Livio Vinardi: el hombre que constató científicamente la existencia del aura

 

Científico y profesor universitario, Livio Vinardi dirigió durante diez años –en colaboración con la Universidad Estatal de San Francisco (California)- un proyecto de medición objetiva del campo energético humano o aura. Fruto de ese trabajo es la Biopsicoenergética, nombreque apunta al conocimiento que interrelaciona al ser humano con la Naturaleza y el Cosmos a través del común denominador de la Energía. Según Vilardi todo ser humano posee tres dimensiones -física, emotiva e intelectual- y cuando éstas no se hallan en armonía, en equilibrio, enfermamos. La Biopsicoenergética busca armonizar esa triple condición del hombre. Les contamos sus descubrimientos y las aplicaciones prácticas de esta singular disciplina.

A comienzos del siglo pasado el ruso Georges Gurdjieff estableció en Occidente una escuela de conocimiento denominada El Cuarto Camino. Gurdjieff había recibido su saber de maestros sufíes orientales que le enseñaron a la usanza de las escuelas de la Tradición, es decir, por el método de transmisión oral. Parte de ese conocimiento lo transmitiría Gurdieff en París y Londres creándose a partir de entonces múltiples escuelas que se extendieron por todo Occidente.

El cuarto caminoconsidera al hombre como un ser dormido llamado a despertar. Dormido por la carencia de un conocimiento real de sí mismo, de su propia esencia. Por eso las enseñanzas y prácticas de esa escuela van orientadas a posibilitar su despertar.

Según esta tradición el alma humana sería el instrumento que cumple la función de permitir a la esencia, o espíritu operar en el mundo material. Para lo cual cuenta con tres centros desde los que dirigir su vida: el físico, el emocional y el intelectual. El hecho de que cada persona tenga desarrollado un centro más que otro depende ya de su estructura psíquica.

A los que destacan por su dominio del cuerpo físico se les denomina faquires. Su aprendizaje en ese aspecto suele ser muy rápido y vertebran su vida en torno a la acción. Suelen gozar de un gran sentido del ritmo y el movimiento. Se caracterizan también por ser irritables e ir al grano en los asuntos. De carácter práctico, encuentran en la acción el sentido a su vida. Trabajan con el espacio, el volumen y el movimiento. Su constitución física tiende a ser musculosa y atlética. La distorsión del faquir es el culturista carente de emoción y nulo intelecto que dedica su energía casi exclusivamente a cultivar el cuerpo.
A las personas de predominio emocional se las conoce como monjes. Encuentran el sentido de su vida en el desarrollo del potencial emocional y tienen mucha conexión con la espiritualidad, la naturaleza y las artes, especialmente la música. Sus emociones siempre están a flor de piel, siendo maternales y protectores. Suelen comer mucho. Su mirada suele ser romántica y son muy sensibles a cuanto sucede pues su respuesta emocional lo amplifica todo. Su tipo físico tiende a formas redondeadas y a la obesidad. El monje en desequilibrio se vuelca en las pasiones románticas hasta la autodestrucción.

Finalmente, a las personas con predominio intelectual se las llama yoguis. Suelen ser racionales y analíticas, cuya motivación es encontrar respuestas y averiguar su posición en el mundo. Pueden distanciarse emocionalmente frente a los acontecimientos y en general suelen ser pasivos físicamente. Su actividad mental interna es muy elevada pues habitan la esfera de las ideas y los conceptos. Físicamente suelen ser huesudos y delgados.La distorsión del yogui es el intelectualoide que cree que lo sabe todo y pretende dar solución a todos los problemas desde un análisis mental.

EL NECESARIO EQUILIBRIO

Para equilibrar el centro dominante de cada persona es necesario dedicar tiempo a actividades relacionadas con los otros dos centros y lograr así que la energía se distribuya a través de los tres. Pues bien, la propuesta fundamental del Cuarto Camino es desarrollar esos tres potenciales del hombre de forma armónica y equilibrada: “Cuando mi pensamiento, mi sentimiento y mi acción van en la misma dirección  todo mi ser se integra y yo soy quien realmente soy”.

