Implantes dentales, solución para las bocas sin dientes

Los malos hábitos alimentarios, la falta de higiene bucal y la carencia de información al respecto están provocando que en nuestro país un 7,3% de la población de entre 35 y 44 años haya perdido una tercera parte de su dentadura lo que les provoca problemas para comer, para hablar e, incluso, para relacionarse. Pues bien, una buena solución son los implantes dentales que en apenas unos meses pueden devolverles la

El paso de los años y una inadecuada higiene bucodental son algunas de las causas que pueden provocar la pérdida de una o varias piezas dentales, situación que hasta hace relativamente pocos años no tenía una solución sencilla. Y lo cierto es que esa pérdida de dientes –ya sea total o parcial- no es sólo un problema estético. Antes bien, es una situación incómoda que impide la adecuada masticación y que, como consecuencia, puede dar lugar a trastornos digestivos más o menos graves.

Además, los dientes son elementos cruciales para la apariencia armoniosa de una cara. De hecho, el desdentado se enfrenta normalmente a problemas psicológicos derivados de esa carencia. Los casos de ansiedad y depresión son corrientes entre personas que –por accidente, caries o enfermedades periodontales- han perdido algunos de sus dientes y ven afectado el desarrollo de su vida personal y profesional. No en vano los dientes son una de las partes más visibles de la cara y la boca, en su conjunto, es el órgano que interviene básicamente en la expresión y comunicación.

En suma, hablamos de algo que origina problemas a la hora de  relacionarse con los demás y que puede dar lugar a una pérdida de autoestima y a fenómenos de autoaislamiento y automarginación. De hecho, hoy se habla ya de “invalidez oral”.

 MALOS HÁBITOS, GRAVES CONSECUENCIAS 

Ahora bien, a esta situación no se llega de la noche a la mañana sino que –en la mayoría de los casos y sobre todo entre los más jóvenes- suele ser consecuencia de nuestra desidia en el cuidado de nuestra higiene bucodental. A este respecto, los datos que recoge la Encuesta sobre higiene bucal 2001 –elaborada por iniciativa de la Fundación Dental Española– son alarmantes. Por ejemplo, ese sondeo revela que un 78,4% de los encuestados no se cepilla los dientes de forma habitual cuando come fuera de casa, lo que ocurre muy a menudo por el tipo de sociedad en la que vivimos. Pero la encuesta arroja estos otros datos que pueden explicar esa “invalidez oral” que presentan cada vez más personas:

-Un 3% no se cepilla nunca los dientes.
-Un 65,3% no se cepilla los dientes tres veces al día, frecuencia considerada como recomendable por los dentistas.
-Un 34,2% no ha ido al dentista durante el último año.
-Un 10,9% no ha visitado al dentista en los últimos cinco años.
-Casi un 50% de los encuestados no recibió ningún consejo sobre higiene bucodental en su última visita el dentista.
-Un 22,4% asegura no contar con suficiente información para cuidar su salud bucal.
-Un 54% de los encuestados no muestra preocupación por ningún problema de salud bucodental.

Pero es que cuando se lee con detenimiento el informe final de esta encuesta llama la atención el hecho de que a un 75% de las personas que actualmente tienen caries, dolor de muelas, problemas de encía o dientes sensibles no les preocupa especialmente la posible pérdida de piezas. Ese es, por tanto, el caldo de cultivo idóneo para que las enfermedades bucodentales que recogemos en el recuadro adjunto acaben provocando la pérdida de dientes.

