Infecciones hospitalarias: un riesgo mortal fácilmente evitable

 

Cada año mueren en España 6.000 personas -y otras 300.000 enferman- a causa de las infecciones que contraen en los hospitales. Y se sabe que entre el 20 y el 40% tiene su origen ¡en las manos!  del personal sanitario. Cifras alarmantes que se reducirían si, sencillamente, las instalaciones y aparatos médicos se desinfectaran de forma en verdad efectiva y los médicos, enfermeras y celadores se lavaran las manos con soluciones hidroalcohólicas, la medida más eficaz e importante contra las infecciones nosocomiales según la propia Organización Mundial de la Salud (OMS). Pues bien, varios años de investigación han dado lugar a la creación de un espectacular biocida cuyo uso puede evitar esas infecciones y tantas muertes sin sentido. Con la ventaja de que no es tóxico, ni corrosivo y además carece de efectos secundarios. 

 “La importancia de las manos en la transmisión de las infecciones nosocomiales está bien demostrada y puede reducirse al mínimo con medidas apropiadas de higiene”.Al menos así se afirma en la Guía práctica para la prevención de las infecciones nosocomiales editada por la Organización Mundial de la Salud. Y es que aunque la OMS las considera una de las principales causas de muerte evitables estas infecciones es decir, las que contraen en un hospital pacientes internados por una razón distintase cobran cada año cientos de miles de vidas en todo el mundo. De hecho las infecciones hospitalarias son uno de los problemas sanitarios más graves y frecuentes en las sociedades desarrolladas. Hasta el punto de que, por ejemplo, en Estados Unidos se producen cada año más casos de pacientes infectados en el hospital que ingresos por cáncer, accidentes de tráfico o infartos de miocardio. En cuanto a los costes económicos que generan las infecciones hospitalarias son tales que -por poner un ejemplo- sólo en Inglaterra permitirían mantener al año ¡27 hospitales de 400 camas trabajando al 90% de su capacidad!

Continúa explicando dicha Guía que las infecciones más frecuentes son las del tracto urinario (responsables del 27%), las de las vías respiratorias (20,6%) y las de las heridas quirúrgicas (17,5%). En cuanto a su prevalencia las tasas más elevadas se producen “en las unidades de cuidados intensivos y en los pabellones quirúrgicos y ortopédicos de atención de enfermedades agudas”. Asimismo advierte la OMS de que las tasas de prevalencia de infección son mayores en pacientes con mayor vulnerabilidad por causa de su edad, una enfermedad subyacente o tratamiento con quimioterapia.

¿Y qué ocurre en nuestro país? Pues según se puede leer en el Estudio de Prevalencia de las Infecciones Nosocomiales en España (EPINE) -editado por la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene y realizado entre 1990 y 2004- en nuestros hospitales mueren cada año 6.000 personas a causa de estas infecciones, enferman más o menos gravemente otras 300.000 y la hospitalización mínima de estos afectados es de 7 días con los costes adicionales y evitables que ello supone (en torno a 1.660 € por paciente, es decir, entre 500 y 700 millones de euros al año) situándose la tasa de prevalencia en el 2004 en el 7,63% cuando en 1990 era del 9,8% Pero, ¡ojo!, porque hay quien afirma que esta tendencia descendente podría cambiar por el envejecimiento progresivo de la población, el debilitamiento generalizado de nuestro sistema inmune por estar expuestos a numerosos agentes nocivos y por la agresividad y efectos secundarios adversos y debilitadores provocados por algunos tratamientos médicos.

“En cuanto a los cuadros más graves–afirma el doctor Vicente Domínguez, médico del Hospital Universitario Juan Canalejo de La Coruña, presidente de la Sociedad Española de Medicina Preventiva y director médico de Neochemical, empresa española orientada a la investigación y desarrollo de productos dentro del mundo de la asepsia- suelen producirse en los sujetos de mayor edad con enfermedades de base importantes o con determinados hábitos que alteran sus defensas frente a la infección (alimentación deficiente, alcoholismo, tabaquismo, etc.). Así, la edad (menores de un año y mayores de 60), la obesidad, la adicción a sustancias tóxicas, la quimioterapia y radioterapia inmunosupresoras, la pérdida de la integridad cutánea, las enfermedades del sistema inmune congénitas o adquiridas, las enfermedades crónicas o la presencia de infecciones en zonas alejadas del organismo favorecen de forma clara la acción patógena de los microorganismos. Por tanto, la susceptibilidad del huésped es uno de los principales factores que condicionan las tasas de infección y, además, del propio paciente procede la flora que causa las infecciones en la mayoría de los casos”.

