El estado de salud de los españoles y su conocimiento de las medicinas alternativas

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publica mensualmente desde hace años –salvo en agosto- una encuesta de ámbito nacional cuyo principal objetivo es medir el estado de la opinión pública española del momento entrevistando a unas 2.500 personas elegidas al azar. Pues bien, en la encuesta publicada en febrero pasado se dan a conocer –entre otras muchas cosas- los resultados del estado de salud de los españoles y su conocimiento y uso de las medicinas no convencionales. Preguntándose concretamente sobre 20 de ellas entre las que estaban la Homeopatía, el Ayurveda, la Medicina Tradicional China, la Naturopatía y la Acupuntura. Damos cuenta en detalle de sus significativos resultados.

ENCUESTA-LOS-ESPAÑOLES

El conocimiento que tienen los españoles sobre las medicinas y terapias no convencionales -mal llamadas complementarias y alternativas- es escaso y a menudo erróneo aunque quienes menos saben de qué van son el 90% de los médicos convencionales a los que la mayor parte muchas ni siquiera les suenan. Ni a ellos ni a los expertos del Ministerio de Sanidad, los Colegios Médicos, las sociedades  médicas y científicas y demás miembros de las administraciones púbicas

Lo demuestra la lista de presuntas «pseudoterapias» elaborada por el llamado Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias constituido por los actuales dirigentes de la Organización Médica Colegial (OMC) según el cual deben considerarse «pseudociencias» o «pseudoterapias» y tienen pues que prohibirse la Medicina Holística, la Naturopatía, la Homeopatía, la Acupuntura, el Ayurveda, la Medicina Antroposófica, la Nutrición Ortomolecular, la Osteopatía, la Terapia Sacrocraneal, la Quiropráctica, la Reflexología, la Auriculomedicina, las Flores de Bach, la Microinmunoterapia, la Gestalt, la Neuralterapia, la Quelación, la Apiterapia, la Aromaterapia, la Ayunoterapia, el Biomagnetismo, el Par Biomagnético, la Bioneuroemoción, la Biopuntura, la Cristaloterapia, la Cromoterapia, la Dianética, la Dieta alcalina, la Dieta Macrobiótica, el EMDR (desensibilización por medio de movimientos oculares), la Helioterapia, la Hidroterapia de Colon, la Hipnoterapia, la Iridología, la Homotoxicología, la Moxibuxtión, la Nueva Medicina Germánica, la Odontología Biológica y Neurofocal, la Oligoterapia, la Urinoterapia, la Ozonoterapia, la Programación Neurolingüística (PNL), el Psicoanálisis, la Psicología Transpersonal, el Reiki, el Shiatsu, la Dieta Gerson, la Radiónica, las “terapias láser”, las constelaciones familiares… y otras muchas menos conocidas de eficacia algo más discutible.

Una mezcolanza absurda que demuestra el grado de ignorancia de quienes han elaborado esa lista ya que muchas de ellas están reguladas académica y profesionalmente, se imparten en centros universitarios de medio mundo y están avaladas por la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) que lleva años pidiendo que se regulen e introduzcan en el sistema sanitario de todos los países. Algo que puede comprobarse leyendo el extenso informe Estrategia de la OMS sobre Medicina Tradicional 2014-2023. La propuesta de la OMC es de hecho tan ridícula que en ese documento la OMS afirma que en la Unión Europea ejercen las medicinas no convencionales que quieren prohibir ¡145.000 médicos y 160.000 terapeutas no médicos! Siendo la Acupuntura el método terapéutico más utilizado con 96.380 profesionales de los que unos 80.000 son médicos seguido de la Homeopatía con 50.800 profesionales de los que 45.000 también son médicos. Es más, explica la OMS que solo en la India el Departamento de Ayurveda, Yoga, Naturopatía, Unani, Siddha y Homeopatía  -abreviadamente AYUSH– es un organismo gubernamental que cuenta con un millón de agentes de salud.

¿QUÉ SABEN LOS ESPAÑOLES DE LAS MEDICINAS Y TERAPIAS NO CONVENCIONALES?

