Cómo prevenir y tratar los infartos

Como nuestros lectores habituales recordarán, el mes pasado la revista dio a conocer el nacimiento en Madrid de un nuevo centro médico que con el nombre de Clínica Rochester va a dar mucho que hablar en el futuro tanto por la integral y vanguardista visión con que afronta las más variadas enfermedades como por los tratamientos que aplica. Su director médico -el Dr. José Pérez Fernández- nos explicó entonces en una larga entrevista lo que pretende esta nueva clínica y se comprometió a ampliarnos cómo enfocan y tratan algunas patologías. Cumplió su promesa. Y este mes nos habla de cómo tratar los problemas cardiovasculares y, sobre todo, de cómo prevenirlos.

Dicen los expertos que las enfermedades cardiovasculares se deben fundamentalmente a cinco “factores de riesgo”: la obesidad, la tensión alta, el exceso de “colesterol malo” junto a un déficit de “colesterol bueno”, el tabaquismo y la diabetes mellitus. Todos ellos serían los presuntos causantes de la arterosclerosis, es decir, del endurecimiento y obstrucción de las arterias que provocan los infartos, las anginas de pecho, las embolias, las flebitis y demás patologías cardiovasculares. Cualquier persona con alguno -o algunos- de esos factores de riesgo debería, consecuentemente, tomar medidas preventivas. Especialmente si ha tenido ya algún episodio. Quisimos saber qué opinaba de toda esta problemática el Dr. José Pérez Fernández, director médico de la Clínica Rochester. Y se lo preguntamos directamente.

¿Son las causas mencionadas las responsables de la mayoría de los problemas cardiovasculares?

-Así se explica convencionalmente. Y quizás lo sea en buena medida pero no es menos cierto que la importancia real de algunos de esos aspectos está hoy siendo cuestionada por expertos de prestigio. De hecho, existe un debate abierto no concluso de hasta qué punto es el llamado “colesterol malo» la principal causa de las enfermedades degenerativas y, especialmente, de las cardiovasculares. En realidad, hay dos hipótesis al respecto. Una, según la cual es principalmente la alta tasa de “colesterol malo” lo que hace que las grasas o lípidos se depositen en la pared arterial provocando una saturación en las células musculares lisas y en los macrófagos provocando la disminución del calibre de las arterias y  dificultando así el paso de la sangre. Y otra que postula que la lesión del endotelio produce pérdidas celulares y, como consecuencia, se produce una migración de células musculares lisas desde la capa media hasta la íntima, lugar donde se multiplican, sintetizan tejido conjuntivo y forman finalmente la capa fibrosa o placa de ateroma que obstruye parcialmente la arteria.

Dicho de otra manera: los expertos se preguntan si la acumulación de esas placas que dificultan el paso de la sangre por las arterias –la llamada arterosclerosis- se debe al exceso del colesterol malo en la sangre o si ese colesterol que hay en las placas no será consecuencia del deterioro crónico del tejido endotelial (el tejido que forma la pared interna de los vasos sanguíneos, linfáticos y del corazón).

-¿Y ustedes qué opinan?

-Que hay que tener en cuenta ambas hipótesis hasta que se sepa la verdad. Porque no puede olvidarse que es el propio organismo el que “fabrica” la mayor parte del llamado “colesterol malo”. Y si fuera tan negativo, ¿por qué lo iba a sintetizar masivamente?

El doctor Earl P. Benditt, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, comenta que ese interrogante ha hecho que cada vez sea mayor el número de científicos que se inclinen por la segunda hipótesis. Es decir, que el colesterol no sería la principal causa de las enfermedades cardiovasculares. Otro de los científicos que así lo creen es el conocido doctor Kurt W. Donsbach, quien no dudó en afirmar textualmente: “Los depósitos en las arterias que causan la enfermedad degenerativa del corazón no se forman como resultado del alto contenido de colesterol en la sangre; de hecho, ingerir en la alimentación más colesterol no aumenta su presencia en sangre».

