Cómo prevenir las infecciones por heridas, picaduras o quemaduras

Con la llegada del buen tiempo la ropa deja al descubierto muchos más centímetros de piel y lucirla significa también exponerla a heridas, picaduras, cortes o quemaduras y, consecuentemente, a posibles infecciones más o menos profundas o graves. Y como dicen que prevenir es curar lo mejor es preparar de cara al verano un pequeño botiquín en el que no falte algún producto antiséptico que nos ayude a evitar esas situaciones desagradables.

Un antiséptico es una sustancia química antimicrobiana que se aplica terapéuticamente de forma tópica en tejido vivo, es decir, sobre la piel y las mucosas. No se administran pues ingiriéndolas o mediante inyecciones para tratar infecciones porque las dosis a las cuales se obtiene un efecto aceptable son altamente tóxicas.

Además, al ser sustancias que se utilizan sobre tejidos vivos se requieren unas propiedades especiales. De hecho, las características ideales de un buen antiséptico son:

-que tenga un amplio espectro de acción, es decir, que sea eficaz contra virus, esporas, hongos, protozoos y bacterias.
-que su efecto sea rápido y de duración prolongada.
-que la proporción de germicida esté en consonancia con la concentración tóxica.
-que sea activo frente a materia orgánica, o sea, frente a pus o sangre que pueda haber en heridas infectadas.

Dicho lo cual, hay que decir que los más utilizados son el alcohol etílico, el agua oxigenada y la clorhexidina (vea el recuadro adjunto). Sin embargo, por sus características y propiedades terapéuticas es quizás la povidona yodada –una solución del yodo- el principal componente de los geles, pomadas, cremas y líquidos antisépticos que se encuentran en el mercado en distintas presentaciones y marcas. Ello explica que -por su acción bactericida, viricida, fungicida y esporicida- alivie de forma inmediata las molestias propias de quemaduras, picaduras de insectos, heridas y cortes en la piel favoreciendo además una correcta regeneración de la misma.

ANTISÉPTICOS Y QUEMADURAS

Al cocinar, al planchar, al hacer una barbacoa, al fumar, al encender un fuego o al tocar cualquier fuente de calor podemos sufrir una quemadura. Y aunque ello puede ocurrir en cualquier época del año es precisamente ahora, cuando empezamos a lucir mangas y pantalones cortos, cuando más riesgos corremos. y por sudar y tener la piel más expuesta, también es mayor la posibilidad de infección y de complicaciones posteriores.

Por ejemplo, cuando nos quemamos el dolor que sentimos –agudo e intenso- se debe a que las células superficiales de la piel han sido destruidas por el calor. De hecho, las quemaduras se diferencian de otras lesiones de la piel por la rápida destrucción de tejido cutáneo y por la pérdida importante de líquidos que se puede producir. Por tanto, aunque el daño sea leve hay que tener en cuenta que una quemadura puede ser peligrosa y provocar una infección ya que a través de ella los gérmenes pueden entrar fácilmente en el interior del organismo causando problemas de mayor gravedad. Tan es así que el 5% de las quemaduras debidas a accidentes domésticos acaban requiriendo hospitalización, algo que se puede evitar si se trata correctamente la quemadura desde el mismo momento de producirse (vea el recuadro adjunto).

Si le ocurre, sepa que lo más importante es hidratar la piel quemada y evitar posibles infecciones. Una forma de conseguir los dos efectos al mismo tiempo –y, de paso, calmar el dolor- es aplicar sobre la herida -previamente lavada y seca- algún gel o pomada de efecto antiséptico. Después basta con cubrir la zona afectada con una gasa o venda estéril y reaplicar el antiséptico dos o tres veces a lo largo del día.

Así que ya sabe: no esta de más, por lo que pueda pasar, tener a mano estos productos porque realmente actúan en defensa de nuestra piel.

L. J.
Recuadro:


¿Qué hacer en caso de quemadura?

-Lo primero que ha de hacer es poner la zona quemada bajo el grifo del agua fría. Así se detiene la acción del calor sobre los tejidos y se limpia la herida. Si la herida es profunda evite que el chorro caiga directamente sobre la quemadura.
-A continuación introduzca -si puede- la zona quemada en alcohol puro. O, en su defecto, eche abundante alcohol en la herida. Eso sí, durante dos minutos como máximo para evitar que la piel se reseque.
-No aplique pasa de dientes sobre la quemadura como algunos aconsejan. Aunque alivia el dolor puede ser perjudicial ya que, al secarse, reseca la herida y evita que transpire. Lo adecuado es aplicar un antiséptico no irritante. Hoy los puede encontrar específicos para quemaduras en gel o pomadas.
-Después, y aunque la quemadura sea pequeña, es conveniente vendarla o cubrirla para evitar la infección. Y no rompa la ampolla que se forma a veces ya que se trata de un mecanismo natural de protección de la herida.
-Por último, no exponga la herida a ninguna fuente de calor, incluyendo el sol.