Expresémoslo con una analogía musical. Supongamos al ser humano como una pieza de música compuesta por ritmo, melodía y armonía. El ritmo representaría el componente físico, la melodía el emocional y la armonía el mental. Obviamente, si la música tiene sólo ritmo puede ser agotadora, si expresa únicamente armonía será fría y si es sólo melodía se hallará desestructurada. Claro que también puede poseer las tres características pero ser un auténtico caos si ritmo, melodía y armonía no están integradas por el compositor. Bueno, pues igual sucede en el ser humano sólo que en este caso el compositor es la conciencia del individuo y lo que la conciencia integra son pensamientos, emociones y acción.

Esta triple visión del hombre expresada en El cuarto camino no obedece pues a una invención teórica sino a un conocimiento profundo del ser humano adquirido generación tras generación por la vía de la experiencia interna. Es más, la estructura triple del ser humano forma parte de su biología y está expresada en su cerebro como refleja la siguiente anécdota que presencié en diciembre del año pasado. Se celebraba en la Universidad Autónoma de Madrid una conferencia cuyo motivo era la presentación de un libro de Fernando Sánchez Dragó por parte del terapeuta y escritor chileno Alejandro Jodoroski. El interés por la presencia de ambos escritores entre los jóvenes estudiantes había logrado crear un ambiente extraordinario en el lugar. El salón de actos estaba a rebosar, los pasillos ocupados por gente de pie y las puertas abiertas de par en par para que quienes no cupieran siguieran la conferencia desde fuera del salón. En un tono relajado y humorístico, Sánchez Dragó departía acerca de sus ideas y proyectos mientras Jodorosky ejercitaba el contrapunto con sutil ironía. En un momento determinado de la conversación, Sánchez Dragó reflexionaba acerca de los “tres cerebros” del hombre: el reptil o instintivo -situado en la base del cerebro físico-, el mamífero o afectivo -ubicado en el córtex- y el humano o racional -que se encuentra en el neocórtex-. Disertaba sobre la aparición de un “cuarto cerebro” y expresaba su preocupación por el hecho de que no cupiera en la caja craneana pues su espacio interno estaba completamente ocupado. En ese momento Jodoroski movió sus manos alrededor de su cabeza mostrando con este gesto que el “cuarto cerebro” no es un cerebro físico sino la integración de los tres anteriores a través del campo de energía humano. Es fácil apreciar que los tres cerebros del hombre corresponden a los tres niveles expresados por El cuarto camino. Y el cuarto cerebro coincide con lo manifestado por esta escuela en cuanto a la integración de los tres caminos por medio de la conciencia.

LA BIOPSICOENERGÉTICA

Pues bien, relacionada con este tema estuvo la visita que el mes de Junio pasado realizó a nuestro país el profesor Livio Vinardi quien vino a impartir unos seminarios sobre Biopsicoenergética. Doctor en Física e ingeniero electrónico, Vinardi se formó también como musicólogo y fue concertista de piano durante 15 años. En cuanto a sus conocimientos internos hay que decir que fue discípulo del sabio japonés Kenkichi Sakurai, compañero y condiscípulo de Georges Gurdjieff con el que practicó El cuarto camino. Y es evidente que fue debido a esta especial formación -que abarca tanto la Ciencia como el Arte y lo interno como lo externo- lo que explica que Vinardi pudiera desarrollar la disciplina llamada Biopsicoenergética. Una disciplina que afirma que la Medicina es una ciencia cuando se estudia y un arte cuando se practica.

