"De entre todos los cítricos el limón es quizás el que ofrece más beneficios
para la salud". Así de contundente se muestra el doctor
Domingo Pérez León
-director del
Instituto Biológico de la Salud (Madrid) y miembro del consejo
asesor de
Discovery DSALUD- cuando se le pregunta acerca de las propiedades
nutricionales y terapéuticas de esta fruta cuyo benéfico efecto ya era conocido
por los médicos árabes, griegos y romanos como preventivo y como remedio eficaz
en numerosas dolencias.
MUCHO MÁS QUE UNA FRUTA
NUTRITIVAEl componente mayoritario del limón es el agua orgánica siendo
uno de los frutos con menor aporte calórico pero, sobre todo, contiene sustancias
que le hacen muy interesante desde el punto de vista nutricional. Las más importantes
son estas:
Vitaminas.
Contiene
vitaminas B y
E pero sin duda
su mayor aportación está en la
C ya que ésta constituye el 90% de
lo que no es agua en un limón. Hablamos de una vitamina indispensable para los
huesos, los dientes, los cartílagos, los tejidos conjuntivos y los vasos sanguíneos
que no sólo favorece la resistencia corporal a las infecciones -causadas por virus,
bacterias u hongos- sino que contribuye a reducir el riesgo de padecer múltiples
enfermedades, entre ellas las cardiovasculares, las degenerativas y el cáncer.
Werner Meidinger, autor de
El poder curativo del limón, menciona
en su libro un estudio científico sobre costumbres alimenticias llevado a cabo
en 47 países distintos y según las conclusiones el cáncer de estómago es mucho
menos frecuente en aquellos países donde se consume más limón y, en general, más
cítricos. Además estudios realizados por científicos suecos revelan que las personas
que comen a diario al menos un limón tienen un riesgo de padecer cáncer de páncreas
entre un 50 y un 75% menor que aquellas que comen uno a la semana. Claro que también
previene los cánceres de estómago, esófago, colorrectal, ovarios, cuello de útero,
vejiga, piel, mama y laringe.
Es más, la vitamina C...
...contribuye tanto
a reducir el nivel de colesterol "malo" en sangre como la calcificación de los
vasos sanguíneos ayudando así a prevenir los infartos de miocardio. El ya mencionado
Meidinger asevera que tomando a diario 300 mg de esta vitamina las mujeres pueden
reducir el riesgo de infarto en un 25% y los hombres en un 42%. Y la misma importancia
cardioprotectora le concede el doctor alemán
Matías Rath si bien aclarando
que su eficacia es mayor si se ingiere junto a los aminoácidos
lisina y
prolina. Además la vitamina C, ingerida en dosis elevadas, reduce la cantidad
de fibrinógeno en el plasma por lo que el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares
disminuye.
...interviene en la formación de glóbulos rojos y blancos.
...es indispensable para la elaboración y mantenimiento del colágeno, proteína
fundamental para la fabricación de tejido conectivo.
...favorece la absorción
del hierro de los alimentos (de hecho, la multiplica por tres).
...tiene un
papel relevante en el metabolismo del calcio.
...protege de los radicales
libres y, por ende, de las enfermedades degenerativas.
...reduce hasta en
un 80% el riesgo de padecer cataratas.
...retrasa el proceso de envejecimiento
cutáneo al proteger de la oxidación.
...ayuda en la cicatrización de heridas,
quemaduras y encías sangrantes.
...evita la formación de agentes cancerígenos
como las nitrosaminas.
...reduce los niveles de histamina ayudando así a eliminar
la sintomatología alérgica. ...interviene en los procesos de detoxificación de
algunas sustancias venenosas como el cadmio, el mercurio, el plomo y el DDT.
...mejora el funcionamiento del sistema inmunitario.
...mejora determinadas
afecciones cardiorrespiratorias.
Bioflavonoides.
Los bioflavonoides que contiene -principalmente
quercetina pero
también
hesperidósido y
limocitrina- son también terapéuticamente
interesantes. Se encuentran en todo el fruto pero especialmente en la piel blanca
que hay entre la pulpa y la cáscara. Según Meidinger
"se ocupan del perfecto
estado de los capilares -vasos sanguíneos de un tamaño similar al de un pelo-
favoreciendo que sean elásticos y que sus paredes sean permeables a las células
