Tratamiento eficaz de las infecciones vaginales resistentes

 

En números anteriores hemos hablado de distintas aplicaciones de la Ozonoterapia y no ya como tratamiento alternativo sino en algunos casos fundamental y de resultados espectaculares. Es el caso de su aplicación en las hernias discales, en la celulitis, en la fibromialgia e, incluso, en hepatitis y procesos de cicatrización. Pero resulta que el ozono es también una excelente terapia en los casos de vulvovaginitis de repetición refractarios a los tratamientos habituales. Una buena noticia para las miles de mujeres -y sus parejas- a las que este problema les está amargando la vida.

Las vulvovaginitis o infecciones vaginales irritativas –que pueden estar causadas por virus, bacterias u hongos- cursan con picor, dolor y a veces pequeños espasmos muy molestos. Se trata de un problema que afecta a decenas de miles de mujeres en España y que en muchos casos terminan traspasando a sus parejas ya que la infección se contagia, especialmente al mantener relaciones sexuales. Por supuesto, hoy existen fármacos que suelen resolver el problema pero hay ocasiones en que los gérmenes se resisten al tratamiento y la infección aparece una y otra vez amargando la vida de muchas mujeres y de sus parejas.

Sin embargo, existe un método que ya ha demostrado su eficacia en otras patologías y que es igual de útil en estos casos. Nos referimos a la Ozonoterapia, técnica terapéutica de probada eficacia a pesar de lo cual sigue siendo poco conocida y utilizada por los médicos.

Hemos hablado de ello con la doctora Gloria Rovira, directora de la Unidad de Ozonoterapia de la Cínica Quirón de Barcelona, primera en instalarse en España y que goza, por tanto, de mayor experiencia. Sería ella quien nos confirmaría el gran porcentaje de éxitos obtenidos en los casos de vulvovaginitis de repetición, problema que se da más frecuentemente entre las mujeres jóvenes así como entre las que están a las puertas de la menopausia ya que son más sensibles a los agentes micóticos debido a sus cambios de PH.

“Las propiedades del ozono –empezaría diciéndonos la doctora Rovira- se deben a su gran poder bactericida, viricida y fungicida, algo que debe a su elevado potencial de oxidación. Pero, a su vez, el hecho de que sea un gas le permite infiltrase en todos los repliegues de la mucosa vaginal consiguiendo la total erradicación de los gérmenes. Es decir, es capaz de acabar con cualquiera de los que, con otros tratamientos, tiene la posibilidad de salvarse arrinconado en uno de esos pliegues.”

Hay que explicar que la experiencia de la unidad que dirige la doctora Rovira incluye curaciones de vulvovaginitis de cándidas albicans incluso de una antigüedad de más de tres años. “Son pacientes –nos contaría- que llegan a nosotros desde el ginecólogo cuando ambos ya están desesperados porque no hay resultados con los tratamientos habituales; algunas habían cambiado incluso de ginecólogo varias veces buscando soluciones. Y ni que decir tiene que esta experiencia comporta no sólo los problemas concernientes a la patología en sí sino otros muchos añadidos porque afecta psicológicamente tanto a la enferma como a su pareja y, consecuentemente, repercute en la convivencia. De hecho, impide hasta usar unos vaqueros normales por la incomodidad que representan. Y las relaciones sexuales suponen un calvario porque cualquier penetración duele horriblemente con lo que las relaciones se deterioran. Obviamente, cuando hay un buen entendimiento en la pareja se opta por un tratamiento conjunto pero –generalmente- a la tercera, cuarta o quinta tanda de fungicidas el varón, que no tiene ninguna sintomatología y no está por la labor de destrozarse el hígado con los tratamientos, se harta y prefiere dejar de mantener relaciones. Y es que unaño,dos o tres en esas condiciones son, lógicamente, un verdadero dilema. A ellos se añaden, en la mayoría de los casos, desconfianzas en la pareja y otros muchos condicionantes que acaban con la misma o la deterioran; por lo que a veces es preciso también recurrir a la ayuda psicológica.”

La doctora Rovira agregaría que a todo ello se unen las incomodidades que conlleva la higiene con la ropa ya que el simple contacto con ella puede llevar al contagio. “La ropa de los enfermos ha de ser lavada aparte, nunca junto a la del resto de la familia; e incluso someterla a higiene individual utilizando detergentes fuertes que inevitablemente la estropean, lejías, etc.”

“Por supuesto –aclararía-, a las pacientes que presentan por primera vez un episodio de vulvovaginitis no se las trata con Ozonoterapia directamente pues en estos casos es de esperar una buena respuesta a los tratamientos farmacológicos. La ozonoterapia intravaginal la reservamos para las vulvovaginitis recurrentes o recidivantes, para aquellos casos en los que exista una resistencia al tratamiento farmacológico habitual.”