SOLUCIONES DE TITANIO 

Y cuando se ha producido esa pérdida la única solución es recurrir a prótesis o implantes dentales. “Cualquier pérdida de diente puede cubrirse con la ayuda de un implante. Sin embargo, la elección de esta opción de implantación será aceptada o rechazada sólo después de un exhaustivo examen de la situación del paciente”. Así de rotundo se mostraría Francisco Mayor Arenal, médico odontólogo del madrileño Centro Médico Infanta Mercedes, quien nos aclararía que actualmente los implantes dentales se hacen de titanio puro porque se trata de un material especialmente bien tolerado por los tejidos corporales y hasta el momento no se han observado reacciones alérgicas. Las ventajas que aporta este metal son principalmente dos. Por un lado, logra anclarse de forma permanente al hueso y, por otro, permite un gran ajuste con el tejido de la encía, motivos por los que ofrece una base sólida para el nuevo diente. “Eso sí -añadiría-, hay que aclarar que existen unos requisitos previos que deben cumplirse para que la implantación sea un éxito total. Por ejemplo, es fundamental que la calidad y la cantidad de hueso sean adecuadas. Además, el paciente debe presentar una cuidada higiene bucal y una salud general normal. Antes de la implantación los dientes naturales deben estar sanos y las enfermedades de las encías deben ser tratadas y completamente curadas”.

Aclarado esto, nos explicaría el doctor Mayor que los implantes dentales logran reemplazar una pieza dental pérdida por un diente artificial pero que, al final del tratamiento, presentará un aspecto “natural”. El procedimiento comienza administrando anestesia local en la zona que se va a tratar. “En lo que se refiere a inconvenientes, dolor y duración, toda la operación puede compararse con la de una extracción de una muela”.

El siguiente paso es exponer el hueso maxilar del paciente –el propio o el reconstruido con autoinjerto óseo (ver recuadro adjunto)- e insertar en él unas pequeñas fijaciones de titanio. A continuación se cierra la herida y el implante queda integrado, por anclaje, al hueso. Aquí termina la primera fase del tratamiento.

La segunda es la fase de osteointegración y cicatrización, periodo en el que será necesario acudir con frecuencia al dentista para que compruebe si el hueso de la mandíbula y/o del maxilar se está uniendo a la superficie del implante, algo que debería haberse completado a los tres o cuatro meses de su implantación. Finalizado el proceso de cicatrización se hará la conexión de un pilar que, unido al implante, servirá como apoyo para la fijación de la prótesis final y permanente. Por lo general bastan dos implantes para soportar cuatro dientes y entre cuatro y seis para un desdentado total.

“Actualmente–afirma el doctor Mayor- los implantes ofrecen la alternativa más atractiva y la solución más permanente para el reemplazo de dientes. Pero el éxito a largo plazo de un implante depende ampliamente de una higiene dental escrupulosa junto con controles periódicos del dentista.  Cualquier falta de cuidado en la zona implantada puede llevar a una inflamación de la encía y del hueso con la consiguiente pérdida de la fijación y, por último, la pérdida del implante, exactamente de la misma forma que perdería un diente natural si no se preocupa de mantener una limpieza regular”.

Lo que también debe saber el lector es que durante los catorce primeros días deberá hacer una dieta blanda y procurar no presionar en la zona donde se han colocado los implantes.

CIFRAS PREOCUPANTES  

Anteriormente apuntábamos algunos de los datos extraídos del informe final de una encuesta realizada por la Fundación Dental Española. Pues bien, no son las únicas que nos invitan a la reflexión y al cuidado de nuestra salud bucodental porque según la Organización Mundial de la Salud un 7,3% de los españoles de entre 35 y 44 años ha perdido ya más de la tercera parte de su dentadura. Y ese porcentaje aumenta progresivamente con la edad ya que llega a ser del 20% en las personas mayores. Es más, se calcula que más de 250.000 españoles carecen por completo de dientes. Un problema, en suma, ciertamente grave.

L. J.

Recuadro:


¿Qué dientes pueden ser reemplazados por implantes?

Dientes aislados. El implante aislado es la forma más elegante de cerrar un hueco y proporcionar un resultado estético y funcional satisfactorio. El implante presenta el mismo aspecto que el propio diente. La pérdida de hueso en la mandíbula se reduce y la materia dental existente se conserva y, además, no es necesario tallar los dientes sanos adyacentes.

