Cómo tratar eficazmente el acné

 

El acné se caracteriza por un exceso de sebo en la piel que al intentar ser expulsado por el organismo obstruye algunos poros, fundamentalmente en cara, hombros, espalda y pecho. Un problema que realmente se convierte en tal sólo cuando se infectan. Afecta –con mayor o menos intensidad- al 85% de los niños y jóvenes de entre 12 y 25 años -aunque puede aparecer más tarde- y son varios los factores que influyen en su aparición si bien los más habituales son una alimentación inadecuada y los cambios hormonales propios de esas edades en ambos sexos. No se trata pues de una “enfermedad inflamatoria crónica” como pretende hacerse creer para justificar el uso de fármacos.

El acné suele aparecer en las mujeres hacia los 11-12 años y en los varones  hacia los 14-15 siendo entre éstos por lo general de mayor severidad y duración (de 4 a 7 años). Localizándose principalmente en frente, mejillas, mentón, espalda y hombros; es decir, en las zonas más seborreicas. Pues bien, para la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) se trata de “una enfermedad inflamatoria crónica” de “carácter multifactorial”, definición con la que pretende justificarse el tratamiento farmacológico. Y, sin embargo, ni es una enfermedad, ni una patología inflamatoria, ni es necesario en absoluto el uso de fármacos… salvo en casos puntuales a causa de una inadecuada alimentación y/o una deficiente higiene que provoque infección.
El acné se produce al obturarse los poros de los folículos -pequeños conductos formados por glándulas sebáceas y, en la mayoría de los casos, por glándulas sudoríparas y pelo- que llegan hasta la superficie de la piel cuando durante la pubertad se incrementa la producción de andrógenos –hormonas sexuales masculinas- tanto en los varones como en las mujeres. Hormonas que hacen que las glándulas sebáceas secreten una cantidad excesiva de sebo -sustancia compuesta por triglicéridos, ésteres de cera, escualeno y esterolesteres- que el organismo intenta eliminar. Pues bien, a veces –no siempre- esas mismas hormonas hacen aumentar el grosor de la queratina que se encuentra en las paredes del folículo y entonces el sebo tiene dificultades para salir al estrecharse el conducto. Es decir, se forma un tapón que obstruye el paso del sebo hacia el exterior. En tales casos el poro –la salida del folículo- se oscurece siendo eso lo que conocemos como espinilla o comedón.
El hecho no es problemático… salvo que por falta de higiene la espinilla se infecte. Bien porque el “tapón” se rompe, bien porque se hace a propósito sin las debidas precauciones para intentar sacar el sebo acumulado. Se han encontrado tres bacterias –la propionebacterium acnes, la staphylococcus epidermidis y la pityriosporum ovale- que aprovechan ese momento para acceder al conducto del folículo provocando inflamación y dando lugar a lo que conocemos como pápula. Se habla entonces de acné papuloso. Si luego la pápula se llena de pus, escuece y duele estaremos ante una pústula y el denominado acné pustuloso (que puede dejar cicatrices). Si la infección avanza aún más aparecen ya en la piel nódulos dolorosos que afectan al conjunto del folículo polisebáceo convirtiéndose en quistes y dando lugar al llamado acné quístico (si son pequeñosacné microquístico). En suma, la gravedad de las lesiones hace que el acné se califique como leve, moderado o severo y se trate según su virulencia.
Llegados a este punto hay que  plantearse dos cosas. Primero, si es posible evitar el acné. Segundo, cómo tratarlo si no hemos podido evitar su aparición. Pues bien, tras consultar a nuestros expertos entendemos que el acné puede prevenirse –y tratarse una vez manifestado- de la siguiente manera:

-Mediante una higiene adecuada. No se debe tocar la piel con las manos sucias durante la pubertad. Y debe limpiarse sólo con productos neutros a los que no se haya añadido productos químicos. No deben tampoco usarse cremas cosméticas ni maquillaje.
-Beba un mínimo de dos litros de agua al día (agua, no otros líquidos).
-En cuanto a la alimentación se debe evitar ingerir grasas saturadas, azúcares, leche y productos lácteos e hidratos de carbono refinados aumentando en cambio el consumo de frutas y verduras. Y no ingerir nunca alimentos fritos o que contengan grasas hidrogenadas (lea las etiquetas).

