Ionocinesis: cómo desintoxicar y vitalizar el organismo

 

La Ionocinesis es una forma de electroterapia que además de no contaminar nuestro organismo lo revitaliza y desintoxica al tiempo que estimula sus defensas naturales y favorece la circulación sanguínea. Asimismo, se emplea con éxito para tratar numerosas dolencias de forma rápida e indolora. Y todo ello sin efectos secundarios. Le contamos en qué consiste esta “medicina dulce” y en qué patologías se puede aplicar.

“La Ionocinesis es uno de esos métodos terapéuticos que la medicina convencional trata con desprecio condescendiente a pesar de que durante los años que lleva aplicándose ha demostrado sobradamente su eficacia. Una técnica que se basa en el uso de corrientes eléctricas reguladas para resolver los déficits energéticos de las células vivas”.

Así define la Ionocinesis la persona que más ha trabajado para dotar a esta terapia de un cuerpo doctrinal y experimental en el que basar sus afirmaciones. Hablamos del.

doctor Jacques Janet, médico gastroenterólogo francés que la desarrolló hace ya más de veinte años. A pesar de lo cual -y aun cuando el exhaustivo trabajo de este médico parece constatar que es útil en multitud de enfermedades- en nuestro país es prácticamente desconocida, se aplica en pocos lugares y sólo para tratar un número limitado de dolencias. Hemos hablado de ello con Julio Alonso, director del madrileño Centro Itaka, uno de los escasos lugares de España donde se utiliza y al que acuden numerosas personas conocedoras de la acción revitalizante, depuradora, antiséptica y fluidificante de esta terapia de la que –al menos hasta ahora- no se ha observado ningún efecto secundario.

¿QUÉ ES LA IONOCINESIS?

Como anticipábamos se trata de una técnica terapéutica basada en la utilización de electricidad aunque sin los inconvenientes de otras que también utilizan la electroterapia.

El “secreto” de la Ionocinesis –nos diría Julio Alonso- es que la corriente que se emplea para aplicar la terapia es una microcorriente continua y regulada producida por un generador que incorpora un microprocesador. Un aparato de alta tecnología con numerosas prestaciones y ausencia de riesgo, lo que marca ya una notable diferencia, por ejemplo, con la Galvanoterapia o la Ionoterapia.

Con la Galvanoterapia se aplica también teóricamente sobre el paciente una corriente continua pero la verdad es que la ausencia de un microprocesador que regule esa corriente hace que se puedan producir picos eléctricos que excitan y alteran la comunicación intracelular. Eso no ocurre con el generador eléctrico con microprocesador que se utiliza en la Ionocinesis. Y no ocurre porque esta máquina –nos dice señalando el aparato que tiene junto a él sobre la mesa- permite aplicar una corriente continua regulada. Continua quiere decir que penetra en el cuerpo venciendo la resistencia que opone la piel y reguladasignifica que el generador lo hace de forma “inteligente”; esto es, el microprocesador hace una “lectura” del estado del tejido y si por alguna razón tiene que bajar la intensidad de la corriente lo hace de forma automática. Así se evitan daños indeseables a nivel celular y no se perturba el mecanismo eléctrico normal de ningún tejido u órgano.

¿EN QUÉ CONSISTE EL TRATAMIENTO?

-¿Y en qué consiste el tratamiento? -Pues, básicamente, en colocar sobre el cuerpo del paciente dos electrodos conectados al generador del que hablábamos anteriormente. Así dispuesto, el cuerpo humano se convierte en uno más de los elementos de un circuito eléctrico. De hecho, cada una de las células del cuerpo puede ser considerada como una pequeña máquina eléctrica y es en eso precisamente en lo que se basa la Ionocinesis.

Hay que aclarar que la corriente no circula a través del cuerpo del mismo modo que en un hilo eléctrico. En un hilo la corriente es el resultado de la migración de los electrones. En los líquidos en general, y más especialmente en los líquidos del cuerpo, son partículas de materia portadoras de cargas eléctricas las que se desplazan. Esas partículas se llaman iones, término proveniente de una palabra griega que significa precisamente “viajeros”.

Esos iones pueden tener carga positiva o negativa. Y como es lógico, los primeros son atraídos por el polo negativo y los segundos por el positivo. Pues bien, la acción de la Ionocinesis es consecuencia de esos desplazamientos ya que la corriente eléctrica que se aplica durante la terapia desplaza los iones presentes en los tejidos. Y lo mismo puede extraerlos del organismo que introducirlos. Así que teniendo en cuenta la cantidad de substancias –sales minerales, moléculas orgánicas, medicamentos diversos- que se presentan en forma de iones imagine las múltiples posibilidades que tiene la Ionocinesis.

¿PARA QUÉ SE EMPLEA LA IONOCINESIS?

