El tratamiento con microdosis, una alternativa sorprendentemente eficaz

La administración de dos simples gotas de cualquier medicamento echadas en el dorso de la lengua tras ser diluido y obtener concentraciones entre 1.000 y 15.000 veces menores de las usadas habitualmente permite estimular las terminales neurosensoriales y hacer que la información del principio activo llegue rápidamente al hipotálamo desde donde luego se transmite a los órganos y tejidos del cuerpo logrando así actuar terapéuticamente. Sin interacciones –lo que permite dar varios fármacos simultáneamente- ni reacciones adversas negativas y a un coste muy bajo. Se trata de algo que constituye una auténtica revolución en Medicina.

Dice un refrán español que el hambre agudiza el ingenio y que no hay mejor universidad que la necesidad. Y lo cierto es que se trata de una verdad multitud de veces refrendada. Especialmente en el ámbito de la salud cuando el alto coste de los equipos médicos y la carencia de los fármacos más corrientes dificulta el acceso a los mismos de gran parte de la población de los países con pocos recursos así como de aquellos cuyos habitantes viven en zonas de difícil acceso por las deficientes comunicaciones o, simplemente, cuando por razones políticas hay un boicot internacional. Porque es sabido que en tales casos –como en las épocas de guerra- los médicos siempre se las han ingeniado para buscar soluciones, la mayoría de las veces apoyándose en los conocimientos de las medicinas tradicionales locales. Pues bien, la necesidad y el ingenio han sido también la clave del conocimiento de la eficacia terapéutica de lo que hoy constituye el tratamiento con microdosis. Y de su posterior expansión.

Empezaremos explicando que el impulsor de los tratamientos médicos con microdosis fue un doctor mexicano, Eugenio Martínez Bravo(1922-2002),quien en la década de los setenta del pasado siglo XX decidió seguir los pasos de su abuelo –médico y homeópata- y dedicó sus esfuerzos a buscar alguna fórmula que permitiera aprovechar lo mejor de la Alopatía y de la Homeopatía encontrando un ambiente propicio para ello en la Universidad de Zacatecas (México) en la que ejerció como profesor ya que había en ella sumo interés en recuperar los usos medicinales de las plantas tradicionales.
Pero, ¿cómo llegó al convencimiento de que con dosis mucho menores de las habituales los fármacos podían ser igualmente efectivos? El doctor Jorge Ávila Guethón lo explica contando que al principio de su práctica médica Martínez Bravo se encargaba de asistir a los reclusos de una prisión y en cierta ocasión fue llamado para atender a tres que llevaban varias noches sin dormir. Pero resulta que en ese momento no contaba con medicamentos. Sólo halló un sedante suave de uso infantil en su maletín que, obviamente, no era suficiente ni para tratar a uno sólo. Cualquier otro médico no hubiera sabido qué hacer pero Martínez Bravo procedía de una familia donde la Homeopatía había estado muy presente así que vertió el sedante en un recipiente agua, agitó la mezcla con fuerza y después puso a cada uno de los reclusos dos gotas en el dorso de la lengua. Y, sorprendentemente, logró que los presos tuvieran un sueño tranquilo hasta el día siguiente.

Pues bien, fuera o no este episodio la particular manzana de Newton para Martínez Bravo el hecho es que su investigación posterior en la universidad con plantas autóctonas -en la que colaboraron sobre su uso y propiedades médicos, chamanes y representantes de la sabiduría popular- terminó por alumbrar la actual terapia con microdosis, un método sencillo, curativo, económico, inocuo y al alcance de todos cuyo resultados se presentaron públicamente por primera vez en 1982 durante el Congreso Internacional de Medicina Tradicional que tuvo lugar en Cuernavaca (Morelos, México) desde donde pronto pasó a Cuba y otras naciones iberoamericanas así como a Europa siendo Italia y España los países donde comienza hoy a enraizar con más fuerza.

El médico cubano Ávila Guethón -del Centro de Desarrollo Integral de Medicina Natural y Tradicional de La Habana (Cuba)- cuenta en su trabajo Experiencias en el uso de microdosis de medicamentos que en su país empezaron a utilizar las microdosis a mediados de 1995 en el Hospital Comandante Pinaresde San Cristóbal en Pinar del Río porque unos meses antes habían tenido la oportunidad de escuchar la conferencia que sobre el tema había impartido el propio doctor Martínez Bravoen Cuba y en esa época había déficit de medicamentos.