En suma, nosotros no negamos la influencia del exceso de “colesterol malo” en los problemas cardiovasculares pero pensamos, como muchos de los investigadores actuales, que tiene más influencia en el endurecimiento arterial -y, consecuentemente, en los problemas cardiovasculares- el exceso de toxinas, la falta de irrigación sanguínea y el aumento de radicales libres junto al exceso de sodio y la falta de potasio en el cuerpo.

Para el Dr. Kurt W. Donsbach, que antes mencioné, no hay duda: “Creo sinceramente que los responsables de la arterosclerosis son los radicales libres que penetran en la célula y alteran su patrón de DNA en el núcleo abriendo así el camino para que tenga lugar la mutación y multiplicación en las células que forman la capa muscular de las arterias”.

-¿Tanta importancia tienen los radicales libres en los procesos degenerativos? Pues no se oye decir eso mucho entre los cardiólogos… 

-Es verdad que hace veinticinco años todavía eran mayoría los químicos que seguían rechazando, siquiera como posibilidad, que los radicales libres fueran en buena medida los causantes de muchos procesos degenerativos –incluidos los vasculares- e, incluso, del envejecimiento prematuro. Pero actualmente hay ya investigadores del prestigio del doctor Harry Demopoulos que no dudan en hacer afirmaciones tan rotundas como ésta sobre ese descubrimiento:“Se trata de un avance en Medicina comparable en importancia a la teoría de los gérmenes de Pasteur”. Por eso nosotros, insisto, actuamos teniendo en cuenta ambas hipótesis.

-Entonces, a la hora de proponer un tratamiento, no actúan procurando ante todo rebajar los niveles de colesterol…

-No necesariamente. Además, los fármacos anticolesterol acaban de ser objeto en la prensa de una fuerte polémica pública porque no está nada clara ni su eficacia ni su inocuidad. De hecho, las autoridades sanitarias de todo el mundo decidieron hace poco retirar algunos de esos medicamentos por sus efectos secundarios. Como sabe, incluso han muerto algunas personas. Nosotros apostamos para combatirlo por el ejercicio moderado y una dieta adecuada. Pero nos centramos, sobre todo, en proponer un tipo de alimentación que permita perder el exceso de grasa acumulada al paciente, que éste haga algo de ejercicio y que siga lo que se conoce como “tratamiento metabólico” ya que todo ello es mucho más efectivo que bajar el nivel de colesterol como demostraron hace años en un estudio magistral el eminente cardiólogo mexicano Demetrio Sodi Pallarés y su colega español José de la Hoz y Fabra. Y en los casos que lo requieren, realizamos una quelación intravenosa.

-Y, sin embargo, todos los cardiólogos insisten en que es prioritario bajar el nivel del colesterol de los pacientes con problemas cardiovasculares…

-Recuerde que el propio Sodi Pallares explicó esto hace meses en su revista cuando le entrevistaron ustedes. Mire, tengo aquí lo que dijo textualmente: Cuando se reduce el colesterol de la dieta, el organismo se defiende produciendo más. Y los médicos, para evitar eso, dan entonces un fármaco a fin de inhibir una de las enzimas del hígado: una reductasa. Y así se forma menos colesterol, ciertamente, pero aparecen entonces miopatías, insuficiencia hepática e, incluso, cáncer. De hecho, porque se demostró que producía cáncer eliminaron ya antes el clofibrato. No podemos estar en contra de las leyes naturales: el colesterol de baja densidad o “colesterol malo”, el LDL, el más temido por los cardiólogos, es utilizado por las membranas celulares cuando hay ATP y deja de ser peligroso. Eso puede leerse ya hasta en los últimos libros de biología molecular.”