que aportan sustancias necesarias. Los capilares abastecen a todas las células
del cuerpo con oxígeno, hormonas, sustancias alimenticias y otras sustancias vitales".
Por consiguiente los bioflavonoides contenidos en el limón protegen también de
los problemas cardiovasculares así como de los ataques de apoplejía evitando la
acumulación de plaquetas, fluidificando y purificando la sangre, y previniendo
los trombos que cierran los vasos sanguíneos.
Además los análisis de laboratorio
demuestran que consiguen reducir la nocividad de los radicales libres y frenan
el crecimiento de las células cancerígenas. Si a esto le unimos la capacidad antitumoral
de la vitamina C -a la que los bioflavonoides refuerzan- podemos deducir que el
limón es un elemento natural fundamental para la prevención del cáncer.
Pero
no menos importantes son otras propiedades de los bioflavonoides. Por ejemplo,
de ellos se sabe que tienen cierta capacidad antibacteriana y antivírica. Por
otro lado, la
quercetina tiene propiedades antiinflamatorias y antialérgicas
y funciona además como un potente antihistamínico. También se tiene constancia
de que reduce el riesgo de padecer cataratas provocadas por la diabetes al frenar
la actividad de la enzima
aldoreductosa -productora de sorbitol- y prevenir
así su acumulación en el cristalino. Asimismo, según Meidinger
"la quercetina
puede contrarrestar la progresión de la diabetes y favorecer la producción de
células beta en el páncreas, las células que producen la insulina necesaria para
metabolizar el azúcar".
Pectina.
Los limones son un fruto rico en esta fibra vegetal, indispensable para una
buena digestión. También ayuda al funcionamiento del páncreas y fomenta la producción
de bilis. De hecho es tal su eficacia en la mejora de las digestiones y en la
expulsión de organismos contaminantes, residuos metabólicos, virus, bacterias,
etc., que científicos del
Health Science Center de la
Universidad de
Texas (Estados Unidos) consideran -tras un estudio con ratas- que una dieta
rica en pectina puede reducir a la mitad el riesgo de padecer cáncer intestinal.
También se sabe que previene dolencias del corazón y del sistema circulatorio
pues mantiene bajos los niveles de colesterol malo, fortalece las defensas y causa
una rápida sensación de saciedad por lo que puede servir para prevenir y/o combatir
problemas de sobrepeso de una manera cómoda y sin pasar hambre.
Ácido
cítrico.
El limón contiene un 7% de ácido cítrico básico (ácido
oxidante carbónico tribásico) que desempeña importantes funciones en el organismo
(entre ellas la de favorecer la fijación del calcio). Y es que el llamado
ciclo
del ácido cítrico -más conocido como
ciclo de Krebs- constituye una
cadena de reacciones bioquímicas muy importante pues se trata de la vía fundamental
para la degradación de la mayoría de los compuestos orgánicos y la obtención de
las coenzimas reductoras; es decir, para el catabolismo de las sustancias orgánicas.
En otras palabras, es lo que permite la metabolización de las proteínas, los lípidos
y los hidratos de carbono. Y por tanto, asegurar la presencia de ácido cítrico
en el organismo es asegurarse la eliminación de los depósitos de grasa en los
tejidos. Por eso el limón es adelgazante.
Por otra parte, como también recoge
Meidiger en su obra, se tiene constancia de que
"cuando las glándulas de las
paredes estomacales contactan con el ácido cítrico del limón se estimulan y aumenta
la producción de ácido clorhídrico y con ello una mayor producción de pepsina,
enzima capaz de separar la albúmina de los alimentos. Con lo que el ácido cítrico
ayuda a la actividad del estómago y prepara una digestión sin problemas".
Por si todo esto fuera poco el ácido cítrico previene además la rápida putrefacción
de los alimentos, actúa contra muchos tipos de bacterias (estafilococos, bacterias
del tifus, pneumococos, bacterias del cólera, etc.) y ayuda a quienes padecen
litiasis renal (cálculos) e hiperuricemia (gota) ya que facilita la eliminación
de ácido úrico.
Además el limón alcaliniza el organismo, no lo acidifica.
Minerales.
El limón contiene, sobre todo, calcio y potasio. Este último es necesario