Tras treinta años ejerciendo como profesor en la Universidad y asesorar al Gobierno de su país natal -Argentina- en el ámbito de diversas investigaciones científicas, Vinardi se trasladaría en 1980 a Estados Unidos donde durante 10 años –de 1980 a 1990-, en colaboración con la Universidad Estatal de San Francisco (California), dirigiría el Proyecto de Medición del Potencial Bioplásmico. Un proyecto que consistió en la medición y evaluación objetiva del campo bioplásmico -que no es otra cosa que la comúnmente denominada aura- por medio de equipos electromagnéticos desarrollados por el propio Vinardi. Y es que en el argot científico hoy no se habla de aura pues ese concepto ha sido sustituido por los de campo de energía humano o campo bioplásmico.

QUÉ ES LA BIOPSICOENERGÉTICA

La Biopsicoenergética -la disciplina creada por Vinardi- podría definirse brevemente como el conocimiento que interrelaciona al ser humano con la Naturaleza y el Cosmos a través del común denominador de la energía. Es, pues, una síntesis multidisciplinar que estudia las energías biopsicológicas así como su interrelación con todo tipo de energías, tanto naturales como generadas (artificiales). Estudia, por tanto, las energías biológicas (de bios = vida) y psicológicas (psique), sus causas y las relaciones posibles con las demás energías. Recordemos que la palabra energía proviene del griego energes (actuar) que, a su vez, deriva de ergon (obra). O sea, es equivalente a real, efectivo, aquello que actúa, que produce efectos. Y esto vale tanto para las energías externas del mundo físico como para las humanas o internas. Einstein ya demostró la sustancial identidad entre energía y materia y la posibilidad de transformar la una en la otra: la materia es energía en estado de condensación y la energía es materia en estado radiante.

Pues bien, las investigaciones efectuadas por Vinardi y su equipo en la Universidad de California determinaron el campo energético humano a través de mediciones con instrumentos científicos y metodología objetiva; es decir, el campo energético humano o aura fue estudiado a través de aparatos e instrumentos verificables por cualquier persona. Y este problema- el de la medición- fue sumamente arduo pues se trataba de hacer descender al nivel de los sentidos parámetros y dimensiones que no pertenecen a los estados sólido, líquido y gaseoso sino al electromagnético o radiante. ¿Y cómo se logró? Pues mediante un circuito eléctrico con una bobina capaz de contener dentro de sí una persona relajadamente acostada a la que se estudió con numerosos aparatos de laboratorio (cúmetro, polígrafo, osciloscopio, asímetro, fasímetro, multímetros, moduladores y conformadores de ondas, etc.). El circuito constituido por todo lo dicho se medía con la bobina en vacío como control y después estando ocupada por una persona. Expresado con términos más técnicos: con núcleo de aire o con núcleo humano. Midieron, entre otros, un parámetro electrónico denominado “factor Q” que, enunciado de forma sencilla, es la medida del aumento de voltaje que se produce en un circuito con una frecuencia resonante. Entonces medían en el circuito de la bobina las frecuencias a que resonaba el campo de energía humano, en qué partes del campo y en qué intensidad y así fueron realizando mapas. Y con este sistema -sencillo pero muy ingenioso- comenzaron a obtener medidas de un campo invisible e imposible de medir de forma directa. Después ejercieron todo tipo de ensayos sometiendo a la persona objeto de estudio a multitud de estímulos y terapias, y observando el efecto ejercido en su campo de energía, ensayos que fueron la base para el desarrollo de la Biopsicoenergética como disciplina basada en datos cotejados científicamente.  

En las mediciones pudieron identificarse tres áreas fundamentales en el campo energético humano -existentes en cualquier persona desde su nacimiento hasta su muerte- y que son constantes independientemente de la edad, raza, sexo, estado de salud, etc. Se trata de tres zonas o áreas diferenciadas del campo energético que Vinardi define como “áreas básicas”, relacionadas con los tres centros del hombre, mental, emocional y físico:

a) Una situada en la parte alta del cuerpo entorno a la cabeza.
b) Una segunda situada en el tronco superior. Y,
c) Una tercera correspondiente al tronco inferior.

(Las otras partes del cuerpo -por ejemplo, las correspondientes a las piernas- presentan detalles diferentes y no son constantes).