“Las primeras microdosis que elaboramos –cuenta en su artículoel doctor Ávilafueron de Dipirona y las utilizábamos en el Cuerpo de Guardia como antipirético y analgésico apreciándose buenos resultados. Después incorporamos la Aminofilina para pacientes asmáticos con resultados igualmente favorables. Luego, en un momento dado, hubo un gran desabastecimiento de psicofármacos para el servicio de Psiquiatría y elaboramos microdosis de Meprobamato, Amitriptilina, Cloropromacina, Tioridazina, Tilo y otros; y aunque no se evaluaron resultados de forma confiable el consenso de la jefatura del servicio y de los médicos era de que resultaban de utilidad. Por esa fecha, en el año 1996, preparamos incluso microdosis demorfina para numerosos pacientes con neoplasias terminales; y eso ocurría así porque los familiares se enteraban de los buenos resultados que obtenían otros con las microdosis”.

En suma, aplicar microdosis consiste en dar a los enfermos medicamentos de diversos orígenes -botánico, animal (glándulas y tejidos), hormonoconcentrados, fármacos sintéticos (ampollas, jarabes, cápsulas, comprimidos…) y otras sustancias (neurotransmisores, histamina, serotonina, prostaglandina, citoquinas, factores de crecimiento, quimioquinas, etc.)- pero en cantidades muy pequeñas: entre 1.000 y 15.000 veces menores que las utilizadas normalmente.

Ahora bien, las microdosis que se utilizan son muy bajas si se comparan con las dosis utilizadas en la medicina alopática convencional… pero muy altas si se comparan con las utilizadas en Homeopatía. Y ese hecho es lo que suscitaría recelos entre los representantes de ambos mundos.

Por si fuera poco también el principio de actuación separa el tratamiento con microdosis del homeopático. Porque la microdosisse apoya en el principio de los contrarios -como los fármacos- y sigue los avances de la moderna Biología Celular, de la Bioquímica y de la Farmacocinética respetando los sistemas clásicos de diagnóstico y tratamiento mientras la Homeopatía sigue el principio de lo similar, toma su criterio clínico en la patogenesia, su acción no es bioquímica y no se limita sólo al cuerpo sino que influye en las emociones y desequilibrios psicológicos.

Sin embargo cada vez más médicos entienden que a pesar de lo que dicen los críticos de ambos bandos lo importante es que el método ¡funciona! A principios de este año, por ejemplo, la Comisión de Docencia delColegio Oficial de Médicos de Valencia (España) no tuvo reparo alguno en incluir en el programa de formación continuada de los médicos un curso bajo el epígrafe Terapias con dosis mínimas: microdosis entre cuyos profesores estaba el doctor Rafael Torres, presidente de la Sección de Medicina Naturista, Homeopatía y Acupuntura de la organización colegial valenciana. Y desde allí, gracias sobre todo a los esfuerzos del doctor Miguel Quel Benedicto –médico con formación en Psiquiatría y máster en Medicina Naturista, Homeopatía y Acupuntura-, se está extendiendo por toda España a través de exposiciones, conferencias y cursos. “El procedimientose sale evidentemente de la farmacología clásica –nos diría el doctor Quel durante un seminario organizado por la asociación Plural 21 en Barcelona-. Con dosis hasta 15.000 veces menores de las habituales el nivel de la sustancia en sangre no tendría que ser suficiente para obtener efecto terapéutico pero, sin embargo, lo hay. Debe haber pues algún otro mecanismo de acción que explique por qué es así pero al no estar aún claro cuál hay colegas que rechazan sin más que pueda ser efectivo. Cuando lo mejor que podrían hacer es comprobar personalmente los resultados y luego opinar”.

LA ELABORACIÓN DE LAS MICRODOSIS

Y tiene razón porque a fin de cuentas un tratamiento con microdosis es prácticamente inocuo -carece de efectos secundarios negativos- y encima es muy sencillo elaborar los productos (aunque su aplicación corresponde sólo a los profesionales de la salud). Éstos son de hecho los pasos:

1º) Se llena un recipiente de cristal de color ámbar de 20 ml con dos tercios de una bebida alcohólica (no el alcohol de uso externo). En Iberoamérica se emplea alcohol de caña pero se puede utilizar cualquier bebida alcohólica de alta graduación -orujo, anís, ron, etc.- al que hay que agregar un tercio de agua mineral y mezclar.

