Claves para el cuidado de la piel

¿Nunca se ha sentido desorientada ante las numerosas propuestas cosméticas que ofrece el mercado? Porque, ¿cómo saber cuáles utilizar y de cuáles prescindir? Pues bien, hoy no es necesario gastarse una fortuna para cuidarse adecuadamente. De hecho, limpieza e hidratación son las palabras mágicas que bastan para mantener una piel nutrida y joven, y para ello basta con prestar atención a una serie de productos básicos que no deben faltar en nuestro tocador.

Un buen limpiador, un desmaquillador de ojos, una crema hidratante, una exfoliante, una mascarilla, crema para el contorno de ojos, un protector solar y una crema para las manos son los productos básicos para mantener nuestra piel en un estado óptimo.No es imprescindible, por tanto, invertir una pequeña fortuna en nuestro tocador ya que los productos citados -algunos de los cuales, como mascarillas y exfoliantes, pueden ser de elaboración casera- bastan para satisfacer las necesidades de las pieles más exigentes.

En primer lugar, recuerde que la piel tiene que estar limpia para que respire adecuadamente y que precisa rehidratación para reponer sus aceites naturales. Una rutina básica que incluya estos elementos consistirá en limpiar la piel por la mañana y por la noche prestando atención especial a la higiene del contorno de ojos. La crema hidratante para el rostro y el cuello así como un humectante para la zona que rodea los ojos no debiera faltar nunca antes de comenzar la jornada diaria, sin olvidar que la hidratante debe ofrecernos además una adecuada protección solar. A estos cuidados básicos conviene añadir una exfoliación y el uso de una mascarilla al menos una vez por semana.

CONTRA LAS AGRESIONES, HIDRATACIÓN

La pérdida de humedad de la piel está asociada a la edad. A partir de los 25 años el contenido hídrico de la epidermis comienza a perderse, un proceso que se acelera por agresiones externas como el humo del tabaco, el alcohol y la mala alimentación así como por permanecer en ambientes demasiado fríos o calientes. La importancia de estos factores externos es tal que muchas veces incluso las pieles más jóvenes pueden mostrar prematuramente síntomas de deshidratación como sequedad, arrugas precoces, enrojecimientos y granos.

La industria cosmética ofrece numerosas soluciones para la piel deshidratada. Las cremas hidratantes son imprescindibles pero no todas son iguales ni poseen similares mecanismos de acción. Las hay que contienen ácido hialurónico, las que evitan que el agua se escape de nuestras células y las que actúan como si fueran esponjas captando la humedad externa y trasmitiéndola a nuestra epidermis; sin olvidar las que además incorporan en su composición diferentes vitaminas, ceramidas y aceites. La mejor forma de dar con el producto más adecuado para cada persona es probar diferentes opciones atendiendo a nuestro tipo de piel.

Las cremas hidratantes deben utilizarse a diario -por la mañana e, incluso, también por la noche- sin que ello implique olvidar que una vez al mes conviene acudir a un centro estético para aplicarnos una hidratación a fondo. Como complemento son muy aconsejables las emulsiones y los tratamientos de algas y aceites que reequilibran el estado hídrico de los tejidos.

No olvide que aunque la piel del rostro es la que más expuesta se encuentra a las agresiones medioambientales también el resto del cuerpo se resiente y acusa falta de humedad, sobre todo con el uso de jabones y geles. Por eso es recomendable tratar el cuerpo con cremas corporales que devuelvan la humedad perdida.

Algunas personas optan por utilizar cremas nutritivas que restituyan a la piel las sustancias deficitarias. Las más efectivas son las elaboradas con proteína de colágeno -que mantienen la piel suave y elástica- y las que contienen nanosferas, pequeñas partículas que liberan minuto a minuto sus principios activos resultando activas durante todo el día.

PIEL LIMPIA: EXFOLIADORES, TÓNICOS Y LECHES LIMPIADORAS

Los profesionales de la estética aconsejan limpiarse la piel del rostro al menos dos veces al día pero no más ya que una excesiva limpieza podría resecar la epidermis. Tradicionalmente ha sido misión de los tónicos astringentes ocuparse de este cometido ya que eliminan los residuos de las leches limpiadoras y ayudan a cerrar los poros. Hoy día los modernos productos de limpieza son tan completos que el tónico ha dejado de ser un producto indispensable si bien deja una agradable sensación de frescor en la piel que muchas personas agradecen.

Las leches limpiadoras suelen contener en su composición extracto de caléndula y otros principios activos similares que favorecen la asepsia, estimulan la circulación periférica y presentan propiedades antiinflamatorias. El extracto de pepino aparece frecuentemente en su composición por su acción rápida y humectante, lo que lo convierte en una de las sustancias más adecuadas para las pieles sensibles e irritables.

En cuanto al uso de cremas exfoliantes que retiren las células muertas conviene utilizarlas una vez por semana en los cutis normales y hasta tres veces en pieles demasiado grasas. Aquellas personas con pieles sensitivas deberán usarlas con menos frecuencia y en caso de que las exfoliadoras del mercado resulten demasiado agresivas o excedan su presupuesto siempre puede recurrir a exfoliantes naturales elaborados en casa a base de limón, manzana o papaya.