El doctor Domínguez explica además que hay otra flora microbiana exógena que procede del medio ambiente o del personal sanitario de los hospitales y que también puede infectar a los pacientes. “De forma esquemática –explica- puede decirse que la probabilidad de que un paciente se infecte depende de tres componentes fundamentales: el riesgo intrínseco del paciente, la modificación del riesgo intrínseco por los tratamientos que recibe en el hospital y la mayor o menor exposición a gérmenes potencialmente patógenos. Los principales de éstos son la Escherichia Coli(responsable del 17% de las infecciones nosocomiales), el Staphylococcus Coagulasa(12,9%), el Staphylococcus Aureus(12%), la Pseudomonas Aeruginosa(10%) y con menor frecuencia otras bacterias gram-negativas como el Esterococcus SPPy la Cándida Albicans.

Pues bien, esta kafkiana situación según la cual cientos de miles de personas mueren y/o se infectan cada año en todo el mundo por enfermedades que contraen en lugares a los que acuden para que se les cure podría revertirse –o, al menos, evitarse en gran medida- con un simple gesto: lavarse las manos. Y es que según el doctor Domínguez “numerosos estudios demuestran que el lavado de manos con soluciones hidroalcohólicas es la medida más eficaz, barata y segura contra las infecciones nosocomiales al constituir las manos la vía principal de transmisión de microorganismos. De hecho entre el 20 y el 40% de las infecciones cruzadas tienen su origen en las manos ya que la flora existente en éstas oscila por término medio entre 106 y 108 gérmenes por mano. Por ese motivo organismos internacionales del sector de la salud defienden que la base de una buena asepsia recae sobre el lavado frecuente de las manos. Pero, si me permite, le doy otro dato puramente económico: una sola infección quirúrgica, respiratoria o una bacteremia puede costar al hospital más que el presupuesto anual requerido para la adquisición de agentes antisépticos. Así es que es fácil deducir que con el lavado efectivo de las manos por parte del personal sanitario se reducirían cuantitativa y cualitativamente los costes en vidas y en euros de las infecciones nosocomiales”. Algo que ya había quedado demostrado hace más de 150 años.

EL DOCTOR SEMMELWEISS Y LA ASEPSIA

“Lo que mata a las mujeres con fiebre infantil de cama son ustedes, doctores, que transportan microbios mortales de mujeres enfermas a mujeres sanas”. Estas contundentes palabras son de Louis Pasteur, un infatigable defensor de la necesidad de la higiene para prevenir enfermedades cuyos postulados fueron inicialmente tomados con escepticismo pero con el que la historia ha hecho justicia. Y lo mismo debería ocurrir con el doctor Ignaz Fülop Semmelweiss, médico obstetra de origen húngaro y contemporáneo de Pasteur que hizo observaciones no menos importantes que las del francés. Y es que ya en 1847 Semmelweiss logró determinar el origen infeccioso de la elevada mortalidad que se producía en la maternidad del hospital de Viena (Austria) en el que trabajaba. De hecho demostró antes que Pasteur que las manos de los estudiantes de Medicina de la maternidad de Viena –que primero examinaban un cadáver y acto seguido asistían a un parto- eran la vía de transmisión de las partículas cadavéricas y gérmenes que acababan provocando la muerte por fiebre puerperal del 30% de las parturientas. Cuando Semmelweiss exigió a sus discípulos que se lavaran las manos con cloruro de calcio después de cada acto médico la mortalidad se redujo a un ¡0,23%! Pues bien, a pesar de que había demostrado que las manos de los médicos eran un vehículo de infección y que podían evitarse muchas muertes con una sencilla medida antiséptica la propuesta de Semmelweiss le supuso la burla y el desprecio de sus colegas. Finalmente -ironías de la vida- murió en un manicomio a causa de una infección generalizada del mismo tipo que él había intentado prevenir. “Lamentablemente -afirma el doctor Domínguez-, a pesar de que hace más de siglo y medio que se sabe que la medida más eficaz para reducir la tasa de infección es el lavado de manos preconizado y demostrado por el genial Semmelweiss no termina de formar parte de los hábitos que todo el personal sanitario debería tener. Si así fuera, con el simple hecho de lavarse las manos con soluciones hidroalcohólicas -algo que actualmente sólo hace el 11% de este personal- se reducirían en un 25% las infecciones e, insisto, se ahorrarían vidas humanas además de millones de euros que podrían invertirse en construir y dotar de personal a nuevos hospitales.”