En cualquier caso de todo ello hemos hablado en la revista extensamente y no vamos a insistir pero sí de la inesperada encuesta que ha elaborado el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre algunas de ellas ignorando el resto. Y es que en su barómetro de febrero de 2018 el CIS ha preguntado a los españoles sobre 20 que no califica y considera simplemente «tratamientos o prácticas diversas relacionadas con la salud». Las mencionamos en el mismo orden que el informe utiliza: Acupuntura, Medicina Tradicional China, Homeopatía, Ayurveda, Naturopatía, Hipnoterapia, Sanación Espiritual, Meditación, Yoga, Musicoterapia, Plantas Medicinales (Fitoterapia), Terapia Nutricional, Quiropráctica, Osteopatía, Masaje Terapéutico, Reflexología, Reiki, Terapia Floral, Qi-gong o Chi-Kung e Imanes terapéuticos añadiendo una casilla para «otras» terapias.

Es decir, el CIS no engloba tales terapias como pertenecientes a las mal llamadas «medicinas complementarias o alternativas» demostrando quienes han hecho la encuesta un grado de conocimiento y sentido común superior al de los dirigentes de la Organización Médica Colegial (OMC) y el Ministerio de Sanidad, Igualdad y Servicios Sociales cuya ignorancia sobre lo que critican sonroja a cualquier persona medianamente formada en el ámbito de la salud. Y es que son incapaces de distinguir entre modelos de salud y terapias a pesar de que se trata de algo que explica en cientos de documentos la propia Organización Mundial de la Salud (OMS).

Es de hecho la imposición en Occidente a lo largo del último siglo de la llamada medicina convencional, ortodoxa, alopática o farmacológica -que algunos consideran, falsamente, «científica»- lo que ha hecho que al hablar de las distintas formas de afrontar los problemas de salud la propia OMS las divida en dos grandes grupos: la “convencional” –modelo médico dominante hoy día por su eficacia en las patologías agudas pero inconsistente y falto de resultados en las crónicas y degenerativas- y todas las demás. Agrupando en este segundo bloque bajo el epígrafe Medicina Tradicional y Complementaria (MTC) “la suma total de los conocimientos, capacidades y prácticas basadas en las teorías, creencias y experiencias propias de diferentes culturas -sean explicables o no- utilizadas para mantener la salud y prevenir, diagnosticar, mejorar o tratar enfermedades físicas y mentales” así como al “conjunto de prácticas de atención de salud que no forman parte de la tradición ni de la medicina convencional de un país dado y no están totalmente integradas en el sistema de salud predominante».

Grupo de disciplinas y terapias que no solo no critica sino que avala. De hecho uno de los 3 principales objetivos de la OMS para el periodo 2014-2023 es fomentar la integración de la medicina no convencional en los sistemas nacionales de salud agregando que en muchos casos «sus posibilidades se subestiman«. Informe en el que se recuerda que la propia organización ya se planteó para el periodo 2002-2005 cuatro objetivos básicos que obviamente no se han cumplido:

-Integrar la medicina no convencional –disciplinas a las que se refiere con el nombre genérico de Medicina Tradicional y Complementaria (MTC)- en los sistemas nacionales de salud desarrollando y aplicando políticas y programas nacionales.

-Promover la seguridad, eficacia y calidad de la medicina no convencional ampliando la base de sus conocimientos y asesorar sobre las normas y la garantía de calidad que debe exigirse en su ejercicio.

-Hacer más disponible y accesible la medicina no convencional a la gente, especialmente a las personas pobres. Y,

-Promover el uso terapéutico racional de la medicina no convencional entre los profesionales y los usuarios.

Es decir, justo lo contrario de lo que pretenden en España los actuales dirigentes de la Organización Médica Colegial (OMC), defensores a ultranza de los sintomáticos y iatrogénicos tratamientos farmacológicos que ni previenen ni curan «enfermedad» alguna pero reportan gigantescos beneficios a quienes se lucran con el sufrimiento y la muerte de sus congéneres.

IGNORANCIA MÉDICA

Dirigentes que no parecen además entender que ni la Medicina Holística, ni la Naturopatía, ni la Homeopatía, ni la Nutrición Ortomolecular, ni la Osteopatía, ni la Terapia Sacrocraneal, ni la Quiropráctica, ni la Reflexología, ni la Microinmunoterapia, ni la Neuralterapia, ni la Quelación, ni la Ayunoterapia, ni la Cromoterapia, ni la Dieta alcalina, ni la Dieta Macrobiótica, ni la Hidroterapia de Colon, ni la Hipnoterapia, ni la Homotoxicología, ni la Odontología Biológica y Neurofocal, ni la Oligoterapia, ni la Urinoterapia, ni la Ozonoterapia, ni la Dieta Gerson, ni las “terapias láser”, ni muchas otras de las terapias que quieren demonizar pertenecen a las medicinas complementarias o alternativas sino ¡A LA MEDICINA CONVENCIONAL!

