Mauricio Ospina de la Roche: “El tratamiento bioenergético es realmente eficaz”

 

La curación de un dolor crónico en el hombro mediante la simple inyección de un anestésico local… ¡en la pierna!, la resolución de una patología en el riñón a través del tratamiento neurofocal de una muela o la reducción de la enfermedad a frecuencias patológicas son formas habituales de tratamiento del doctor Mauricio Ospina de la Roche, cirujano de amplísima experiencia que un día decidió cambiar el bisturí por la Sintergética, la Neuralterapia, la Homeopatía y, ahora, la Biorresonancia y la Quántica. Es decir, decidió abandonar las frustraciones de una medicina sintomática por nuevas formas de curación eficaces y poco agresivas. Hemos hablado a fondo con él.

La Medicina está viviendo un auténtico salto evolutivo de la mano de numerosas disciplinas -especialmente de la Física Cuántica, la Electrónica, la Informática, la Proteómica, la Genética, la Medicina Bioenergética, la Biorresonancia, la Sintergética, la Neurolinguística y la Psiconeuroinmunología- que acabarán modificando y mejorando los esquemas de tratamiento hacia soluciones menos agresivas. Y es que toda nueva idea o planteamiento debe vencer siempre la resistencia de quienes se niegan a modificar sus convicciones y creencias, de quienes se asientan en el inmovilismo para vencer el miedo que les produce lo desconocido. Porque es el trabajo silencioso de los médicos e investigadores que un día apostaron por abrirse a nuevas ideas -a pesar de estar sometidos al acoso permanente de los gurus del sistema- lo que ha permitido que la Medicina haya ido evolucionando poco a poco. Y especial relevancia tiene en ese cambio el comportamiento de quienes habiéndose educado en el sistema y estuvieron cómodamente instalados en él tuvieron la valentía de ponerlo en cuestión y renunciaron a la seguridad y el calor del corporativismo para afrontar los rigores de la disidencia. Es el caso del médico que hoy viene a nuestras páginas.

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad Javeriana de Bogotá (Colombia)Mauricio Ospina de la Roche ejerció como cirujano general en la Clínica de Marly (Bogotá) durante diez años y otros 25 en su clínica privada. Diplomado en Neuralterapia por la Academia Latinoameriana de Medicina Biológica de Popayan (Colombia), en Homeopatía por el Instituto Luis G. Páez de Bogotá, en Acupuntura y Moxibustion por lasUniversidades de Nanjing y Pekín (China) e instructor de Yoga –entre otras disciplinas- Ospina de la Roche recibió su enseñanza directamente nada menos que de los doctores Germán Duque, Peter Dosch, Reinhold Voll, Ernest Adler, Franz Hopfer, Paul Nogier y Jorge Carvajal.

Hablamos pues de un profesional de amplia experiencia clínica cuya especialidad es además una de las más agradecidas ya que muchas intervenciones quirúrgicas le han permitido resolver problemas inmediatos -una apendicitis, una úlcera perforada, una obstrucción intestinal, un cólico nefrítico o de vesícula, traumas producto de accidentes, etc.- pero que no por ello dejó nunca de ser consciente de las escasas respuestas que la medicina convencional ofrece en las enfermedades degenerativas y crónicas. Hasta que un día…

-Después de un ejercicio profesional de más de 35 años -nos diría el doctor Ospina, miembro de Consejo Asesor de Discovery DSALUD- en el que he oscilado desde la más densa de las medicinas -como es la cirugía- hasta la más sutil de ellas -como es la reciente Medicina Quántica- pasando por el amplio abanico de muchas de las medicinas llamadas alternativas o complementarias -la Acupuntura, la Homeopatía, la Neuralterapia, la Auriculomedicina, la Fitoterapia, la Medicina Ortomolecular, la Medicina Ayurvédica, el Electromagnetismo, las Medicinas Ancestrales, la Biocibernética, la Sintergética, la Biorresonancia, los balances polares, etc.- he llegado a la conclusión -que forma hoy parte de mi practica clínica- de que no existe ninguna medicina mejor que otra, de que no existen muchas medicinas sino que todas ellas son manifestaciones de una sola y que, por tanto, cada una tiene su propia aplicación según la necesidad del paciente. La mejor medicina es la que el paciente necesita aquí y ahora. Por tanto la obligación del terapeuta es guiar al paciente hacia el encuentro de la mejor opción en el camino de transformación que ofrece la enfermedad. De ahí la necesidad de intentar conocer todas aquellas formas de curar que pueda tener a su alcance -aunque no las ejerza en su totalidad- y así orientar acertadamente y obtener mayores posibilidades de éxito y eficacia.