-Entiendo. ¿Puede explicarnos de forma sencilla en qué consiste la quelación intravenosa de la que habló antes? Porque es una técnica terapéutica poco conocida…

-Efectivamente y, sin embargo, lleva más de 40 años practicándose en otros países. Mire, la quelación intravenosa es hoy el único medio global en el tratamiento de la arterosclerosis, responsable de la mayoría de los procesos patológicos degenerativos y principal factor de mortalidad y pérdida de la calidad de vida. Por lo que evitar la arterosclerosis supone evitar padecer todas las enfermedades cardiovasculares… además de lograr envejecer más lentamente y con mayor calidad de vida. Tenga en cuenta que sin circulación no hay vida y sin buena circulación no hay salud. Si admitimos el incuestionable hecho de que todo cuanto llega a la célula para su metabolismo ha de ser vehiculado por la sangre tendremos que aceptar la importancia de un adecuado sistema de suministro a través de un árbol arterial libre y permeable.

-¿Quiere decir que la quelación puede considerarse también un medio para alargar la vida de las personas?

-No hay duda de que si el envejecimiento es en gran parte causado por el grado de arterosclerosis que sufrimos la lucha contra ese problema es el medio ideal de actuar contra el paso de los años y retrasar el deterioro fisiológico.

-¿Pero, ¿qué efectos produce exactamente la quelación?

-Limpia el cuerpo de radicales libres, reduce los depósitos patológicos de calcio en el interior de las arterias y en otros lugares, reduce el nivel de metales tóxicos bivalentes -como el plomo o el mercurio, entre otros-, reinstaura la actividad enzimática de la pared arterial afectada por la toxicidad de algunos metales –puesto que más de 70 enzimas que actúan en ella se ven alteradas por el proceso arterosclerótico- y disminuye el nivel de agregación de las plaquetas, factor importante en la formación de coágulos y trombos intravasculares. En suma, “desatasca” la arterias y promueve una circulación colateral funcionalmente importante.

-¿La quelación es algo extraño a la naturaleza o un mecanismo fisiológico normal?

-La quelación es un fenómeno bioquímico que se produce continuamente en el interior de las células constituyendo uno de los mecanismos más importantes que todo organismo vivo (animal o vegetal) tiene para apropiarse y utilizar los metales inorgánicos.

-¿Y cómo es el tratamiento?

-Básicamente consiste en administrar por goteo intravenoso un agente quelante: el EDTA. Y bastan entre 20 y 30 sesiones, dependiendo del grado de severidad del problema. Es decir, el tratamiento puede durar entre 10 y 15 semanas.

-¿Y no existe algún tipo de riesgo?

-No hay ningún riesgo si se hace correctamente. Basta comprobar el buen estado de los riñones del paciente, ajustar la dosis atendiendo a cada caso y asegurarse del reemplazamiento de ciertos elementos necesarios para el organismo. Si así se hace, la terapia carece de peligro alguno y es muy eficaz.

-Y si es tan efectiva, ¿cómo no se utiliza apenas en España?

-El hecho de que la terapia esté en auge en Estados Unidos -donde se lleva aplicando desde hace ya 40 años- y en otros países es un dato indicativo de su utilidad aunque sea de forma indirecta. De lo contrario, estaría prohibida. Es más, a día de hoy existen cientos de artículos científicos sobre este tratamiento. Y pruebas concluyentes que demuestran de forma objetiva sus beneficios.

-¿Y en qué procesos patológicos se obtienen mejores resultados con la terapia de quelación?

-En primer lugar, la arterosclerosis. Y dentro de esta patología general, responden mejor que otras la patología oclusiva vascular de los miembros inferiores, la de las arterias coronarias y la de las arterias cerebrales. Sin olvidar que la quelación es un buen método antienvejecimiento.

-En todo caso, infiero que lo inteligente sería atajar el problema en sus fases incipientes sin esperar a la manifestación de la enfermedad…

-Cierto, porque para que una arteria coronaria de síntomas de insuficiencia su calibre tiene que haberse reducido en un 65%. Es decir, suele haber un proceso silente de muchos años en los que la actuación terapéutica sería mucho más eficaz.

-¿Y podría la quelación hacer innecesaria incluso la cirugía de las arterias coronarias?

