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| ABORDAJE ORTOMOLECULAR DE
LAS PATOLOGÍAS PSIQUIÁTRICAS |
Fue
el doctor y Premio Nobel de Medicina Linus Pauling quien
definiría como Psiquiatría Ortomolecular la terapia encargada
de prevenir y tratar los desórdenes mentales mediante la ingesta
de nutrientes en las concentraciones adecuadas a fin de garantizar
tanto el buen funcionamiento del cerebro como de la mente. Sería
sin embargo el doctor Abraham Hoffer quien -desde 1989-
ha efectuado más trabajos sobre tal realidad terapéutica. Pues
bien, la propuesta de éste es prudente e intenta ser ecuánime:
"La Psiquiatría Ortomolecular no debe ser entendida como
la negación total del tratamiento psiquiátrico tradicional.
Parte de los pacientes requerirá tratamiento ortodoxo, otra
parte obtendrá mayores beneficios con un tratamiento ortomolecular
y el resto necesitará una sabia combinación de ambas posibilidades."
Muchos médicos convencionales en general -y especialmente
los psiquiatras- dudan aún del papel que juega la nutrición
en los problemas mentales pero la conexión es evidente. Piénsese
que el cerebro es un órgano muy complejo donde se llevan a cabo
multitud de actividades bioquímicas con la finalidad de obtener
las sustancias indispensables que le permitan realizar correctamente
sus funciones. Actividades que requieren una cantidad mínima
de materia prima que sólo se puede obtener a partir de los nutrientes
que ingerimos a diario con los alimentos. Por consiguiente es
obvio que la inadecuada o nula ingesta de algunos nutrientes
puede terminar afectando los procesos físicos y psicológicos
dependientes del cerebro. Especialmente en lo que a la producción
y actividad de los neurotransmisores se refiere.
En suma, como bien plantea Hoffer no conviene despreciar sin
más la acción de algunos fármacos pero es también necesario
recordar el papel fundamental que tienen los nutrientes alimentarios
en la actividad cerebral. El doctor Carl Pfeiffer, por
ejemplo, comprobó en un reciente trabajo llevado a cabo en Estados
Unidos con enfermos de esquizofrenia que una estrategia de intervención
nutricional proporcionaba una mejora notable de la calidad de
vida en un porcentaje muy elevado de enfermos.
En suma, describamos brevemente las principales patologías psiquiátricas
-no podemos hablar de todas ellas en el corto espacio de esta
sección- a fin de poder entender la actividad que sobre las
mismas tienen algunos nutrientes.
NEUROSIS
Hablamos de un trastorno de tipo psicológico
que produce alteraciones a nivel físico donde tanto el sentido
de la realidad como el buen juicio de quien lo padece suelen
estar intactos y, por tanto, la conducta encontrarse afectada
pero no así la personalidad. Esta alteración se encuentra íntimamente
relacionada con la ansiedad, la depresión, la fobia y el desorden
obsesivo-compulsivo. De hecho la neurosis de ansiedad es un
estado muy frecuente con síntomas de tipo psicológico y físico
como irritabilidad, dificultades de concentración, inquietud,
sensación de peligro inminente y angustia. En cambio en la neurosis
fóbica -que se caracteriza por sufrir temores exagerados hacia
muy diferentes situaciones- y en la histeria -donde quien la
padece manifiesta una sintomatología asociada a una enfermedad
física sin padecerla- pueden aparecer crisis epilépticas, parálisis
musculares, parestesias, dolor, sordera y una larga lista de
síntomas muy diferentes sin pérdida de conciencia.
Actualmente se distinguen varios tipos de neurosis: de angustia
-varían en su gravedad desde periodos de agitación moderada
hasta estados de profunda ansiedad caracterizados por una gran
tensión-, hipocondríaca, obsesivo-compulsiva, neurasténica,
de despersonalización e histérica (que puede ser
a su vez de tipo conversivo en la cual los síntomas incluyen
a los sistemas neuromusculares y sensoriales o de tipo disociativo
en la que aparecen trastornos de la conciencia).
TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD
La definición de este conjunto de patologías,
como vemos, es muy compleja pero un punto de partida puede ser
la descripción de personalidad como un conjunto de cualidades
del individuo que le permiten una organización interior de los
sistemas psicofísicos que lo constituyen y que será determinante
para su adaptación y comportamiento con el medio. Desde ese
punto de vista, dentro de los trastornos de la personalidad
se pueden hacer tres apartados en función de la similitud de
sus características:
1) Trastornos de la personalidad afectivo, paranoide,
esquizoide y esquizotípico. Se caracterizan por un
patrón permanente de experiencia interna y de comportamiento
que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura
del sujeto. Este patrón se puede manifestar en diferentes áreas:
cognición, afectividad, actividad interpersonal y control de
los impulsos.
