Carbón activado: potente desintoxicante antiinflamatorio

Aunque el carbón molido -vegetal y animal- se utilizó ampliamente en la antigüedad como desinfectante externo y antídoto de venenos los médicos no empezaron a utilizarlo terapéuticamente hasta mediados del siglo XIX para afrontar diarreas, problemas digestivos e intoxicaciones. Siendo ahora cuando sabemos que además es antiséptico, antivírico, antiinflamatorio, carminativo, hipocolesterolemiante, uricosúrico y nefroprotector además de mitigar los efectos de la quimioterapia, ayudar en problemas neurológicos como el desorden bipolar y deshacerse del exceso patológico de leucocitos. Unas propiedades que muchos ignoran a pesar de que hay suficientes investigaciones que así lo avalan.

carbon-activado

El carbón vegetal fue utilizado terapéuticamente muchos siglos antes que se escribiesen los primeros tratados médicos infiriéndose que fueron los egipcios quienes empezaron a utilizarlo en los bálsamos que usaban para momificar a los muertos a fin de preservar mejor los cadáveres. Deduciendo probablemente sus propiedades al observar que la madera quemada resistía mejor la putrefacción de las aguas del Nilo y comprobar luego que aplicar polvo de carbón vegetal en una herida prevenía su infección y la ayudaba a cicatrizar. Un uso que sería rápidamente adoptado por otras culturas y ampliaría tanto la medicina hipocrática como la galénica.

Sería sin embargo el farmacéutico y químico francés P. F. Touéry quien a mediados del siglo XIX demostró de forma concluyente que la carbonización o conversión de una sustancia orgánica en carbono -o en un residuo que contiene básicamente carbono- calentándolo a alta temperatura en ausencia de oxígeno –a ello se le llama pirolisis- posee una vez molido finamente un enorme poder adsorbente. Tanto que es capaz de neutralizar numerosas toxinas y venenos, incluidas la estricnina de la planta Nux Vómica y la amatoxina de ciertas setas venenosas. Y así se lo comunicó de forma tan reiterada como infructuosa a la Academia de Ciencias de París.

Afortunadamente unos contemporáneos suyos -el farmacéutico inglés A. B. Garrod y el norteamericano B. H. Rand- realizaron los mismos experimentos pero utilizando carbón activado animal obtenido quemando huesos a alta temperatura en un ambiente sin oxígeno cuyos restos molieron después hasta dejar un carbón muy fino y esa vez sus colegas sí les escucharon.

Ahora bien, entiéndase que la expresión “carbón activado” -que es el que se utiliza hoy terapéuticamente- se refiere solo al que se elabora a partir de fibra vegetal muy fina carbonizada a muy alta temperatura sin apenas presencia de oxígeno a fin de garantizar tanto la ausencia de sales de nitratos y sulfatos perjudiciales como de metales tóxicos (arsénico, mercurio, plomo…). Hablamos de un carbón que contiene un 99,9% de carbono y sus partículas menos de una décima de milímetro para cuya obtención se utilizan maderas vegetales muy porosas (como la cáscara de coco).

En cuanto a su poder terapéutico se debe a la enorme capacidad de adsorción de sus granos, es decir, a la capacidad de atrapar en sus poros partículas, microbios y moléculas merced a una especie de efecto esponja. De hecho el carbón activado se utiliza por eso industrialmente para purificar líquidos y gases estando hoy presente en filtros de aire y sistemas de clarificación de aceites. Y aclaremos que se llama adsorción al proceso por el cual átomos, iones o moléculas de gases, líquidos y sólidos disueltos son atrapados o retenidos en una superficie en contraposición a la absorción que es un fenómeno de volumen.

Pues bien, para que el lector se haga una idea de su capacidad de adsorción le diremos que un solo gramo de carbón activado ofrece una superficie de contacto de unos 1.000 metros cuadrados; de hecho una simple cucharadita de café de carbón activado ofrece una superficie de adsorción equivalente a la de un campo de fútbol. Y es que en cada partícula de carbón hay numerosísimos poros de diámetros que oscilan entre los 10 y 100 nanómetros (millonésima de milímetro), rango de tamaño en el que se encuentran la mayoría de las biomoléculas, proteínas y virus (las bacterias suelen tener tamaños de entre 100 y 1.000 nanómetros). De hecho J. T. Cookson y W. J. North -bioquímicos del California Institute of Technology de Pasadena (EEUU)- constataron que el carbón activado es capaz incluso de capturar bacteriófagos T4 de la Escherichia coli (los bacteriófagos son virus que parasitan las bacterias pudiéndolas llevar a la muerte). Según explicaron en un trabajo publicado en 1967 en Environmental Science and Technology comprobaron in vitro que echar carbón activado en muy distintos tipos de aguas contaminadas hace que los virus T4 queden atrapados en sus poros. Vivos pero inactivos que son luego eliminados junto al carbón activado al defecar. Lo que además logran a cualquier temperatura y grado de acidez.