para la transmisión y generación del impulso nervioso, para la actividad muscular
normal e interviene en el equilibrio del agua dentro y fuera de la célula. También
contiene hierro, magnesio, sodio, fósforo, cobre, zinc y manganeso. Para el doctor
Pérez León,
"su elevado nivel de potasio y su bajo contenido en sodio, convierten
al limón en un instrumento ideal para combatir la hipertensión arterial".
Aceite
esencial. El aceite esencial de limón es uno de los más ricos en
vitaminas -especialmente
C y
carotenos- pero también
contiene
isopulegol,
alfapineno,
alfabergamoteno,
alfatujeno,
betafelandreno,
citral,
limoneno y
sabineno, sustancias que le confieren un efecto
calmante del dolor.
POTENTE MEDICINA NATURAL
Desde que se tiene constancia de la utilización terapéutica del limón -hace unos
4.000 años- no ha dejado de crecer la lista de las dolencias sistémicas o externas
que este extraordinario fruto puede ayudar a prevenir o a sanar. Recogemos aquí
las propiedades más reconocidas pero vea otras en los recuadros que acompañan
al texto:
Potencia
el sistema inmune. Los macrófagos necesitan vitamina C -que el
limón contiene en buena cantidad- para proteger sus paredes del efecto pernicioso
de los radicales libres. De no ser así se debilitarían hasta dejar de ser eficaces.
También tiene una influencia decisiva en los linfocitos que si no la tuvieran
en cantidad suficiente se debilitarían y serían cada vez menos efectivos frente
a los gérmenes. El consumo habitual de limón ayuda pues a prevenir todo tipo de
enfermedades infecciosas y a combatir las que ya podamos estar padeciendo.
Beneficia
el sistema digestivo.
El limón no sólo estimula la fabricación
de ácidos estomacales y la actividad de sus músculos sino que además protege la
membrana mucosa que recubre el estómago y ayuda a digerir los alimentos. También
resulta útil para detener diarreas y eliminar la acidez gástrica. Además estimula
el hígado, el páncreas y las secreciones biliares facilitando todo el proceso
digestivo.
Es
un eficaz depurativo.
La vitamina C y el limoneno dan al limón
propiedades depurativas que convierten al limón en un eficaz remedio contra la
artrosis, la gota, el exceso de colesterol, la arteriosclerosis, etc. Además el
limón ayuda a eliminar las impurezas que transporta la sangre previniendo el mal
funcionamiento de los tejidos y órganos. Y también puede disolver sedimentos alojados
en los distintos órganos que podrían producir acidificación y corromper el organismo
favoreciendo la aparición de dolores intensos y patologías graves.
Ayuda
al sistema respiratorio.
Los componentes del limón le confieren
propiedades antibacterianas y antivirales además de expectorantes y antipiréticas,
muy útiles para combatir de forma natural catarros, resfriados, gripes, bronquitis,
amigdalitis, etc.
Es
una fruta cardioprotectora.
El limón constituye un buen tónico
cardiaco que ayuda a la circulación sanguínea, rebaja la hipertensión, permite
eliminar los depósitos de grasa, mantiene los niveles de colesterol malo en valores
saludables y combate la arteriosclerosis además de mantener los vasos sanguíneos
en las condiciones adecuadas.
Se
trata de un potente anticancerígeno.
Además de ser un buen antioxidante
y un potente alcalinizante el limón previene la formación de células cancerígenas
y ayuda a que no se produzcan metástasis en el caso de que la enfermedad ya se
haya desarrollado. Diversos estudios así lo indican como ya hemos mencionado anteriormente.
Es
un diurético natural. Puede utilizarse como diurético en tratamientos
de obesidad pues ayuda a aumentar la micción y a eliminar líquido sobrante.
Es
remineralizante.
El zumo de limón, combinado con agua y bicarbonato,
constituye un buen recurso para rehidratar el organismo y dotarle de los minerales
perdidos tras una diarrea, una gastritis, exceso de sudor al hacer deporte, calor
excesivo, deshidratación, etc. Asimismo favorece la absorción del hierro (beneficiando
a quienes padecen anemia ferropénica) y del calcio (ayudando a prevenir la osteoporosis).
Es
un excelente antibiótico. Estimula el sistema inmune y combate