2º) Una vez mezclada la bebida alcohólica y el agua se añade la cantidad de sustancia del fármaco –sean pastillas, cápsulas, jarabe, ampollas tintura, etc,- que recomendaría el médico en un tratamiento convencional para 24 horas (cuando se trate de comprimidos o de tabletas se procede primero a triturarlos). A continuación se toma el frasco con la mezcla y se dan contra la palma de la otra mano entre 100 y 200 golpes secos. Hecho esto se coloca en el frasco una etiqueta con el nombre del producto y la fecha rotulándolo como Soluciónbase.

3º) Se echan en un segundo recipiente de cristal de 20 ml –igualmente de color ámbar- dos tercios de agua mineral y un tercio de la bebida alcohólica elegida y se mezcla.

4º) Se echan 12 gotas de la Solución base en este segundo recipiente y se procedede nuevo a activar el contenido con otros 100 o 200 golpes secos (que técnicamente se han bautizado como sucuciones). El contenido es ya el producto final que se usará para el tratamiento de lasmicrodosis (el líquido de la Solución base puede guardarse para hacer preparados en próximas ocasiones).

Agregaremos que ésta es la forma clásica de proceder a la elaboración de las microdosis. A partir de aquí las variaciones se producen en función de la experiencia clínica de cada médico. Los italianos por ejemplo, en contra de lo que piensa la escuela mexicana, no son partidarios de dinamizar y tampoco consideran que la intención –es decir depositar la confianza en la bondad del producto mientras se realiza la dinamización- sirva realmente de algo. Nosotros pensamos que si no aporta… tampoco resta. Por otra parte, la utilización del alcohol -tanto en la Solución base como en las microdosis- tiene en realidad como función principal preservar el producto lo que quiere decir que se pueden hacer soluciones sin alcohol cuando vayan a utilizarse a muy corto plazo y/o en el caso de niños, ancianos o alcohólicos. Lógicamente no se debe usar tampoco alcohol con aquellos medicamentos que reaccionan negativamente con él (lo que suele indicarse en los prospectos).

Hechas estas salvedades el paciente, ya con la microdosis en la mano, debe seguir las instrucciones de su médico pues el número final de gotas diarias a ingerir variará en función de la patología y la gravedad. En cuanto a la frecuencia las distintas escuelas parecen coincidir en que debe ser la misma de cuando se administra el producto original: 3-4 veces al día o cada 6 horas. Y por lo que se refiere a la dosis es única: 2 gotas que se colocarán en el dorso de la lengua aunque también se pueden depositar en la mucosa oral, nasal o rectal así como sobre la dermis en los puntos de acupuntura.

Así pues, si el médico entiende en algún momento que hay que subir el tratamiento lo que hará no es aumentar el número de gotas sino la frecuencia de la aplicación. De hecho en casos agudos o en urgencias la frecuencia puede pasar a ser de cada hora o menos pudiendo llegar en los casos más graves a darse cada cinco minutos. Debe ser pues el médico quien valore cada tratamiento según la respuesta que se obtenga en cada caso particular.

Es más, hay que decir que se pueden utilizar varios medicamentos en microdosis de forma simultánea. Según Martínez Bravo pueden darse al paciente hasta 12 microdosis de diferentes productos dejando simplemente que entre la aplicación de una y otra pase un minuto y permitir así la actuación de la microdosis.

Lógicamente habría mucho más que decir en cuanto a dosificación para las distintas patologías o manejo de elementos base -como los aceites esenciales- pero eso le corresponde hacerlo a los médicos. Éste es sólo un artículo de divulgación.

IMPORTANTE AHORRO PARA LAS FAMILIAS Y LOS ESTADOS

Para hacernos una idea del ahorro económico que los tratamientos con microdosis pueden además suponer tanto para las familias como para los estadosdigamos que si la base elaborada con la dosis diaria de una sustancia contiene 600 gotas en 20 ml y para la preparación de la microdosis utilizamos 6 gotas de la Solución base por cada 10 ml sólo utilizaremos 12 gotas de la misma de las 600 posibles en cada frasco de microdosis. Si a su vez del frasco de microdosis que contiene también un total de 600 gotas posibles (20 ml) se administran 2 gotas 3 veces al día –por ejemplo- se estarían utilizando 6 gotas por día por lo que el frasco alcanzaría para 100 días de tratamiento. Siguiendo con estos cálculos, con la dosis promedio diaria de un paciente que tenga que tomar una sustancia tres veces al día se obtiene una cantidad de microdosis suficiente para su tratamiento durante 5.000 días. ¿Se imaginan el ahorro? ¿Se imaginan su aplicación en pandemias del tercer mundo? ¿Y qué decir del ahorro que supondría en fallecimientos y recursos provocados por la iatrogenia que supondría la difusión del empleo de la microdosis, lo que reviste particular interés en el caso de los enfermos polimedicados y ancianos?