PROBLEMAS DIGESTIVOS Y DIARREAS

Hoy día el carbón activado se usa sobre todo por sus capacidades carminativa -adsorbe los gases- y desintoxicante tanto cuando se ingieren alimentos en mal estado como contaminados que provocan inflamación intestinal, disbiosis y diarrea.

Siendo especialmente eficaz en casos de dispepsia, es decir, en todo tipo de problemas digestivos; desde el reflujo gástrico hasta el ardor estomacal pasando por la sensación de hinchazón y la distensión y dolor abdominales.

La capacidad carminativa o anti-aerofagia del carbón activado se conoce desde hace más de un siglo pero la constató un equipo del hospital Our Lady of Mercy de Nueva York (EEUU) integrado por N. K. Jain, V. P. Patel y C. S. Pitchumoni mediante un ensayo clínico aleatorizado que a fin de tener en cuenta la posible influencia de distintas dietas y microbiomas intestinales se efectuó con 69 pacientes en la India y 30 en Estados Unidos. El estudio se publicó en 1986 en American Journal of Gastroenterology y según se asevera en él la ingesta de carbón activado dio lugar a una sensible disminución de la producción de gases manifestando los pacientes una notable reducción de las molestias intestinales así como de la distensión abdominal.

Un equipo del Hospital Louis-Mourier de Francia dirigido por B. Coffin realizó por su parte un ensayo clínico aleatorizado con 276 pacientes de entre 18 y 49 años que sufrían dispepsia funcional crónica (algunos durante 20 años) y según explican en el trabajo publicado en 2011 en Clinical Research in Hepatology and Gastroenterology formaron dos grupos dando a uno durante un mes 6 cápsulas diarias de Carbosymag -combinación de carbón activado, óxido de magnesio y simeticona- y al otro un placebo constatando los primeros una sensible disminución de las molestias.

Y un grupo de investigadores de la Universidad de Toronto (Canadá) coordinado por los doctores H. Senderovich y M. J. Vierhout un estudio de síntesis que apareció el pasado mes de enero de 2018 en Current Medical Research and Opinion según el cual el carbón activado es eficaz en todo tipo de diarreas, tanto en las infecciosas típicas de las gastroenteritis como en las provocadas por los efectos tóxicos de la quimioterapia. Y sin efectos secundarios negativos.

Los doctores W. D. Hübner y E. H. Moser -de los Laboratorios Berolina de Alemania- realizaron por su parte un ensayo clínico aleatorizado con 262 pacientes de entre 19 y 70 años con Síndrome de Intestino Irritable a parte de los cuales se les dio carbón activado y a los demás carbón no activado y según publicaron en 2002 en Advances in Therapy al cabo de 12 semanas hubo una clara mejora en el 60% de los que ingirieron el carbón activado así como en el segundo grupo pero muy inferior.

POTENTE DESINTOXICANTE

El carbón activado es eficaz pues en las molestias digestivas pero su cualidad más destacable es su capacidad para neutralizar gran número de venenos y sustancias tóxicas, medicamentos incluidos; sean estos ingeridos accidentalmente o no. Y hablamos de antibióticos, antiinflamatorios, antidepresivos, antiinflamatorios y cientos de drogas más.

Y no solo eso: un grupo de investigadores de la Oregon Health Sciences University dirigido por B. T. Burton publicó en 1984 en Journal of Emergency Medicine un trabajo según el cual el carbón activado neutraliza las sobredosis de aspirina incluso cuando ésta ya ha pasado al sistema sanguíneo y hace ineficaz el lavado gástrico.

