¡Reconocimiento oficial de las terapias naturales en Cataluña!

A partir de mediados del mes de julio –cuando entre en vigor el Decreto de regulación de las terapias naturales en Cataluña- los profesionales que han venido practicándolas quedarán legalmente reconocidos en esa comunidad autónoma. Y ello puede ser el punto de partida para regular por fin a nivel nacional la práctica de estas disciplinas. Una realidad que se debe al impulso político de la Consejera de Sanidad de la Generalitat, Marina Geli, quien ha sabido soportar las presiones de los colectivos sanitarios -principalmente médicos y fisioterapeutas- para sacar adelante el decreto regulador. La nueva norma reconocerá a los terapeutas la posibilidad de diagnosticar y tratar en el ámbito de cada una de sus áreas: Homeopatía, Acupuntura, Naturopatía, etc.

Prácticos. Y no por ser realistas sino por ser practicantes. Así pasarán a denominarse a partir de mediados de este mes de julio los profesionales que practican las terapias naturales en Cataluña. “Se entiende por práctico la persona no sanitaria acreditada por el Institut d’Estudis de la Salut para aplicar alguna o algunas de las terapias naturales recogidas en este Decreto”, afirma la norma reguladora que si bien en el momento de cerrar este número de la revista está pendiente de pequeños matices recoge ya las grandes líneas maestras.

La verdad es que pocas veces como en el caso de las terapias naturales las palabras pueden acabar utilizándose como armas arrojadizas. Y es que en virtud del decreto recién aprobado seguirá sin existir la Medicina Tradicional China pero sí la Acupuntura y Terapias Orientales Afines. Y tampoco existirá la Medicina Naturista pero sí el Criterio Naturista. Ni la Medicina Homeopática pero sí el Criterio Homeopático En realidad un simple cambio de palabras. La propuesta se hizo con el fin de no usar la palabra Medicina en un intento de no enfadar a la clase médica lo que finalmente, dada la frontal oposición al decreto del Colegio de Médicos barcelonés, no se ha logrado.

Pero seamos prácticos -esta vez en el sentido de realistas- y reconozcamos que lo conseguido en Cataluña es un hito, un hecho sin precedentes llamado a cambiar la situación de la Sanidad en nuestro país por muchos matices que desde el lado de los más conservadores –quienes querían que no cambiara nada o pretendían reservar las prácticas naturales para los sanitarios- o desde el de los más renovadores –quienes por ejemplo querían equiparar Medicina Homeopática y Medicina Alopática- quieran ponerle al texto final. La realidad es que por fin, por primera vez, un colectivo que inmemorialmente venía siendo ignorado ha sido reconocido. Y los usuarios tendrán a partir de hora garantías -administrativas y académicas- de que quien les trata ha pasado al menos los filtros mínimos necesarios.

Con ello se reconoce en una de las comunidades autónomas de España –y se supone que de acuerdo a la Constitución todos tenemos los mismos derechos: prácticos y consumidores- que la salud no es un monopolio de la medicina alopática o farmacológica, que ésta se puede recuperar por métodos y terapias diferentes, que los ciudadanos tienen derecho a decidir la fórmula que deseen para mejorar o recuperar su salud y, al mismo tiempo, que tienen el derecho de que la Administración vele por la preparación de quienes les atienden, algo que actualmente no venía ocurriendo.

Los distintos gobiernos españoles, en un acto de hipocresía, han estado durante décadas exigiendo a los profesionales de las terapias naturales que cotizaran fiscalmente “consintiendo” que trabajaran en sus consultas de forma alegal –que no ilegal- pero negándose siempre –todos ellos- a reconocer las disciplinas que ejercían y a regularlas académicamente creando en un ámbito sensible como el de la salud un peligroso vacío legal que hacía además aparecer a los terapeutas como intrusos ante los sanitarios. Baste un dato: en España, según datos del Ministerio de Hacienda, se declaran 300.000 consultas diarias a cargo de personal no médico que trabaja bajo el epígrafe de profesiones parasanitarias.

Todo este colectivo –explicaba en un artículo publicado por Diario Médico el Director de Recursos Sanitarios del Departamento de Sanidad y Seguridad Social de la Generalitat, Rafael Manzanedano es una realidad a desconsiderar como tampoco lo son los miles de sanitarios (médicos, enfermeros, fisioterapeutas y farmacéuticos) y prácticos formados en nuestro país que no pueden ser desconsiderados como agentes de salud. Si entre nuestros objetivos de salud pública se incluye la orientación de los profesores de instituto, de los entrenadores deportivos y de los periodistas como agentes de los objetivos de salud, ¿cómo vamos a olvidarnos de los prácticos en terapias naturales?