¿Y cuál es entonces el problema para la inmediata implantación del sistema una vez constatada la eficacia terapéutica del método? Las legislaciones. Muy distintas en países como México o Cuba y en Europa. “El primer problema con el que nos hemos encontrado para asentar el método –nos diría el doctor Quel- es que todo el trabajo previo se ha efectuado en un contexto cultural distinto al nuestro y a la legislación europea actual. Y el segundo es que no podemos utilizar los productos cuya patente aún está en vigor. Así que la solución es utilizar la vía de la fórmula magistral individualizada donde en cada caso se indique claramente la pauta y posología de las microdosis”.

Sin embargo, no siempre los médicos alópatas encuentran la respuesta en las plantas y confían más en los fármacos. ¿Qué hacer entonces? “He estudiado las posibilidades legales de elaborar microdosis con las tinturas base y nohay problema –nos diría Fernando Barrachina, responsable de la vocalía de Enfermedades Raras de la Asociación de Farmacéuticos Formulistas y uno de los expertos con mayor experiencia en microdosis-. Al menos con los productos fitoterápicos y con los principios químicos de acción e indicación recomendados y libres de patente. El problema lo plantean los medicamentos aún bajo patente. El farmacéutico tiene legalmente prohibido trabajar sobre un producto bajo patente”.

Y, sin embargo, lo que nadie le puede prohibir a un paciente al que un médico le haya prescrito un fármaco y una microdosis de ese fármaco es acudir a la farmacia con la receta correspondiente al medicamento, comprarlo y allí mismo cortar con unas tijeras el blister del medicamento, extraer la dosis diaria recomendada por su médico y entregársela al farmacéutico junto con la receta en la que el médico le solicite a éste que, mediante fórmula magistral, elabore la microdosis deseada.

MECANISMO DE ACCIÓN

Llegados a este punto debemos decir que es verdad pues que el mecanismo de acción de las microdosis está aún por aclarar pero no es menos cierto que tampoco se conoce el de muchos de los medicamentos que están hoy comercializados. Según el doctor Eugenio Martínez Bravo funciona porque las dos gotas que se instilan en las terminales neurosensoriales de la lengua llevan directamente la información del fármaco –natural o sintético- hasta el hipotálamo desde donde luego se transmite la misma a los órganos y tejidos del cuerpo mediante el sistema nervioso vegetativo. Es decir, sigue una vía directa neurohormonal en lugar de la vía indirecta que implica ingerir los medicamentos y que es la de boca-estómago-duodeno-porta-hígado-circulación general. En otras palabras, es una vía mucho más rápida que evita además que las defensas del organismo actúen contra el fármaco –lo que hace casi siempre ya que se trata en general de sustancias ajenas y tóxicas- que es precisamente lo que obliga a que las dosis sean elevadas para conseguir cierta presencia en sangre.

Cabe agregar que esta Vía Corta -como llamó el Dr. Martínez Bravo al camino receptores neurosensoriales-hipotálamo-corteza cerebral-sistema neurovegetativo-efectos curativos- podría explicar asimismo por qué es igualmente eficaz la aplicación de microdosis en lugares diferentes a la lengua como es el caso de los puntos de acupuntura. Como explicaría, en el lado opuesto, por qué ciertas sustancias químicas, al actuar sobre terminales nerviosas de la piel o el olfato -a pesar de no ser percibidas-, provocan respuestas orgánicas en forma de síntomas que pueden llegar a ser muy peligrosos (vea en este mismo número el artículo que publicamos sobre la Sensibilidad Química Múltiple).

No es en cualquier caso la única explicación posible. La hipótesis de Martínez Bravo sobre el mecanismo de acción –nos diría el Dr. Quel- no está plenamente demostrada. De hecho la eficacia de terapias como la Acupuntura, la Homeopatía, las Flores de Bach, la Magnetoterapia, la Cromoterapia y otras puede residir en algún proceso perteneciente al espectro electromagnético, lo que referiría el mecanismo de acción a la Física Cuántica antes que a la Biofísica”.