En este sentido cabe recordar que a primeros del 2003 Loren Cordain -profesora de Biología Evolutiva en la Universidad de Colorado (EEUU)- publicó una investigación en Archives of Dermatology según la cual el alto consumo de alimentos refinados provoca un aumento de la producción de insulina y del factor de crecimiento de la insulina (también llamado IGF-1), dos sustancias que pueden agravar el acné. Aumento de insulina que provoca a su vez un aumento de la producción de hormonas masculinas siendo eso lo que estimularía la segregación de sebo por parte de los poros. El IGF-1, por su parte, multiplica la producción de queratinocitos, células de la epidermis que constituyen una de las principales huellas de identidad del acné.

-Se deben evitar los alimentos en conserva –especialmente los de lata- por su contenido en conservantes, colorantes, saborizantes, apelmazantes, aromatizantes, endulzantes, etc.
-Debe evitarse el consumo de fármacos, muy especialmente los corticoides. Y no seguir tratamientos hormonales. Hoy hay terapias más eficaces e inocuas para cualquier patología.

Dicho esto conviene saber que hay otros factores que pueden contribuir a la aparición o agravamiento del problema. Son estos:

Factores hormonales. La secreción de sebo depende de los andrógenos, bien gonadales bien suprarrenales, que controlan el tamaño de la glándula y la cantidad de grasa. Por otro lado, el inicio del ciclo menstrual hace disminuir la secreción de grasa pero su nivel se incrementa hacia la mitad del ciclo lo que hace que las lesiones del acné se agraven. El uso de píldoras anticonceptivas y el embarazo también hacen descender o aumentar, respectivamente, la producción de sebo.

Factores emocionales. El estrés puede modificar la secreción hormonal y aumentar la producción de andrógenos contribuyendo a la generación de un brote acnéico.

-Factores ambientales. Los ambientes húmedos y calurosos favorecen un incremento de la secreción de grasa y la proliferación de bacterias. También el uso de cosméticos –especialmente los grasos y derivados del petróleo- pueden obstruir los poros y contribuir a la aparición de lesiones acnéicas. Por otro lado, durante el invierno decrece la producción de sebo mientras en verano aumenta aunque las lesiones del acné mejoran, probablemente por el beneficioso efecto del sol tomado con moderación y la protección necesaria así como por el agua de mar.

En suma, hemos visto cómo evitarlo; pero, ¿cómo tratarlo si finalmente aparece?

¿CÓMO TRATARLO?

En primer lugar la clave es no dejarse llevar por los anuncios con que nos bombardean desde televisión y ponerse en manos de un buen profesional. Hay cremas muy conocidas que llevan décadas vendiéndose muy bien a pesar de que no han demostrado jamás servir para algo. Veamos las actuales opciones de tratamiento:

-Tratamientos tópicos.