Y dos años después un equipo de la Universidad de California-Davis (EEUU) coordinado por Robert W. Derlet y Timothy E. Albertson otro -apareció en 1986 en Western Journal of Medicine- según el cual neutraliza otras muchas toxinas aunque estén en la sangre o el hígado tras un lavado gástrico de urgencia; incluso si la sobredosis es por psicotrópicos.

Es más, la simple ingesta de carbón activado puede hacer innecesario un lavado gástrico; así lo asevera al menos un equipo de la Universidad de Helsinki (Finlandia) dirigido por O. Lapatto-Reiniluoto en un artículo publicado en 2000 en British Journal of Clinical Pharmacology. En él se explica que se dio a nueve voluntarios Temazepam, Verapamil y Moclobemide probándose inmediatamente después 3 soluciones: 25 gramos de carbón activado, 200 mililitros de agua y un lavado gástrico. Y el resultado fue que el carbón activado es mucho más efectivo que el lavado estomacal.

En 2010 el Dr. Kent P. Olson, toxicólogo de la Universidad de California-San Francisco (EEUU), publicó por su parte en Journal of Medical Toxicology su experiencia con el carbón activado asegurando que es muy eficaz tanto en casos de envenenamiento accidental como tras la ingesta de potentes sustancias tóxicas; especialmente si se toma solo una a dos horas después de la ingesta del tóxico.

Ese mismo año los investigadores españoles del Hospital Clinic de Barcelona Montserrat Amigó, S. Nogué y O. Miró dieron a conocer los resultados del seguimiento que hicieron a 575 pacientes que sufrieron diversos tipos de intoxicaciones agudas y fueron tratados con carbón activado u otros métodos. Lo publicaron en la revista Medicina Clínica explicando que al 88% se le administró carbón activado -haciéndosele al resto un lavado gástrico- habiendo solo entre los que lo ingirieron 41 reacciones adversas (un 7%) -fundamentalmente náuseas y vómitos- y dos casos de complicaciones respiratorias. Para los autores del trabajo quedó claro que el carbón activado es seguro, eficaz y reduce la media de ocupación hospitalaria a solo 10 horas.

Y hay más pruebas de su eficacia: en la actualidad se prescribe a menudo como antitrombótico y anticoagulante un fármaco llamado Apixabán -se prescribe en lugar de la warfarina al ser ésta más difícil de dosificar- a pesar de que su uso preventivo en personas con riesgo de tromboembolismo venoso, accidente cerebro-vascular o fibrilación auricular puede provocar hemorragias por sobredosis o ingesta accidental. Pues bien, según un equipo de la farmacéutica Bristol-Myers Squibb coordinado por S. Wang el carbón activado neutraliza los efectos iatrogénicos del Apixabán si se toma de 2 a 6 horas después bajando la concentración plasmática hasta la mitad y continuando con su efecto hasta 12 horas después. El trabajo apareció en 2014 en American Journal of Cardivascular Drugs

Es eficaz incluso para descontaminar agua de consumo humano por plomo, problema bastante frecuente en las ciudades cuyas viviendas conservan aún las antiguas tuberías de plomo; algo sumamente importante porque este metal puede dar lugar a todo tipo de daños orgánicos además de ser neurotóxico. Pues bien, un equipo de la Universidad de Uyo Uyo (Nigeria) coordinado por el Dr. S. J. Offor agregó durante 28 días carbón activado a la comida habitual de un grupo de ratones a los que se había provocado daño renal y hepático dándoles plomo soluble (acetato) y se recuperaron. El trabajo se publicó en 2107 en Frontiers in Pharmacology y sus autores aseveran que sus constantes plasmáticas volvieron a ser normales a diferencia de los ratones de control.

Agregaremos que aunque algunos laboratorios de suplementos dietéticos han añadido carbón activado a sus dentífricos de sustancias naturales su efectividad en ese ámbito es sin embargo polémica; de hecho la Asociación Dental Americana publicó en 2017 en Journal of the American Dental Association las conclusiones de una revisión bibliográfica de 118 estudios sobre el tema efectuada por un grupo de investigadores de la Universidad de Maryland coordinado por J. K. Brooks y según explican no hay suficientes estudios –ni experimentales ni clínicos- que sustenten su eficacia en la higiene dental.