No estará de más recordar en ese sentido que la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala en su informe Estrategia de la OMS sobre Medicina Tradicional 2002-2005 que la Medicina Tradicional (clasificada a menudo como “Complementaria”, “Alternativa” o “No Convencional”) se utiliza ampliamente en todo el mundo configurándose como un sistema en rápida expansión. Según la propia OMS el porcentaje de población que ha utilizado al menos una vez las medicinas no convencionales es del 48% en Australia, del 70% en Canadá, del 42% en Estados Unidos, del 38% en Bélgica y del 75% en Francia. Pues bien, en España -según datos de la Generalitat- el porcentaje de enfermos que ha recurrido ya a las terapias naturales es del 70%. En el caso de los pacientes de cáncer, por ejemplo, el 63% de los enfermos adultos y el 42% de los niños han seguido al menos dos terapias naturales distintas. Luego una vez más se demuestra que el absolutismo con el que se habla de los resultados de los tratamientos convencionales es injustificado. Sencillamente porque si la mayoría de los enfermos de cáncer siguen otras terapias mientras se les da Quimioterapia y Radioterapia la mejoría que muy raras veces obtienen probablemente se deba a éstas y no al tratamiento oncológico.

En suma, hablamos de un sector sin regular que produce anualmente ingresos multimillonarios. Según datos estadísticos de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) y la Fundación Europea de Medicinas Alternativas (FEMA) existen en la actualidad 50.000 profesionales en todo el territorio nacional. Supongamos unos mínimos: 5 personas al día por consulta -no parecen muchos-, 30 euros de honorarios profesionales por paciente -los hay mucho más caros- y 200 días hábiles al año. Una simple multiplicación nos da una cifra de 1.500 millones de euros/año.
Y ahora, ¿qué van a hacer las demás comunidades autónomas? ¿Y el Ministerio de Sanidad y Consumo? ¿Seguirá con su famosa estrategia del avestruz?

EL EJEMPLO CATALÁN

En suma, no cabe duda de que la iniciativa de la Consejera de Sanidad de la Generalitat Marina Geli será un ejemplo en el que el resto de las comunidades se irán fijando, bien por iniciativa política propia, bien porque los colectivos profesionales se movilicen para conseguir un reconocimiento que ya se ha demostrado posible.

El proceso de regulación de las terapias naturales en Cataluña se inició con un acuerdo del Parlamento adoptada por unanimidad (Resolución 870/1999) merced al cual se constituyó un Grupo de Trabajo en Materia de Terapias Naturales (16 de julio de 1999 y 26 de abril de 2000) con cuyas aportaciones el Departamento de Sanidad y Seguridad Social elaboró un documento sobre medicinas no convencionales en Cataluña que hizo especial énfasis en la necesidad de regular la formación de las Terapias Naturales como paso previo para regular su práctica. En este largo proceso también el Comité de Bioética se ha pronunciado sobre las terapias no convencionales. Todo un largo camino en el que se ha tratado de involucrar a todas las partes para buscar puntos de encuentro que permitieran llegar a un reconocimiento social y legal de estas terapias. “Las conversaciones –manifiesta Manzaneda en su artículo- mantenidas con todos los agentes (colegios profesionales, secciones colegiales, entidades de terapias naturales); el trabajo de más de cien expertos dando soporte al Instituto de Estudios de la Salud-entidad de prestigio para la definición y evaluación de competencias técnicas- y la voluntad política del Gobierno en el reconocimiento y la regulación de nuestra realidad social así lo han pretendido. El proceso llevado a cabo nos demuestra que con consenso y sumando esfuerzos se pueden alcanzar objetivos, también ante otras muchas realidades que pueden necesitar de recetas similares”.

No es menos cierto sin embargo que la buena voluntad mostrada por los rectores de la Sanidad catalana no ha conseguido modificar la oposición del Colegio de Médicos de Barcelona. Para sus dirigentes “toda terapia, convencional o no, es en sí misma un acto sanitario que precisa de un diagnóstico previo, de una indicación terapéutica y de una aplicación de la misma”. Añadiendo que por tanto “debe ser realizada necesaria y obligatoriamente por un profesional cualificado y legalmente autorizado para ello. Es decir, la práctica a personal no sanitario contraviene la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias. Por consiguiente no podemos aceptar una normativa que permita la práctica de Terapias Médicas No Convencionales (en el proyecto de decreto llamadas erróneamente Terapias Naturales) a personas sin una sólida formación de base y sin criterio clínico suficiente que pongan en peligro la salud de los ciudadanos, bien sea por acción o por omisión”.