Llegados a este punto quisimos saber si la Ozonoterapia resolvía o no los casos difíciles y en qué medida. Y se lo preguntamos directamente. “Sí, la Ozonoterapia –nos contestaría- permite la total erradicación de los gérmenes, incluso de hongos como el “cándidas albicans” y bacterias como la “gardnerela vaginalis”; hasta del herpes vaginal. Y para ello bastan entre 5 y 7 sesiones. Eso depende de la antigüedad de la infección.”

La rotundidad de estas palabras nos hizo recordar las de otros colegas que utilizan también con éxito el ozono en otras patologías y lo chocante que resulta que esta terapia tenga aúncierta mala prensa en algunos medios médicos que alegan falta de protocolos y carencia de base científica. Algo que la doctora Rovira rechaza asegurando que precisamente su unidad es muy rigurosa en la aplicación de protocolos. En el caso que nos ocupa, por ejemplo, lo primero que se hace es extraer una muestra del flujo vaginal de la enferma y llevarlo al laboratorio de microbiología con el fin de analizar la naturaleza del germen infectante y desarrollar el antibiograma o antimicoticograma correspondiente. Y ya en esa primera visita se efectúa la primera sesión con ozonoterapia. A continuación se vuelve a extraer una segunda muestra para comprobar si el ozono ha conseguido disminuir o no la población patógena analizando el número de gérmenes por campo. De esa forma, a las 24 o 48 horas la paciente obtiene los resultados del análisis y le es recetado el antibiótico o antifúngico de elección. Así, cuando la paciente llega a la segunda visita la información con la que se cuenta es ya importante, casi definitiva. Una tercera muestra dará información sobre los resultados terapéuticos del tratamiento local, información que se sumará a la que ha proporcionado la segunda muestra que habrá permitido medir la efectividad del ozono en su primera sesión. Se realiza entonces la segunda sesión con ozono y así sucesivamente hasta la total eliminación de la infección, lo que se comprueba analíticamente.

Hemos de añadir, por nuestra parte, que nos sorprendió la combinación de tratamiento oral con ozonoterapia y así se lo dijimos a la doctora Rovira, quien justificaría ese protocolo en el hecho de que si hasta el momento un solo tratamiento no había sido suficiente había que “asegurar el éxito atacando con todas las herramientas a la vez.  Lo que en algunos casos –nos diría sonriendo- tampoco es suficiente porque en ocasiones la paciente precisa de ayuda psicológica para reanudar luego sus relaciones sexuales con confianza.”

-Una última pregunta, doctora: ¿puede asegurar entonces que da realmente buen resultado el tratamiento conjunto con fármacos convencionales y Ozonoterapia que proponen ustedes para los casos de vulvovaginitis resistentes?

-En muy buena parte de los casos, sin ninguna duda. Y le diré más: creo sinceramente que es muy importante dar a conocer esta posibilidad terapéutica porque actualmente hay muchas mujeres que llevan años sufriendo su enfermedad en silencio sin encontrar solución. Se trata de un problema de gran trascendencia psicológica y social que hoy puede ya curarse. Explíquenlo así porque pueden ayudar a muchas parejas.

 

Dolors Muntané

 


 

Resultados del estudio realizado en la Clínica Quirón

La Unidad de Ozonoterapia de la Clínica Quirón empezaría a tratar las vaginitis  recurrentes (más de 4 episodios en un año con diagnóstico microbiológico) o resistentes a los tratamientos médicos habituales en 1988. Fue entonces cuando se decidió iniciar un estudio en colaboración con el laboratorio de Microbiología para evaluar los resultados del tratamiento intravaginal con ozono. Estudio que se efectuó con 43 pacientes siguiendo como criterio de inclusión la presentación de vulvovaginitis de repetición de como mínimo 6 meses de evolución. La edad media de las pacientes oscilaba entre los 25 y los 40 años y el promedio de sesiones con ozono fue de 10.

Pues bien, el germen que con más frecuencia fue aislado en este estudio fue el Cándida albicans en 30 pacientes (70%)  ya sea como germen único (en 23 casos) o junto con otros  (7 casos). Y en cuanto a los resultados, cabe decir que veintiocho pacientes (el 65%) respondieron bien al tratamiento desapareciendo forma definitiva la infección, los síntomas y la sensación de malestar. En 7 casos más (16%) ocurrió también así inicialmente pero al año precisaron un nuevo tratamiento con ozonoterapia para conseguir la mejoría definitiva. Y ocho pacientes (19%) no respondieron al tratamiento aunque a 3 de ellos se les dieron sólo 2 sesiones y, tras obtener una mejoría pasajera, decidieron voluntariamente suspender la terapia. Las otras 5 pacientes hablaron de una mejoría subjetiva que podía durar incluso días o semanas pero en cuanto se suspendía el tratamiento aparecían de nuevo las molestias.  
 

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36
Febrero 2002
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