Su capacidad desintoxicante es tan potente que hasta mitiga los efectos de la quimioterapia. Lo constataron G. C. Sergio, G. M. Félix y J. V. Luis -del Hospital Civil de Guadalajara en Jalisco (México)- mediante un trabajo publicado en 2008 en Pedriatic Blood and Cancer cuyo título es bien explícito: Activated charcoal to prevent irinotecan-induced diarrhea in children (Carbón activado para evitar las diarreas inducidas por Irinotecan en niños). Se trata de un ensayo clínico con 22 pacientes tratados con Irinotecan –fármaco que se comercializa como Camptosar– a la mitad de los cuales se les dio simultáneamente 750 miligramos diarios de carbón activado y a los demás un placebo comprobándose que tanto la frecuencia como la severidad de la diarrea que ese quimioterápico provoca fue sensiblemente menor entre los primeros.

Es más, ¡bloquea las metástasis que tienen lugar por vía linfática de forma rápida y efectiva. Lo comprobó en 180 personas con cáncer de estómago un grupo de investigadores de la Tohoku University de Japón dirigido por el Dr. T. Takahashi en un estudio que apareció en 1987 en Critical Reviews in Therapeutic Drug Carrier Systems ¡hace ya pues más de 30 años!

HIPOCOLESTEROLEMIANTE

Como hace igualmente más de 30 años se demostró que es hipocolesterolemiante, es decir, que disminuye los niveles de colesterol total y LDL (el “malo”). De ello se encargó un equipo de la Universidad de Helsinki (Finlandia) coordinado por el doctor P. Kuusisto cuyo trabajo apareció en 1986 en The Lancet. En él se explica que se dio a siete pacientes con hipercolesterolemia 8 gramos de carbón activado tres veces al día durante un mes lográndose de media disminuir el colesterol total un 25% y el LDL un 41% mientras el HDL o colesterol “bueno” subió un 8%. Esa vez con algunos efectos secundarios leves.

Lo que corroboró tres años después un equipo de la misma universidad coordinado esa vez por el doctor P. J. Neuvonen con un trabajo publicado en 1989 en European Journal of Clinical Pharmacology en el que se realizaron varios ensayos clínicos con pacientes que tenían altos niveles de colesterol en sangre a los que se trató durante 3 semanas con distintas dosis diarias de carbón activado: 4, 8, 16 o 32 gramos. Sin efectos secundarios.

ÚTIL EN PROBLEMAS RENALES

Y hay más: ayuda eficazmente a afrontar problemas renales. Por ejemplo en casos de excesivo ácido úrico, algo que puede dar lugar a fallos en el proceso filtrante de los riñones con aumento de urea y creatinina en sangre provocando ello a su vez importantes daños en otros órganos. Lo constató un grupo de investigadores de la Sultan Qaboos University de Omán coordinado por el Dr. B. H. Ali mediante ensayos murinos -el trabajo apareció en 2014 en Food & Chemical Toxicology– que demostraron que el carbón activado es capaz de adsorber el exceso de urea y purinas protegiendo así los riñones.

Es más, hace desaparecer el prurito urémico que suelen sufrir muchos pacientes con insuficiencia renal, en especial los que se encuentran a diálisis. Lo comprobó un equipo de la Universidad de Pisa (Italia) dirigido por S. Giovannetti mediante un ensayo clínico con 23 pacientes a los que se dio 8 gramos diarios de carbón activado lográndose así que desapareciera el eccema en 10 y mejorara en otros 10 aunque en este caso con resultados negativos en 3. El trabajo se publicó en 1995 en Nephron y los investigadores no pudieron definir el mecanismo farmacocinético aunque infirieron que podía deberse a que elimina la urea o el exceso de histamina.

El tercer trabajo que queremos mencionar sobre este aspecto es el efectuado por un equipo del Hospital Italiano de Buenos Aires (Argentina) coordinado por el Dr. C. G. Musso que se publicó en 2010 en Saudi Journal of Kidney Disease and Transplantation con el título Combination of oral activated charcoal plus low protein diet as a new alternative for handling in the old end-stage renal disease patients (Combinación de carbón activado oral y dieta baja en proteínas como nueva alternativa para resolver la enfermedad renal crónica en ancianos). Según explican se trató a 8 ancianos de entre 80 y 90 años con enfermedad renal crónica que se negaron a someterse a diálisis y se les prescribió una dieta mínima en proteínas (0,8 gramos por kilo de peso al día) y 30 gramos diarios de carbón activado. Pues bien, aunque ninguno presentaba parámetros críticos de enfermedad renal –salvo altos niveles de creatinina y urea- a los diez meses ambos parámetros se redujeron significativamente. Llamando la atención que los investigadores argentinos se vieran obligados a publicar su trabajo ¡en una revista de Arabia Saudí! ¿Para minimizar su difusión y no perjudicar los intereses de la millonaria industria de los equipos de diálisis?