Lo que diferencia a quienes las ejercen -la inmensa mayoría médicos– es que éstos tienen conocimientos integrales superiores -a veces solo especializados- a los de los colegas que se han limitado a aprender lo que les han enseñado en las desfasadas facultades de Medicina cuyos planes de estudio impuso hace unas cuantas décadas la gran industria farmacéutica para asegurarse de que los licenciados que salgan de ellas carezcan de los conocimientos que les permitan prevenir la enfermedad o curar a alguien. Habiéndose llegado al esperpento legal de ¡prohibir a los médicos afirmar que son capaces de curar. Y además conseguir que jueces y magistrados condenen a quienes así lo hagan! A ellos y a quienes discrepen de las teorías y protocolos oficiales impuestos a los médicos por quienes controlan el “negocio de la enfermedad” impidiéndoles en la práctica ejercer en función de sus propios conocimientos y experiencia.

En suma, la verdad es que la inmensa mayoría de las disciplinas que la OMC critica no ponen en entredicho los fundamentos de la Medicina convencional porque casi todas ellas se basan en los procesos bioquímicos que tienen lugar en el organismo. Las empresas que venden productos ortomoleculares (concentrados de vitaminas, minerales, aminoácidos, oligoelementos, etc.) y complementos o suplementos dietéticos y fitoterápicos pertenecen de hecho a la Medicina convencional. Y las que venden productos homeopáticos. Todas ellas asumen que las “enfermedades” se afrontan tomando productos; en unos casos fármacos de síntesis patentados -en lugar de los naturales en cuyos principio se basaron-, en otros naturales –dietéticos, fitoterápicos u ortomoleculares- y en el último caso homeopáticos. Pero todos proponen básicamente ingerir «medicinas».

Quienes realmente postulan otra forma de entender la salud y la enfermedad –y por tanto medicinas de verdad distintas- son quienes entienden que la enfermedad se debe principalmente a un desequilibrio energético sutil -son los casos del Reiki, el Shiatsu o la Medicina Tradicional China (siendo la Acupuntura y la Electroacupuntura de Voll simples técnicas de diagnóstico y desbloqueo y no disciplinas propias)- y quienes postulan que la causa primigenia son shocks traumáticos psicoemocionales que dan lugar tanto a disfunciones energéticas como bioquímicas. Moviéndose en ese último ámbito disciplinas como la Psiconeuroendocrinoinmunología, la Bioneuroemoción, la Programación Neurolingüística (PNL), el Psicoanálisis, la Psicología Transpersonal, las Constelaciones familiares o la Nueva Medicina Germánica postulada por Ryke Geerd Hamer. Desequilibrios energéticos y físicos tan constatados que hay que ser muy ignorante para negarlas.

Y de todo esto son conscientes desde hace muchos años los médicos que han decidido integrar todos esos conocimientos distintos pero complementarios y de ahí que se creara un nuevo «modelo» de entender la salud y la enfermedad según el cual cuando una persona enferma hay que valorar simultáneamente todos esos aspectos. Es decir, hay que valorar el estado del cuerpo físico pero también el del energético y el psicoemocional. Lo que a la hora de tratar a una persona enferma exige utilizar tratamientos terapéuticos que incidan en todos esos ámbitos si es necesario. Y de ellos no sabe nada la mayoría de los médicos convencionales porque, sencillamente, nadie se lo ha explicado. Por eso obtienen tan a menudo pésimos resultados en las patologías no agudas.

Obviamente no todos ya que afortunadamente muchos optaron por estudiar y formarse por su cuenta aprendiendo los fundamentos y prácticas de algunas de las disciplinas que por eso reconoce la OMS y sus propios compañeros quieren prohibir. Básicamente porque les enoja enormemente reconocer que sobre ellas no saben NADA. Evidentemente podían haber optado por informarse y formarse pero eso requiere tiempo y esfuerzo y es mucho más sencillo criticarlas con el «sólido»  -y único- argumento de que todas ellas carecen de «fundamentación científica». Lo que además de una simpleza intelectual impropia de alguien que realmente cree en la Ciencia es FALSO. Muchas de esas disciplinas y terapias cuentan con trabajos y ensayos publicados en cientos de publicaciones científicas aunque lo ignoren o lo nieguen.