Está hablándonos de cambiar el concepto que la Medicina y los médicos tienen sobre el ser humano y de la obligación de colaborar con planteamientos, métodos y terapias que hoy son despreciadas por la medicina oficial. ¿No le parece un poco utópico?

-Es un proceso imparable que se viene desarrollando desde hace varias décadas. Cada vez oiremos hablar más de Medicina Holística, de una nueva forma de entender la Medicina que pretende comprender al hombre en todas sus dimensiones y recuperar la globalidad del paciente, hoy dividido en compartimentos y sistemas controlados por especialistas capaces sólo de ver lo que ocurre en su reducido campo de conocimiento. Cada vez son más los profesionales de la salud que están llegando a la conclusión de que “el todo es mucho más que la suma de las partes” y de que es indispensable la mirada de la totalidad si se pretende realmente profundizar en la maravilla de los procesos humanos, incluyendo la enfermedad. Entender la Medicina de una manera holística implica no sólo el esfuerzo de contemplar al paciente de manera global sino también la integración de todas las medicinas.

Y al hablar de la integración de las medicinas no sólo me estoy refiriendo a la coordinación entre las diferentes ramas de las denominadas medicinas alternativas o complementarias sino también a la simbiosis con la Medicina oficial, ortodoxa o convencional. No debemos olvidar que esa medicina nos ha aportado -y seguirá aportando- conocimientos anatomofisiológicos, químicos y de biología molecular impresionantes así como soluciones para los procesos y enfermedades agudas al igual que para las infecciones severas, soluciones en la atención de urgencias y politraumatismos, shocks, etc. Sin olvidar el brillante desarrollo de sistemas de diagnóstico como la Resonancia Magnética, la Tomografía Axial Computarizada (TAC), el PET , etc.

-Herramientas tecnológicas que se han puesto al servicio de los médicos pero que proceden del esfuerzo y trabajo de expertos de otras disciplinas… En todo caso lo cierto es que a pesar de reconocer las aportaciones de la medicina alopática su conclusión, tras muchos años de practicarla, es que precisa una seria redefinición, ¿no?

Sí. Porque reconocer sus aportaciones no deja sin valor las críticas que se hacen al actual sistema médico: la dificultad para curar las enfermedades crónicas al haberse centrado en la supresión de síntomas con su gran arsenal de antis que se limitan a enmascarar las dolencias, la búsqueda de las causas de la enfermedad en la molécula o el gen que justifique el registro de un medicamento, el desdén por tratar al ser humano de forma integral, el desinterés por profundizar en el terreno constitucional de cada individuo sobre el que prolifera la enfermedad o la ignorancia de los factores que alteran dicho terreno: alimentación, polución, psicotoxinas, traumas emocionales, laborales, sociales y económicos… Sin hablar de un sistema alimentado por un proceso investigador comprometido donde no puede haber investigación libre porque se han implantado toda una serie de filtros que lo impiden. Al médico lo único que le queda es alimentarse del visitador médico, de los congresos y de las revistas que les proporcionan mientras al investigador le toca plegarse a las exigencias de sus “patrocinadores”… Y ya hemos visto -sobre todo en los últimos años- suficientes ejemplos de deslealtad y falta de ética en muchos médicos e investigadores que hasta prestan su nombre y firman investigaciones en las que ni siquiera han intervenido; además muchas investigaciones están, de hecho, comprometidas ya con un resultado concreto. Es como para albergar dudas razonables…

¿Y cómo llegó, partiendo de la visión ortodoxa de la Medicina y del cuerpo humano en las que se educó, a entender que la visión mecanicista y organicista de la medicina convencional es limitada y excluyente?