Hablamos de cremas, geles, lociones, etc., recomendadas para los tipos de acné más leves. Afirman poseer acción queratolítica -inhibirían la formación de espinillas-, antiséptica y antibacteriana. La verdad es que obtienen escasos resultados y provocan descamación e irritación de la piel. Suelen llevar retinoides tópicos (moléculas derivadas de la vitamina A), peróxido de benzoilo, ácido azelaico y antibióticos de uso tópico como la clindamicina o la eritromicina.
Cabe añadir en todo caso que el peróxido de benzoilo, un simple antiséptico, permite tratar el acné con la misma eficacia que los antibióticos. Lo demostró un grupo de investigadores de las universidades de Nottingham y Leeds (Reino Unido) en un trabajo publicado en The Lancet tras comparar cinco tratamientos distintos en 649 jóvenes a los que se dividió en grupos. Al primero se le dio tetraciclina oral; al segundo minociclina también oralmente; al tercero una crema de peróxido de benzoilo al 5%; al cuarto una crema peróxido de benzoilo más eritromicina y al quinto eritromicina en crema por la mañana y peróxido de benzoilo por la tarde. En todos los casos se les dio también un placebo: oral cuando se ponían una crema y crema -sin actividad- cuando se trataba de un antibiótico oral. Pues bien, los resultados demostraron que la eficacia es similar en todos los casos… sólo que la efectividad de la tetraciclina depende de la posible resistencia bacteriana que puede surgir en quien la toma y la terapia con minociclina es 12 veces más cara que una crema con peróxido de benzoilo. Sin olvidar que ambos antibióticos produjeron a veces efectos secundarios en el tracto gastrointestinal y en el sistema nervioso central mientras que lo máximo que provocaron las cremas fue irritación de la piel.
En cambio, también de uso tópico pero de origen natural –y sin efectos secundarios indeseables- son el aloe vera, el alga roja marina y el aceite del árbol del té. Con estos tres productos se han conseguido muy buenos resultados en el tratamiento del acné leve o moderado gracias a sus propiedades bactericidas y purificadoras de la piel. 

-Tratamientos sistémicos.

Si a pesar del tratamiento tópico el acné persiste o se agrava los dermatólogos suelen prescribir antibióticos de amplio espectro. Los más utilizados son las tetraciclinas, la minociclina y los mencionados anteriormente pero en su presentación sistémica. Debe saber que pueden provocar importantes efectos secundarios -especialmente en mujeres embarazadas- por lo que sólo se justifica su toma bajo estricto control médico. Y lo mismo puede decirse de los antiandrógenos y anticonceptivos que algunos médicos prescriben para reducir la producción de sebo. Para casos severos –como el acné quístico, por ejemplo- hoy se receta isotretinoina, un retinoide sintético cuyo principal efecto es reducir la secreción sebácea produciendo una atrofia temporal pero completa de dichas glándulas. Su efecto secundario más frecuente es la sequedad de piel y de mucosas pero el mayor riesgo potencial es que puede producir defectos en el feto por lo que las mujeres que lo estén tomando deben evitar el embarazo durante el tratamiento. 

-Medicina Ortomolecular.

Según esta disciplina lo más conveniente en caso de acné es incluir en nuestra dieta fruta por su conocida actividad depurativa. En concreto, el limón es además antibiótico y alcalinizante, y su zumo se puede usar de forma tópica. También se debe comer soja (porque sus fitoestrógenos promueven el equilibrio hormonal), cereales integrales (su contenido en fibra mejora los estados acnéicos), hortalizas (porque son depurativas y fuente de vitamina A que reduce la secreción de sebo), germen de trigo, frutos secos, aguacates y levadura de cerveza -porque contienen vitamina E que actúa de forma muy eficaz junto a la A para el tratamiento del acné-. Además la dieta debe complementarse con vitaminas A, B6, E, selenio, zinc, cromo y ácidos grasos esenciales. Y se ha de evitar la ingesta de grasa animal, de leche y derivados o aceites hidrogenados, alimentos fritos y bebidas azucaradas (tiene más información en la sección de Medicina Ortomolecular de nuestra web: www.dsalud.com).

-Limpieza “quirúrgica”.

