investigación! Bueno, pues inconcebiblemente a partir de entonces empezaría nuestro calvario. Que se recrudeció cuando la investigadora de la fundación, la doctora Muñoz, demostró con su tesis doctoral que también las lesiones crónicas de la médula espinal se pueden curar con el trasplante autólogo de células de la glía envolvente olfatoria.

-Pero, ¿por qué los directivos del Instituto de Biomedicina de Valencia y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas pueden tener interés en bloquear este trabajo?

Pues es una buena pregunta que, antes o después, van a tener que contestar. Lo cierto es que desde entonces nosotros nos levantamos cada mañana -y son ya unos cuantos años- con una sensación de absoluta impotencia ante ese acorralamiento institucional, ante ese acoso sistemático, ante la discriminación y la coacción que se ejerce sobre nosotros.

Mire, a nuestro juicio esos directivos decidieron hace tiempo que por ser discapacitados e ir en sillas de ruedas valemos menos que las demás personas. Y como tienen suficiente poder como para actuar impunemente no han dejado de presionarnos y maniobrar para arrinconarnos y conseguir que abandonemos nuestro objetivo y nuestras esperanzas. Lo que en todo caso es también gravísimo y preocupante es que por atacarnos a nosotros estén creando un perjuicio tremendo e irreparable a los investigadores a los que apoyamos.

-Tiene que haber algo más detrás…

-Probablemente. Porque mientras todo esto ocurre… ¡se está potenciando la modificación genética de las células glía en algunos laboratorios privados con los que tienen buenas relaciones! Suponemos que para poder comercializar patentes que de hecho ya están en poder de esas empresas biotecnológicas… Mire, la terapia desarrollada por la doctora Almudena Ramón Cueto ¡no es patentable! Y alguien debe haber decidido que hay que sacarle provecho inventándose técnicas o procesos que no son necesarios pero sí son patentables. Creando obviamente empresas no estatales. Solo que para que eso se admita tienen que “quitarse del medio” a ella… y a la fundación. Si es necesario mintiendo. Quizás haciendo creer que la terapia no funciona o es menos eficaz que la patentada por ellos y, en cualquier caso, impidiendo que se demuestre en humanos la eficacia de la terapia autóloga.

-Entendemos que esos problemas los han tenido siempre con el Instituto de Biomedicina de Valencia. ¿Con alguna otra entidad más?

Sólo con la dirección de ese centro. No existe problema con ninguna otra entidad o institución; ni nacional ni extranjera. Tanto es así que tenemos colaboraciones con la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia y hemos estado colaborando con la Universidad de California de Los Ángeles (EEUU). Asimismo tenemos un convenio firmado con la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia y otro con la Universidad Católica de Valencia. Además estamos gestionando nuevos acuerdos con entidades que no nos desprecian ni nos discriminan por estar en silla de ruedas.

Los únicos problemas e impedimentos que se nos ponen para bloquear nuestro impulso y apoyo a las líneas de investigación del Laboratorio de Regeneración Neural proceden -tanto de la dirección anterior como de la actual- del Instituto de Biomedicina de Valencia.

-Suponemos que habrán denunciado esta situación ante las distintas administraciones públicas…

-Las administraciones y los poderes públicos miran siempre hacia otro lado cuando denuncias estas situaciones lo que, en la práctica, equivale a favorecerlas convirtiéndose así en cómplices activos. Por eso el modelo que se promueve oficialmente es el de una estructura feudal, de reinos de taifas, de aprovechados y de desvergüenza donde lo que menos importa es el bien social. Unos favorecen a sus propias empresas o a las de sus amigos y otros se dedican a eliminar de forma desleal y aprovechando sus puestos de poder a competidores en el reparto de la financiación pública… Y todo ello en la más absoluta impunidad.

Por ponerle un ejemplo: de la noche a la mañana y sin que nada hubiese cambiado en la relación entre nuestras instituciones pusieron de patitas en la calle a todo el personal investigador y a los jóvenes licenciados a quienes nosotros, los lesionados medulares y nuestros familiares a través de la fundación, estábamos pagando el salario a pesar de nuestra modestia económica. Cuando había experimentos en marcha y células en los incubadores que se echaron a perder. Mire, hubo que usar la furgoneta adaptada del presidente de la fundación para que las jóvenes licenciadas despedidas, que estaban desoladas, pudieran ayudar a trasladar todo el material. Echaron a todas de allí y consiguieron que se perdieran los experimentos que había en marcha. Hay fotografías muy tristes de aquella tarde. Lógicamente, ante tal presión, una de esas becarias no pudo aguantarlo y se fue. Así fue y así sigue siendo nuestro día a día. ¿No le parece un mal sueño…?

-Más bien una pesadilla. Lo que asevera es muy grave. ¡Una institución pública boicoteando el desarrollo de proyectos de investigación contrastados internacionalmente!

