Tratamiento integral y eficaz de la celulitis

La idea de que la celulitis no puede evitarse ni tratarse eficazmente más que de forma agresiva está muy extendida pero no es real por mucho que la padezcan hoy entre el 85% y el 95% de las mujeres. Es verdad que se trata de un problema complejo pero sí puede prevenirse, ralentizarse su aparición  y afrontarla de muchas maneras. Especialmente si uno entiende por qué aparece, algo que la mayoría de las mujeres ignora al igual que muchos médicos. Como ignoran las múltiples posibilidades terapéuticas que existen por la sencilla razón de no se explican en las facultades de Medicina. Pues bien, acaba de aparecer la que probablemente sea la obra más completa publicada nunca sobre la celulitis y hemos decidido hablar extensamente de ella con su autor, el Dr. José Luis Cidón.   

CELULITIS

Doctor en Medicina y Cirugía, Doctor en Ciencias Biológicas y Presidente del Instituto Hispano-Americano de Investigación y Desarrollo en Medicina Biológica el doctor José Luis Cidón Madrigal es además experto universitario en Ingeniería Biomédica, Homeopatía, Homotoxicología, Nutrición Ortomolecular, Neuralterapia, Ozonoterapia y Acupuntura así como profesor en la madrileña Universidad de Alcalá de Henares. Y es asimismo autor de más de un centenar de trabajos científicos publicados y de numerosos libros de divulgación como Tratado de Nutrición Celular, Toxinas Zero, Los Caminos de la Salud, La Fórmula Antienvejecimiento, El hombre contra el tiempo, Azúcar, dulce veneno, Tratado de Ozonoterapia y la Dieta 5+2. Pues bien, acaba de ver la luz una nueva obra que sorprende por su contenido ya que aglutina la información médica convencional de vanguardia sobre el problema que trata -la celulitis- con los conocimientos de las disciplinas no convencionales en un pragmático intento de ofrecer en una sola obra lo que de otra forma solo podría obtenerse leyendo varios libros especializados. Nos referimos a la obra La cara oculta de la celulitis y sobre ella hemos tenido oportunidad de hablar extensamente con él.

-Va a ser difícil pedirle que nos resuma lo que aporta usted en su libro sobre la celulitis porque nos da la sensación de que es ya de hecho un resumen de lo que se sabe sobre ella y tiene más de 300 páginas.

-Tiene razón; pero es que hay numerosos libros que tratan el problema desde muy diferentes ópticas y prácticamente todos obvian las aportaciones y conocimientos de los expertos de otras disciplinas distintas de las que dominan sus autores. Y como yo conozco varias me he permitido recopilar en una sola obra todo lo que puede decirse sobre ella y eso me ha exigido centrarme en lo principal. Luego a pesar de su extensión es efectivamente un «resumen». De hecho el subtítulo es significativo: Todo lo que no sabes y que nunca te habían contado.

-Todo el mundo sabe lo que es la celulitis aunque no sepa explicar lo que ocurre a nivel fisiológico y dermatológico. Y todos sabemos igualmente que afecta sobre todo a las mujeres constituyendo a menudo un problema que va mucho más allá de lo estético; lo que no está tan claro es si puede evitarse, ralentizarse su manifestación o incluso afrontarla terapéuticamente con éxito. ¿Cuál es su opinión tras todo lo que ha averiguado?

-Afecta a más del 85% de las mujeres aunque el porcentaje difiere según los países y continentes. Y eso demuestra que el ambiente, la nutrición y el estilo de vida marcan la diferencia. Apareciendo incluso en mujeres muy delgadas. En el caso de los hombres suele ir asociado a una insuficiencia androgénica o a hipogonadismo aunque también aparece en quienes reciben estrógenos al ser tratados de cáncer de próstata.

-¿Y en el caso de las mujeres?

-Pues aunque las hormonas y la genética juegan un papel fundamental es evidente que no se debe solo a ello porque si así fuera no habría mujeres sin celulitis… y las hay. Lo que se sabe seguro es que empieza con un deterioro de la dermis y de los capilares que hace que los vasos sanguíneos y linfáticos se dilaten y la sangre permanezca más tiempo en ellos aumentando su permeabilidad. Algo que da lugar a edemas en el tejido conjuntivo subcutáneo y acumulación de trasudados plasmáticos y proteínas como las fibrinas y globulinas. El caso es que el tejido adiposo se modifica poco a poco y los adipocitos o células grasas se acumulan -formando unos islotes que no se distribuyen homogéneamente- y comprimen los vasos sanguíneos y nervios del tejido conjuntivo subcutáneo. Todo ello hace que el drenaje linfático no sea el adecuado acumulándose en la zona productos de desecho y toxinas y, como consecuencia, una polimerización de los mucopolisacáridos que componen la dermis y la hipodermis; me refiero al ácido hialurónico y al condroitín sulfato, compuestos sensibles a variaciones endocrinas.