Las tres zonas mencionadas, obviamente, no se aprecian a simple vista pero Vinardi ha constatado su existencia con instrumentos y verificado que están compuestas de radiaciones y ondas que pertenecen a la gama del espectro de los ultravioletas, aproximándose a los rayos cósmicos y a los gamma.
Las tres zonas básicas encontradas constituyeron la base de trabajo para numerosas aplicaciones en diversas áreas siendo una de ellas de notable importancia: la relacionada con la salud.

CONSTATA LA EXISTENCIA DE LOS CHAKRAS

En sus investigaciones, el equipo de Vinardi encontraría también “focos de energía” unos tres años después de efectuar el primer estudio de las áreas básicas. Y resultó que tales focos encontrados en el campo energético humano, campo bioplásmico o aura son los conocidos chakras o vórtices energéticos. Es más, tras muchísimas mediciones con instrumentos se logró obtener una topografía del aura o campo de energía humano que hoy nos permite tener un modelo de referencia común a todas las personas. No obstante, hay que añadir que la estructura energética de cada ser humano presenta características peculiares que diferencian a cada individuo. No hay dos personas iguales. De hecho, puede afirmarse que el campo energético de cada ser humano es único como ocurre con las huellas digitales.

También se constató que los vórtices tienen distintos tamaños, giran sin cesar y tienen forma de espiral tridimensional cónica proyectándose hacia fuera del cuerpo. En algunos casos llegan a sobrepasar la piel unos pocos centímetros mientras en otros llegan bastante más lejos rellenando el campo energético desde debajo de los pies hasta por encima de la cabeza. Y lo que es más insólito: los vórtices o chacras se encuentran tanto “dentro” como fuera del cuerpo. Fueron clasificados atendiendo a su tamaño y grado de importancia constatándose que, efectivamente, hay unos cuantos que son “vitales”: los denominados chakras. La estructura de base consta pues de  un cuerpo sutil, que contiene en su interior otro, más grosero,  conocido como el soma o  cuerpo bioquímico. El sutil traspasa y excede al soma o bioquímico.

Con el fin de dar a conocer  este importante descubrimiento, base de la Psicobioenergética, el profesor Vinardi fundaría en 1993 la International Biopsychoenergetics University of North America (I.B.U.N.A.) cuya sede está en el estado norteamericano de Florida. En ella existen hoy dos escuelas con diferentes grados académicos: Healing y Biorritmo.

EL HEALING O ARMONIZACIÓN

En Biopsicoenergética se llama Healing a la armonización -en sentido holístico- de las esferas física, emocional e intelectual mediante la utilización –también tecnológica- de las energías humanas y naturales (biomagnetos, bioaceites, cromoenergética, sonoenergética, camillas y módulos electromagnéticos, piezoelectricidad, biocircuitos, geopatología, etc.).

El Healing, pues, no pretende curar en el sentido alopático sino lograr una armonización integral, un reequilibrio del campo energético humano. El Healing no se ocupa además sólo de la parte corporal, de la parte químico-orgánica, sino también del ámbito energético más sutil. Cuando uno practica la autoarmonización se habla de Self-Healing. Y tanto el Healing como el Self-Healing pueden ser aprendidos y practicados por cualquier persona mientras tenga una salud medianamente normal.

El método conocido más antiguo para realizar una armonización o Healing es el uso de las manos. Las manos preceden no sólo a toda tecnología sino al arte, a la ciencia y también a la filosofía. Fueron el primer instrumento de cura empleado y es también el más actual. Un ejemplo viviente del uso de la mano en el arte de curar puede encontrarse en la madre que pone o apoya su mano de forma inconsciente y automática donde su hijo dice sentir dolor. De esa manera, sin tener ningún conocimiento objetivo, la madre ejerce una interrelación energética con su hijo. En otras palabras, transfiere la energía que el hijo recibe y necesita.