El doctor Luis García Cremades -director médico del madrileño Centro Médico Keron 10– aplica un tratamiento llamado limpieza “quirúrgica” en casos de acné microquístico. Consiste en eliminar los microquistes o pequeñas bolsas de grasa que se ven bajo la piel y que no tiene ninguna forma de salir al exterior. Cuando esas bolsas se infectan, por efecto de algún microorganismo presente en la piel, la única forma de eliminarlas es pinchándolas con un bisturí. Después, una vez extraído el contenido de los microquistes se aplica sobre la zona donde se ha hecho la microscópica incisión (para la que no se requiere ningún tipo de anestesia porque la piel que recubre el microquiste es prácticamente insensible) una sustancia desinfectante que destruye los gérmenes y, al mismo tiempo, cauteriza la piel de modo que la herida cicatriza sin marcas. A esta limpieza se une un tónico facial que regula el exceso de grasa. De hecho, según el doctor, controlar la grasa es la clave para hacer desaparecer los brotes acnéicos. La experiencia que acumula le permite asegurar que en dos meses, a razón de una sesión por semana -y presuponiendo la constancia del paciente- puede controlarse el acné.
También nos contaría el director de Keron 10 que para los acnés más rebeldes está probando el tratamiento con frecuencias propuesto por la doctora Hulda Clark -de la que ya hemos hablado en varias ocasiones en la revista quien utiliza la corriente eléctrica como terapia antibacteriana y antiparasitaria. Al parecer el Zapper –que es así como se llama el dispositivo ideado por la doctora Clark- resulta muy efectivo para tratar el acné ya que emite una frecuencia que entra en resonancia con la del microorganismo que provoca este trastorno y lo logra destruir de forma rápida y definitiva. Aún está en fase de experimentación pero lo observado hasta la fecha hace pensar que el Zapper podría ser una excelente herramienta para combatir este trastorno. 

-Peelings químicos.

Consiste en la aplicación sobre la piel acnéica de sustancias que producen una microdermoabrasión. Los peelings más superficiales –unos utilizan ácido glicólico y otros alfa hidroxiácidos- están indicados para mejorar el acné mientras los más profundos –que se componen de fenol- pueden aplicarse para tratar las cicatrices. En todo caso se trata de exfoliar la capa más superficial de la piel para eliminar las células muertas, regular el trabajo de las glándulas sebáceas y mejorar la distribución del colágeno en la dermis. Los resultados y su duración dependerán de la sustancia utilizada para provocar la quemadura pero lo que se puede observar nada más terminar la sesión de peeling es una piel renovada sin rastros de acné o piel grasa. 

-Láser para tratar y láser para reparar.

Por lo que respecta al láser algunos se emplean para tratar el acné y otros únicamente para paliar las cicatrices que puede dejar sobre el rostro. En el primer caso el láser –uno de los más utilizados es el sistema Smooth Beam– se emplea para destruir las bacterias responsables de acné pero, al mismo tiempo, la energía emitida consigue atrofiar la glándula sebácea con lo que se tiende a la normalización de la piel del paciente. El número de sesiones dependerá del estado de la piel y de la gravedad de las lesiones pero lo normal es que oscilen entre las 6 y las 20 a razón de una por semana.
En cuanto a la utilidad del láser como técnica reparadora existen varias posibilidades que dependen del tipo de secuelas que haya dejado el acné. Por ejemplo, el doctor Ángel Martín -director médico del Centro Clínico Menorca de Madrid- utiliza el láser Vbeam para blanquear las manchas rojas que suele dejar el acné sobre la cara pero si se trata de daños más importantes se recurre a la microdermoabrasión con un láser de CO2. Lo que hace este láser es exfoliar las capas más externas mejorando así el estado de la piel. Además el aumento de temperatura en las capas profundas de la dermis produce una proliferación de las fibras de colágeno que aumenta el espesor de la piel y la hace más tersa. Los resultados son óptimos gracias a la precisión y control que permite el láser durante todo el proceso de exfoliación.

CUESTIÓN DE PACIENCIA

Terminamos diciendo que el resultado final de todo tratamiento –preventivo o curativo- depende en buena medida de la actitud y contribución activa de quien sufre el problema. Éste debe llevar una dieta adecuada (recuerde las normas que indicamos antes pues no sirven sólo para prevenir sino para mejorar notablemente el problema una vez manifestado) y siga las indicaciones del profesional a rajatabla. Recordando que tocarse la cara con la manos sucias o reventarse las espinillas y granos es siempre una pésima idea. El resto es cuestión de paciencia, de constancia para evitar recidivas y de elegir un buen profesional que nos ayude en todo el proceso.

