Cuidado: ¡roncar puede llegar a ser mortal!

 

Aparte de la incomodidad que representa para el que lo sufre y para el que lo soporta, el roncador crónico -por el hecho de serlo- tiene mayor riesgo de enfermedad y hasta de muerte por las dificultades de entrada de aire que padece y que es la causa de su problema. Además, el 25% de los accidentes mortales de carretera -según la Asociación Española de Actuarios de Seguros- se produce al quedarse dormido el conductor. Y ese es otro de los graves problemas de los roncadores crónicos.

El ronquido es un ruido que se produce en la garganta como consecuencia de la dificultad del paso del aire por las vías respiratorias superiores, especialmente a través de la zona de estrechamiento que representan el paladar blando, la campanilla y las amígdalas palatinas, bien porque dichos tejidos estén aumentados de tamaño o bien porque su tono muscular sea bajo.

Según la American Academy of Otolaryngology-Head and Neck Surgery, los roncadores habituales tienen los siguientes problemas en común:

1) Un pobre tono muscular en los músculos de la garganta o lengua. Unos músculos flojos provocan que la lengua caiga hacia atrás -hacia las vías respiratorias- o que los de la garganta las colapsen. Esto también ocurre cuando el tono muscular de la persona está muy relajado por el consumo de alcohol, medicamentos o drogas que causan sopor y también en algunas personas cuando se hallan relajadas en las fases de sueño profundo.
2) Un excesivo desarrollo de los tejidos de la garganta. Amígdalas grandes o adenoides desarrolladas excesivamente (vegetaciones), por ejemplo, son la causa de los ronquidos en los niños. Las personas obesas sufren igualmente un incremento en el tamaño de estos tejidos. Así mismo -aunque es menos frecuente-, los quistes o tumores pueden ser también factores que originan los ronquidos.
3) Una excesiva longitud del paladar blando y de la campanilla. Un paladar grande puede convertir en angosto el pasaje entre la nariz y la garganta. Como cuelga en las vías respiratorias, actúa como una válvula de flujo cuando se produce la respiración relajada y contribuye a la intensidad sonora del ronquido.
4) La obstrucción de las vías respiratorias nasales. Cuando se padece una obstrucción o un bloqueo nasal es necesario efectuar un esfuerzo para inhalar el aire a través de la nariz. Esto crea un exagerado vacío en la garganta que se convierte en un colapso de parte de las vías respiratorias y empuja los tejidos blandos hacia la garganta. De esa forma, el ronquido afecta a personas que habitualmente no son roncadoras cuando sufren este tipo de obstrucciones nasales. Esto explica por qué determinadas personas sólo roncan durante la primavera (alergias polínicas) o cuando sufren un resfriado o una sinusitis.
5) Las deformaciones de la nariz o de la cavidad nasal. Son también causa habitual de la obstrucción. El término «tabique nasal desviado» es el corrientemente usado para definir una deformidad en el interior de la nariz, en la pared o tabique que separa una y otra ventana de la nariz

EL TEMIBLE “SAOS”

La más exagerada forma de roncar es la conocida como Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS), cuando el sonoro ronquido es interrumpido por frecuentes episodios de cese de la respiración. Los pacientes con SAOS pueden experimentar entre 30 y 300 episodios de auténtica falta de respiración por noche y la mayoría de ellos permanece más de la mitad del tiempo en que duermen con bajos niveles de oxígeno en la sangre. Durante los episodios de obstrucción, el corazón debe bombear con más esfuerzo para que la sangre circule más rápidamente. Esto es causa de latidos irregulares y, tras varios años, conduce a una hipertensión arterial y al agrandamiento del corazón. El efecto inmediato de la desaturación del oxígeno en la sangre es que la persona duerme en un estado muy ligero de sueño y tensando sus músculos para tratar de abrir las vías respiratorias y permitir el paso del aire a través de la laringe. Incluso los roncadores con graves apneas no son conscientes de ello. Las personas afectadas de SAOS pasan parte de las horas de su sueño en fases poco profundas que no son reparadoras y proporcionan poco descanso. En consecuencia, se levantan poco frescos y se hallan somnolientos parte del día -incluso en el trabajo- y, lo que es más grave, conduciendo un vehículo.