En suma, el intercambio de células grasas es cada vez más difícil al ser el líquido seroso más denso, los adipocitos no puedan nutrirse y las sustancias de desecho y las toxinas no puedan ser expulsadas del organismo. Situación ante la cual los fibroblastos incrementan la síntesis de proteínas fibrosas -como la elastina, el colágeno y los mucopolisacáridos- lo que termina formando una matriz compacta que llega a oprimir las terminaciones nerviosas provocando dolor; sabiéndose que se está en esa fase porque la celulitis tiene forma rugosa. Es cuando se forman vacuolas grasas a causa del exceso de triglicéridos en los nódulos que, a su vez, terminan uniéndose formando macronódulos. Se completa así la desestructuración del tejido subcutáneo.

-Luego la celulitis no tiene que ver con la obesidad aunque haya obesos con celulitis…

-Efectivamente, no es una forma de obesidad. En la obesidad simplemente aumenta el número y tamaño de las células adiposas pero no hay cambios estructurales, inflamatorios, histoquímicos, morfológicos y bioquímicos como en la celulitis. En este caso la piel es áspera y/o rugosa, ha aumentado su consistencia, al pellizcarla aparece el conocido aspecto de «piel de naranja» y puede doler.

-Un problema que los médicos, como en casi todas las patologías, clasifican luego de distintas formas…

-Cierto. Y con distintos parámetros: de localización -y entonces se habla celulitis generalizada o localizada- y de consistencia -compacta o dura, flácida o blanda y edematosa-. Siendo esta la más complicada de tratar pudiendo llegar a ser incapacitante para quien la padece y requerir tratamiento médico. Generalmente se acompaña de obesidad y cursa con astenia, fatiga, disnea e hipotonía muscular, entre otros síntomas. Sin embargo es posible encontrar una celulitis dura en las piernas asociada a una blanda en la cintura pélvica así como que aparezca en un solo miembro.

-En suma, se sabe cómo se desarrolla la celulitis pero, ¿por qué?

-Desde un punto de vista convencional se barajan diversas hipótesis: factores vasculares, cambios en la arquitectura de la piel, alteraciones en los septos del tejido conectivo y factores inflamatorios.

-¿A qué se refiere con factores vasculares?

-En la celulitis se produce una anomalía en el control de los esfínteres precapilares arteriolares del interior del tejido graso que altera la permeabilidad capilar dando origen a un edema del área afectada y a la deposición de glucosaminoglicanos hiperpolimerizados en las paredes capilares de la dermis y dentro del tramado de colágeno y elastina cuyas propiedades hidrofílicas conducen a aumentar el edema y la presión intersticial. El incremento de la lipogénesis -probablemente debido a los estrógenos-, la prolactina y los carbohidratos así como la resistencia a la lipólisis a causa de la hipoxia provoca hipertrofia adipocitaria, que se añade a la hipertrofia e hiperplasia de las fibras reticulares periadipociarias dando origen a la formación de micronódulos. Se observa además adelgazamiento y esclerosis de los septos fibrosos del tejido graso superficial y de la dermis profunda cuya consecuencia visible es el típico aspecto acolchado de la superficie de la piel.

-Compleja explicación. ¿Y a qué se refiere con cambios en la arquitectura de la piel?

-Se han hallado protrusiones de las papilas adiposas hacia la dermis y alteraciones en la fascia de Camper, alteraciones microcirculatorias y edema intersticial así como altos niveles de proteína responsable de la reducción del flujo sanguíneo y, por ende, de disminución de la temperatura. El fenómeno típico de «piel de naranja» se debería pues en parte a la herniación de grasa que protruye a través de una dermis debilitada en la unión dermo-hipodérmica.

-¿Y qué papel juegan las alteraciones de las paredes o septos del tejido conectivo?

La celulitis es un proceso reactivo hormono-dependiente de los sistemas de tensión y sustentación del tejido conectivo hipodérmico que aparece cuando no soporta la presión del cada vez mayor número de depósitos grasos por lo que se produce extrusión del tejido adiposo hacia la dermis reticular.