LA MEDICINA CONVENCIONAL NO SE BASA EN LA CIENCIA

Por otra parte, la medicina convencional no es una «disciplina científica» basada en la evidencia por mucho que los médicos al servicio de la gran industria farmacéutica lo repitan como un mantra ya que solo el 11% de los 3.000 tratamientos y protocolos que se utilizan en los hospitales y clínicas de todo el mundo son claramente beneficiosos. Lo constató y publicó hace ya años –sin que nadie lo haya refutado– el British Medical Journal –órgano oficial de la Asociación Médica Británica– añadiendo que un 24% podrían ser “algo beneficiosos”. Y eso implica que la eficacia del 65% de lo que hacen los médicos no está avalada y no se justifica. Siendo increíble que en nuestro país unos datos tan contundentes no hayan llevado a la realización de una inmediata investigación teniendo en cuenta que cada año mueren en los hospitales españoles mientras son tratados con ellos más de 400.000 personas y de que los tratamientos médicos son ya considerados en Estados Unidos la tercera causa directa de muerte -tras el cáncer y los problemas cardiovasculares- al igual que en otros muchos países.

Lo explicamos en un reciente Editorial -publicado en el nº 208– agregando que si bien los médicos afirman que en los últimos años se ha avanzado mucho en la curación de enfermedades es rotundamente falso. En la revista hemos consultado los datos de morbilidad hospitalaria del Instituto Nacional de Estadística (INE) y según los mismos las muertes achacables a “enfermedades” ¡aumentan año tras año por encima del incremento de la población! Luego en la «curación» de enfermedades la Medicina no ha avanzado NADA; al contrario, cada vez muere más gente en nuestros hospitales. El número de defunciones por enfermedades ha pasado de las 304.850 del 2000 a las 407.489 del 2015 (último año del que hay datos publicados). Cifras que incluyen los fallecimientos por senilidad solo que éstas oscilan entre las 2.875 muertes del 2000 y las 1.986 del 2015. En pocas palabras, en España mueren cada año más personas por enfermedades a pesar de los avances de los que los médicos presumen. Esta es la secuencia de muertes entre 2000 y 2015: 304.850, 344.132, 352.687, 368.131, 354.890, 370.453, 355.339, 375.437, 371.035, 370.437, 367.981, 373.678, 388.946, 375.741, 380.927 y 407.489. Luego la incidencia de las supuestas mejoras de los tratamientos médicos de los tres últimos lustros es no ya NULA sino NEGATIVA. Mueren ahora por “enfermedades” muchas más personas que 15 años antes; dato que –insistimos– no explica siquiera el aumento de la población ya que en 15 años se ha pasado de 304.580 personas fallecidas a 407.489 y eso significa ¡un aumento de casi un 25% en solo 15 años!

LA ENCUESTA DEL CIS 

Y todo esto lo conocen bien nuestros lectores habituales así que analicemos ahora de forma resumida y esquemática los resultados de la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del pasado mes de febrero -efectuada sobre los últimos 12 meses a 2.486 personas- en la que hay algunos datos reseñables entre los que destacamos los siguientes obviando los porcentajes de quienes o «no saben» o «no contestan«.

Estado general de salud en los últimos 12 meses.
Muy buena: 13,7%
-Buena: 54,2%
Regular: 23,7%
-Mala: 7%
-Muy mala: 0,2%

 Tipo de alimentación.
-Muy saludable: 14,5%
-Bastante saludable: 56,1%
-Algo saludable: 22,4%
-Poco saludable: 6%
-Nada saludable: 0,5%

Estilo de vida general.
-Muy saludable: 11,5%
-Bastante saludable: 53,8%
-Algo saludable: 26,7%
-Poco saludable: 6,2%
-Nada saludable: 0,8% 

Problemas de salud sufridos en los últimos 12 meses.
Solo se preguntó por algunas dolencias que son las que reflejamos indicando un 31,3% que no sufrió ninguna de ellas, un 13,1% que sufrió «otra dolencia» distinta de las citadas y algunos que padecieron más de una. Pues bien, según las respuestas padeció…
…un 33,5% dolor de espalda o cuello.
…un 23% dolor muscular o de articulaciones en pies o piernas.
…un 22,1% dolor muscular o de articulaciones en manos o brazos.
…un 16,5% hipertensión.
…un 10,5% fuertes dolores de cabeza.
…un 10,1% problemas relacionados con el estómago o con la digestión.
…un 9,9% problemas de circulación o de corazón
…un 9,1% alergias.
…un 6,4% problemas respiratorios (como ataques de asma y/o respiración dificultosa o con pitidos)
…un 6,4% diabetes. Y,
…un 5,1% problemas de piel. 