AYUDA HASTA EN LA COLESTASIS DE LAS EMBARAZADAS

Se calcula que el 2% de las embarazadas padece en el último trimestre de la gestación colestasis, una especie de prurito o dermatosis que se achaca a una anomalía en la secreción de bilis por el hígado que en lugar de dirigirse vía vesícula a los intestinos pasa a la sangre produciendo una leve ictericia. Y si bien no es una enfermedad normalmente grave en casos raros puede provocar un parto prematuro e incluso la muerte del bebé. Los médicos lo relacionan con los cambios hormonales que sufren pero no tienen solución para este problema. Bueno, pues un grupo de investigadores de la Universidad de Helsinki (Finlandia) coordinado por el doctor R. J. Kaaja realizó una prueba clínica aleatorizada con 19 mujeres gestantes con síntomas de colestasis administrando a nueve de ellas 50 gramos de carbón activado tres veces al día durante 8 y a las demás un placebo constatándose que las primeras mejoraron y se normalizaron sus parámetros hepáticos. El trabajo se publicó en 1994 en Scandinavian Journal of Gastroenterology.

ANTIBIÓTICO, ANTIMALÁRICO Y ANTIINFLAMATORIO

Todo el mundo sabe –o debería saber- que uno de los efectos más perniciosos de ingerir antibióticos es la destrucción de parte de la flora intestinal pudiendo ello dar lugar a diarreas y dolor abdominal así como a eccemas, alergias y otras dolencias autoinmunes. Y a algo más grave aún: generar resistencia a los antibióticos. Bueno, pues un grupo de investigadores de los laboratorios Biotécnica De Volterra de París coordinado por Jean de Gunzburg en colaboración con otros de la Universidad de la Sorbona decidió investigar si el carbón activado ayuda en tales casos y administraron  a 44 voluntarios sanos un antibiótico durante cinco días pero dando simultáneamente a la mitad carbón activado y a la otra mitad un placebo. Ahora bien, en este caso el carbón activado estaba en el interior de unas cápsulas que llevaban una protección para pasar indemnes por el estómago y no activarse hasta llegar a los intestinos. Pues bien, según aseveraron el pasado mes de enero de 2018 en Journal of Infectious Diseases el carbón activado protegió al 90% de las especies de microorganismos benéficos del colon reduciendo la diarrea y otros efectos intestinales provocados por la toma de antibióticos. Y algo más interesante aún: inhibe o retrasa la aparición de especies bacterianas resistentes a los antibióticos.

En suma, el carbón activado tiene propiedades antibióticas e inhibe la acción de algunos microorganismos patógenos. Otro de los trabajos que lo constató apareció en 2001 en una revista de veterinaria –Journal of Veterinary Medical Science-, lo efectuó un equipo de la Okayama University de Japón dirigido por K. Naka y en él se comprobó que el carbón activado adsorbe in vitro las verotoxinas que produce la bacteria Escherichia coli y pueden provocar graves hemorragias intestinales pero, sobre todo, que elimina las propias bacterias patógenas ¡sin afectar a la flora intestinal benéfica!

Y por si todo ello fuera poco ¡neutraliza las citoquinas proinflamatorias! generadas por las células inmunitarias ante la presencia de tales agentes patógenos. Según un grupo de la London School of Hygiene and Tropical Medicine coordinado por el doctor J. B. de Souza que lleva décadas experimentando métodos y sustancias contra la malaria el carbón activado reduce en ratones el riesgo de mortandad por esta enfermedad; protegiendo especialmente a nivel cerebral. Llamándoles la atención haber encontrando contenidos muy bajos de citoquinas TNF y linfocitos T portadores de las inmunoglobulinas CD4 y CD8.