Julio Alonso lleva cerca de tres años aplicando esta terapia y asegura haber tratado durante ese tiempo a cientos de personas. Eso sí, no utilizándola en todas las patologías en las que el doctor Jacques Janet afirma que la terapia es útil –éste la emplea incluso en casos de cáncer- sino sólo para el tratamiento de hepatitis y dolencias articulares y musculares. Aun cuando reconoce que como terapia exenta de efectos secundarios y contrastada acción revitalizante y mejoradora de la microcirculación sanguínea es un efectivo coadyuvante para el tratamiento de muy diversas afecciones.

De hecho, los efectos terapéuticos enunciados por Julio Alonso son sólo algunos de los que el doctor Janet afirma haber constatado y que recogemos en el recuadro adjunto. Pero, entre ellos, se cuentan los siguientes:

-Mejora la respiración y nutrición celular y favorece su actividad. -Mejora el rendimiento de la actividad mecánica de las células musculares, de las secreciones glandulares y de los procesos de reparación de los tejidos así como de las células del sistema inmune. -Favorece los intercambios iónicos que se producen en el seno de los tejidos vivientes. -Aumenta las oxidaciones y el consumo tisular de oxígeno. -Modifica la viscosidad de los líquidos y favorece su circulación. -Activa las reacciones enzimáticas que se desarrollan en el seno del citoplasma celular. -Posee un efecto miorrelajante, es decir, relajante muscular. -Acelera los procesos de cicatrización. -Permite administrar medicamentos localmente con lo que aumenta su efectividad y se reducen los efectos secundarios que estos pueden tener al administrarse por vía general.

¿CÓMO SE APLICA UNA SESIÓN?

Para aplicar la Ionocinesis basta que el paciente se desprenda de la ropa en la zona a tratar, se quite todas las joyas y objetos metálicos que porte (llaves, cinturón, broches, etc.) y se tumbe sobre una camilla.

Mientras lo hace el especialista empapa dos pedazos de algodón -uno para cada electrodo- en silicio orgánico (un mineral de la familia de los carbonoideos que es un excepcional conductor de la corriente eléctrica). Este elemento es clave para la aplicación de la técnica ya que, como veremos a continuación, es el vehículo mediante el que –a través de la piel y por medio de la corriente eléctrica- se introducen en el cuerpo los extractos de plantas medicinales con los que también se impregnan los algodones y que –una vez en el organismo- llevarán a cabo su labor terapéutica.

Julio Alonso nos explicaría que, a modo de conductor, también se podría utilizar agua de mar pero, según su experiencia, el silicio es el medio ideal porque es un regenerador del tejido conjuntivo; es decir, es en sí mismo una sustancia poderosísima para tratar numerosas patologías. En cuanto a los extractos de plantas que se utilizan están en función de cada dolencia. “En el caso de artrosis o problemas reumáticos -nos pondría como ejemplo Julio Alonso-se utiliza extracto de arpagofito, ulmaria o sauce y vitamina C. Y si es un problema de hígado, desmodiano o cardo mariano”.

Hecho esto, los algodones se colocan sobre la zona que se va a tratar. De tal forma que si, por ejemplo, la dolencia en cuestión es una lumbalgia se colocará uno en la zona lumbar y otro sobre el estómago o en una pierna para que la corriente pase por todo el tejido adyacente. El paso siguiente es colocar cada uno de los electrodos sobre los algodones.“Es fundamental que los algodones separen el cuerpo de la placa y que ésta no toque la piel. La razón es que durante el tratamiento se produce la descomposición de algunos iones en el interior del organismo y el cuerpo secreta sustancias que, a veces, son cáusticas. De hecho, en el lado del algodón justamente pegado a la placa es normal que se produzcan ácido clorhídrico y sosa cáustica. Por tanto, si se pusiera directamente la placa sobre la piel se provocaría una quemadura galvánica”.

Tomadas pues las precauciones oportunas se inicia el tratamiento propiamente dicho. La máquina -que incorpora el microprocesador al que hemos hecho referencia- genera entonces una corriente que abre los poros de la piel, descompone la sustancia fitoterapéutica en iones y la lleva al interior del cuerpo. El polo positivo y el polo negativo de los electrodos se atraen y eso es lo que hace que se arrastre el extracto de la planta al interior del organismo y que llegue al tejido conjuntivo de la zona que se quiere tratar.

Bueno, además de introducir en el cuerpo esta carga terapéutica –añade Julio Alonso-la Ionocinesis provoca que el organismo secrete toxinas y materiales de desecho que hacen que a veces el algodón se quede de color alquitrán. Así es como la Ionocinesis realiza su acción depurativa”.

En cuanto al tiempo que dura cada sesión se puede establecer como término medio unos 20 o 30 minutos. Como se nos explicaría, durante los diez primeros se aplica corriente normal y durante la otra mitad se invierte la polaridad porque hay extractos de plantas que sólo se introducen en el cuerpo por uno de los polos, sea el positivo o el negativo. Cambiando el sentido de la corriente se garantiza que el extracto fitoterapéutico –impregnado en los algodones- penetre en el organismo.

