Nueva técnica quirúrgica para eliminar las cataratas

 

Las cataratas constituyen hoy uno de los problemas de visión más extendidos entre la población ya que afectan al 36% de las personas mayores de 50 años, al 49% de las que tienen entre 60 y 70 y al 71% de las que pasan de los 70.Pues bien, si ese es su caso sepa que existe una nueva técnica llamada Coolphaco que utiliza los ultrasonidos para eliminar las cataratas de forma menos agresiva que otras técnicas empleadas para lo mismo con excelentes resultados. Hasta el punto de que, tras la intervención, muchas personas pueden ya prescindir de sus gafas.

El Congreso de la Sociedad Europea de Cataratas y Cirugía Refractiva celebrado en Barcelona recientemente ha sido el escenario en el que se ha dado a conocer una nueva técnica quirúrgica –la Facoemulsificación fría o Coolphaco– para el tratamiento de las cataratas. Durante el congreso, el equipo del doctor Carlos Vergés -director del Departamento de Oftalmología del Instituto Universitario Dexeus- presentó los resultados de un estudio europeo para el implante de esta técnica que el instituto barcelonés –miembro de la Sociedad Internacional para el Desarrollo de las Nuevas Tecnologías Oftalmológicas- aplica desde octubre pasado.

Y ya avanzamos que con esta técnica –como con otras- se logra sustituir el cristalino natural por una lente artificial pero la gran diferencia es que la tecnología Coolphacopermite eliminar las cataratas de forma menos agresiva y traumática que antes ya que logra reducir la cantidad de energía que se necesita aplicar en el ojo para deshacer y aspirar la catarata.

CIRUGÍA CORRECTORA Y ESTÉTICA

Como es sabido, las cataratas implican la pérdida parcial o total de la visión de forma progresiva. Y para detener o alterar este proceso la única solución sigue siendo la cirugía. Sepa que las lentes correctoras no detienen la formación de la catarata ni mucho menos la eliminan sino que, simplemente, mejoran la visión en la fase inicial de la catarata o durante un cierto tiempo hasta que el cristalino se hace opaco de forma definitiva.

Aclarado esto, hemos de decir que en los últimos años la cirugía refractiva y de cataratas ha experimentado cambios importantes, se han desarrollado nuevas técnicas, se han perfeccionado otras, se ha innovado en el instrumental utilizado, etc. Así, por ejemplo, a la reparación de la enfermedad que se realizaba con la antigua cirugía se ha podido sumar esta intervención -la Coolphaco– que además logra resultados “estéticos” si tenemos en cuenta que, en una misma intervención, se resuelve el problema de la catarata y el de la miopía o presbicia que aquella persona pudiera presentar, con lo cual se elimina la necesidad de utilizar gafas. 

MÁS PRECISIÓN Y SEGURIDAD

Pero para saber más acerca de esta nueva técnica hemos hablado con el doctor Vergés quien, junto a su equipo, han participado en un estudio a nivel europeo que ha evaluado la eficacia de esta técnica. “La experiencia acumulada muestra un alto grado de eficacia -nos diría Vergés- y es particularmente importante disponer de un nuevo sistema de ultrasonido micropulsado capaz de reducir hasta en diez veces el trauma quirúrgico con respecto a los sistemas tradicionales. Esto nos permite realizar una cirugía muy efectiva en unas condiciones mucho más seguras, lo cual se traduce en mayor fiabilidad y menor tiempo de recuperación funcional de nuestros pacientes”.

El doctor Vergés nos definiría la Facoemulsificación fría o Coolphaco como “la más avanzada técnica quirúrgica en Oftalmología, capaz de deshacer y aspirar las cataratas de forma rápida, efectiva, indolora y no agresiva mediante la utilización de ultrasonidos”. Y nos explicaría que, una vez que se ha vaciado el cristalino, se procede a la colocación de una lente en el interior de la córnea que sustituirá al cristalino dañado y suplirá sus funciones.

-Díganos, doctor, ¿cuáles son las ventajas que ofrece esta técnica con respecto de otras empleadas para lo mismo?

-Pues, verá: no sólo permite que la recuperación de la visión sea más rápida sino que, esencialmente, proporciona mayor seguridad para el paciente porque requiere menos energía ultrasónica para conseguir el mismo resultado final. A la menor agresividad de esta técnica, que no produce incremento de calor en el interior del globo ocular, se suma el hecho de que hemos diseñado herramientas específicas que completan la metodología para poder colocar la lente en el interior de la córnea a través de una apertura de tan solo 1’3 milímetros. Por tanto, con ella es posible reducir el traumatismo quirúrgico y las complicaciones derivadas de una intervención tan delicada.

-Habíamos oído hablar de incisiones de 3 milímetros…

Sí, son las que se hacen normalmente. Verá, tengo que aclararle que en este tipo de intervenciones es el tamaño de la lente que se van a introducir en la córnea lo que condiciona el tamaño de la incisión que es necesario realizar. Hasta ahora se precisaba una incisión de, como mínimo, 2’8 mm. Pero lo que convierte a esta técnica en una técnica distinta y más avanzada es el hecho de que la incisión puede reducirse a 1’3 mm y ello se debe a que se ha conseguido crear lentes acrílicas de alta hidrofilia (capacidad para absorber agua), muy flexibles y fácilmente plegables que se introducen en unos cartuchos que deslizan la lente hacia el interior del ojo, consiguiendo una implantación muy segura y eficaz. Una vez en la córnea, la lente se coloca correctamente en la que será su ubicación definitiva.