2) Trastornos de la personalidad antisocial, límite,
histriónico y narcisista. Presentan un patrón inflexible
y se extienden a una amplia gama de situaciones personales y
sociales.
3) Trastornos de la personalidad por evitación, por
dependencia, obsesivos compulsivos y no especificados.
Provocan un malestar clínicamente significativo con claro deterioro
social y laboral.
RECOMENDACIONES GENERALES
La Psicoterapia es fundamental en todos
los tratamientos relacionados con los desórdenes mentales pero
ante todo conviene:
-Eliminar excitantes como el café, el té y toda bebida estimulante
dado que estresan las cápsulas suprarrenales incidiendo directamente
sobre el sistema nervioso (dosis superiores a siete tazas de
café pueden incluso producir ataques de pánico).
-Evitar el tabaco ya que aumenta la secreción de adrenalina
alterando -como en el caso anterior- la función de las cápsulas
suprarrenales.
-Realizar actividades al aire libre con regularidad a fin de
provocar sensaciones agradables.
-Apuntarse a terapias como la Meditación, la Visualización,
la Relajación, el Yoga, el Tai-Chi, etc.
-Controlar las horas de sueño procurando un descanso lo más
saludable posible.
-Evitar todas las sustancias que produzcan excitación nerviosa.
-Limitar la ingesta de azúcares (bollería, pastelería y demás
carbohidratos refinados) pues irritan el sistema nervioso.
-Eliminar en la medida de lo posible todos los elementos que
se hayan reconocido como estresantes ya que pueden ser causa
de un brote.
ALIMENTOS ADECUADOS
Aguacate.
Por su contenido en vitamina B6 y ácidos grasos esenciales.
Almendras. Porque mejora
la actividad muscular y nerviosa. Contiene calcio, magnesio
y potasio favoreciendo el equilibrio del sistema nervioso.
Anacardo. Es rico en magnesio
y vitaminas B1 y B2 cuya carencia produce nerviosismo e irritabilidad.
Avena. Proporciona hidratos
de carbono, AGE y vitaminas del grupo B. Contiene además una
sustancia llamada avenina de suave acción sedante.
Cereales integrales. Contienen
vitaminas del grupo B y fibra. Además favorecen la síntesis
de triptófano, precursor de la serotonina, conocido neurotransmisor
de acción sedante.
Frutos secos. Ricos en AGE,
lecitina y fósforo favorecen el buen estado del cerebro.
Garbanzos. Aportan proteínas,
hidratos de carbono y vitaminas del grupo B de forma bastante
equilibrada.
Germen de trigo. De gran
valor nutritivo -contiene proteínas, grasas insaturadas, vitaminas
y minerales- equilibra y tonifica el sistema nervioso.
Jalea real. Nutre y tonifica
el sistema nervioso.
Lechuga. Posee acción sedante.
Lecitina de soja. Fosfolípido
que forma parte de la membrana de las neuronas facilitando la
transmisión de impulsos nerviosos.
Legumbres. Contienen proteínas,
hidratos de carbono complejos y vitaminas del grupo B.
Levadura de cerveza. Rica
en vitaminas del grupo B y otras vitaminas y minerales.
Nuez de brasil. Rica en
vitamina B1, necesaria para la estabilidad del sistema nervioso
Nueces. Ricas en AGE, lecitina,
fósforo y vitamina B6 que tonifican el sistema nervioso.
Piñones. Contienen vitamina
B1, hierro y proteínas.
Plátano. Ricos en vitamina
B6, hidratos de carbono, potasio y magnesio.
Polen. Es un concentrado
de nutrientes con efectos tonificantes y revitalizantes. Debe
ser consumido en forma micronizada pues de lo contrario no se
asimila.
Como vemos, las vitaminas del grupo B -entre otras sustancias-
son imprescindibles.
COMPLEMENTACIÓN
Tirosina y fenilalanina.
Estos aminoácidos actúan como precursores en el metabolismo
de neurotransmisores como la dopamina -que en cierto
modo regula el "centro de placer"- y la norepinefrina
-imprescindible para una adecuada atención-. Conviene recordar
en cualquier caso que no es aconsejable su ingesta su se están
tomando inhibidores MAO, antidepresivos tricíclicos o inhibidores
de la recaptación de la serotonina -como el Prozac- ni
en caso de hipertensión, distrofia muscular, cáncer, taquicardias,
glaucoma o alteraciones tiroideas.
La fenilalanina, sin embargo, puede convertirse en feniletilamina,
sustancia que eleva el estado de ánimo.
Ácido fólico, niacina, vitamina C y cobre. Imprescindibles
para estimular los procesos metabólicos derivados a partir de
la tirosina.