Ejercicio físico.
Afirman realizar una actividad física o deportiva…
…todos los días el 25,1%
…varias veces a la semana el 28,3%
…una vez a la semana el 7,7%
…varias veces al mes el 4,1%
…solo de forma esporádica el 10,6%
…nunca o casi nunca el 23,9% 

Sensaciones o comportamientos.
Solo el 29,3% afirma no haberse sentido triste o deprimido nunca, un 27% no haber dormido nunca mal o inquieto, un 56,1% no haberse sentido solo nunca y un 3,3% no disfrutar nunca de la vida.

Consultas médicas.
El 69,1% afirma haber acudido el último año al médico de cabecera y un 45,8% a algún especialista.

 Satisfacción por el tratamiento médico recibido.
En general los pacientes consideran satisfactorio el tratamiento recibido ya que tanto en el caso de los médicos de cabecera como en el de los especialistas no llega al 6% el porcentaje de quienes los califican con una nota inferior a 5. 

Qué se hace ante un dolor o un resfriado común.
El 17,7% acude al médico, el 50,5% se toma un medicamento por su cuenta (como un analgésico o un antigripal), el 9,1% toma productos naturales (hierbas, infusiones, etc.) y el 21,8% espera a que se le pase sin hacer nada.Posteriormente la encuesta intenta averiguar qué conocimientos tiene el público en general sobre las medicinas no convencionales preguntándoles indirectamente -sin hablar expresamente de «medicinas complementarias o alternativas»- sobre «tratamientos o prácticas diversas relacionadas con la salud». Demostrando ya los propios encuestadores su ignorancia sobre el tema al limitarse a preguntar por solo 20 disciplinas o métodos terapéuticos cuando hoy se utilizan en el mundo más de un centenar. Aclarado esto la encuesta se limita a preguntar cinco cuestiones concretas:

1) Si las conocen o, al menos, «les suena el nombre».
2) En caso afirmativo si saben «más o menos» en qué consisten.
3) Si en los últimos meses han acudido a algún profesional que las ejerza.
4) En caso de ser así con qué frecuencia; y
5) Cuál es su nivel de satisfacción.

Pues bien, hemos agrupado todas las respuestas en un solo recuadro ordenándolas en función del grado de conocimiento y este es el resultado:

Recuadro 1

CONOCIMIENTO DE LAS MEDICINAS Y TERAPIAS NO CONVENCIONALES»

Tras las preguntas anteriores el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) quiso saber por qué los españoles acuden a disciplinas y terapias no convencionales -es decir, a las que no usan fármacos sintéticos- ofreciendo seis posibilidades concretas de respuesta y una séptima genérica para «otras» razones». Dando a los encuestados la posibilidad de alegar dos razones en lugar de una sola y votar aunque ni las conozcan ni las utilicen. Estas son las seis posibilidades ofrecidas y qué porcentaje las eligió en primer o segundo lugar entre todos los encuestados así como la suma global

Recuadro 2

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) quiso saber a continuación cómo se enteran los españoles de la existencia de medicinas y terapias no convencionales y dónde las reciben. Y estas son las preguntas y respuestas:

 ¿Dónde recibió los tratamiento/s o terapias?
-En un centro con profesionales de la medicina y/o enfermería: 18,4%
-En una clínica o centro con profesionales en estas terapias: 40,0%
-En una escuela/academia con profesionales en estas terapias: 9,9%
-En casa de un profesional de estas terapias: 17,4%
-En la calle, feria, eventos, etc.: 2,2%
-En la propia casa (servicio a domicilio): 16,6%
-En otro lugar: 14,3%

¿Dónde conoció y se informó de estas terapias?
-En centros de salud: 14,0%
-Por amigos y conocidos: 63,7%
-Por televisión: 6,8%
-Por Internet: 22,4%
-En libros, revistas…: 15,6%
-Al consultar a profesionales: 22,1%
-En otro lugar: 10,0%

La encuesta finaliza preguntando qué motivos tiene la gente para no utilizar o no utilizar más a menudo las medicinas no convencionales dando la posibilidad de dar dos respuestas. Y este es el recuadro con el resultado de las respuestas cabiendo destacar que son muchos en esta ocasión los que No saben / No contestan.