Botiquín de verano

De cara a las vacaciones veraniegas -y más si en la familia hay niños- es muy recomendable tener preparado un botiquín que podamos llevar con nosotros. Y sin ánimo de ser exhaustivos, estos son algunos de los elementos que no deberían faltar en un botiquín de urgencia:

-Alcohol al 70%.
-Antisépticos para desinfectar y curar heridas, quemaduras y pequeñas lesiones cutáneas, cortes superficiales y rozaduras.
-Analgésicos, antipiréticos, antibióticos de amplio espectro, algún antidiarreico, laxantes suaves y pastillas contra el mareo.
-Pomada para las picaduras.
-Crema humectante para la piel y crema con filtro solar.
-Algodón.
-Gasas esterilizadas, tiritas y vendas.
-Guantes de látex.
-Tijeras, agua, hilo y un espejito.
-Pinzas de cejas para extraer espinas o astillas.
-Termómetro.

Además es muy útil añadir una botellita de agua mineral sin gas por si tenemos que limpiar una herida y carecemos de agua limpia.


Principales antisépticos

Los antisépticos que más se utilizan son:

-El alcohol etílico o etanol. Su espectro de acción es de nivel intermedio. Es letal para bacterias pero no es efectivo contra hongos y virus y no actúa sobre las esporas. Además, una condición particular del etanol es que si se usa como antiséptico en una solución pura al 100% carece casi por completo de acción germicida. Ello se debe que el etanol actúa precipitando las proteínas del germen exclusivamente en medio acuoso y, por tanto, tiene que estar diluido para que haga efecto. Por eso la solución más efectiva es el alcohol al 70%. Soluciones más concentradas tienen menor efectividad. Por tanto, el alcohol es un buen antiséptico pero no el mejor.

Yodo. Existen dos tipos de soluciones que contienen yodo. En primer lugar, las soluciones de yodo propiamente dichas que son dos: el alcohol yodado y la tintura de yodo. El segundo tipo es la povidona yodada. Los tres tipos mencionados tienen la misma acción germicida. Su acción antiséptica se clasifica entre el nivel alto y el nivel intermedio. Son letales en minutos para las bacterias, hongos, virus, protozoos, amebas y esporas. El yodo es mucho mejor antiséptico que el alcohol y además no es irritante.

-La clorhexidina. Es un antiséptico limitado a uso hospitalario por su elevado coste. Las ventajas son su acción germicida rápida, su prolongada duración, que tiene un buen índice terapéutico y que al combinarlo con alcohol al 70% su acción germicida aumenta. Sin embargo, actúa exclusivamente sobre bacterias por lo que su espectro de acción es sensiblemente más reducido que el del yodo.

-El agua oxigenada. Es un antiséptico de amplio espectro germicida pero tiene la gran desventaja de que es inactivado rápidamente por los tejidos mediante una enzima llamada catalasa. Se utiliza en heridas profundas por dos motivos: por un lado, porque el oxígeno liberado del catabolismo es tóxico para las bacterias anaerobias que frecuentemente afectan este tipo de heridas y, por otro, porque ayuda a eliminar detritus celulares y tejidos desvitalizados que favorecen la infección.

-Otros antisépticos son la sulfadiacina de plata, lamafedina, la nitrofurazona y los compuestos de amonio cuaternario.


Remedios para repeler a los insectos 

-Evite la ropa oscura y el mal olor corporal ya que atrae a los insectos. Y otro tanto ocurre con los perfumes o colonias, especialmente si son florales.
-Coloque en las esquinas del techo de la entrada de su casa o chalet unas bolsas de plástico transparentes llenas de agua. También puede hacerlo en la mitad de la ventana. Resultan unas curiosas defensas naturales.
Otro buen sistema es mezclar clavo (hablamos de la planta) con cítricos. La mezcla emana un aroma muy peculiar que repele a las moscas y a otros insectos. Pinche por ejemplo algunos clavos sobre la pulpa de medio limón.
-También funciona frotar vinagre en la piel aunque tiene el inconveniente de que el olor no es agradable.
-Otra opción es utilizar esencia de limón, geranio o lavanda diluida en aceite vegetal -oliva, almendras, etc.-. Bastan dos gotas de esencia y extenderlo por la piel.
-Tome alguna cápsula con vitaminas del complejo B. Al ser hidrosolubles su exceso se elimina en buena medida con el sudor y el olor que desprende repele a los insectos.
-El helecho también repele a los insectos. Basta colocar cerca unas plantas o introducir un poco en la almohada o en el interior del colchón.
-Y, por supuesto, si todo eso le parece complicarse la vida, puede adquirir algunos de los repelentes que se venden en farmacias. Puede ser más cómodo y son igualmente efectivos.

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Junio 2002
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