GABA. Se trata de un neurotransmisor
que induce a la relajación, la analgesia y el sueño. Impide
el exceso de adrenalina y otros productos tóxicos. Es
un reconocido anticonvulsionante y antiespasmódico. Junto a
la glutamina mejora el rendimiento mental disminuido.
Ácido glutámico. Es necesario tomarlo como L-Glutamina
porque es la única forma en que esta sustancia puede atravesar
la barrera hematoencefálica. Posteriormente, ya en el cerebro,
se transforma en ácido glutámico. Actúa equilibrando
la excitación y el letargo. Disminuye considerablemente la fatiga
mental.
Ácido aspártico. Se utiliza en los trastornos emocionales
y de conducta. Es necesario para la buena función cerebral.
Serotonina. Es el estabilizador
natural del estado de ánimo. La serotonina es un neurotransmisor
esencial que se encuentra implicado en multitud de funciones
relacionadas con la salud mental. Niveles bajos de serotonina
están directamente relacionados con la violencia, los comportamientos
agresivos y las conductas suicidas. Es sintetizada a partir
del aminoácido L-Triptófano. La deficiencia de serotonina
es frecuente ya que la presencia de triptófano en los alimentos
no es excesiva.
Triptófano. Además de ser
necesario para sintetizar serotonina es también indispensable
como precursor directo de la vitamina B3 (niacina). Una deficiencia
de triptófano combinada con una ingesta inadecuada e
insuficiente de vitamina B3 puede contribuir a la aparición
de problemas diversos relacionados con el sistema nervioso.
Ácidos grasos esenciales Omega-3. El consumo de estas
grasas puede ayudar a mejorar los síntomas de algunas enfermedades
psiquiátricas -como la esquizofrenia- actuando como estabilizadores
eficaces del estado de ánimo.
Vitamina B1 (tiamina). Es
necesaria para convertir la glucosa en "combustible". Sin ella
el cerebro disminuye su actividad por falta de energía.
Vitamina B3 (niacina). Su
deficiencia se relaciona con agitación, ansiedad, enlentecimiento
físico y mental y hasta psicosis y demencia en los casos más
extremos. Autores como Hoffer y Osmond la han
utilizado con éxito en el tratamiento de la esquizofrenia.
Vitamina B6 (piridoxina).
Es esencial en la síntesis de los neurotransmisores. La epilepsia,
los trastornos de la atención, la esquizofrenia y el autismo
están entre los trastornos neurológicos y mentales cuyo tratamiento
depende -al menos en parte- de la piridoxina como demostró
Atkins en1999.
Vitamina B12 (cianocobalamina). La
carencia de esta vitamina se asocia con alteraciones en el estado
de ánimo, paranoia, confusión, irritabilidad, demencia, alucinaciones
y manías.
Ácido fólico. Es fundamental para sintetizar muchos
neurotransmisores. Síntomas asociados a su déficit incluyen
sensaciones de fatiga e incluso demencia.
Vitamina C. Es una vitamina
fundamental en la salud mental ya que puede reducir de forma
significativa los síntomas maniacos y depresivos.
Sodio, potasio y magnesio.
Se trata de minerales indispensables porque actúan como mediadores
en rutas metabólicas relacionadas con los neurotransmisores.
Zinc. Su deficiencia puede provocar irritabilidad, enlentecimiento
mental y trastornos emocionales ya que es un cofactor fundamental
en muchos procesos metabólicos relacionados con la función cerebral.
Fosfatidilserina. Es un
fosfolípido presente en la membrana celular y que predomina
en el cerebro. Atraviesa la barrera hematoencefálica rápidamente
por lo que actúa inmediatamente después de tomarlo. Participa
en la producción y liberación de neurotransmisores.
Inositol. Mejora la expresión
verbal y la capacidad de orientación del paciente.
Acetil-L-Cartinina. Mejora
la actividad cognitiva y facilita mejores periodos de sueño.
NADH. Tiene la capacidad
de mejorar la función cognitiva, la conducta y el estado de
ánimo. Y, sobre todo, es capaz de estimular la biosíntesis de
dopamina, adrenalina y noradrenalina.
S-Adenosil-L-Metionina (SAM). Esta
sustancia se produce a partir de moléculas de ATP y L-metionina.
Es esencial en la formación de neurotransmisores.
(Recuerde que tanto el tratamiento a seguir como las dosis
son trabajo de un especialista de la salud por lo que este artículo
sólo tiene carácter orientativo e ilustrativo).
La
Medicina Ortomolecular
se basa en el convencimiento de que si al organismo
se le proporcionan los micronutrientes necesarios
para su correcto funcionamiento muchas de las
llamadas enfermedades no se manifestarían.
Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos
con ellos en la proporción y cantidad adecuadas.
Una sección elaborada por el Presidente
de la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular.
Las personas
interesadas en contactar con José Ramón
Llorente o la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66. |
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