Para el doctor Vergés, el hecho de que la incisión necesaria sea de tan solo 1’3 mm ya supone un gran avance pues –nos diría- “en el momento actual, con las técnicas y la aparatología clásicas, las incisiones que se hacen son de 3 mm. Y la energía ultrasónica que se precisa para hacer incisiones de tres milímetros –especialmente en las cataratas más avanzadas- puede deteriorar los tejidos oculares con las consiguientes consecuencias postoperatorias de retraso en la recuperación de la visión o daños irreversibles de grado variable”.

-Pero el Coolphaco se basa precisamente en la utilización de ultrasonidos…

-Sí, pero ultrasonidos de última generación que superan los inconvenientes de los anteriores. La diferencia principal entre unos y otros es la forma de emisión. Verá, al principio la gran ventaja del láser sobre los ultrasonidos era que aquel no producía incremento de calor dentro del ojo mientras se realizaba la intervención. Esto se debía a que la energía láser que se utilizaba, en concreto el láser de Erbium-YAG, se liberaba de forma micropulsada alternando en milisegundos fases de energía útil y fases de reposo –sin liberar energía-, lo cual permitía al sistema refrigerarse y evitar el incremento de calor.   

-¿Y qué se consigue con el Coolphaco?

-Pues, básicamente, imitar esta situación. La clave de esta técnica es que utilizando los ultrasonidos como fuente energética base se ha conseguido un sistema de liberación micropulsado como el del láser, concretamente a 700 pulsos por segundo, que es de gran eficacia para deshacer y aspirar la catarata al tiempo que consigue que no se incremente el calor dentro del ojo. De esa forma disminuye la reacción inflamatoria propia del calor y se puede prescindir de la cubierta de plástico que se colocaba en la punta del facoemulsificador para impedir la difusión de calor. Utilizar esta cubierta hacía necesario realizar una incisión de 3 mm. Al prescindir de ella, las incisiones pueden ser de solo 1’3 mm.

Quisimos saber, por último, qué postoperatorio le cabe esperar a una persona que se decida por esta intervención para eliminar sus cataratas. A este respecto, nuestro interlocutor nos aseguraría que el postoperatorio es más cómodo que con otras técnicas más clásicas. “Tenga en cuenta –nos diría- que  el simple hecho de reducir el tamaño de las incisiones supone mitigar el traumatismo quirúrgico y esto se traduce en menos complicaciones posteriores y en una recuperación visual más rápida. La lente intraocular no sólo permitirá ver como antes de iniciarse la catarata sino como antes de tener la vista cansada e, incluso, en la misma intervención se podrá corregir la miopía o la hipermetropía para poder prescindir completamente de las gafas”.

Ricard Anglada

Recuadro:


 

¿Por qué aparecen las cataratas?

La respuesta más directa es: por un trastorno en el cristalino. Pero, ¿qué es el cristalino? Pues es la lente fisiológica encargada de enfocar los objetos en la acción de mirar. Al igual que en el objetivo de una cámara  fotográfica, en el acto de enfocar el cristalino se aplana o se hace más esférico según la distancia a la que se encuentren los objetos que estamos observando. Se aplana para mirar de lejos y se hace más esférica para mirar de cerca. De esta forma hace que llegue la luz a la retina de forma puntual, sin halos de difusión. Pero con el paso de los años el cristalino aumenta de tamaño o se vuelve rígido y pierde su transparencia y elasticidad. Entonces hablamos de cataratas, un proceso que acarrea la pérdida progresiva de visión. El avance de las técnicas quirúrgicas en Oftalmología permite que, cuando esto ocurre, ese cristalino natural pueda ser sustituido por uno artificial que cumpla las mismas funciones.

 


 

¿Qué causa las cataratas?

La causa más frecuente es la degeneración del cristalino por cambios fisiológicos propios de la edad. Pero hay algunas cataratas que se producen en gente muy joven y que parecen tener causas hereditarias. También pueden deberse a ciertas enfermedades –como, por ejemplo, la diabetes, la gota o la artritis-, a traumatismos sufridos en el globo ocular, a infecciones, a intoxicaciones o al uso de algunos fármacos como los corticoides (con mucha frecuencia responsables de la inducción de cataratas).

 


 

La lente de Baikoff, una solución para la miopía

La intervención descrita en el reportaje central para eliminar cataratas permite también eliminar la miopía. Pudiéndose hacer incluso ambas intervenciones en el mismo acto quirúrgico. Hasta ahora, las técnicas quirúrgicas para corregir la miopía topaban con unas limitaciones en función de la cantidad de dioptrías que presentara el paciente. Así, por cuestiones de seguridad, se desaconsejaba operar un caso de miopía cuando superaba las 12 dioptrías (por la importante agresión que debía producirse quirúrgicamente en la córnea mediante el láser). Algo que dejaba fuera de tratamiento quirúrgico al segmento de población miope de entre 12 y 20 dioptrías que, en la mayoría de los casos, constituía el núcleo que más deseaba esta intervención porque tampoco soporta bien las lentillas y ha de llevar gafas con gruesos cristales.

Pues bien, en la actualidad existe una nueva lente denominada de Baikoff que ha venido a resolver el problema. «Esta nueva lente –explica Carlos Vergés- es de estructura plegable, lo cual implica que puede ser implantada con sólo una pequeña incisión de 3 mm. y desplegada posteriormente ya en el interior de la cámara anterior de la córnea. Se trata de una novedad que constituye la solución deseada por muchos miopes.

 

R. A.
 

Este reportaje aparece en
40
Junio 2002
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