-Pues es así. Y tenemos muchos más ejemplos.

-¿Y pruebas?

-Por supuesto. Y muy bien documentadas. Y replicadas por si acaso en notarías de varias ciudades españolas que se han ofrecido a ayudarnos de forma altruista al conocer los hechos. Uno de los ejemplos más vergonzosos fue la coacción que la dirección del instituto ejerció sobre varios becarios de la fundación para que abandonasen el laboratorio al que contribuimos en su financiación. A uno de ellos, que cumplía los criterios habituales bajo los que accede cualquier licenciado a ese instituto, se le negó insistentemente el permiso para entrar a trabajar en las instalaciones para luego, desde la dirección, preguntarle en varias ocasiones “si sabía dónde se había metido…”. Llegaron a decirle que “quien se mete en medio de una guerra acababa recibiendo algún balazo”… Claro, ante esa situación el becario se fue, harto de que ni siquiera se le permitiese estudiar y trabajar..

Otro ejemplo es el bloqueo de la ejecución por el Instituto de Biomedicina de Valencia de un proyecto de cuatro años financiado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos del que nuestra fundación era la gestora. Llevábamos ya dos años desarrollando el proyecto en las instalaciones del instituto y habíamos contratado a una investigadora postdoctoral cuando de improviso, al tercer año, la dirección decide echar a la calle a esa investigadora lo que supuso la paralización del proyecto. Tuvimos que buscar una solución urgente para no perderlo todo.

Pero la historia se ha repetido y la estamos sufriendo de nuevo en estos instantes. Ahora, en otro proyecto del Plan Nacional que tenemos aprobado para desarrollar, vuelven a hacer lo mismo e impiden a nuestra investigadora la entrada a las instalaciones del instituto para desarrollar su trabajo.

En fin, podría ponerle muchos más ejemplos. Mire, cualquier centro de investigación promueve los trabajos multidisciplinares; es más, es algo que se recomienda potenciar en las directrices del Plan Estratégico del CSIC. Pues bien, cuando es nuestra fundación la que promueve el proyecto multidisciplinar la dirección del instituto intenta evitar a toda costa que investigadores del centro se involucren en nuestros proyectos. Le pongo un caso concreto: nadie duda de que para la cura de cualquier enfermedad los aspectos psicológicos son esenciales. Pues bien, hace un año iniciamos una tesis doctoral en esta área por su enorme repercusión en los pacientes con lesión medular. Y propusimos a una investigadora del instituto codirigir junto al Decano de la Facultad de Psicología de una de las universidades de Valencia un proyecto científico en ese ámbito. La idea era aunar el conocimiento biomédico de la lesión medular con el psicológico para lo cual se diseñó un trabajo de investigación de máster y seleccionamos a un licenciado para llevarlo a cabo. Luego se solicitó autorización a la dirección del instituto para que pudiese acceder a él a trabajar con su codirectora y utilizar los ordenadores que hay allí y que son de la fundación ¡y también se le denegó el acceso! Cuando para realizar trabajos de investigación de máster en los institutos del CSIC no hace falta acuerdo de ningún tipo y sólo se requiere la autorización del director. Y no crea que eso pasa en otros casos: a todos los demás se les ha permitido el acceso sin problema. ¿Cómo llamaría usted a todo esto? ¿Discriminación, persecución, acoso…?

-¿Cuál es entonces ahora mismo la situación de ustedes en el instituto?

-La Dirección del Instituto de Biomedicinaha conseguido que tanto becarios consolidados como becarios recién incorporados se hayan ido. Yque el miedo y el sufrimiento se apoderasen de personas que de forma altruista colaboraban en la gestión de la fundación yéndose igualmente. También han conseguido desanimar a colaboradores económicos y a posibles financiadores… Hay pues que “felicitar” a esa dirección por haber puesto todo patas arriba y estar complicándonos la vida mucho y constantemente. Mire, se nos ha hecho -y se nos sigue haciendo- un daño tremendo; en lo económico y en lo personal.

-Pero todo lo que nos cuenta sólo se justifica si lo que quieren es acabar con el trabajo e investigaciones de la doctora Almudena Ramón Cueto… 

-Para nosotros la estrategia es clara: quieren hacer desaparecer del instituto la investigación para reparar lesiones medulares con terapia autóloga. Es simple, primero impidieron que el laboratorio que dirige la doctora recibiera financiación y contratara personal y así ahora, una vez despojado de trabajadores, poder tener la coartada de alegar que “al no haber personal” y no desarrollarse allí” suficientes trabajos” el laboratorio no se justifica. Matan así dos pájaros de un tiro: acaban con la línea de investigación para la cura de la lesión medular que promueve la Fundación IRSN y, paralelamente, “anulan” a la propia investigadora que desarrolla el trabajo, la doctora Ramón Cueto.