de forma eficaz las bacterias, virus y hongos patógenos causantes de numerosas
dolencias.
Mejora
la piel.
Usado de forma tópica sus propiedades astringentes le
convierten en una herramienta útil en el tratamiento de granos, espinillas, manchas
de la piel, estrías, etc. También se ha contrastado que ayuda a la curación y
cicatrización de llagas, herpes, heridas, quemaduras, psoriasis, eccemas y picaduras
de insectos, entre otras afecciones que se manifiestan en la piel. Es asimismo
muy adecuado para limpiar las manchas amarillas que deja la nicotina sobre la
piel y las uñas así como para reforzar a estas últimas cuando se muestran frágiles
y quebradizas.
Detiene
las hemorragias. Las propiedades astringentes de su zumo ayudan
a detener las hemorragias, especialmente las nasales.
Regenera
el organismo. Terminamos con el consejo que
K. A. Beyer
ofrece en su obra
La cura de savia y zumo de limón. Porque según éste,
hacer una cura con zumo de limón una vez al año
"favorece la desintoxicación
del organismo y proporciona al cuerpo la posibilidad de reponerse, de regenerarse,
de renovarse y de crear anticuerpos propios. Además es una excelente cura adelgazante
que permite eliminar grasas sin efectos secundarios en tanto en cuanto el cuerpo
no experimenta ninguna carencia obteniéndose además una piel más fina y un creciente
sentimiento de bienestar y equilibrio". Un último consejo. A la hora
de elegir los limones fíjese bien en que la cáscara esté firme, lisa y brillante
descartando las piezas blandas o que presenten una piel reseca. Los limones sanos
se pueden conservar varias semanas a temperatura ambiente pero si los conserva
en el frigorífico durarán hasta un mes.
En suma, el limón constituye un remedio
natural efectivo al alcance de todos y sin efectos secundarios en numerosas patologías.
Eso sí, tenga cuidado si utiliza mucho limón en verano porque contiene aceites
esenciales que pueden producir reacciones de fotosensibilización a los que se
exponen a fuertes dosis de rayos ultravioletas. Conviene pues evitar ponerse al
sol después de tomarlo o de aplicarlo sobre la piel en forma de aceite esencial.
Por último sepa que es conveniente tomar el zumo de limón ayudándose de una pajita
para evitar que los ácidos del limón ataquen el esmalte dental y lo amarilleen.
L.J.
Indicaciones Se afirma que el limón puede ser útil para prevenir y/o
tratar más de 200 trastornos de salud entre los que destacan los siguientes: acidez
gástrica, acné, afecciones de garganta, afecciones de la piel, aftas, alergias,
anemia, ánimo decaído, ansiedad, artritis, astenia, blefaritis, bronquitis, calcificación
arterial, cálculos, callosidades, cáncer, caspa, cataratas, catarros, celulitis,
cólera, defensas bajas, diabetes, diarrea, digestiones lentas, dolores de cabeza,
eccemas, edemas, efectos del envejecimiento de la piel, enfermedades del corazón,
enfermedades hepáticas y vesiculares, epilepsia, escorbuto, estreñimiento, estrés,
falta de concentración, fatiga, fiebre, gastritis, gingivitis, gota, gripe, hematomas,
hemorragias, heridas, herpes, hipertensión arterial, impotencia, inapetencia,
indigestión, insomnio, intoxicaciones, meningitis, meteorismo, miocarditis, neumonía,
obesidad, orzuelos, osteoporosis, otitis, parásitos internos y externos, picaduras
de insectos, piel seca, problemas de nervios, problemas de vejiga, problemas estomacales,
problemas renales, psoriasis, pústulas, quemaduras (también solares), resfriados,
reuma, seborrea, tabaquismo, tos, trastornos urinarios, tuberculosis, úlceras,
varices, venas en forma de araña, vómitos, viruela, vulvovaginitis, etc.
Propiedades del limón El limón es:

Alcalinizante.

Analgésico.

Antianémico.

Antibacteriano.

Anticancerígeno.

Antiescorbútico.

Antifúngico.

Antigripal.

Antihemorrágico.

Antihistamínico.

Antioxidante.

Antipirético.

Antiviral.

Astringente.

Cardioprotector.

Cicatrizante.

Citoprotector.

Depurativo.

Desintoxicante.

Desodorante.

Diurético.

Estimulante
del hígado y el páncreas.

Expectorante.

Hidratante.

Hipocolesterolemiante.

Hipotensor.

Inmunoestimulante.

Purificador.

Remineralizante.

Tónico y
reconstituyente.

Venotónico.