Huecos grandes. En este caso los implantes también son una buena alternativa ya que pueden ser utilizados tanto para rellenar un hueco como para ser soporte adicional de pilares para llevar un puente. Los complementos protésicos utilizados sobre los implantes son habitualmente menos que los convencionales, lo cual reduce el riesgo de fracaso.

Pequeños espacios dentales. Si en la mandíbula se pierden molares, la solución convencional es restaurar la función masticatoria por medio de una dentadura parcial removible. Los implantes, sin embargo, permiten un reemplazo “natural” con una fijación sólida y permanente.

Mandíbula desdentada. Si en la mandíbula no quedan dientes, los implantes pueden utilizarse para la fijación de la prótesis sobre pequeñas barras en reconstrucciones removibles o también se pueden fijar, de manera permanente y segura, una superestructura sobre ellos.


Autoinjerto óseo 

Cuando a la falta de dentadura se une la pérdida de la encía la posibilidad de implantar prótesis artificiales es nula. Esa falta de hueso maxilar puede deberse a algún accidente, a una infección grave, a un proceso tumoral o al uso prolongado de dentaduras removibles -de quita y pon- en la medida en que provocan una reabsorción continuada del hueso. En tales casos lo que se hace es reconstruir el maxilar perdido con un autoinjerto óseo. Es decir, se trasplanta un trozo de hueso de otra zona del cuerpo –normalmente de la cresta ilíaca (cadera) o de la calota craneal (cráneo)– a la boca y se crea así un nuevo maxilar fijándolo a la cavidad oral mediante unos implantes de titanio puro que, a la vez que sirven de estabilización del hueso trasplantado, servirán a los 4-6 meses para la fijación de los dientes.

Esta cirugía reconstructiva tiene buen pronóstico a largo plazo -entre 6 y 8 meses una vez colocada la prótesis- y representa la solución para muchos pacientes que pueden ser considerados inválidos orales. En cualquier caso, las personas a las que les faltan también las encías constituyen un porcentaje pequeño de casos. Pero incluso a ellos, reconstruido el nuevo maxilar, se les pueden implantar dientes.


Consejos de higiene bucodental

-Visite al dentista al menos una ver al año para hacer una revisión y una limpieza bucal completa. Si se espera a que duela será demasiado tarde.
-Cepíllese los dientes antes o inmediatamente después de cada comida y siempre antes de acostarse, al menos durante 3 minutos.
-Complete la higiene bucal con hilo de seda y enjuagues bucales antisépticos y utilice cepillos y dentífricos de calidad.
-Renueve el cepillo al menos cada 3 meses.
-Recuerde que si el dentífrico es rico en flúor se refuerza el esmalte dental y se mantienen los dientes sanos.
-Evite tomar más dulces de la cuenta y mantenga una dieta sana y equilibrada.


Las enfermedades periodontales 

Junto con la caries dental, la enfermedad periodontal es la patología bucal habitual. De hecho, la periodontitis (o piorrea) es la enfermedad crónica más extendida del mundo.

Las enfermedades periodontales consisten en una inflamación alrededor del diente que afecta a su soporte y destruye las fibras de las encías que unen el diente al hueso. Los dientes van quedando descarnados hasta que finalmente se mueven y se caen. Los indicadores que permiten valorar la intensidad de la enfermedad son -en orden de menor a mayor gravedad- los siguientes: sangrado de la encía, presencia de sarro y profundidad de las bolsas periodontales.

En una primera etapa se produce gingivitis debido a la acumulación de placa bacteriana entre los dientes y la encía que se encuentra enrojecida e inflamada y sangra con facilidad. Si evoluciona sin tratamiento puede dar lugar a una periodontitis, conocida más coloquialmente como “piorrea”. Ésta es una enfermedad más grave porque afecta a los tejidos de soporte de los dientes.

Se estima que en nuestro país el 68% de los niños presenta gingivitis y entre el 50 y el 60% de los adultos formas más o menos graves de periodontitis.

Este reportaje aparece en
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Junio 2002
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