Debemos añadir que la propuesta del tratamiento con microdosis es tan reciente que obviamente aún no hay grandes estudios científicos en cuatro fases, randomizados, a doble ciego, realizados en distintos centros hospitalarios con miles de pacientes y publicados en revistas científicas. Nadie se ha planteado hacerlo ni ha habido tiempo para ello. Pero sí hay suficiente información clínica registrada como para deducir la efectividad de las microdosis. “Hay ya miles de casos y decenas de estudios serios, amplios y hospitalarios en Cuba, México y Argentina –nos explicaría el Dr. Quel- que arrojan datos generales como para pensar que el método funciona e interesarse por él. Y, por cierto, todo el trabajo que se ha hecho con la botánica en México habría que hacerlo en España con nuestra Fitoterapia”.

Veremos si nuestras autoridades sanitarias están por la labor. En Cuba, por ejemplo, el auge alcanzado por la medicina alternativa llevó ya a la creación en el Ministerio de Salud Pública del denominado Grupo Nacional de Homeopatía, Terapia Floral y Microdosis 

CASOS CLÍNICOS

Veamos ahora algunos ejemplos de aplicación práctica. Cefaleas tratadas con microdosis deGinko Biloba es el título del trabajo que han publicado conjuntamente Emilia Travieso Bello -licenciada en Farmacología y diplomada en Medicina Natural y Tradicional- y la doctora Zurama Eloísa Castro -especialista de I Grado en Inmunología en la Clínica de Medicina Natural y Tradicional Dr. Mario E. Dihigo de Matanzas (Cuba)-. Se trata de un estudio con 50 pacientes diagnosticados de cefalea en la consulta de Neurología a los que se aplicaron microdosis de Ginkgo Biloba (3 gotas 3 veces al día durante 6 meses) tomándose como grupo control 90 pacientes de igual procedencia y sintomatología que fueron tratados de forma convencional. Pues bien, en el grupo que recibió las microdosis los síntomas empezaron a remitir a los 10 días y los valores de hemoglobina se mantuvieron más altos que en el grupo control. Lo que llevaría a los investigadores a afirmar: “Ha quedado corroborada la efectividad del Ginkgo Biloba en el tratamiento de las cefaleas. Se comprueba ampliamente el efecto de las microdosis. Se corrobora la ausencia de reacciones colaterales con el uso del compuesto preparado en forma de microdosis. La tolerancia y aceptación de las microdosis fue buena por parte de los pacientes. El uso de las microdosis mejora los niveles de hemoglobina en estos pacientes. El uso de medicamentos en microdosis reporta un considerable ahorro económico en el tratamiento por el empleo de cantidades ínfimas de sustancia para su elaboración”.

La misma Emilia Travieso pero esta vez en colaboración con una neurofisióloga, la doctora Ahymee Varela, publicó Microdosis de Dipirona. Una nueva propuesta farmacéutica. En ese caso fueron tratados 55 pacientes que asistían a la consulta de Medicina Natural Tradicional padeciendo algias de diversas etiologías. Se les aplicó la microdosis de Dipirona en dosis de 3 gotas sublinguales 3 veces al día durante 4 semanas aproximadamente. Y el informe final es claro y conciso: Los resultados fueron satisfactorios en la mayoría de los casos con un alto tanto por ciento de pacientes mejorados y recuperados. Además esta forma farmacéutica nos permite utilizar la dosis de 24 horas de un paciente para preparar la cantidad de Microdosis necesaria para tratar a 44 pacientes durante 4 semanas lo que representa un ahorro económico del 99,7 % con respecto al tratamiento con tabletas de dicho fármaco”.

Veamos ahora un par de ejemplos en afecciones osteomusculares. Resultado del tratamiento con microdosis de Naproxenen enfermos reumáticos es el título del artículo que escribió la doctora Bárbara Suárez Rodríguez en la Revista Cubana de Reumatología. Y aclaramos para las personas no expertas que Naproxen es un antiinflamatorio no esteroideo. Decidimos realizar un estudio con 32 pacientes que asistieron a nuestra consulta en el primer trimestre del 2001 que no toleraban por uno u otro motivo las dosis habituales de ningún antinflamatorio –se dice en el texto-y utilizamos microdosis de Naproxenencima de la lengua, en varias dosis al día, comprobando que esta vía sensorial hipotálamo–cerebral fue efectiva en el 78,1% de los pacientes”.