¿QUÉ ES EL PERÓXIDO DE 2 BUTANONA?

Pues bien, el testigo de la importancia de la asepsia de las manos del personal sanitario lo ha recogido la empresa española Neochemical que tras casi cuatro años de intensa investigación ha conseguido –con la participación de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Instituto Valenciano de Microbiología- la síntesis de una molécula -el peróxido de 2 butanona (en lo sucesivo P2B)- que ha permitido el hallazgo de un producto biocida de amplio espectro cuya actividad antiséptica, desinfectante y esterilizante supera incluso a la del yodo, el cloro o el agua oxigenada y que, además, no produce efectos secundarios pues no es tóxico, ni corrosivo. Al producto que han elaborado con dicha molécula lo han llamado Neostex y ya lo emplea el personal sanitario de varios hospitales de nuestro país para el lavado por fricción –es decir, por frotamiento y sin agua- de sus manos y antebrazos así como para desinfectar el instrumental médico.

El hallazgo ha sido posible gracias a la colaboración de José Luis Oteo -doctor en Química, profesor de Investigación y jefe del Departamento del CSIC que realizó el análisis comparativo de los principales activos antisépticos y desinfectantes-; de Juan García Lomas -catedrático en Microbiología del Hospital Clínico de Valencia y director del Instituto Valenciano de Microbiología que estudió la actividad antimicrobiana y virucida del P2B- y del ya citado doctor Vicente Domínguez -director médico de la empresa que ha conseguido que el P2B sea el primer producto patentado a nivel mundial desarrollado íntegramente por investigadores españoles.

“Con esta molécula-nos explicaría el profesor Oteo, responsable del diseño y síntesis del P2B- se están desarrollando también varias líneas de investigación para obtener productos altamente eficaces para la eliminación de microorganismos en la industria alimentaria y agropecuaria, para el tratamiento de aguas, la desinfección de torres de refrigeración y, en general, para su aplicación en multitud de campos en los que sea necesaria la eliminación de organismos biológicos infecciosos y peligrosos para el hombre. Por ahora lo que ya se está comercializando es un producto biocida de uso sanitario para el lavado antiséptico del personal y los materiales que entran en contacto con los pacientes que además de por su alta eficacia microbiológica y ausencia de sensibilización cutánea destaca por su amplio espectro de aplicación. Sin ninguna duda, por sus características, por su estructura química, por su eficacia -incluso en bajas concentraciones- y por sus múltiples aplicaciones se le puede considerar el biocida del siglo XXI”.

Pero, ¿qué es el P2B o peróxido de 2 butanona? Según el profesor Oteo “un peróxido es un compuesto químico de extraordinaria actividad oxidante capaz de destruir íntegramente los constituyentes celulares lo que le convierte en un poderoso biocida aplicable como bactericida y antiséptico con capacidad algicida –combate las algas- y fungicida –combate los hongos-. Mención especial merece la molécula del P2B a la que se conoce desde antiguo. En este caso la sustitución de los hidrógenos de esta molécula -basada en el agua oxigenada- por diferentes radicales orgánicos la hacen además altamente estable y versátil en sus aplicaciones. Así, su estructura molecular permite unir a su altísima capacidad oxidante biocida –superior a la del agua oxigenada- una extraordinaria estabilidad química que no posee aquélla y que no sólo se mantiene a temperaturas considerablemente altas sino que incluso incrementa su actividad en dichas circunstancias. Otra ventaja es su nula toxicidad para los organismos superiores y el medio ambiente. Por todo ello es un producto único y el más capaz hasta la fecha dentro del campo de la asepsia y la desinfección. El mérito indiscutible de Neochemicales pues haber ‘visto’donde otros muchos no ‘miraron’ni ‘vieron’”.
En pocas palabras, basta frotar la piel con este producto durante 30 segundos para eliminar por completo todos los microorganismos que la colonizan; y sin necesidad de un aclarado posterior con agua. “De hecho -apunta Juan García Lomas, responsable de los ensayos microbiológicos del producto- los numerosos y rigurosos estudios realizados hasta la fecha muestran que el Neostex posee un alto espectro de acción ya que es eficaz para la completa eliminación de bacterias, micobacterias, virus, hongos, esporas y cualquier elemento potencialmente dañino para el ser humano”.