Siguiendo con ejemplos, para tratar una afección lumbar bastan 2 sesiones de 30 minutos cada dos o tres días; y desde la primera sesión se hace ya evidente la mejoría.

SIN EFECTOS SECUNDARIOS

Julio Alonso incidiría de nuevo en la importancia que tiene el hecho de que no se haya observado nunca efecto secundario negativo alguno y que por eso a la Ionocinesis se la considera una “medicina dulce”. “Lo único que se observa -aclara nuestro interlocutor- es un ligero enrojecimiento sin importancia de la piel en el momento en que se quitan las placas que desaparecen a los pocos minutos dejando la piel muy suave”.

La Ionocinesis es además un método que -según la literatura científica disponible- no presenta incompatibilidad con ningún otro método terapéutico empleado por la medicina convencional y, por tanto, puede constituir un excepcional coadyuvante combinable con los métodos más ortodoxos de tratamiento. Además, como el propio Julio Alonso nos pide que dejemos claro, ni éste ni ningún otro método naturópata pretende sustituir o invalidar el consejo o los tratamientos médicos convencionales. Simplemente es un método más para abordar las llamadas enfermedades.

L. J.

Recuadro


 

Efectos de la Ionocinesis

Aunque apenas es conocida en nuestro país esta técnica se aplica desde hace décadas en países como Francia donde hace veinte años incluso se llegó a utilizar en hospitales -tanto privados como públicos- de París, Burdeos y Marsella. Tiempo durante el cual el doctor Jacques Janet ha constatado los siguientes efectos terapéuticos de la Ionocinesis:

-Acción revitalizante: la corriente eléctrica regulada activa la respiración de las células y revitaliza los tejidos vivos. -Acción depurativa. Su mecanismo es doble: por un lado, por el transporte electrolítico directo de sustancias a través de la piel y, por otro, por la acción de la secreción sudorípara. -Acción fluidificante: los líquidos biológicos pueden ser de una viscosidad excesiva y, como consecuencia, provocar o inducir diversos problemas. La corriente eléctrica regulada disminuye esa viscosidad. -Acción antiséptica: estimula las defensas naturales del organismo. -Introducción de agentes terapéuticos: la Ionocinesis permite introducir en el cuerpo diversos agentes terapéuticos y concentrarlos en la zona del cuerpo que se quiera tratar. Así, permite dirigir la acción del producto y obtener la máxima eficacia administrando dosis mínimas y evitando indeseables efectos secundarios. -Mejora de las tasas de colesterol y ácido úrico bajo el efecto del tratamiento. Por su acción activadora sobre el funcionamiento de todos los órganos, la Ionocinesis permite una degradación más completa y una mejor eliminación de los desechos que se acumulan en la sangre y los tejidos. -Mejora del estado general del organismo.

 


 

Aplicaciones de la Ionocinesis 

El doctor Jacques Janet afirma haber obtenido resultados constatables en el tratamiento de:

-Afecciones del ano y del recto: hemorroides, fístulas y fisuras. -Afecciones hepatovesiculares: hepatitis víricas (A y B), disquinesia, litiasis y cólicos hepáticos. -Afecciones cardiovasculares: arteritis y cardiopatías. -Afecciones oftalmológicas: glaucoma, cataratas, desprendimiento de retina e iritis. -Afecciones intestinales y digestivas: atonía cólica, dolores cólicos, rectocolitis hemorrágica, úlceras de estómago, digestiones lentas y estreñimiento. -Estética y dermatológica: celulitis, arrugas, piel seca, manchas, cicatrices y queloides, alopecia y caída del cabello. -Huesos y articulaciones: periartritis del hombro, gota, artritis varias y artrosis -Sobrecarga y autointoxicaciones: adelgazamiento, problemas de asimilación y problemas inmunológicos. -Medicina deportiva: preparación de competiciones, desgarros, tendinitis y fracturas. -Oncología: como coadyuvante de otros tratamientos. A este respecto, algunas localizaciones tumorales son especialmente sensibles a la Ionocinesis: cánceres de piel, de mama, de hígado, de útero, de recto, de próstata y de huesos.

 


 

Contraindicaciones

La experiencia demuestra que la Ionocinesis no provoca efectos secundarios indeseables. Esto se debe, según el doctor Jacques Janet, “a que este método no ejerce una acción artificial sino que actúa en el sentido de la naturaleza y por eso mejora el funcionamiento de los órganos”. A pesar de lo cual Julio Alonso, director del Centro Itaka, tiene la norma de no utilizar la terapia en mujeres embarazadas ni en personas que lleven marcapasos.

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Junio 2002
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