En 2015 un numeroso equipo de científicos franceses encabezado por la Dra. Nora Hamdani publicó en Australia & New Zealand Journal of Psychiatry un sorprendente artículo titulado Resolution of maniac episode treated with activated charcoal: Evidence of a brain-gut axis in bipolar disorder (Resolución de un episodio maniático mediante un tratamiento con carbón activado: evidencia de un eje cerebro-intestinos en el trastorno bipolar) en el que se describe el caso de una mujer de 46 años que fue internada en un hospital a causa de un ataque típico del trastorno bipolar sufrido 15 días después de practicarle una gastrectomía como solución a su obesidad mórbida. Hay que resaltar que tanto antes de la cirugía como del alta los parámetros físicos y cognitivos de la paciente eran normales y la crisis psicótica se atribuyó al efecto de la gastrectomía que pudo causar inflamación, disbiosis del microbioma digestivo y aumento de la permeabilidad intestinal. Pues bien, el carbón activado neutralizó la inflamación –se comprobó mediante varios marcadores bioquímicos- adsorbiendo gran parte de las citoquinas inflamatorias y recuperando el equilibrio del eje cerebro-intestinos. Una vez de alta se le recetó un gramo diario de carbón activado y ningún psicotrópico y la paciente se mantuvo asintomática hasta su última revisión, ocho meses después de iniciado el tratamiento. Obviamente sorprende que un prestigioso equipo del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia tenga que publicar los resultados de sus investigaciones en una revista de Psiquiatría de Nueva Zelanda pero, claro, que un simple compuesto natural sea más eficaz que todas las drogas psicoactivas patentadas por la poderosa industria farmacéutica no debe agradar a las multinacionales.

Y eso que en realidad los autores citados se basaron en las experiencias previas de un equipo de la Universidad de Brighton dirigido por el doctor C. A. Howell que nueve años antes ya había  evidenciado el poder del carbón activado para adsorber las citoquinas inflamatorias. Su trabajo se publicó en 2006 en Biomaterials con el explicito título de The in vitro adsorption of cytokines by polymer-pyrolysed carbón (La adsorción in vitro de citoquinas por carbón polímero-pirolizado).

USO TÓPICO EN HERIDAS CRÓNICAS Y ÚLCERAS

Un grupo de investigadores de la Universidad de Alicante (España) coordinado por J. Verdú Soriano realizó por su parte un estudio clínico comparativo en pacientes con heridas crónicas. Tratados durante dos semanas 67 pacientes con apósitos de carbón activado y plata coloidal y otros 58 con un tratamiento convencional la colonización bacteriana se redujo entre los primeros un 85% acelerándose el proceso de cicatrización y solo un 62% en los segundos. El trabajo se publicó en 2004 en Journal of Wound Care.

Poco después un equipo del Catalyst Health Economics Consultants de Reino Unido coordinado por J. F. Guest efectuó una serie de ensayos clínicos con pacientes de Estados Unidos y Alemania que tenían en las piernas úlceras venosas de difícil resolución comparando el tratamiento convencional con apósitos que incluían carboxilmetilcelulosa (carbón activado disperso en un gel orgánico). Tras un seguimiento de 18 semanas la mejora en este grupo fue del 30%  y del 13% en el tratamiento convencional. Se publicó en 2005 en Current Medical Research and Opinion.

Y el doctor J. C. Kerihuel -del laboratorio Vertical Pharmaceuticals de París (Francia)- realizó un ensayo clínico aleatorizado con dos grupos de 60 pacientes cada uno que sufrían úlceras de presión (decúbito) crónicas. En ambos casos se utilizaron apósitos con hidrocoloides y carbón activado, en un caso con plata coloidal y en el otro grupo no. El trabajo apareció en 2010 en Journal of Wound Care y en él se explica que este tipo de apósitos con carbón activado mejora el proceso de cicatrización al adsorber fluidos y toxinas.

EL CARBÓN ACTIVADO DE BAMBÚ

No podemos dejar de mencionar en este artículo que los chinos utilizan desde hace siglos para filtrar y potabilizar el agua carbón activado obtenido por pirolisis de la caña de bambú y que de él se obtiene como subproducto un líquido denominado vinagre de bambú o ácido piroleñoso que contiene centenares de sustancias que unas vez purificadas son utilizadas en las industria cosmética y alimentaria.

Pues bien, un equipo de la Kagawa University de Japón coordinado por K. Ruttanavut observó mejoras en el crecimiento de patos añadiendo simplemente un 1% de carbón de bambú y ácido piroleñoso a su dieta habitual. Lo explicaron detalladamente en un artículo aparecido en 2009 International Journal of Poultry Science.