-Cada terapia tiene sus indicaciones precisas y preciosas pero gracias a la quelación se ha salvado un enorme número de miembros que hubiesen sido amputados y ha disminuido notablemente el número de pacientes en lista de espera para hacerse una cirugía de by-pass. Claro que eso ha generado una agria controversia -tratamiento médico en vez de cirugía- y por eso en muchos países la quelación no está bien vista entre los cirujanos cardiovasculares. Quizás porque el 90% de las operaciones quirúrgicas podrían evitarse con una quelación intravenosa y siguiendo el tratamiento metabólico.

-¿Podemos saber qué cuesta una quelación intravenosa?

-Depende de cada país. En Estados Unidos viene a estar entre las ochocientas mil y el millón de pesetas. Sé que también se practica en otros países como Alemania, Holanda, Bélgica, Rusia o Israel pero no sé lo que cuesta. Eso sí, sabemos que algunos colegas que la practican en España –pocos aún, lamentablemente- cobran entre quinientas mil y tres cuartos de millón. Nosotros, por nuestra parte, no pretendemos que esta terapia esté solo al alcance de personas económicamente boyantes así que el importe total se sitúa entre las trescientas y trescientas cincuenta mil pesetas, cantidad que además incluye el chequeo previo del paciente, las 20 o 30 dosis de quelación intravenosa y sus controles analíticos así como cualquier otra exploración que fuera necesaria durante las 10 o 15 semanas del tratamiento.

No vamos a hacer de esto un lucrativo negocio a costa de la necesidad de la gente. Y le diré algo más: ojalá la Administración se concienciara de las enormes ventajas de este sistema y lo terminara sufragando el Estado.

-¿Qué es entonces, para resumir, lo que hacen ustedes en conjunto para prevenir los problemas cardiovasculares?

-Depende de la situación de cada paciente. Pero, en general, lo primero es desintoxicar el organismo y proponer una adecuada planificación nutricional siguiendo las indicaciones de Sodi Pallares sobre la necesidad de reducir el nivel de sodio y aumentar el de potasio. Y, paralelamente, hacer que el paciente adelgace sin esfuerzo; sabemos cómo. Luego hay que considerar la posible toma de suplementos: vitaminas, minerales, antioxidantes, etc. Un ejercicio físico mínimo es también necesario para el establecimiento de una circulación adecuada. Y, por último, hay que plantearse la conveniencia se seguir alguna técnica de relajación para disminuir el grado de estrés, uno de los factores que más dañan la salud y más agravan los procesos patológicos existentes.Y, por supuesto, hacer una quelación intravenosa, como ya he explicado.Sólo cuando la persona está además muy afectada procedemos a darla una terapia aplicando campos magnéticos pulsantes de baja intensidad y frecuencia. Y finalmente, si procede, aplicar también hipertermia.

-¿Ha dicho “campos magnéticos pulsantes”?

Sí, Demetrio Sodi Pallares también demostró hace tiempo que la aplicación controlada de campos magnéticos pulsantes acelera el tránsito de la hemoglobina, disminuye los depósitos de calcio y colesterol, activa la circulación sanguínea y el sistema linfático, mejora las paredes de venas y arterias, regenera los tejidos y elimina el edema intracelular además de ser antiinflamatorio y estimular la secreción hormonal.

-¿Y cómo se aplica?

-Mediante un aparato que consiste en una especie de cilindro -conocido como solenoide y cuya intensidad máxima no supera los 70 gauss- que se desliza, una vez programado, por encima del paciente mientras éste permanece tumbado en la camilla, generalmente hecha de madera para evitar distorsiones del campo magnético.

-Antes dijo que también sus pacientes siguen el “tratamiento metabólico” propuesto por Sodi Pallares. ¿En qué consiste?