Asimismo, en el trabajo Efectividad terapeútica de microdosis de Indometacina en la reducción del dolor lumbosacro del doctor Jomo Kenyata More cada grupo de muestra recibió por asignación aleatoria simple una modalidad u otra de tratamiento correspondiendo al grupo experimental la microdosis de Indometacina en dosis de 2 gotas cada 8 horas en las terminaciones nerviosas de la lengua y al grupo de control una tableta de Indometacina 25 mg cada 8 horas por vía oral. Pues bien, según afirma Jomo Kenyata al hablar de los resultados el dolor lumbosacro agudo y crónico de origen traumático se eliminó a los dos días de tratamiento con las microdosis de Indometacina”.

Hay también estudios que reflejan a través de electrocardiogramas, electroencefalogramas o tensiómetros la rapidez de la respuesta. Según se recoge por ejemplo en Desarrollo y aplicación clínica de la microdosis en Cuba (Series monográficas. Santiago de Cuba, 1995) a un grupo de enfermos con taquicardia, insuficiencia y arritmia en los que estaba indicada la digitalización se les administró Digital en microdosis -12.000 veces menor que la dosis habitual- respondiendo favorablemente a los pocos segundos. Algo que se comprobó a través de electrocardiogramas. Al tiempo que mejoraban signos y síntomas el trazo eléctrico se regularizaba.

Otra muestra de efectos controlados fue un protocolo de investigación para ensayo clínico en Fase III con 40 sujetos sanos según el método doble ciego que fue coordinado por el doctor Guilarte -neurofisiólogo del Hospital Infantil Sur (Cuba)- y la doctora A. Zúñiga -coordinadora de la Facultad de Farmacia en la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba. Divididos en cuatro grupos de 10 personas cada una de ellas recibió dos gotas en la lengua de cuatro soluciones diferentes -una de ellas una microdosis de Fenobarbital- y seguidamente se les realizó un electroencefalograma. Los autores del estudio concluyeron que no existió efecto placebo y que los que recibieron el Fenobarbital en microdosis presentaron somnolencia a los 4-5 minutos.

Y son sólo unos cuantos ejemplos. A fin de cuentas el doctor Martínez Bravo acumuló durante más de 25 años una casuística con decenas de miles de casos en los que se usaron microdosis de plantas medicinales y fármacos lográndose éxito en un gran número de afecciones. Desde enfermedades respiratorias como el asma, la bronquitis aguda y crónica, la amigdalitis, la rinitis y otras hasta infecciones de todo tipo, parasitismo intestinal, anemia y otras enfermedades hematológicas, patologías del corazón como la insuficiencia cardiaca, la cardiopatía isquémica y la hipertensión arterial pasando por afecciones como las convulsiones, las neurosis, las diversas afecciones del sistema osteomioarticular (artritis y artrosis), etc. Y es que según quienes trabajan con las microdosis se puede tratar con ellas cualquier patología.

Hay muchísimos médicos en Hispanoamérica y Europa–nos comentaría el Dr. Quel- que tienen claro que las microdosis funcionan en cualquier patología, tanto en intervención quirúrgica como en clínica crónica o ambulatoria. Personalmente siempre elijo primero el tratamiento generalmente aceptado y con el que tengo más experiencia, la alopatía. La microdosis es una oferta que voy haciendo a los pacientes y que curiosamente aceptan muy bien. Quizás los campos en los que mejor funciona son los analgésicos, los antibióticos y los medicamentos psicotrópicos. Con las microdosis podrían obtenerse resultados similares sin ningún riesgo”.