-Dice también que entre las causas hay factores inflamatorios pero la inflamación suele en general ser más bien efecto y no causa.

-Salvo si se vuelve crónica. Y está constatada la existencia de numerosas citoquinas proinflamatorias en el tejido graso que son responsables de efectos sistémicos y de la infiltración de macrófagos y linfocitos en las paredes fibrosas. Además se postula que también pueden tener su papel en la atrofia dérmica. En fin, se infiere que el proceso inflamatorio local puede ser responsable de las alteraciones del endotelio vascular. No hay pues una sola causa que lleve a la aparición de la celulitis.

-Pero usted habla también en su libro de factores no modelables o difícilmente modelables y factores fácilmente modelables.

-Efectivamente; siendo tres los no modelables o difícilmente modelables: las hormonales, los metabólicos y los genéticos.

-Hábleme pues de ellos.

-La razón de que la celulitis se manifieste especialmente entre las mujeres -y en un porcentaje muy elevado- es hormonal y se debe tanto a la progesterona como a los estrógenos. La progesterona potencia la acumulación de grasa y los estrógenos la retención de líquidos. Incidiendo el uso de anticonceptivos orales porque provocan una importante retención de líquidos a nivel intersticial con edema endotelial que puede dar lugar a lipolinfedema y, antes o después, a lipodistrofia. Se habla asimismo de factores metabólicos porque la obesidad, la diabetes  y los trastornos hepáticos pueden alterar el drenaje linfático y provocar trastornos circulatorios que ayuden a la aparición de celulitis. Y puede haber susceptibilidad genética; de hecho hay mayor predisposición entre los europeos y las personas de raza negra que entre los chinos y los indios.

-Bueno, eso puede deberse más al estilo de vida y a la nutrición que a la genética. ¿Y cuáles son los factores fácilmente modelables?

-Pues precisamente el estilo de vida, los factores dietéticos y psicológicos, las alteraciones anatómicas, los radicales libres, el sobrepeso, la obesidad, el tabaquismo y los disruptores hormonales.

El sedentarismo favorece la aparición de celulitis. Y afectan a la circulación hábitos como la ropa muy ajustada, las medias elásticas y el uso de tacones altos y finos.

Desde el punto de vista dietético es evidente que las dietas bajas en proteínas y vitaminas, las desequilibradas y pobres en fibra y las ricas en azúcares, carbohidratos refinados y grasas animales saturadas pueden llevar a una disbiosis intestinal y a alteraciones metabólicas en la matriz extracelular además de a trastornos digestivos y a una mala eliminación de desechos y toxinas. Y también debe evitarse la ingesta de alimentos precocinados, las bebidas alcohólicas y la sal.

Está igualmente constatado que los trastornos afectivos, el estrés, la ansiedad, la depresión y el nerviosismo pueden provocar un desequilibrio neurovegetativo capaz de provocar alteraciones vasculares periféricas que dificulten la eliminación de líquido y de las sustancias de desecho favoreciendo así el desarrollo de la celulitis.

En cuanto al sobrepeso y la obesidad se sabe que las células adiposas interfieren en el intercambio intersticial y microcirculatorio alterando la matriz extracelular lo que favorece la actividad insulínica y la glicación proteica.

Sobre los radicales libres cabe recordar que su exceso afecta a todas las funciones del organismo y hay que evitarlos. Reducen los niveles de superóxido dismutasa, catalasa, glutatión peroxidasa y vitaminas antioxidantes y disminuyen la velocidad de la microcirculación provocando lipogénesis e hipoxia cutánea Incluso dañan de forma específica las células de colágeno y elastina haciendo que el tejido conectivo pierda elasticidad, se acorte y aparezcan nódulos celulíticos.

Y por lo que se refiere al tabaco es bien sabido que genera muchos radicales libres que además dañan la matriz extracelular y el endotelio vascular.

Añadiré que al hablar de «alteraciones anatómicas» me refiero a las posturas inadecuadas y a las formas de caminar incorrectas.

-Menciona además en su libro el papel en la celulitis de los disruptores hormonales…

-Es verdad. Y es un asunto muy importante en el tema del que hablamos. Nuestro sistema endocrino está gobernado principalmente por hormonas; participan en el metabolismo, desarrollo, reproducción y comportamiento y hay estudios que confirman su relación con la celulitis, las alteraciones reproductivas, los cambios en el desarrollo cognitivo y de comportamiento, el síndrome metabólico, las patologías óseas, las enfermedades inmunes y el cáncer. Y se les llama disruptores endocrinos porque se trata de sustancias químicas externas ajenas al organismo que interfieren provocando la activación, bloqueo o alteración de la síntesis y/o degradación de hormonas incrementando o disminuyendo el funcionamiento normal del cuerpo.