Y un equipo de la Gyeongnam National University of Science and Technology de Jinju (Corea) dirigido por Gyo Moon Chu que suplementando durante 42 días con entre un 0,3% y un 0,6% de carbón activado de bambú la dieta habitual de cerdos logra que crezcan más y aumenten de peso al mejorar la adsorción de nutrientes, disminuir las enterobacterias patógenas, aumentar el microbioma benéfico y reducir la emisión de gases nocivos. El trabajo se publicó en 2013 en Journal of Applied Animal Research apareciendo luego ese mismo año en Animal Science Journal un nuevo trabajo suyo titulado Effects of bamboo charcoal and bamboo vinegar as antibiotic alternatives on growth performance, immune responses and fecal microflora population in fattening pigs (Efectos del carbón de bambú y vinagre de bambú como alternativas a los antibióticos en los rendimientos de crecimiento, respuesta inmune y población de microflora fecal en cerdos bajo engorde). El objetivo era comparar los efectos del carbón activado de bambú y del ácido piroleñoso con el de antibióticos convencionales en el crecimiento, respuesta inmune y microflora fecal de cerdos. Y es incluso mejor según aseguran en el trabajo The results of the present study suggest that bamboo charcoal or bamboo vinegar could be a potential additives in animal production as an alternative to antibiotics (Los resultados del presente estudio sugieren que el carbón de bambú o vinagre de bambú puede ser un aditivo potencial en la producción animal como alternativa a los antibióticos). Como bien se sabe el uso masivo de antibióticos en la alimentación animal es una de las principales causas del creciente aumento de la resistencia a ellos entre los humanos

Terminamos este apartado indicando que un grupo de investigadores del Wuxi Fisheries College de la Nanjing Agricultural University (China) coordinado por L. T. Mabe comprobó por su parte que basta agregar un 4% de carbón activado de bambú a la dieta habitual de carpas jóvenes (Cyprinus carpio) para que mejore la asimilación de nutrientes y su resistencia. El estudio apareció en 2018 en Aquatic Research. Probado posteriormente en otras especies de piscifactoría los resultados fueron similares tanto utilizando carbón de bambú activado como ácido piroleñoso.

CONCLUSIONES

En suma, el carbón vegetal activado –especialmente el elaborado con bambú o cáscara de coco- tiene sorprendentes propiedades terapéuticas y una cualidad extremadamente importante: es capaz de inactivar virus y bacterias patógenas así como neutralizar el exceso de citoquinas proinflamatorias y leucocitos. Y ello abre una interesante vía de investigación sobre su potencial como regulador de la sobreexpresión de la actividad inmunitaria que, como sabemos, está relacionada con numerosas enfermedades autoinmunes. Sin olvidar que deberían estudiarse inmediatamente sus posibilidades en casos de malaria –enfermedad que afecta a más de 200 millones de personas- y trastornos neurológicos.

El carbón activado puede hoy adquirirse en farmacias, parafarmacias y herbolarios en forma de cápsulas o en polvo; puro o combinado con otros vegetales como el  hinojo, el jengibre o el anís estrellado. Y aunque es inocuo a dosis razonables –eso sí, no debe aspirarse para que no pase a los pulmones- no debe abusarse de él ya que no se metaboliza y el organismo debe expulsarlo por lo que su exceso podría en casos muy raros producir obstrucción intestinal o fecal. Parece razonable pues usar puntualmente varios gramos en caso de toxicidad o envenenamiento pero si se trata de problemas menores o como preventivo un solo gramo diario debería ser suficiente dada su enorme capacidad de adsorción. ¡Ah! Y no se extrañe de leer en Internet artículos contra su uso ya que a la industria farmacéutica este tipo de informaciones no le gustan nada y en los últimos años ha puesto a sus testaferros en los grandes medios de comunicación que controlan a criticar y burlarse de todo producto o tratamiento natural que haga la competencia a sus ineficaces y peligrosos fármacos; son fáciles de identificar porque hablan no ya con autosuficiencia sino con prepotencia y arrogancia despectivas cuando no con soberbia.

Paula M. Mirre

Este reportaje aparece en
PORTADA 216
216
Junio 2018
Ver número
Última revista
Último número Julio-Agosto 2020 de la revista mensual Discovery DSalud
239 | Julio-Agosto 2020
Cartas al director Editorial Ver número