ALGO MÁS CONVENCIONAL

Aunque escasas aún existen pues publicaciones científicas que indican que las microdosis funcionan. Por eso hay quien ya plantea ofrecerlas como solución para abaratar los costes de laboratorio. En el 2006 la FDA publicó una guía –Exploratory IND Studies and INDs—Approaches to Complying with CGMP During Phase 1- para el desarrollo de nuevos tratamientos médicos en la que ya ofrecía criterios para la realización de pruebas seguras con pequeñas cantidades de medicamentos. Y más recientemente, Nenad Sarapa,en un artículo titulado Exploratory IND: a new regulatory strategy for early clinical drug development in the United States, lo sugiere por ejemplo abiertamente. “Los tradicionales programas fase I de registro clínico –escribe- podrían ir precedidos de exámenes previos en humanos con dosis individuales subfarmacológicas (microdosis) o con bajas dosis farmacológicamente activas de uno o varios candidatos; así se generarían muy pronto datos farmacocinéticos y farmacodinámicos en humanos. (…) Una nueva estrategia de investigación de nuevos fármacos (IND) podría permitir a los pacientes un acceso más rápido a dosis más seguras y eficaces de los nuevos fármacos, a reducir el desgaste en los ensayos clínicos y a facilitar más el desarrollo económico de los fármacos”. El artículo es del 2007. Algunos, sin embargo, llevan haciendo eso ¡desde el siglo pasado! Y de forma más amplia desde hace 40 años.

También podríamos citar el trabajo Microdose alfa-interferon shows clinical and antiangiogenic effect in extramedullary myeloid tumor: a case report aparecido en la revista Leukemia-. Y el publicado en Medical Science con el título Rational interleukin 2 therapy for HIV positive individuals: Daily low doses enhance immune function without toxicity en el que 16 personas con VIH fueron tratadas con un máximo de 250.000 UI de Interleukina-2 sin toxicidad y con efectos beneficiosos cuando normalmente el tratamiento de personas seropositivas con IL-2 utiliza entre 12.000.000 y 15.000.000 UI en dos aplicaciones diarias en un tratamiento caro y con muchos efectos tóxicos.

Claro que igualmente podríamos hablar de ciertos usos de las microdosis que se cuelan por la puerta de atrás y que también confirman indirectamente su eficacia. En la revista Haematológica de agosto del 2006, por ejemplo, aparece un artículo titulado Los efectos de regímenes de eritropoyetina recombinante humana en atletas escrito por Ashenden y otros que habla de un inesperado uso de las microdosis. Este estudio –se lee-confirma la veracidad de las afirmaciones de que los atletas pueden evadir los controles de dopaje inyectándose microdosis de eritropoyetina recombinante humana (rHuEPO) la cual rápidamente desaparece de la circulación. Nosotros confirmamos que las microdosis pueden reducir la ventana de detección al menos de 12 a 18 horas sugiriendo que las autoridades deben adoptar medidas de control adecuadas”.

Y seguro que no es la última sorpresa que se lleven los médicos con las microdosis. Porque uno de sus mejores usos parece estar en el campo de los psicofármacos. El artículo La eficacia antidepresiva de la Escopolamina, fármaco antimuscarinico de Maura L. Furey y otros apunta de hecho en esa dirección: La necesidad de encontrar agentes terapéuticos que traten más rápida y eficazmente la depresión es crítica. En un estudio piloto evaluamos el papel del sistema colinérgico en los síntomas cognitivos de la depresión e inesperadamente observamos rápidas reducciones en la severidad de la depresión después de la administración de bromhidrato de escopolamina (4 microgramos por kilo) comparado con placebo (P = .002)”.

Es más, aunque a algunos les extrañe las microdosis se están ya utilizando en los medicamentos anticonceptivos. ¿O cómo si no debe considerarse el Minesse, anticonceptivo oral que contiene como ingredientes activos: 60 microgramos de Gestodeno y 15 microgramos de Etinilestradiol?

Todos ellos son ejemplos de que las microdosis tienen una utilidad reconocida y ya comercializada. Y es que sus ventajas son muchas: es eficaz, económica, libre de efectos secundarios, de elaboración simple, cubre una gran variedad de aplicaciones, no causa adicción y es barata. Por tanto, si es usted médico y le parece difícil de creer compruébelo simplemente por sí mismo. Como no asume riesgos no pierde nada por probar.

Antonio F. Muro

Recuadro:


UN POCO DE HISTORIA: LA MEDICINA DOSIMÉTRICA

Aunque nadie lo ha planteado de forma concreta es posible que el origen de las microdosis esté en la Europa del siglo XIX y que desde España llegara a México. Porque hacia 1872 el médico y biólogo belga Adolph Burggraeve (1806-1886) postularía lo que denominó Medicina Dosimétrica. Éste, observando el alto grado de mortalidad que se producía en los hospitales de la época por los efectos secundarios de los fármacos, propuso usar dosis mucho más pequeñas de las habituales. La propuesta se conocería como dosimetría y, por supuesto -entonces como ahora-, no contaría con el apoyo de sus colegas. Luego, para poder administrar mejor los principios activos, los dosímetras eligieron como forma farmacéutica ideal los gránulos -de gran utilidad en Homeopatía- porque permiten una dosificación más precisa además de ser más cómodo al tomarse y ser de fácil transporte, almacenamiento y conservación.