Digamos que primero llega el desencanto por la falta de resultados y el funcionamiento del sistema. Al principio no llega a ser tan intenso como para hacerte variar tus enfoques y tratas de acomodarte a lo que el sistema te marca… hasta que uno entra en contacto con la “magia” de la otra realidad, conoce otras posibilidades terapéuticas y constata sus buenos resultados En mi caso el despertar se debió a un hecho puntual: mi mujer se había quedado embarazada -por primera vez- y fue atendida por los mejores ginecólogos de la clínica que además eran amigos y compañeros. Pues bien, durante el embarazo comenzó a tener algunas complicaciones de orden renal y respiratorio. Finalmente, a pesar de estar teóricamente en las manos más cualificadas y lo mejor atendida posible, el niño murió dentro del útero hacia el noveno mes.

Y es en ese momento, cuando el drama le toca a uno en lo profundo, en lo personal, en el alma… cuando se producen unos campanazos muy grandes que invitan a la reflexión. La frustración y el desencanto se redoblan. El caso es que el tiempo pasó y al cabo de un año se produjo un segundo embarazo. Y en ese momento alguien, casualmente, me aconsejó que atendiera a mi mujer con Homeopatía, palabra que para mí entonces era poco menos que un anatema. Así que cuando durante el nuevo embarazo se volvieron a presentar complicaciones parecidas a las del primero decidimos, dada la experiencia anterior, no cometer el mismo error. Y acudimos al doctor Néstor Riveros, médico ortodoxo de los pocos que en aquella época ejercía la Homeopatía. Ese fue mi primer contacto directo con la medicina bioenergética. Bueno, pues con la Homeopatía mi mujer superó los graves problemas renales y respiratorios. Y sólo con Homeopatía el embarazo se llevó a feliz término sin tener que recurrir a ningún tipo de medicamento farmacológico. Fue suficiente para mí. Empecé a estudiarla y poco a poco comencé a operar cada vez menos y selectivamente al tiempo que trataba de aplicar las cosas que iba aprendiendo. En mi caso la Homeopatía actuó como una catapulta que me mandó al encuentro con la Bioenergética. Hoy sé sin la menor duda queel tratamiento bioenergético es realmente eficaz.

Y cuando tiene que defender hoy la Homeopatía u otras terapias energéticas ante sus colegas, ¿a qué apela primero?

Al principio, cuando uno se encuentra con resultados tan sorprendentes como los que se producen con la Medicina Bioenergética, lo que más desea es compartirlos. Así que traté de comentar mis logros en el entorno hospitalario en el que estaba acostumbrado a frecuentar pero el hecho de ver cómo el escepticismo no sólo continuaba sino que incluso se convertía en burla me fue llevando a tener una relación diferente con quienes se alineaban exclusivamente en el lado de la medicina ortodoxa. Finalmente, ante la falta de entendimiento de mis colegas decidí no tratar de convencerlos y dedicarme al ejercicio de la nueva forma de medicina que había encontrado. Me centré así en la relación médico-paciente más que en la relación médico-médico y encontré muchas más satisfacciones.

Y permítame recordar a los escépticos que he tratado como médico convencional a más de 30.000 personas. Invito pues  a mis colegas  a que  experimenten  por sí mismos con algunas terapias alternativas e intenten abrir sus mentes a otras posibilidades porque complementarán así sus actuales conocimientos. Verán que funcionan. Ferdinand Huneke decía: “Yo produzco los fenómenos e invito a los caballeros de la teoría a que los expliquen”.

Tenemos entendido que el siguiente salto en su evolución hacia la práctica de la Medicina Bioenergética, tal y como ahora la entiende y aplica a sus pacientes, fue su encuentro con la Terapia Neural que en la revista dimos a conocer en diciembre del 2002 (nº 45).