Grave problema porque en la actualidad existen más de un millar de sustancias químicas en el medio ambiente que ejercen tales efectos nocivos. Desde el bisfenol A de los plásticos hasta los ftalatos pasando por los bifenilos policlorados (PCBs), el plomo, el mercurio -muy presente hoy en el marisco, el pescado y las vacunas-, las dioxinas, el pesticida DDT, el arsénico, el cadmio, la atrazina y los alquilfenoles. Me consta que han hablado ustedes de ello ampliamente en la revista a lo largo de los años.

Pues bien, todo indica que en el caso de las mujeres pueden provocar celulitis pero asimismo endometriosis, pubertad precoz, alteración de la lactancia, alteraciones mamarias (cáncer incluido), ovario poliquístico y alteraciones en la fertilidad y la fecundidad mientras que en los hombres puede alterar la calidad del semen y promover alteraciones del tracto urogenital y cáncer de próstata. Además pueden afectar a los sistemas neuroendocrinos de ambos sexos; especialmente al cerebro y la tiroides.

Y no olvidemos que el tejido adiposo no deja de ser un órgano endocrino con capacidad para sintetizar hormonas.

-¿Y cuál es a su juicio la solución a todos estos problemas?

-Lo inteligente sería prevenir prohibiendo los tóxicos que hoy envenenan el aire que respiramos, el agua que bebemos, los alimentos que comemos, la ropa que vestimos y los miles de productos tóxicos que usamos en la vida diaria pero eso requiere la adopción de medidas políticas que nadie afronta porque nuestros «representantes» políticos se supeditan siempre a los intereses de las grandes industrias. Así que como eso no es posible mientras el panorama político mundial no cambie profundamente habrá que tomar medidas personales. Y ante todo hay que drenar el organismo a fondo para desintoxicarle y luego nutrirle adecuadamente.

-Algo que no se enseña en las facultades de Medicina…

-Lamentablemente. Y eso que la mayoría de las toxinas se encuentran en la matriz extracelular desde donde llegan a través del sistema linfático al hígado y los riñones.

-¿Y usted qué propone para ello?

-Dejar de tomar toxinas y empezar drenando y detoxificando el hígado y los riñones; y paralelamente oxigenarlos. Drenaje de entre 3 y 10 días dependiendo del estado general, la edad, la constitución y de si se sufre o no alguna patología. Proceso que lleva a que inicialmente la lengua se cubra de una gruesa capa de saburra blanca o amarillenta, el aliento pueda ser a veces hasta fétido, la orina sea más oscura y densa con fuerte olor y las heces oscuras, concentradas y abundantes. Crisis curativa que incluso puede dar lugar a dolor difuso, jaqueca, fiebre y disminución de la función sensorial y digestiva, síntomas cuya intensidad depende de cuán elevada sea la toxemia y más riguroso el procedimiento de drenaje y desintoxicación.

-¿Y cómo hacerlo?

Consumiendo básicamente alimentos frescos de temporada y ecológicos -preferiblemente crudos o en su defecto cocinados al vapor, hervidos o a la plancha en utensilios de acero inoxidable y sin superar los 100º-, comiendo despacio y masticando bien, eliminando de la dieta las bebidas azucaradas y alcohólicas así como los productos refinados, la carne roja, los lácteos y los derivados de origen animal, evitando las situaciones de estrés, realizando una actividad física acorde con la edad y la situación personal, durmiendo de seis a ocho horas diarias, bebiendo solo agua de mineralización débil sin gas y tomando todos los días algún de caldo depurativo de verduras y hierbas entre comidas.

Frutas y verduras aparte -absolutamente necesarias- es asimismo recomendable la ingesta de cardo mariano, lecitina, diente de león y Lepidium latifolium,. En cuanto a posibles suplementos los más adecuados para una buena desintoxicación son la vitamina C, varias del grupo B (la colina, el inositol, el ácido fólico y la cianocobalamina), el ácido alfa lipoico, la S-Adenosil metionina (SAM), la N-Acetil L-cisteína, el azufre y varios aminoácidos: la arginina, la ornitina, la glutamina, la cisteína, la taurina, la glutamina y la glicina. En el libro propongo en detalle un plan depurativo de siete días.