 

L. J.

 


 

Cuidados antiacné

-Lávese la cara por la mañana y por la noche con un jabón antiséptico suave. Pero no se obsesione tampoco con ello porque en algunos casos un lavado excesivo puede empeorar la situación. Una limpieza demasiado agresiva o frecuente puede generar un efecto rebote que haga que las glándulas sebáceas produzcan cantidades adicionales de grasa. No se restriegue tampoco la cara al secarse. Use siempre una toalla limpia o un pañuelo de papel mediante suaves toques.
-Evite que el cabello le roce la cara especialmente si es de tipo graso y no está bien limpio. Asimismo procurar que no toque la piel si lleva espuma, gominas, etc.
-Utilice compresas cálidas o vapor para abrir los poros obstruidos y facilitar su limpieza y drenaje.
-Recurra a astringentes locales para eliminar el exceso de grasa.
-Prescinda del maquillaje y destierre los cosméticos grasos y no naturales pues pueden bloquear los poros y facilitar la aparición de espinillas.
-Sea cuidadoso al afeitarse y hágalo sólo cuando sea estrictamente necesario.
-No toque, rasque, frote o reviente las espinillas. Puede no sólo empeorar el problema sino dañar la piel y favorecer la aparición de cicatrices.
-Procure no apoyar la cara entre o sobre las manos. Puede irritar la piel y aumentar el riesgo de infección.
-Evite exponer la piel al calor o frío intensos y al exceso de luz solar. El sol mejora el acné pero algunos de los productos que se utilizan para combatirlo pueden fotosensibilizar la piel y como consecuencia una mínima cantidad de sol puede provocar quemaduras y lesiones graves.
-Haga una dieta variada y rica en frutas y verduras reduciendo la ingesta de azúcares, carbohidratos refinados, grasas saturadas e hidrogenadas y lácteos. No fría los alimentos. Y beba abundante agua evitando el alcohol, el tabaco y los excitantes.
-Sea paciente y tenaz. Los resultados no se consiguen de la noche a la mañana.

 


 

El acné en cifras

Según estudios estadísticos realizados por distintos expertos el acné…

…es la dolencia más común de cuantas afectan a la piel.
…afecta al 85% de las personas entre 12 y 25 años aunque sólo el 20% lega a requerir tratamiento.
…puede aparecer a cualquier edad -incluso antes de los 10 años- aunque lo más frecuente es que lo haga entre los 11 y los 17.
…afecta al 1% de los varones y al 5% de las mujeres de más de 40 años.
…es más intenso en los varones pero afecta a ambos sexos.
…aparece en todas las razas aunque predomina en la blanca.

 


 

Baños de vapor

Uno de los procedimientos más eficaces y naturales para purificar la piel y abrir los poros sin peligro son los baños de vapor, método que además relaja los músculos, estimula las glándulas y el sistema linfático, y aumenta la circulación despejando los conductos nasales. Combinando el agua con hierbas la aplicación resulta mucho más efectiva. Eso sí, las pieles secas o sensitivas deberán aplicarse baños de vapor de lavanda, manzanilla, geranio o rosa; las pieles normales, de lavanda, romero y menta; la piel grasa obtendrá sus mejores resultados con vapores de romero, limón o eucalipto; y para la piel con acné resulta más que recomendable el vapor de té verde o tomillo. 

 


 

Lámpara de luz contra el acné

Un dermatólogo del hospital Hammersmith de Londres, el doctorTony Chu, inventó hace unos años un método denominado DermaLux para tratar el acné. Para ello utiliza una lámpara especial que emite dos ondas luminosas independientes: una de luz azul que mata al propionibacterium acnes y otra roja que facilita la cicatrización. Y asegura que carece de efectos secundarios. Bastan 15 minutos diarios entre una y ocho semanas. El trabajo demostrándolo se publicó en The Lancet. Según se explicaba en él se administró a 31 adultos con acné facial leve o moderado una sola dosis de laserterapia por pulsos (PDL) y los brotes de acné al cabo de tres meses se habían reducido a la mitad. Más información en www.hygienecontrol.com

Este reportaje aparece en
81
Marzo 2006
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