Argumentación que finalmente no ha sido asumida y no ha impedido la aprobación del proyecto porque en este aspecto Marina Geli siempre ha tenido las cosas muy claras. “No sólo los médicos están capacitados para hacer diagnósticos -afirmó Geli en su momento-. Fuera de España se reconoce esa facultad a enfermeras o fisioterapeutas. Podíamos haber metido la cabeza bajo el ala dejando que este sector siga actuando sin amparo pero hemos decidido confiar en unos terapeutas que son profesionales de la salud aunque no estén acreditados”.

La oposición de los colectivos sanitarios a compartir espacio con los no sanitarios evitará que el texto final incluya en la regulación a los profesionales sanitarios que quieran practicar las terapias naturales ya que se autorregularán a través de sus propios colegios profesionales. En su proyecto, que abarca al resto de profesionales parasanitarios que practican las terapias naturales, la Consejería de Sanidad se ha fijado en otros modelos europeos para establecer un modelo mixto de atención al ciudadano. “La regulación que se propone en Cataluña –señalaba Manzaneda en su artículo- es similar a la de algunos países europeos. Teniendo en cuenta aspectos de políticas exclusivistas como la de Francia -cumplimiento estricto de las competencias médicas y sanitarias- y otros de países más tolerantes como Alemania o Bélgica -dando un papel a los prácticos en terapias naturales- se ha configurado un sistema mixto similar al de Holanda y Dinamarca con un criterio estricto en la evaluación de competencias (prueba de evaluación), de código de buenas prácticas y de respeto escrupuloso a las competencias que nuestra sociedad reserva a médicos y a otros profesionales sanitarios”.

EL RESULTADO FINAL

Se entiende por terapias naturales aquellas que parten de una base filosófica diferente a la medicina alopática y aplican procesos de diagnóstico y terapéuticos propios”. En esta simple frase del decreto se encierra una auténtica revolución sanitaria al reconocer oficialmente en nuestro país la existencia de maneras diferentes de contemplar la salud y ámbitos diferentes de afrontarlos. “La terapia alopática –se señala en el texto- sólo puede ser aplicada por profesionales sanitarios que son, en consecuencia, las únicas persones habilitadas para hacer un diagnostico y tratamiento alopático. Las terapias naturales objeto de regulación en este Decreto pueden ser aplicadas, en cambio, por personal sanitario y no sanitario, siempre que acredite disponer de unos conocimientos específicos que deben ser objeto de aprobación por parte de la Administración sanitaria”.

El decreto regula 4 grupos de terapias naturales eludiendo pues el término Medicina en todo momento: Criterio Naturista, Criterio Homeopático, Acupuntura y Terapias Orientales Afines y Terapias y Técnicas Manuales.

En el caso de la Acupuntura y Terapias Orientales Afines se reconoce el diagnóstico a partir de “los aspectos físicos, psíquicos, energéticos, espirituales y sociales de la persona como un todo unitario que debe estar en armonía según unas leyes naturales”. En el caso del Criterio Naturista se habla de la utilización de “criterios que apliquen estímulos o agentes naturales que actúen en el mismo sentido que lo haría la naturaleza del individuo para potenciar su capacidad regeneradora y curativa”.

En cuanto a las Terapias y Técnicas Manuales se las define como “todas aquellas modalidades que utilizan las manos para ayudar a restaurar la salud de las personas de manera preventiva o terapéutica”. Por último, la definición de Criterio Homeopático supone un auténtico reconocimiento al señalar que es “el método terapéutico consistente en tratar las enfermedades mediante la administración de preparados homeopáticos de acuerdo con el principio de la similitud”.

El decreto regula también cómo deberán ser los centros donde se podrán practicar las terapias naturales y qué requisitos administrativos y estructurales deben cumplir. Y señala una vigencia de 5 años para la autorización recibida, renovable por períodos de tiempo iguales. Dentro de los artículos referidos al funcionamiento de los centros se habla de la posibilidad de hacer publicidad de los mismos en los medios de comunicación aunque se señala que ésta deberá limitarse a las actividades para las cuales hayan sido autorizados.