Llegó de la mano del doctor Germán Duque Mejía, médico internista educado en Alemania que volvió a Colombia donde ejercía brillantemente la medicina convencional en la ciudad de Cali hasta que un problema de salud que no pudo resolver ninguno de sus colegas le obligó a volver a Alemania en busca de sus antiguos profesores. Éstos no hallaron solución tampoco pero Duque se encontró entonces con el doctor Peter Dosch, en ese momento presidente de la Asociación de Terapeutas Neurales. -la Terapia Neural se basa en el uso local de anestésicos-, quien sí supo resolver sus problemas de salud. A partir de ese momento Duque se dedicó a estudiar todo lo relacionado con la Terapia Neural y la Homeopatía, volvió a Colombia, abandonó el ejercicio convencional de la Medicina y se fue a una finca a atender a los campesinos. Con resultados tan espectaculares que sus logros pronto se extendieron por todo el país y comenzaron a llegarle autobuses llenos de pacientes desde todas partes. Allí nos reunimos por primera vez unos 30 médicos procedentes de Cali, de Medellín, de Bogotá, algunos de Venezuela y otros de Ecuador en la primera reunión de tipo bioenergético. Él ya tenía un largo recorrido en Terapia Neural y además había conocido la Homeopatía y la Quiropraxis, sistemas todos enfocados a la autorregulación del paciente. Incluso acudió un médico de Medellín recién llegado de Corea que nos habló de las posibilidades de la Acupuntura. Debo aclarar que en aquellos años -hablo de la década de los 70- todo ello constituía una gran novedad. Ese fue mi gran encuentro con la Bioenergética. Y debo decir que cuando uno la descubre o, más bien al revés, cuando la Bioenergética le atropella a uno ya no hay marcha atrás. Cuando uno percibe que existe algo más allá de la simple fisiología y anatomía no puede ya por menos que enriquecer su ejercicio profesional con este nuevo tipo de concepciones.

A pesar de su enorme importancia en Alemania y otros países así como del reconocimiento que tiene por parte de los médicos la Terapia Neural y sus beneficios siguen siendo bastante desconocidos en España.

-Probablemente. Yo puedo decir que en mi país va ganando cada vez más adeptos, tanto a nivel medico como de pacientes, pero no conozco en detalle el desarrollo en España aunque percibo un creciente interés por  la misma así como por  el resto de las medicinas biológicas. 

Y fíjese quela historia de la Terapia Neural comienza con un hecho puramente casual ¡en 1925! al comprobar los hermanos Ferdinand Walter Huneke cómo desaparecían súbitamente las terribles migrañas que padecía su hermana tras inyectarla de forma intravenosa con un anestésico local: procaína. A partir de ese momento empezarían a estructurar toda una serie de correlaciones -que se piensa funcionan en base al equilibrio del sistema simpático y parasimpático- entre las distintas enfermedades y las distintas formas de aplicación de anestésicos locales como la procaína o la lidocaína.
La realidad es que el anestésico local no obra en la Terapia Neural sólo como anestésico ni se usa con ese fin sino con un criterio de tipo bioenergético de polarización a nivel celular en el lugar donde se inyecta… aunque la molestia o el síntoma estén lejos de ese punto. Esa reorganización de la polaridad genera un desplazamiento energético que tiene acciones locales y acciones a distancia. Posteriormente se fue entroncando con el sistema de los meridianos al utilizarse en los puntos de acupuntura. Hay que reconocer como principales aportes de la Terapia Neural el concepto de interferencia por foco infeccioso y por foco de cicatrización así como el concepto de foco odontológico. Las cicatrices, sobre todo si han sido traumáticas, complejas o difíciles de cerrar pueden generar un campo de interferencia en la normal circulación de los canales bioenergéticos o meridianos que unen los distintos órganos. Lo mismo que los implantes o las endodoncias pueden causar campos interferentes e interrumpir el flujo de energía hacia los órganos con los que cada pieza está relacionada como en su momento demostró el médico y odontólogo Ernst Adler provocando con ello una disfunción orgánica. Cuando se tratan cicatrices con un anestésico local no sólo se disuelve el queloide -lo que a nivel estético es ya un avance- sino que se logra reanudar la circulación energética en esos canales. Es como volver a conectar los cables. Y entonces, cuando se reanuda la circulación de energía, pueden producirse mejoras sorprendentes e inmediatas en lugares del cuerpo distantes del lugar en el que se aplica.