-Para explicarlo será necesario hablar antes de la ATP -o Adenosina Trifosfato-, una molécula que el organismo produce en las mitocondrias durante la respiración celular y que es el “transportador” universal de energía de nuestro cuerpo, necesaria para la gran mayoría de las funciones de los seres vivos y sin la cual la vida no sería concebible tal y como la conocemos. Y es que cuando la molécula de ATP se subdivide, la enorme carga energética acumulada en ella se libera -como si de una bomba atómica se tratara- y esa energía la utiliza luego el organismo para múltiples funciones.

Bien, pues Sodi Pallarés logró crear un tratamiento orientado a producir naturalmente ATP en el organismo. Y consiguió resultados curativos muy superiores a los obtenidos con los tratamientos habituales de la cardiología moderna. Algo que le generó celos y envidia entre muchos compañeros cardiólogos en lugar de parabienes.

-¿Pero en qué consiste exactamente?

-El tratamiento metabólico se desarrolla en tres etapas. La primera consiste en seguir una dieta baja en sodio y rica en potasio. La segunda, en proporcionar por vía intravenosa al enfermo soluciones polarizantes de insulina, glucosa y potasio. Y, en tercer lugar, en someter el organismo a la acción de campos magnéticos pulsantes, como antes expliqué. Acciones que, realizadas conjuntamente, favorecen la producción natural por las células de la molécula ATP, imprescindible en todo proceso curativo.

Hasta el ADN, para sintetizarse, necesita 72.000 moléculas de ATP por segundo. Luego hasta los genes, en cierta medida, dependen del ATP.

-¿Y qué resultados ha tenido el tratamiento metabólico en el ámbito de la Cardiología?

-Excelentes. Basta decir que una angina de pecho desaparece con sólo seguir una dieta baja en sodio y rica en potasio aunque persista la oclusión. Y otro tanto ocurre con la necrosis dura producida por el estrés. Porque éste produce, sobre todo, un aumento de catecolaminas, hormonas que introducen el sodio dentro de las células provocando su muerte. Y es así como se produce la necrosis dura. Ya digo, los resultados han sido excelentes.

-¿Entonces hay que eliminar de las comidas la sal común de mesa?

Lo que hay que eliminar es el ión sodio del interior de las células. Para lo cual es necesario suprimir la sal de mesa pero también todos los alimentos que lo contienen en abundancia. Sólo así se podrá eliminar el sodio intracelular y aumentar el potasio imprescindible para que la célula pueda sintetizar el ATP que precisa todo proceso curativo.

-Dígame, ¿el tratamiento metabólico es eficaz incluso en enfermedades graves del corazón?

Es eficaz hasta en enfermos en los que la única solución, según la cardiología convencional, sería el trasplante de corazón. Y los resultados son extraordinarios en las miocardiopatías dilatadas; ha habido pacientes a los que sólo se les dio como solución el trasplante de corazón y Sodi Pallares los sacó adelante mediante el tratamiento metabólico.

-Ha dicho también que van a utilizar la hipertermia…

-Cuando sea necesario, sí. Está suficientemente demostrada la efectividad de la hipertermia que se obtiene con el aparato  Indiba, creado hace más de dos décadas por el ingeniero catalán José Calbet, como importante elemento de revascularización. Se trata de un arma terapéutica de primer orden que tampoco conocen muchos cardiólogos.

-En definitiva, ustedes no sólo van a tratar a las personas que han sufrido o sufren ya problemas cardiovasculares sino que invitan a la gente a prevenirlos utilizando el arsenal terapéutico del que me ha hablado…

-Exacto. Porque, como siempre, más vale prevenir que curar. Por eso invito a toda persona que haya tenido ya algún episodio o corre el riesgo de tenerlo, en función de sus características y factores de riesgo, a que se haga un tratamiento preventivo. Podría salvarle la vida.

-Bien, le recuerdo el ofrecimiento que me hizo el pasado mes. ¿Podemos hablar el mes que viene de los tratamientos para el cáncer que utilizan?

-Por supuesto.

-En ese caso, nos vemos de nuevo en unos días.

-Así será.

José Antonio Campoy

Este reportaje aparece en
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Noviembre 2001
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