Recuadro 3

LOS DATOS

 Hasta aquí los datos de la encuesta del CIS en la que -por primera vez que sepamos- se ha querido conocer qué opinan los españoles sobre  veinte «tratamientos o prácticas diversas relacionadas con la salud»  que prudente e inteligentemente no «califica» de medicinas «complementarias» o «alternativas» aunque sea así analizando la relación sobre la que pide opinión. Pudiéndose resumir los datos sobre salud así:

1) El 67,9% de los españoles piensa que su estado de salud es bueno o muy bueno (13,7% + 54,2%), el 23,7% regular y el 7,2% malo o muy malo (7% + 0,2%)

2) El 70,6% cree que su alimentación es muy o bastante saludable (14,5% + 56,1%), el 22,4% algo saludable y el 6,5% poco saludable (6% + 0,5%).

3) El  65,3% que su estilo de vida es muy o bastante saludable (11,5% + 53,8%), el 26,7% algo saludable y el 7% poco o nada saludable (6,2%+ 0,8%).

4) Solo un 31,3% no sufrió ninguna de las once dolencias sobre las que se preguntó (alergias, hipertensión, diabetes, problemas de estómago o digestión, circulación, corazón, respiratorios o dermatológicos y dolores de cabeza, espalda, cuello y articulaciones en manos, brazos, pies o piernas) refiriendo un 11% haber sufrido «otra» que no se le mencionó.

5) El 53,4% afirma hacer ejercicio físico o practicar algún deporte a diario o varias veces a la semana (25,1% + 28,3%), el 11,8%  una vez a la semana o varias veces al mes (7,7% + 4,1%) y el  34,5% de forma esporádica, nunca o casi nunca (10,6% + 23,9%).

6) El 29,3% afirma no haberse sentido nunca triste o deprimido -en los últimos 12 meses-, el 27% no haber dormido mal o inquieto, el 56,1% no haberse sentido solo y apenas un 3,3% no disfrutar nunca de la vida.

7) El 69,1% afirma haber acudido el último año al médico de cabecera y un 45,8% a algún especialista considerando en general satisfactorio el tratamiento recibido pues no llega al 6% quienes lo califican por debajo de 5 sobre 10.

8) Ante problemas leves como dolor o resfriado común- el 17,7% acude al médico, el 50,5% se automedica, el 9,1% toma productos naturales y el 21,8% espera a que se le pase sin hacer nada

9) Las 20 formas «no convencionales» citadas en la encuesta de afrontar la enfermedad son conocidas -o al menos «les suenan»- de forma muy dispar ya que los porcentajes oscilan entre el 90,3% del Yoga y el 8,1% del Qigong o Chikung aunque 9 de ellas superan el 50% y 17 el 25%.

10) Entre quienes las conocen o les suenan los porcentajes de quienes saben en qué consisten oscilan en cambio entre el 89,9% de la Acupuntura y el 58,8% de la Medicina Tradicional China. Porcentajes pues muy altos.

11) En cuanto a con cuáles se ha tratado los porcentajes oscilan entre el 20,4% del Masaje Terapéutico y el 2,1% de la Hipnoterapia; superando solo 7 de ellas el 9%. Ahora bien, afirma haberse tratado con otras terapias no convencionales -distintas a las 20 sobre las que preguntó el CIS– un ¡41,3%!

12) Dato importante es el grado de satisfacción de quienes acuden a estas otras formas de tratar los problemas de salud ya que es MUY ALTO. Entre 0 y 10 la nota que ponen los usuarios oscila entre el 8,89 del Ayurveda -la más alta- y el 6,86 de la Homeopatía -la más baja- pero es que son once las que reciben una superior a 8 y nueve una superior a 7. Y por si fuera poco la nota media de las que no se mencionan y aparecen como «otras» es de 8.76

13) En cuanto a las razones por las que la gente acude a ellas el CIS preguntó tanto a quienes las usan como a los que no lo hacen a qué creen que se debe; dando oportunidad a que cada encuestado diera dos razones. Y luego se preguntó lo mismo pero solo a quienes las utilizan.