Añadiré que la Terapia Neural es muy agradecida sobre todo en el tratamiento del dolor. La mayor parte de las cefaleas y migrañas pueden resolverse con ella. Lo mismo que los problemas amigdalares -pueden evitarse las amigdalatomías- y las anginas. Y dolencias del sistema respiratorio como el asma y las alergias. Es más, también las lumbalgias o las hernias de disco candidatas a la cirugía encuentran ayuda en la Terapia Neural mientras los pacientes están en lista de espera. Y en patologías de orden reumático. Y en muchas otras.

Lo cual parece convertirla en una terapia de gran utilidad en las enfermedades crónicas y en el caso de nuestros mayores hipermedicados.

-Sí, claro. -Sí, claro. Y no sólo la Terapia Neural sino otras muchas terapias complementarias que buscan  mejorar la calidad de vida del paciente sin efectos iatrogénicos. Recordemos por ejemplo que gran número de las pastillas que suelen tomar nuestros mayores –especialmente para el dolor y los problemas cardiovasculares- no carecen precisamente de efectos secundarios. Pues bien, hay que intentar reducir la actual polimedicación modificando sobre todo los hábitos alimentarios, evitar el sedentarismo físico y mental, etc., a fin de  recuperar la funcionalidad y prevenir el deterioro del organismo. Para lo cual es fundamental hacer ejercicio. No el ejercicio propio de un gimnasio sino un ejercicio completo a nivel orgánico, físico, mental y vibracional como el Yoga.

Y dentro de esa ampliación permanente a la nueva visión energética del ser humano, de la salud y la enfermedad, ¿qué lugar ocupa la Sintergética?

-Ocupa un lugar preponderante. Su creador e impulsor,el doctor Jorge Carvajal-que por cierto se formó inicialmente en Acupuntura y Auriculomedicina con elprestigioso doctor Nogier-, la ha dado a conocer ya en muchos países occidentales y cada vez son más los grupos de terapeutas e investigadores interesados en ella. La Medicina Sintergética, como su propio nombre indica, es una síntesis de las ciencias médicas, energéticas, vibratorias y cuánticas en una forma práctica de diagnóstico y tratamiento. Su gran aporte es la síntesis convirtiendo el encuentro del paciente con el terapeuta en un campo de múltiples posibilidades, un campo creativo donde la entrevista es una interrelación participativa en la que el médico "pregunta" no sólo con palabras -usa elementos como filtros o sustancias- y a la vez escucha las respuestas no sólo en las frases del paciente sino también en su cuerpo valiéndose del pulso y de otras manifestaciones energéticas. De esa forma puede orientar el diagnostico y el tratamiento buscando siempre estimular los propios mecanismos de autorregulación. Una de las muchas herramientas para conseguirlo es el láser frecuenciado, luz coherente que puede manipularse a diferentes frecuencias para tener acceso a los diferentes sistemas y tejidos. Y el láser puede utilizarse sobre ellos como elemento diagnóstico -gracias al papel de la fisiología de la luz- pero también como elemento terapéutico e integrador de información.
Se trata de otro de los grandes caminos que nos conducen a una nueva forma de entender la Medicina. De hecho, las frecuencias propias a las que cada órgano vibra nos han abierto la puerta a lo que hoy conocemos como Biorresonancia.

Si el hecho de curar a través de la Terapia Neural le resulta a muchos médicos inaudito, ¿cómo espera que puedan llegar a aceptar la Biorresonancia?

Como en el restode las terapias alternativas los médicos terminarán rindiéndose a la evidencia. En mi caso ésta la constituye el excelente resultado obtenido. La Biorresonancia está basada en el uso de las frecuencias propias del ser humano, tanto de las patológicas -se contrarrestan en forma invertida desde el exterior hasta anularlas- como de las que transmiten la información de su vibración original al órgano. No voy a entrar en sus bases teórico-practicas porque ya en Discovery DSALUD os habéis venido ocupando de ello pero si os puedo decir que sus aplicaciones clínicas son innumerables, tanto en el diagnóstico de toda patología crónica y aguda como en la orientación terapéutica y en el propio tratamiento -cuando este es factible- desde la máquina.

