El balón intragástrico, un tratamiento eficaz para la obesidad

 

La obesidad está considerada en la actualidad como una “enfermedad crónica”. Y lo cierto es que se trata de un problema que va en aumento porque el sobrepeso-obesidad afecta hoy al 53,5% de la población. Si bien la cuestión adquiere importancia cuando conlleva un progresivo aumento hacia la obesidad. Pues bien, sepa que para tales casos existe un nuevo tratamiento no quirúrgico que consiste en la introducción en el interior del estómago de un balón de silicona, inflable, que se rellena de suero fisiológico y produce una rápida sensación de saciedad durante la ingesta alimentaria, lo que se complemente con una dieta baja en calorías y una terapia de apoyo psicológico. Los resultados son excelentes.

El estrés, la falta de ejercicio, el exceso de comida, los malos hábitos alimentarios, la sustitución de una dieta saludable por la comida basura y la predisposición genética son los principales elementos que provocan sobrepeso. Un problema que puede ir a más y convertirse en obesidad pasando a considerarse ya una patología o enfermedad que, en función de su gravedad, se clasifica como leve, moderada, mórbida y, en los casos más graves, como obesidad severa.

Y téngase en cuenta que la obesidad comporta, por sí misma, la posibilidad de sufrir toda una gama de complicaciones que van desde diversos problemas psicológicos hasta la muerte pasando por un calvario de problemas de hipertensión arterial, diabetes, afecciones cardiovasculares, respiratorias, articulares, digestivas, cáncer, etc.

Pues bien, una de las posibilidades actuales de mayor renombre en el tratamiento de los casos de obesidad mórbida o premórbida es la de someterse a un nuevo tratamiento no quirúrgico que se practica de forma ambulatoria -no requiere ingreso- y que combina una singular técnica endoscópica con una dieta y una terapia de modificación del comportamiento.

Así, por ejemplo, lo realiza en España desde hace más de tres años el doctor Víctor Toledo-Pimentel, especialista en Aparato Digestivo de laClínica Marenostrum de Alicante con el que hemos hablado sobre este singular tratamiento integral de la obesidad.

TRATAMIENTO INTEGRAL

“El obeso es un paciente especial. En la mayoría de los casos se trata de alguien que ha probado todo tipo de dietas, pastillas y remedios ‘mágicos’ sin lograr perder peso o que lo recupera muy rápidamente tras abandonar los tratamientos. Muchos llegan a nuestra unidad de tratamiento deprimidos, ansiosos y, a veces, desesperados”.De esta forma empezaría nuestra conversación el doctor Toledo-Pimentel, médico especialista en Aparato Digestivo que -junto a su equipo- lleva cerca de tres años practicando un tratamiento para la obesidad que integra y se asienta en tres elementos fundamentales: médico, dietético y psicológico.

“Nosotros consideramos –nos diría-que cualquier tratamiento de la obesidad debe implicar una reeducación alimentaria y conductual del individuo obeso. Es decir, si no se logra formatear o cambiar el chip del ‘disco duro’ del paciente ninguna dieta, intervención o tratamiento funcionará. Por eso, sabiéndolo, proponemos un método que integra un tratamiento médico y una técnica endoscópica, una dieta hipocalórica y una terapia psicológica de modificación del comportamiento.

De ahí que ya en la primera consulta el paciente sea recibido conjuntamente por el médico y el psicólogo; y en la segunda entrevista se incorpore una dietista o bien la valoración conjunta por los tres profesionales. Entendemos que en la actuación combinada de estos tres especialistas está la clave del éxito de este tratamiento que ya hemos aplicado en más de 50 personas con el que hemos conseguido unos resultados satisfactorios de casi el 80% a la hora de reducir peso en casos de obesidad moderada y mórbida. La obesidad severa es un reto en el cual también estamos trabajando en la actualidad. De modo aislado, en cambio, los resultados no son tan buenos y esperanzadores. De más está añadir que antes de decidirnos a intervenir a un paciente mediante la técnica le realizamos un completo estudio preoperatorio, más completo si cabe por ser el obeso un paciente de alto riesgo”.

La técnica endoscópica a la que se refiere el doctor Toledo-Pimentel consiste en la colocación en el estómago del paciente de una prótesis inflable rellena con suero fisiológico. Prótesis con forma de globo o balón suave y expansible que se coloca desinflado mediante endoscopia, flota en el estómago y produce sensación de saciedad. Y como el paciente no siente deseo de comer reduce la ingesta alimentaria y queda satisfecho muy pronto ya que tiene rápidamente la sensación de que su estómago está lleno.

En cuanto al procedimiento de introducción del balón se realiza, como decimos, mediante endoscopia, es decir, a través de la boca mediante un tubo de colocación y sin necesidad de cirugía. “El balón –nos explica el doctor-se inserta desinflado previa anestesia tópica en la garganta y sedación profunda pero sin anestesia general. Una vez dentro del estómago se llena inmediatamente con una solución salina estéril -suero fisiológico y azul de metileno- a través de un catéter fino sujeto al balón de modo que flota libremente dentro de la cavidad gástrica”.