-En suma, también usted piensa que la alimentación es clave para superar cualquier patología, celulitis incluida.

-Sin duda alguna; de hecho una mala dieta lleva al estreñimiento y eso aumenta considerablemente el número de toxinas lo que acaba teniendo consecuencias directas sobre la celulitis. Es más, cuando las heces no son eliminadas pueden quedar adheridas a las paredes intestinales y originar una fuerte intoxicación sobrecargando el hígado. De hecho muchos casos de dolor de cabeza, irritabilidad, nerviosismo, palpitaciones y otros síntomas desaparecen cuando se remedia el problema del estreñimiento y para ello lo mejor es una buena dieta rica en fibras, (frutas, hortalizas, legumbres y cereales integrales) que facilite la motilidad del intestino. Y, por cierto, lo mejor es efectuar las deposiciones de forma regular durante las mañanas a fin de aprovechar el reflejo gastrocólico del desayuno.

Hay en todo caso ocasiones en que eso no es suficiente y conviene someterse a una hidroterapia de colon. Es una forma rápida y eficaz de arrancar las materias fecales adheridas a las paredes intestinales permitiendo al mismo tiempo la eliminación de mucosidades, gases, parásitos y restos celulares y, por ende, la proliferación de toxinas bacterianas. Preferentemente echando en el agua templada arcilla bentonita ya que posee acción quelante tanto de parásitos y toxinas como de metales pesados (mercurio, plomo, arsénico, aluminio, cobre, cadmio).

Ello reactiva el sistema linfoadiposo peritoneal mejorando la actividad metabólica intersticial con reequilibrio de los sistemas de oxido-reducción lo que favorece el estado de la piel y el retorno venoso en las piernas -ayudando así en caso de celulitis y varices- además de disminuir la hinchazón y tensión de abdomen y extremidades inferiores.

Y finalmente conviene ingerir prebióticos y probióticos para regenerar la microbiota intestinal. Todo esto lo han explicado ustedes a lo largo de los años incidiendo una y otra vez en la importancia de la microbiota cuya pérdida de equilibrio lleva a la disbiosis. Alteración que suele deberse principalmente a una alimentación inadecuada y al consumo de antibióticos. Y añadiré que los productos fermentados –yogures incluidos- son un buen remedio.

-Además de las sustancias que mencionó antes afirma usted en su obra que hay vitaminas que inciden de manera favorable a eliminar la celulitis. ¿Realmente es así?

-Sí. Las vitaminas A, B2, B3, B6, B8, C y E. La vitamina A o retinol porque es un poderoso antioxidante que ayuda a la reparación del colágeno de la piel y los tejidos conectivos; siendo las principales fuentes naturales la papaya, el mango, las espinacas y las zanahorias.

La B2 o riboflavina porque favorece el transporte de oxígeno tisular y contribuye al mantenimiento de la piel y la eliminación de las toxinas además de minimizar el efecto de los radicales libres; siendo los alimentos ricos en ella la carne, el pescado, los huevos, los lácteos y algunos vegetales.

La B3 o niacina porque mantiene la piel sana, mejora el funcionamiento del sistema circulatorio, contribuye a mejorar el metabolismo lipídico y equilibra los niveles de azúcar en sangre; siendo las mejores fuentes naturales las carnes de vaca, cerdo, pavo y pollo, el salmón, el atún, los cacahuetes y la remolacha.

La B6 o piridoxina porque regula la producción de estrógenos, hormona femenina que si se encuentra en exceso predispone a padecer celulitis; además ayuda al cuerpo a metabolizar los nutrientes que aumentan la elasticidad de la piel y favorece el drenaje del exceso de líquido. Está sobre todo en los cereales integrales, el germen de trigo, las pipas de girasol, la levadura de cerveza en polvo, las legumbres, las nueces, el repollo, las carnes, los pescados y los huevos.

La B8, biotina o vitamina H porque contribuye a la creación de hemoglobina, proteína de los glóbulos rojos que se encarga de transportar el oxígeno a los tejidos. Afortunadamente está presente en tal cantidad de alimentos que es muy difícil su déficit.

La C o ácido ascórbico porque es un poderoso antioxidante que previene y/o disminuye la inflamación y fortalece el colágeno. Podemos encontrarla sobre todo en los cítricos, las fresas, la papaya y algunas verduras como el pimiento, las coles de Bruselas y el perejil.