El Healing realizado con las manos obedece a una técnica precisa en la que se tienen en cuenta entre otros, los conocimientos adquiridos en el Proyecto de la Universidad de San Francisco -como la polaridad de las manos o la ubicación de los vórtices-, la empatía healer-paciente, la higiene personal del healer -punto de capital importancia- y la higiene ambiental. Hay además una serie de precauciones que ayudan al éxito del tratamiento y evitan que tras aplicar un tratamiento el healer esté agotado y con malestar.

Para finalizar estas pinceladas genéricas sobre el Healing hecho con las manos es conveniente comentar que en los tratamientos la parte más importante es la descarga. De hecho, esta descarga (limpieza, o catarsis) es mucho más importante que la carga de energías definidas y apropiadas, y resuelve la gran mayoría de los casos.

BIORRITMOLOGÍA

La Biorritmología es el campo de la Biopsicoenergética que tiene en cuenta los biorritmos o ciclos vitales naturales que interactúan con el ser humano tanto a nivel físico como energético. Actualmente se conocen tres biorritmos básicos, redescubiertos –eran ya conocidos por los egipcios- y estudiados en las primeras décadas del siglo XX por los doctores Wilhelm Fliess, Alfred Telstscher, Hermann Swoboda Hans Früh y Alfred Judt. Son estos:

-El biorritmo físico, que tiene 23 días de duración y está asociado al sistema digestivo.
-El biorritmo emocional, de 28 días de duración y está relacionado con la esfera cardio-respiratoria. Y,
-El biorritmo intelectual, de 33 días de duración y relacionado con el sistema nervioso.

Es importante resaltar, en todo caso, que los biorritmos nunca determinan los acontecimientos sino que simplemente indican la predisposición psico-orgánica de la persona.

CONCLUSIÓN

Resumiendo,  para Vinardi, el ser humano es un individuo trino que coexiste simultáneamente en los órdenes físico, emocional e intelectual, es decir, en sus acciones, sentimientos y pensamientos. Y aunque todo ser humano posee estas tres dimensiones casi nunca están en forma armónica y equilibrada. Suele haber un predominio físico, emotivo o intelectual sobre los otros dos ámbitos. Por eso el primer aspecto práctico de la Biopsicoenergética consiste en alinear o armonizar esa triple condición dimensional y evitar así los desajustes ya que la actual educación recibida y transmitida favorece casi siempre la formación de personalidades desequilibradas abundando los tipos humanoide, misticoide o intelectualoide que, absurdamente, se favorecen y hasta aplauden en la cultura corriente. Algo que debe ser revisado al mismo tiempo que se proveen bases objetivas para el desarrollo armónico de quienes anhelan el conocimiento de-sí-mismo, lo que comprenderá trabajos tripartitos teóricos y prácticos para el logro de la meta anteriormente mencionada.

Resulta fácil entender que el cuerpo no es un simple conjunto anatómico y fisiológico sino una realidad viviente tanto en el orden físico como en el psíquico, una doble polaridad que comprende sentimientos y pensamientos. Y estos acompañan constantemente al polo de la acción, según el correcto sentido de la psicología integral o de síntesis.

Por eso es en esta Psicología de síntesis -a nuestro juicio- donde se encuentra el mayor potencial de la Psicobioenergética ya que está constituida como una herramienta para integrar al ser humano como un todo compuesto de acción, sentimientos y pensamientos, dirigidos por la conciencia. Es más, en esta integración reside el siguiente paso evolutivo del hombre. El pensamiento sin conciencia es analítico y disgregador mientras la conciencia es sintética e integradora. El salto cuántico que necesita dar la Humanidad depende pues en parte de que sus dirigentes -quienes dirigen los gobiernos y quienes manejan las multinacionales- puedan pasar desde el nivel del pensamiento al nivel de la conciencia. Mientras operen desde el pensamiento carecerán de capacidad de integración y no les será posible tomar decisiones en función del bien común sino de intereses particulares que, lógicamente, son los suyos propios.