Como cabía esperar el decreto también regula el acceso a la práctica profesional señalando como única vía de acceso “haber cursado un programa o programas de formación en un centro universitario o de formación en terapias naturales autorizado de acuerdo con lo previsto en el capítulo III de este Decreto y haber superado las pruebas de evaluación correspondientes de acuerdo con las guías de evaluación de las competencias”. Siendo competencia del Institut d’Estudis de la Salut establecer los programas correspondientes. Podrán tener acceso a ellos todos aquellos que sean mayores de edad y dispongan de una titulación que permita el acceso a los ciclos formativos de grado superior de formación profesional o hayan superado la prueba de acceso anual.

Es especialmente significativo que la acreditación conseguida para la aplicación de terapias naturales no tenga carácter definitivo a pesar de haber sido obtenida en centros especialmente autorizados sino que deba de ser renovada cada 10 años por períodos de tiempo iguales. “Para la renovación de la acreditación –puede leerse en el texto de la Generalitat- se debe superar una prueba de evaluación de la competencia que garantice el mantenimiento de los conocimientos, habilidades y comportamiento en el ejercicio profesional de acuerdo con las previsiones de las guías de evaluación de las competencias aprobada por el Departament de Salut”. Queda por concretar si la prueba, como parece, será una evaluación continua durante ese período o un ejercicio puntual aunque sí es seguro que quienes quieran renovar la acreditación deberán aportar el historial de algunos casos que avalen su aptitud como práctico.

EL CASO DE LOS PROFESIONALES HOY EN ACTIVO

Siempre se ha considerado que en cualquier proyecto de regulación la parte más complicada sería acreditar la profesionalidad de quienes en el momento de la regulación se encontraran en activo. El decreto de la Generalitat prevé y soluciona esta situación en sus disposiciones transitorias. Allí señala que las personas que en el momento de la entrada en vigor del texto estén ejerciendo profesionalmente una -o más de una- de las terapias naturales a las que se refiere la regulación dispondrán de un plazo de dos años a partir de su entrada en vigor para solicitar al Institut d’Estudis de la Salut la acreditación que les habilite para la aplicación de la terapia o terapias correspondientes. Y para obtenerla deberán “superar una prueba de evaluación específica que determinará el Institut d’Estudis de la Salut. Podrán acceder a esta prueba aquellas personas que, además de disponer de la experiencia profesional, acrediten una formación específica en la terapia o terapias en relación con las cuales se solicite la acreditación objeto de convalidación por parte del Institut d’Estudis de la Salut en relación a las guías de formación”. Los requisitos exigidos serán la certificación de alta en el Impuesto de Actividades Económicas, los boletines de cotización a la Seguridad Social o la certificación de esas cotizaciones acompañada del contrato o contratos de trabajo que acrediten las funciones que se han desarrollado así como cualquier otra justificación documental oficial que lo avale. La prueba estará elaborada a partir de los criterios de profesionales en activo en las terapias correspondientes de reconocido prestigio.

La iniciativa de la Generalitat supone, en resumen, que ser atendido con terapias naturales pase a ser la aplicación práctica de un derecho amparado constitucionalmente. “Este decreto –recoge el texto-responde a la finalidad de proteger la salud de les personas, se dicta de acuerdo con el articulo 43 de la Constitución Española que reconoce el derecho de todos los ciudadanos a la protección de la salud y la competencia de los poderes públicos para organizar y tutelar la salud pública, los artículos 1.1 I 6.4 de la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad que establecen la regulación general de todas las acciones que permitan hacer efectivo el derecho a la protección de la salud y orientan las actuaciones de las administraciones públicas sanitarias a garantizar la asistencia sanitaria en todos los casos de pérdida de la salud, y en ejercicio de las competencias atribuidas a la Generalitat de Catalunya en materia de Sanidad en el articulo 17 del Estatuto de Autonomía”.

Es de esperar que en el resto de las autonomías cunda el ejemplo. El reconocimiento de las terapias naturales podría significar además un paso adelante en el reconocimiento público de las posibilidades terapéuticas de los productos naturales. Porque, ¿qué sentido tiene reconocer capacidad de diagnóstico y métodos de tratamiento diferenciados a los terapeutas naturales si no se reconocen las posibilidades terapéuticas de determinadas terapias y productos? Otra batalla que será difícil de ganar, sobre todo después de la entrada en vigor de la Nueva Ley del Medicamento. Pero, ¡quién sabe! Lo mismo la fe sigue moviendo montañas.

Francisco San Martín

Este reportaje aparece en
85
Julio - Agosto 2006
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