Y que el abuelo deEugenio Martínez Bravo–médico y homeópata- pudo saber de la propuesta lo apunta un artículo que habla de ello escrito por la historiadora mexicana Rosalina Estrada y titulado La Dosimetría y su pasajera presencia en la medicina mexicana. Porque en él se dice: La controversia suscitada entre la medicina alópata y la dosimétrica se origina principalmente con respecto a tres criterios esenciales: la pureza de los elementos administrados, el tamaño de las dosis y el momento de administración de los remedios. Los médicos alópatas acusan a los dosímetras de ‘emplear sustancias ilusorias’ señalando que los gránulos utilizados en el tratamiento de distintos padecimientos no contienen sustancias activas”. Lo singular es que un siglo después aún hay médicos que piensan así.

Es más, la Medicina Dosimétrica tuvo también su papel en nuestro país. Según cuentan Natividad Alcon Gargallo y Carmen Vidal Casero en su Aportación al estudio de la Dosimetría a través de la Revista de Medicina Dosimétrica (1879-1886) Burggraeve estuvo en España en 1877 dando una conferencia en la Facultad de Medicina de Madrid gracias a lo cual el médico españolBaldomero González Valledor se interesó por sus ideas, las defendió y su trabajo dio lugar a la constitución en 1879 de la Sociedad Española de Medicina Dosimétrica.

El punto de máximo apogeo de la Dosimetría en España lo daría poco después la celebración del Congreso Internacional de Medicina Dosimétrica que se celebraría en Madrid del 20 al 25 de Mayo de 1881 al que asistieron 1os máximos representantes a nivel europeo. Congreso que –¡cómo no!- fue duramente criticado por la prensa y los médicos de la época. El Siglo Médico,por ejemplo, auguró a la Medicina Dosimétrica un periodo de existencia muy breve. No acertó. El sistema persistió en España hasta bien entrado el siglo XX. Siendo desde nuestro país desde donde saltaría a Iberoamérica. Así lo reconoce el mexicano Ernesto Cordero-Galindo en su artículo La Dosimetría en México en el que escribió: “De ahí llegó a Nueva España alrededor del 1880 donde fue recibido con bastante entusiasmo por algunos de los insignes médicos de la época como Fernando Malanco y Juan F. Fenelón quienes procuraron hacer la difusión del método a través de un periódico quincenal poco conocido en la actualidad llamado La Medicina Científica basada en la fisiología y en la experimentación clínica’.

Terminaremos diciendo que la supervivencia de la Medicina Dosimétrica –que tuvo enfrente tanto a la alopática como a la homeopática- no fue fácil. Según recoge Ernesto Cordero-Galindo dentro de la Homeopatía surgieron voces muy críticas “como la del homeópata C. Colín quien opinaba lapidariamente que ‘la Dosimetría no es más que la Alopatía disfrazada con toda clase de afeites, oropeles y zarandajas; es la Medicina sin ley, ni principio, ni guía que dirija o norme sus procedimientos, que pretende tenerlo todo y que no significa nada’.

Curiosamente la misma opinión que hoy vierten los representantes de los laboratorios al hablar con los médicos. Algunos alópatas, en cambio, sí encontraron en la Dosimetría ventajas. “Como decía Francisco Flores –escribe Ernesto Cordero-Galindo-, no puede negarse que el nuevo sistema ha traído su contingente de luz al arte de curar, que ha servido para desechar algunos medicamentos inútiles, para simplificar algunas fórmulas medicinales, que facilita su administración en forma de gránulos de buen sabor y proporciona mayor seguridad por sus dosis bajas aunque a veces se cae en el error de emplear distintos gránulos a la vez y con bastante frecuencia”.

Hoy, más de cien años después, las microdosis vuelven a intentar jugar el mismo papel: desechar medicamentos inútiles, simplificar tratamientos y evitar efectos secundarios. Hemos tardado más de 125 años en darnos cuenta. Pero nadie dijo que la evolución sea un proceso rápido. Y si no, que se lo pregunten a Darwin.

 

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108
Septiembre 2008
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