La Comisión Europea aprueba la propuesta de «pasaporte sanitario»

La Comisión Europea ha decidido proponer la creación en la Unión Europea de una  especie de «pasaporte de vacunación Covid-19» que ha bautizado como Digital Green Pass o Certificado Verde Digital cuyo presunto objetivo es «facilitar la libre circulación en condiciones de seguridad durante la pandemia dentro de la Unión”. Así se dio a conocer el pasado 17 de marzo. La Comisión Europea, órgano que ostenta el poder ejecutivo y la iniciativa legislativa de la Unión Europea, está integrado por un representante de cada uno de los 27 estados miembros y la preside actualmente la médico alemana  Úrsula von der Leyen siendo su vicepresidente el socialista español Josep Borrel. La propuesta deberá someterse ahora a la consideración del Parlamento Europeo -integrado por 705 diputados- y del Consejo Europeo -integrado por los veintisiete jefes de Estado o Gobierno y los presidentes del propio Consejo y la Comisión Europea- y contar además con la unanimidad de los países miembros. Se trata de un «certificado» que puede ser digital y llevarse en un móvil u otro dispositivo pero también imprimirse en papel como pasa hoy con los billetes de avión. Se asegura que será temporal -mientras se resuelve la «crisis sanitaria»- pero todo indica que en realidad será permanente ya que en realidad la pandemia no existe. Volvemos a recordar que el 99,97% de la población mundial sigue sin estar contagiada según los datos oficiales. El llamado Certificado Verde Digital consiste en un código QR que permite almacenar gran cantidad de información alfanumérica en el que se incluirán nombre y apellidos, DNI, sexo, fecha de nacimiento, nombre de la vacuna inoculada con su descripción genérica, empresa autorizada para su comercialización, secuencia y número de dosis administradas, identificación del lote, fecha y lugar donde se inoculó, profesional que la inoculó, país de la vacunación, fecha de la siguiente vacuna o dosis, identificación del emisor del certificado, identificador del certificado, fecha de validez y versión digital del certificado. Tales son los datos mínimos que se propone que contenga. Además de si el portador está vacunado se incluirá si sufrió la Covid-19 y la superó, a qué pruebas se ha sometido (RT-PCR o antígenos) y cuál fue el resultado. La información estará en inglés, en el idioma del país del que se es nacional o en el del estado miembro expedidor. Obviamente podría en el futuro añadirse la información que las autoridades consideren legal y oportuna lo que se resuelve fácilmente aprobando leyes nuevas o modificando las antiguas. Dicen que este pasaporte de vacunación «no será discriminatorio» y ello indica que, por tanto, lo será. ¡Al tiempo! Cabe añadir que a fin de no encontrar resistencia entre la población y entre los propios «representantes» de los  ciudadanos -sobre todo los del Parlamento Europeo– se asegura que el certificado de vacunación no podrá exigirse legalmente porque choca con normas sanitarias internacionales y limitaría -entre otros- el derecho a la libre circulación. Así que la estrategia va a ser la misma que se usa con las vacunas en España: no son obligatorias pero si usted no vacuna a sus hijos no se le deja llevarles a guarderías o escolarizarlos. Además si no se vacuna no podrá viajar a este o a aquel país. De hecho ahora quiere permitirse a las empresas que puedan decidir echar a alguien o no contratarle si no se vacunan. ¿Es ilegal? Sí; pero les da igual. Saben que la gente traga con todo si se les presiona y se les facilita la vida (nadie cree que la vacuna vaya a poder llevarle grave al hospital o al cementerio porque esas son cosas que les pasan siempre a otros). Lo patético es que las propias autoridades reconocen hoy los múltiples efectos adversos de las vacunas -algo innecesario porque muchos aparecen en las propias fichas técnicas- aunque lo que resulta ya grotesco es que también admiten que no previenen la infección propia ni que un vacunado contagie a otros y que tanto los asintomáticos (las personas sanas que han dado «positivo» a los inútiles test PCR) como  los vacunados pueden contagiarse y contagiar. Agregaré que los «certificados digitales verdes» serán válidos en todos los estados de la Unión Europea y estarán abiertos a su uso en Noruega, Islandia, Suiza, Liechtenstein y Andorra así como a los nacionales de terceros países que residan en ella e, incluso, a los turistas. Lo que ya es el colmo de la sinrazón es que tener el certificado que indica que uno está vacunado o ha dado negativo a una PCR no va a librarle ni de las mascarillas, ni de las cuarentenas, ni de los confinamientos que pudiera imponer unilateralmente cada país de la Unión o de las demás naciones del mundo. Esperpéntico. El certificado es pues otra tomadura de pelo para que la masa vaya aceptando que se la va a controlar por completo pero que se hace «¡por su bien»». La verdad es que solo va a servir para que todo el mundo sepa quiénes son dóciles borreguitos.

Jose Antonio Campoy

Director