La última parte de la intervención -que en su conjunto dura entre 20 y 25 minutos- consiste en retirar el catéter tirando suavemente del extremo externo. Después se cierra una válvula automática situada en el balón y se da por concluida la intervención. Dos horas después -tiempo suficiente para reponerse- el paciente puede abandonar la clínica por su propio pie.

“Tras la colocación del balón –afirma el doctor– el 90% de los pacientes sufre durante dos o tres días ligeras molestias en forma de vómitos y náuseas. Se trata de una reacción normal. Simplemente, el propio estómago está reaccionando frente a un cuerpo extraño y provoca un espasmo y el consiguiente vómito para intentar expulsarlo. También puede darse sensación de pesadez y mínimo dolor. Y esos son todos los efectos secundarios que he podido observar”.

El doctor añadiría que en la literatura médica también se apunta que en casos muy extremos podría producirse el deterioro y ruptura del balón. Y precisamente por eso el suero con el que se rellena lleva un compuesto -azul de metileno- que tiñe la orina de color verde a fin de que sirva como indicativo de que el balón se ha roto. En ese supuesto, “muy excepcional si el balón ha sido colocado por manos expertas -aclara el doctor Toledo-Pimentel-,el cuerpo lo expulsa con las heces; y si no fuera así se retira mediante una endoscopia digestiva alta o baja“.

SEIS MESES DE TRATAMIENTO

El balón intragástrico puede utilizarse durante seis o siete meses no recomendándose su uso durante periodos más prolongados. La razón principal es que aunque está hecho de silicona de alta calidad tratada con inhibidores gástricos, con el tiempo el ácido y las bacterias del estómago debilitan el globo y hacen que se desinfle. De ahí que para garantizar su conservación en la cavidad estomacal el médico prescriba el uso de medicamentos que reduzcan el ácido durante esos meses y disminuyan así el daño al estómago y al balón.

Transcurridos los seis meses de tratamiento el balón se retira de la misma manera en que fue colocado, es decir, bajo sedación por vía endoscópica a través del esófago. Se punza el balón, se aspira el líquido y se retira cuidadosamente mediante una pinza especial.

BUENOS RESULTADOS

El doctor Toledo-Pimentel afirma que este método ayuda a perder peso de forma constante y regular. “Lo normal –nos diría- es que el paciente que realiza la dieta de la manera estricta que le prescribimos y participa activamente en la terapia psicológica de forma conjunta pierda entre cuatro a seis kilos al mes durante el tiempo que sigue el tratamiento. Ello significa que al final del mismo la pérdida oscila en torno a los 35-40 kilos de peso.”

Eso sí, es imprescindible que mientras lleva el balón acuda a la terapia psicológica de grupo para ayudarle a modificar su conducta y prepararle para el momento en que se encuentra sin el balón. “Hay que prepararles para ese momento –nos comentaría-porque sabemos que es duro para ellos. Es como si se produjera un cierto grado de ‘enamoramiento’. El paciente se crea un cierto grado de dependencia con el balón -máxime cuando ha podido comprobar que con él la pérdida estimada de su peso se ha cumplido- y cuando llega ese momento se resiste en cierta forma a quitárselo. Por eso, porque entendemos que puede ser violento para el paciente y puede fracasar el tratamiento, nos anticipamos con una terapia de apoyo que le permita ‘independizarse’ del balón. Es más, si durante el mismo no se ha conseguido cambiar los hábitos lo normal es que, tras la retirada del balón, el paciente vuelva a ganar el peso anterior. Esto se debe a que cuando se retira la prótesis del estómago desaparece también esa sensación ‘artificial’ de saciedad que el balón provoca y que es lo que, en el aspecto físico, genera la sensación de ‘estómago lleno’ o plenitud gástrica y hace que el paciente reduzca la ingesta de alimentos”.

EN LAS MANOS ADECUADAS

El doctor Toledo-Pimentel terminaría diciéndonos que el hecho de que el balón se coloque sin cirugía y sin necesidad de ingreso no significa que la técnica no tenga riesgos potenciales por lo que es fundamental que la colocación del mismo se realize por manos experimentadas. Y que sólo aquellas personas obesas que se sienten preparadas y estén plenamente convencidas de que son capaces de cambiar sus hábitos a la hora de comer opten por este tratamiento. “Es una cuestión de motivación personal” -terminaría diciéndonos el doctor.

En suma, si quiere probar esta técnica asegúrese de que quien le vaya a tratar sea un profesional y hable de pérdidas de peso razonables. Y no olvide que usted deberá poner algo de su parte: voluntad.