La tecnología ha ido evolucionando y la Física Quántica  ha permitido concretar  en aparatos como el Quantum no sólo las bondades de la Biorresonancia sino la integración de casi todas las medicinas Alternativas afinando los procedimientos, fácilmente operativos y fiables.

Ahora bien, su utilización no se limita a una mera aplicación técnica sino que al involucrar por una parte la voluntad y decisión del paciente de hacerse responsable y participe de su salud y, por otra, la disponibilidad del terapeuta para ser el guía los resultados de las mediciones y de las terapias equilibradoras facilitan el salto cualitativo hacia el encuentro de una terapéutica eficaz, sencilla y evolutiva.

-¿Con qué tipo de Medicina cree que se van a encontrar en los próximos años los miles de jóvenes que hoy cursan la carrera en las facultades?

Yo creo en los procesos. Y me doy cuenta de que hoy en día las cosas se están moviendo y de que los cambios los van generando y dinamizando los pacientes. Cada vez es mayor el inconformismo del paciente con todo el sistema; no sólo en nuestro país sino a nivel global. El enfermo va tomando cada vez más conciencia de su situación y posición. Antes se limitaba a ir al médico y tomar lo que éste le decía sin más. Hoy en día pregunta y eso en la mayoría de las ocasiones incomoda al médico que piensa que en los seis minutos que tiene por paciente ni tiene por qué dar lecciones sobre lo que formula ni tiene tiempo para ello porque otro paciente espera.

Ese inconformismo es el que ha llevado a millones de pacientes en todo el mundo a buscar opciones diferentes y que en lugar de acudir a la Seguridad Social estén dispuestos a pagar a médicos privados que usen terapias diferentes y no exclusivamente farmacológicas. En Estados Unidos las estadísticas de atención señalan que cerca del 60% de la población acude ya a tratamientos no convencionales. Esa búsqueda de los pacientes es la que va a generar los cambios que acabarán afectando a la universidad, a la formación, a las especialidades y, por supuesto, a la intervención de los médicos de a pie. Mientras, quienes estamos ya haciendo cosas diferentes, obtenemos resultados inesperados en muchos pacientes, curaciones sorprendentes, quitando dolores crónicos de años, revirtiendo enfermedades aparentemente irreversibles… Y eso está pasando aunque no puedan aun ofrecerse todas las explicaciones científicas que reclama la Medicina de la evidencia o aunque no puedan demostrarse con sus parámetros. Resultados, por otra parte, que acaban llegando también a oídos de los médicos convencionales lo que lleva a éstos a informarse y, cada vez más, a formarse en nuevos conocimientos. Médicos que al constatar luego su eficacia inician un camino que otros ya hemos recorrido y que cada vez resultará más familiar para las nuevas promociones de estudiantes de Medicina. El futuro de la Medicina está en integrar los conocimientos, no en rechazarlos cuando chocan con nuestros planteamientos, creencias o convicciones.

El futuro que espera a las nuevas generaciones de médicos y terapeutas es un futuro holístico, es decir, integrador de la totalidad. Donde se tengaen cuenta el padecimiento físico, lo que el paciente  piensa de ello, lo que siente al respecto, las convicciones, el entorno, la vivencia de la familia, la vida afectiva, la infancia, el ámbito laboral, la satisfacción consigo mismo y con los demás, la  relación con el mundo social, con la naturaleza, los sistemas filosóficos y de  creencias, los miedos, los conceptos de enfermedad y de muerte. Holístico implica propiciar la toma de conciencia de uno mismo para poder dar un salto cualitativo en la comprensión del propio destino…

La Medicina Holística no es sólo un sistema de curación  sino un sistema de apoyo para la evolución de la conciencia, es una invitación para tomarnos de las manos y permitir que fluyan la solidaridad y el amor.

 

Antonio F. Muro
 

Este reportaje aparece en
81
Marzo 2006
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