El microbiólogo apunta que otra de sus ventajas –que aún se está estudiando- es que su efecto residual es prolongado por lo que reduce la posibilidad de que el agente infeccioso eliminado de la piel vuelva a reimplantarse. “Aunque la principal ventaja que aporta este producto –añade-es la ausencia de efectos secundarios ya que no es tóxico, ni cancerígeno, ni teratogénico (tóxico para el feto),ni ecotóxico. Tampoco es corrosivo para el material sanitario con el que entra en contacto”

“Ni siquiera el alcohol que contiene el formulado–aclara el profesor Oteo- y que supone un 35% del total del producto reseca la piel como ocurre con otras formulaciones similares con mayor contenido alcohólico. En el caso del Neostexla actividad biocida es únicamente la del producto activo y, por tanto, elevadísima sin tener que recurrir al alcohol cuya eficacia es muy baja respecto a la del P2B. En este caso el alcohol del producto sirve exclusivamente como portador y diluyente del principio activo sobre la piel”.

Al usarlo sólo hay que asegurarse de que la piel donde se aplique no tenga heridas, no se padezca hipersensibilidad a alguno de sus componentes y no se ponga en contacto directo con los ojos o las mucosas. Tampoco debe mezclarse con otras sustancias o usarse durante tiempos prolongados por precaución. Ni acercar una llama al mismo ya que al contener alcohol es inflamable.

VARIAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN

El P2B fue patentado a nivel mundial el año 2003 y desde entonces ha superado los controles y estudios más exhaustivos según las diferentes reglamentaciones europeas y norteamericanas para asegurar no sólo su eficacia sino también su inocuidad. Hoy este componente se está probando para la prevención de infecciones que puedan proceder de torres de refrigeración o de las aguas de uso sanitario. La propia empresa reconoce que quizás en pocos meses se empiecen a comercializar formulados específicos para estos usos. Lo que aparece un poco más lejos en el horizonte es la posibilidad de que el P2B pase a ser un fármaco… pero tampoco se descarta. Y es que actualmente están abiertas varias líneas de investigación porque una de las características del P2B es que se trata de una molécula que permite su modificación y adaptación según las necesidades de uso, es decir, que es un producto que se puede utilizar en infinidad de aplicaciones –todas ellas relacionadas con la asepsia- que incluso aún están definiéndose.

En suma, hablamos de una molécula que puede considerarse el biocida sin efectos secundarios más eficaz que existe y, por tanto, una herramienta indispensable para reducir las infecciones hospitalarias. Eso sí, los expertos coinciden en señalar que no es posible eliminar por completo la posibilidad de que los pacientes que entran en el hospital contraigan una infección nosocomial. ¿La razón? Pues hay que buscarla en el hecho de que parte de esa posibilidad depende del propio estado del paciente y de que existen mecanismos de contagio que no se pueden impedir. Por tanto, existe un mínimo de infecciones no evitables que se seguirán produciendo a pesar de que se adopten todas las medidas disponibles. Mínimo que se calcula entre un 0,87 y un 5,93%. Sólo es necesario que los profesionales sanitarios sigan exhaustivamente los protocolos relativos al lavado, limpieza, desinfección y esterilización efectiva de todos los materiales y objetos que puedan entrar en contacto con los pacientes así como de sus propias manos. ¿Por qué no se exige tal práctica ya hoy? ¿Por falta de tiempo? ¿Por dejadez? ¿Por incompetencia? ¿Por ignorancia? Sea cual sea la respuesta las consecuencias son lo suficientemente graves como para que, de una vez por todas, se tomen cartas en el asunto. Aunque sólo sea para evitar que mueran 6.000 personas más este año y otras 300.000 enfermen.

 

L. J.

 


 

Ventajas del Neostex

-Reduce exponencialmente el riesgo de contraer infecciones nosocomiales.
-Desinfecta de forma rápida (30 segundos) y completa las manos y antebrazos del personal sanitario sin necesidad de posterior aclarado.
-Permite la limpieza y desinfección efectivas de las superficies clínicas y del material biomédico.
-Posee un amplio espectro de acción ya que es fungicida, viricida, bactericida, micobactericida y esporicida.
-No es nocivo ni por ingestión, ni por inhalación, ni por contacto dérmico.
-No es cancerígeno, ni teratogénico, ni tóxico para el medioambiente.
-No es corrosivo para los materiales utilizados en la práctica médica.
-Hidrata, protege y cuida la piel.
-Contiene una concentración alcohólica más baja que la de otros productos similares (35% en el Neostex frente al 60% de media en otros formulados).
 

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Marzo 2006
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