Hemos hablado de todo esto con el profesor Vinardi en su reciente visita a España.

-¡Ha constatado usted la existencia del aura!

-En efecto. Hemos corroboradocientíficamente que el campo energético o aura no es una simple suposición o creencia sino un hecho. Lo demostramos durante el Proyecto de Medición del Potencial Bioplásmico realizado la San Francisco State University de California entre 1980 y 1990 en las Escuelas de Física y Biología con aparatología muy precisa. Corroborando así los conocimientos milenarios en ese sentido de Oriente y de la América arcaica. Puede afirmarse, consecuentemente, que nuestro límite externo no está en la piel. Más correcto y mucho más exacto es aseverar que somos una estructura energética que posee un cuerpo físico y otro más sutil que lo interpenetra por completo al que se ha llamado aura, bioplasma, doble etérico, linga sharira, etc., y que se extiende más allá de la piel.

-¿Hasta qué punto la corroboración de este hecho es para usted importante?

-Es vital para entender lo que es el ser humano, las razones por las que enferma y cómo puede curarse. De hecho, todo indica el cuerpo energético posee unas características  más vastas y complejas que el cuerpo físico. Su estudio científico y comprensión es pues imprescindible si queremos tener un conocimiento integral del ser humano.

-Hablemos de Biopsicoenergética. ¿Significa para usted lo mismo Healing que terapia?

-Efectivamente, pueden considerarse términos análogos. Healing es un vocablo inglés y a quien lo practica se le llama healer. De hecho, en todos los países y culturas se han utilizado muy diversas denominaciones para designar a quienes practican terapias de armonización natural. Es el caso de los sanadores, curanderos, brujos, chamanes, hechiceros, magos o, más modernamente, pranoterapeutas.

-Usted asevera que el ser humano no necesita sólo una alimentación física sino también emocional y mental. En un mundo con tantos estímulos, ¿cuál es la manera de nutrirse mental y emocionalmente de forma correcta?

-En Biopsicoenergética explicamos que existen tres alimentos básicos: el sólido-líquido, el aire y las radiaciones, cada uno de los cuales se metaboliza de forma diferente. La comida depende del sistema digestivo, el aire del sistema cardiorrespiratorio y las radiaciones del sistema nervioso merced al plasma neurónico, algo desconocido actualmente por la biología y la medicina alopática.

Sin alimento físico se puede sobrevivir meses bebiendo sólo con agua. Sin aire se puede sobrevivir sólo breves minutos. Pero sin las radiaciones la vida se acaba en un instante. El ser humano debe mantener el equilibrio entre los tres tipos de alimentos. Los animales sólo consumen dos tipos de alimentos: comida-bebida y aire. Los gusanos sólo uno: la comida.

-¿Está usted de acuerdo con la afirmación de que el ser humano está hoy “dormido” y es necesario que despierte?

-Ciertamente. La humanidad corriente está dormida. Hoy, la política, la televisión, los espectáculos, el consumismo… todo en la sociedad actual está diseñado para que la gente permanezca dormida. A veces, muy raramente, por algún shock excepcional, hay personas que despiertan y se ven a sí mismas como realmente son, al igual ven la realidad de todo lo que les rodea… pero son casos muy raros.

-¿Y qué puede hacer aquel que quiere despertar, conocerse a sí mismo, en un entorno donde todo está diseñado para que permanezca dormido? ¿Qué herramientas tiene, qué apoyos?

-Francamente, una persona cualquiera, aunque lo desee, no puede hacer nada, o casi nada, por sí sola. Debe tomar conocimiento, establecer contactos y trabajar con otras personas que tengan un interés similar o bien acceder a algún centro o escuela donde el Conocimiento se haya mantenido vivo. Mi sugerencia es buscar. Porque el que busca encuentra. Mejor en grupo.

Fernando Sánchez Quintana
 

Este reportaje aparece en
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Julio - Agosto 2003
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