Y la E o tocoferol porque también es un potente antioxidante que protege las membranas de las células, evita la oxidación, mejora la circulación y aumenta la producción de colágeno y la elasticidad de la piel; siendo sus principales fuentes la yema de huevo, los aceites vegetales de soja, cacahuete y coco, las calabazas, las nueces, la papaya, el brócoli y los tomates.

Y aunque no se trata de vitaminas añadiré que es muy útil la ingesta de polifenoles ya que mejoran la función endotelial y el flujo sanguíneo, aumentan la producción de óxido nítrico e inhiben la síntesis de vasoconstrictores como la endotelina-1 además de ayudar en la circulación del corazón, el hígado y el páncreas. Los polifenoles del té verde por ejemplo son antioxidantes e hipolipemiantes, tienen efecto relajante vascular y protegen de la disfunción endotelial.

-Y también son útiles las infusiones de hierbas.

-Evidentemente. Está constatado que ayudan a reducir la celulitis las infusiones de centella asiática, té verde, diente de león, cola de caballo, perejil y corteza de limón, entre otras.

-¿Alguna otra sugerencia relacionada con la alimentación?

-Doy y explico varias en el libro pero podemos decir que sobre todo es conveniente realizar cinco comidas al día, comer algo cada tres horas para mantener la glucemia “a raya” y asegurarnos de que el 80% de lo que ingerimos sea vegetal Además sugiero tomar todos los días a media tarde un zumo detoxificante hecho en la licuadora con un vaso de zumo de naranja y otro de limón, una manzana verde, un puñado de perejil fresco, otro de espinacas y una rama de apio.

-¿Y pueden jugar las grasas saludables algún papel positivo en la celulitis?

-Indudablemente. El ácido linoleico conjugado por ejemplo mejora la sensibilidad a la insulina, sacia, inhibe enzimas responsables de la síntesis lipídica, aumenta la oxidación lipídica y la termogénesis y previene la entrada de grasas en los adipocitos.

Y los ácidos grasos omega-3 activan los receptores de proliferación de los peroxisomas (PPAR-alfa), suprimen la expresión y la localización nuclear de SREBP-1 -el factor nuclear responsable de la transcripción de los genes lipogénicos-, inhiben la expresión de metaloproteinasas y son antiinflamatorios e inmunomoduladores.

Y hay más…

-Sugiere usted además otras técnicas terapéuticas; como la Mesoterapia.

-Recomiendo la Mesoterapia porque es un método terapéutico de introducción de medicamentos por vía intradérmica que es particularmente eficaz en las patologías de sintomatología local evidente en las que están involucradas tejidos de origen mesodérmico como es el caso de la celulitis. Se trata simplemente de inyectar en la zona afectada de manera superficial, rápida y ligera una pequeña cantidad de sustancias aunque también puede usarse una “pistola” (mecánica, neumática o eléctrica) que tiene la ventaja de calibrar la profundidad del pinchazo, la dosis del medicamento por unidad puntural y la frecuencia de las ráfagas. ¿Y qué se inyecta? Pues vitaminas y oligoelementos -fundamentalmente cobre, zinc, selenio, hierro y silicio orgánico- así como pentoxifilina, dimetil-amino-etanol (DMAE) –un precursor de la acetilcolina-, polinucleótidos, plasma rico en plaquetas y remedios homeopáticos. Depende de cada caso.

-Hemos visto que dedica extensos capítulos a cada una de las terapias que según usted son útiles en la celulitis y aunque no podemos hacernos eco en detalle de todas ellas por razones de espacio no quisiéramos terminar esta conversación sin que al menos las citara…

-Claro. En mi obra hablo de forma extensa y detallada de las posibilidades terapéuticas reales del drenaje linfático manual mediante masaje, de la liposucción, de la lipoescultura, de la bioestimulación con plasma rico en plaquetas, de la Presoterapia, de la Carboxiterapia, de la Hidrolipoclasia Ultrasónica, de los aparatos de radiofrecuencia, de los emisores de ultrasonidos, de la Ultracavitación –una terapia ultrasónica-, de la Sonotermia -emisión simultánea de cavitación y radiofrecuencias-, de la Ozonoterapia y de la Electrolipólisis. Y efectivamente sería largo explicar cada una de ellas así que sugiero a las personas interesadas que se informen leyendo lo que cuento en el libro.

-Gracias por haber respondido con tanto detalle, doctor.

-Ha sido un placer.

José Antonio Campoy

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