Sara Muñoz

Recuadro:


 

Prevalencia de la obesidad y el sobrepeso en España 

                                  Hombres                     Mujeres                       GLOBAL

Sobrepeso                               45%                                         32%                                         39%

Obesidad                                13.3%                                      15.7%                                    14.5%

Total exceso de peso           58.3%                                      47.7%                                    53.5%

 

(Estudio SEEDO 2000)

 


 

La técnica del balón intragástrico

La técnica del balón intragástrico consisteen la colocación mediante endoscopia de un globo suave y expansible que se hincha con una solución salina tras ser colocado en el estómago. El globo reduce en un 70% la capacidad gástrica proporcionando una notable sensación de saciedad. El proceso de colocación dura entre 20 y 25 minutos, se realiza con sedación suave y no requiere hospitalización.

Esta técnica se acompaña de una estricta dieta hipocalórica y una terapia psicológica de modificación de la conducta alimentaria.

 


 

¿Es usted obeso?

La obesidad se define como un aumento de la grasa corporal. Esto se traduce por un incremento de peso aunque no todo aumento de peso es debido a una mayor cantidad de tejido adiposo (graso).

El Índice de Masa Corporal (IMC), por su parte, se define como la cifra que resulta de dividir el peso en kilos por el cuadrado de la altura en metros. Actualmente es el método de referencia como parámetro de lo que se considera obesidad. La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) establece una clasificación en base a este IMC 

                            Valores límites del IMC (Kg/m2

  • Peso Insuficiente                                < 18.5
  • Normopeso                                          18.5 – 24.9
  • Sobrepeso grado I                              25 – 26.9
  • Sobrepeso grado II                             27 – 29.9
  • Obesidad Tipo I                                   30 – 34.9
  • Obesidad Tipo II                                  35 – 39.9
  • Obesidad Tipo III (Mórbida)               40 – 49.9
  • Obesidad Tipo IV (Severa)                 > 50

 

Cuando la cifra resultante es menor de 25 el paciente está en su peso normal. Cuando ese índice está entre 25 y 30 existe sobrepeso. Si está entre 30 y 35 se considera que la persona es obesa, es decir, que presenta un estado de salud anormal debido a un exceso de grasa. Con un índice de entre 40 y 49.9 es obesidad mórbida. Y si es mayor de 50 se diagnostica obesidad severa, lo que implica que el sobrepeso corporal es mayor del 70% de un peso equilibrado. Cuando tal es el caso los riesgos que entraña para el paciente la propia obesidad son mucho mayores que cualquier tratamiento quirúrgico para corregirla.

 


 

Indicaciones

El tratamiento con el balón intragástrico está indicado en los siguientes casos:

-Pacientes con Sobrepeso grado II, es decir, con un sobrepeso de unos 20 kilos y que no se deba a causas hormonales o trastornos psiquiátricos. Va dirigido a personas que no han logrado perder y mantener una pérdida de peso con otros métodos o programas supervisados médicamente.
-Pacientes con Obesidad grado I, II y III (mórbida). Es donde radica la importancia de los esfuerzos necesarios que deben ir encaminados a disminuir peso reduciendo su alta tasa de morbilidad, mortalidad y complicaciones.
-PacientesconObesidad Severa. Estaría recomendado para la pérdida temporal de peso en pacientes con obesidad severa para ayudarles a optimizar los resultados de la cirugía posterior.
-Pacientes obesos candidatos a cirugía de alto riesgo que la rechazan.

 


 

Contraindicaciones

El balón intragástrico no debe colocarse en personas que tengan problemas de coagulación o estén tomando medicamentos que la alteren (salicilatos, AINES, etc), Tampoco se pueden beneficiar de este sistema quienes tengan un historial de trastornos digestivos no tratables, polipósis gástrica, tumores gástricos o discrasias sanguíneas u operaciones previas del tracto digestivo abdominal. Tampoco debe usarse en casos de enfermedades endocrinas, trastornos psiquiátricos, de conducta alimentaria o cardiopatías severas.

 


 

Riesgos asociados a la obesidad

La obesidad –especialmente si es mórbida- es una enfermedad que predispone a sufrir muchas otras patologías, algunas de las cuales pueden ser causa de muerte. Por ejemplo, puede ser causa de diabetes o de su agravamiento, de hipertensión arterial y de arteriosclerosis con la consiguiente elevación del riesgo de infarto de miocardio y accidentes cerebrovasculares. También puede provocar artritis, artrosis, problemas osteomusculares, hernias, cálculos biliares, varices, flebitis y tromboembolismo pulmonar. Además provoca problemas de piel, disminuye la fertilidad, favorece los trastornos menstruales y las complicaciones durante el embarazo y produce apnea del sueño. Sin olvidar problemas emocionales serios de autoestima, de pareja, sociales, de movilidad, etc.
 

Este reportaje aparece en
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Julio - Agosto 2003
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