Mire, están tan persuadidos de que pueden actuar con impunidad que en una conversación con el presidente de nuestra fundación y en presencia de nuestra abogada el director del instituto tuvo el atrevimiento de calificar la expulsión de nuestra gente como “daños colaterales”. Añadiendo que si financiásemos a “otros” laboratorios del CSIC y desistiésemos de promover esa línea concreta de investigaciónno tendríamos ya problemas”… Prefiero no poner adjetivos a sus comentarios.

-¿Por qué su cerrada defensa de la línea de la doctora Ramón Cueto cuando hay otras líneas que se anuncian como muy prometedoras…?

-Porque es la única que ha conseguido -en todo el mundo- que mamíferos parapléjicos –ratas con lesión medular completa– hayan vuelto a caminar e, incluso, a sentir por debajo del nivel de la lesión. Se intentó luego con primates pero lo único que se pudo constatar -antes de que a la doctora Ramón Cueto se le impidiera inexplicablemente el acceso al Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia (CIPF) donde se estaba supervisando la evolución de un mono tratado con células glía del bulbo olfatorio- fue que empezaba a recuperarse. Por cierto, el mono  fue sacrificado por la dirección de ese centro sin que a la doctora se le explicase por qué ni se le devolviesen los restos del animal para analizarlos. Es pues la única  terapia que ha conseguido que fibras nerviosas seccionadas se  regeneren -no sólo a través de la zona de la lesión sino mucho más allá- haciendo que la médula vuelva a funcionar. Y es la única que ha demostrado ser inocua porque es autóloga, es decir, en la que se usan células adultas del propio paciente y no hay pues efectos secundarios.

En cambio lo de que las células-madre adultas y las embrionarias “podrían” conseguir lo mismo está por demostrar. Como está por demostrar que su implantación no cause luego tumores. En suma, la terapia de la doctora Ramón Cueto ha probado ya científicamente todo lo que afirma y además lo ha publicado en revistas científicas de prestigio. Los demás no han probado ni publicado ABSOLUTAMENTE NADA que iguale estos resultados.

-Tenemos entendido que han desarrollado ya el primer proyecto de aplicación clínica; es decir, que está todo preparado para probar la terapia en humanos…   

-Así es. Desde hace unos meses. Tenemos en nuestras manos la posibilidad de aplicar, por vez primera en humanos, la terapia que ya ha funcionado en varias especies animales distintas. Hemos diseñado y puesto a punto todos los protocolos de intervención quirúrgica, cultivo celular y trasplante. Y tenemos los equipos técnicos y humanos preparados. Nuestro proyecto cumple además la normativa europea para proyectos clínicos y las directrices de la International Campaign for Cures of Spinal cord injuri Paralysis (ICCP) sobre tratamientos experimentales para lesiones de la médula espinal. Y han sido evaluados satisfactoriamente los aspectos éticos, metodológicos y de seguridad que valora el Comité de Ética de Investigación Clínica para su aplicabilidad.

-¿Y entonces…?

-Pues estábamos trabajando para conseguir la financiación necesaria para arrancar el proyecto y reclutar a los primeros 20 pacientes cuando de nuevo han surgido los “problemas”; bueno,  el boicot, en una palabra. Pero no van a conseguir sus objetivos. No vamos a consentirlo.

¿Y no existe la posibilidad de que nuestras autoridades sanitarias reaccionen ayudándoles cuando sepan que las trabas que ustedes sufren obedecen a los intereses crematísticos de algunos que quieren aprovecharse de estos descubrimientos?

-Evidentemente, pero mientras eso no pase no vamos a quedarnos quietos. Llegaremos hasta donde haga falta. Hemos sido excesivamente respetuosos y seguidos todos los cauces administrativos pero se nos ha acabado la paciencia. La situación se denunció ya por escrito ante la Presidencia, Vicepresidencia y Secretaría Generaldel CSIC y aún estamos esperando respuesta; asimismo hemos informado a la Ministra de Ciencia y Tecnología Cristina Garmendia. Pero el tiempo pasa y estos señores están jugando con nuestras vidas así que llegaremos a donde haga falta; a nivel nacional e internacional. Y no sólo hablo de pedir amparo institucional sino de determinar las responsabilidades judiciales en las que estas personas están incurriendo. Nosotros también estamos “indignados” y si hace falta que sepan que estamos dispuestos a acampar con nuestras sillas donde haga falta. Veremos qué hacen nuestras autoridades y los medios de comunicación de todo el mundo si ven acampados a parapléjicos y tetrapléjicos.

-¿Quiere añadir algo más?

-Sí. Que no deseo a ninguna de esas personas que ellas o sus hijos se vean condenadas a una silla de ruedas y tengan que pasar por el sufrimiento que nos están originando a nosotros.

Antonio F. Muro

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140
Julio - Agosto 2011
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