Esa es precisamente la causa de una gran parte de los accidentes en carretera. La mayor de los conductores “que se duermen” tienen las características de los roncadores crónicos. 

EL DIAGNÓSTICO 

Casi la mitad de los adultos roncan y casi la cuarta parte lo hace normalmente. Además, el roncador crónico es habitualmente hombre, fuma o ha fumado, tiene más de 35 años y generalmente tiene sobrepeso o, simplemente, es obeso. Muy a menudo bebe alcohol diariamente -sin llegar a ser el clásico alcohólico- y generalmente no hace mucho ejercicio.
Desgraciadamente, la mayor parte no suele acudir al médico para estudiar su problema salvo en fases avanzadas del mismo, cuando el terrible SAOS influye ya en su vida diaria produciendo la habitual somnolencia diurna. Y es una pena porque la tecnología médica actual puede resolver la mayor parte de las causas del ronquido de manera sencilla.
Son ya mayoría los hospitales de nuestro país que cuentan con Unidades del Sueño especializadas en estudiar al roncador en su salsa -es decir, durante el sueño- mediante lo que se denominan técnicas polisomnográficas que incluyen grabaciones de vídeo, electrocardiograma, mediciones del nivel de oxígeno en sangre y registros electroencefalográficos.
Después de un estudio de este tipo el médico puede proponer una serie de medidas que, en gran parte de los casos, resuelven –o, al menos, mejoran- el problema de manera importante. 

LOS REMEDIOS 

Por supuesto, la solución del ronquido crónico -o del temible SAOS- es de tipo médico. Actualmente hay técnicas que, si bien no resuelven del todo el problema, pueden mejorarlo de manera muy notable.

El tratamiento se basa, lógicamente, en el diagnóstico. Puede ser tan sencillo como tratar una alergia nasal, una infección o una inflamación o bien puede consistir en unas intervenciones quirúrgicas tendentes a corregir una deformación nasal o la extirpación de las amígdalas o de las vegetaciones, especialmente en los niños.

En otras ocasiones los ronquidos pueden encontrar una mejor solución quirúrgica reduciendo el tamaño del paladar y garganta a fin de facilitar el paso del aire.

Actualmente está de moda una técnica, la somnoplastia, que consiste en practicar pequeñas quemaduras con láser en el tejido del paladar blando y de la campanilla, de tal manera que la posterior retracción de la cicatriz amplíe el espacio para respirar.
Esta técnica tiene sobre la cirugía tradicional (la úvulopalatinofaringoplastia o eliminación de tejidos de la faringe, paladar blando y campanilla) la ventaja de que es muy poco agresiva y relativamente cómoda para el enfermo. 

REMEDIOS CASEROS 

También en este problema funcionan bien a veces los remedios caseros, que pueden resumirse en una serie de normas sencillas y bastante eficaces:

-Evitar la vida sedentaria y realizar ejercicios diarios a fin de mejorar el tono muscular y perder -en su caso- peso.
-Evitar el uso de tranquilizantes, pastillas para dormir y antihistamínicos antes de acostarse.
-No consumir bebidas alcohólicas en las 3 horas anteriores a acostarse.
-No ingerir comidas fuertes 3 horas antes de acostarse.
-Evitar el cansancio excesivo y mantener unos patrones de sueño regulares.
-Dormir preferentemente de costado mejor que boca arriba. Para evitarlo se puede utilizar un sistema muy simple -y que realmente funciona- que consiste en coser un bolsillo en la parte trasera de la prenda de dormir en la que se introduce una pelota de tenis. Eso evitará la posición boca arriba.
-Colocar la cama inclinada levantando la cabecera, por ejemplo con un par de ladrillos.

Así que ya sabe: roncar puede ser peligroso. Tanto que puede llevar a falta total de aire durante el sueño o al accidente mortal. Pero entienda que puede evitarse de manera relativamente sencilla.
 

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Noviembre 2001
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