Pues bien, en el primer caso -en el que los que no las usan opinan sobre las razones que creen tienen los que sí lo hacen- el resultado de sumar los porcentajes de las dos respuestas fue éste: un 26,3%  porque curan enfermedades y dolencias para las que la medicina convencional no funciona, un 24.3% porque alivian los efectos secundarios de los tratamientos médicos convencionales (con medicinas), un 18.1% porque previenen enfermedades y dolencias, un 30,7% porque ayudan a tener una vida sana y equilibrada, un 21.3% porque la gente cree que la medicina convencional a veces es perjudicial para la salud, un 33.9% porque la gente cree y confía en ellas sin un motivo concreto y un 1,9% por otra razón.

Siendo en cambio la opinión de quienes si las usan y lo han hecho en los últimos doce meses ésta:  un 31,8% para curarse enfermedades y dolencias para las que la medicina convencional no le funciona, un 14,5% para aliviarse de los efectos secundarios de los tratamientos médicos convencionales (con medicinas), un 29,7% para prevenir enfermedades y dolencias, un 47,8% para que le ayuden a tener una vida sana y equilibrada, un 9,3% porque la medicina convencional a veces es perjudicial para su salud, un 30,7% porque cree y confía en ellas y un 3,6% por otra razón.

14) Preguntados luego quienes simplemente han oído hablar al menos de una de esas 20 terapias sobre por qué no las utiliza o, si lo hacen, por qué no las utilizan más las respuestas -permitiéndose dar dos- fueron éstas: un 33.5% (11,5% + 22.2%) porque no son eficaces o hay «mucho timo o engaño«, un 40,9% porque no tienen necesidad de acudir a ellas, un 22% porque les basta con la medicina convencional, un 24,2% porque no las conoce, un 21,2% porque son caras y apenas un 3,5% por sus posibles efectos secundarios.

CONCLUSIONES

Vistos los datos es fácil colegir que el desconocimiento sobre este tema de los expertos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) es patente, probablemente porque nunca han tratado este tema y ni siquiera tienen claro qué son las llamadas «medicinas complementarias y alternativas». De hecho se han limitado a preguntar sobre lo que llaman «tratamientos o prácticas diversas relacionadas con la salud» dando apenas 20 opciones del más centenar existentes. Aunque lo más llamativo -y hemos explicado las razones al principio del reportaje- es que de las 20 solo 11 no entran en el ámbito de la medicina convencional… y aún es discutible en algunos casos: la Medicina Tradicional China -y por tanto la Acupuntura que no es sino una de sus técnicas de tratamiento y no una disciplina distinta-, el Ayurveda, la  Sanación Espiritual, la Meditación, el Yoga, la Musicoterapia, el Reiki, la Terapia Floral, el Qi-gong o Chi-Kung y los Imanes terapéuticos.

En todo caso es evidente que la encuesta se limita a reflejar las creencias y opiniones no fundamentadas de quienes o no se han tratado nunca con ninguna de esas terapias o han utilizado alguna o algunas pero no las otras. Razón más que suficiente para entender que sus datos reflejan un estado de opinión social que se basa en creencias o convicciones de escaso o nulo fundamento. Las respuestas tienen la misma validez que preguntar a alguien que no sabe nada de Física sobre qué opina del giro del spin de la molécula de hierro o sobre la existencia del alma en los cangrejos de río. Puede que salga una encuesta divertida pero carente de sentido. Preocupa en todo caso saber que solo un 16,9% de los encuestados afirme haber recurrido alguna vez a la Fitoterapia y apenas un 7,4% a las terapias nutricionales.

Lo único que la encuesta demuestra, en suma, es que la población tiene un conocimiento de las terapias sobre las que se pregunta mucho mayor de lo que los guardianes de la ortodoxia médica pensaban y que el grado de satisfacción de quienes las utilizan es muy alto.

Y eso ha molestado tanto que son muchos quienes en los medios de comunicación sometidos al poder económico y político -la mayoría- han publicado comentarios preocupantes y descalificantes-¡cómo no!-  hacia quienes no comulgan con las verdades médicas oficialmente establecidas.

Jose Antonio Campoy

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PORTADA 216
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