Así, aplicar vapor sobre el rostro y el cuello es uno de los procedimientos más clásicos para purificar la piel y abrir los poros. Y no es la única ventaja de este método tradicional pues también relaja los músculos, estimula las glándulas y el sistema linfático, y aumenta la circulación despejando los conductos nasales. Combinado con hierbas, la aplicación de vapor es sencilla y resulta mucho más efectiva. Eso sí, las pieles secas o sensitivas deberán aplicarse baños de vapor de lavanda, manzanilla, geranio o rosa; las pieles normales, de lavanda, romero y menta; la piel grasa obtendrá sus mejores resultados con vapores de romero, limón o eucalipto; y para la piel con acné resulta más que recomendable el vapor de té verde o tomillo.

MASCARILLAS: NECESARIAS PARA TODO TIPO DE PIEL

Todas las pieles necesitan aplicarse con frecuencia mascarillas, cuyo efecto llega a niveles más profundos que los cosméticos que utilizamos habitualmente y ayudan a normalizar la piel después de la limpieza además de proporcionar un efecto relajador y regenerador.

Lo primero que se necesita -al igual que con otros productos de belleza- es identificar las necesidades de la piel. Antes de aplicarse la mascarilla su piel debe estar limpia. Después, la crema debe extenderse con movimientos rotativos siguiendo la dirección de los músculos de la cara y siempre en dirección ascendente. De 10 a 15 minutos de aplicación bastan para obtener los resultados perseguidos. Relájese para que su efecto sea máximo y elimine después la mezcla con agua ligeramente templada.
Aunque el mercado ofrece numerosos tipos de mascarillas diseñados para cualquier tipo de piel, puede usted fabricar sus propias mascarillas caseras a partir de frutas o sustancias vegetales. Por ejemplo, las mascarillas de puré de banana, las de papaya, las de pulpa de manzana licuada o las de melón benefician a todos los tipos de piel, particularmente a aquellas que precisen un aporte extra de humedad.

LAS ZONAS OLVIDADAS: CUELLO Y ESCOTE

Todavía son muchas las personas que pasan por alto el cuidado de la piel del cuello y la zona adyacente al busto pese que se trata de áreas muy sensibles al envejecimiento y en las que se muestran con toda claridad la sequedad y las líneas horizontales que delatan el paso del tiempo. Porque este proceso de envejecimiento -prematuro en muchos casos- se ve incrementado por el uso de jabones alcalinos y la exposición excesiva al sol.

El músculo del cuello es muy propenso a perder elasticidad por su bajo contenido en grasa y sus escasas glándulas sebáceas que tornan la piel seca y favorecen las arrugas. El cuidado diario en casa resulta por ese motivo imprescindible e incluye exfoliar con frecuencia esas zonas para retirar las células muertas en el momento del baño, aplicarse crema humectante dos veces al día con movimientos ascendentes, alternar los baños fríos y calientes para fortalecer el tejido conectivo y usar mascarillas humectantes. El interés renovado de los productos cosméticos hacia estas zonas tan sensibles nos recuerda que el cuidado de la piel no termina en la barbilla y que las impurezas y la sequedad también se manifiestan en el cuello y el escote.

EL DELICADO CONTORNO DE OJOS

Por su extrema delicadeza tendremos que prestarle una atención especial ya que nos encontramos ante una zona de alto riesgo en la que fácilmente pueden aparecer ojeras, bolsas y patas de gallo.

Para la prevención de arrugas, el contorno de ojos debe tratarse con cremas ligeras no demasiado grasas. Pero si las bolsas han hecho ya su aparición lo mejor es abstenerse de utilizar cremas que podrían provocar el efecto contrario al que buscamos y decantarnos por productos en forma de gel con efecto drenante. Y en el caso de que las arrugas se hayan instalado lo más efectivo son las cremas hidratantes elaboradas con colágeno o proteínas hidrolizadas que actúan como barrera protectora frente a las agresiones externas evitando la pérdida de humedad.

El estrés es también un factor importante en el envejecimiento del contorno de ojos. De ahí que una dieta sana y suficientes horas de sueño resulten imprescindibles. Si se siente agotada, los productos calmantes a base de caléndula, malva o manzanilla ayudan a combatir la tirantez y la pesadez de los párpados. Y no olvide que por tratarse de una zona sumamente delicada cuyo grosor epidérmico es menor no conviene utilizar en ella productos exfoliantes. Es importante, asimismo, usar un desmaquillador de ojos de calidad, por lo general formulaciones acuosas y poco grasas que resultan bien toleradas por los ojos. Muchos de ellas contienen extracto de manzanilla lo que incrementa sus propiedades descongestionantes y suavizantes.

La aparición de las antiestéticas ojeras depende, además del cansancio y la edad, de la herencia genética. Con frecuencia intentamos taparlas pero sólo conseguimos empeorar su aspecto. Por eso el tapaojeras debe utilizarse con discreción y siempre según nuestro tono de piel. En el mercado existen diferentes alternativas como líquidos reflectores de la luz que disimulan las zonas oscuras y extractos vegetales que activan la circulación. El tono del tapaojeras debe ser un poco más claro que el del maquillaje y se aconseja aplicar el corrector sobre la zona a tratar y difuminarlo después con los dedos o con una esponjita para obtener un efecto más natural.


Tratamientos faciales: una estrategia para cada problema

Antiarrugas e hidratación profunda:

  • Limpieza.
  • Peeling.
  • Masajes reafirmantes y tonificantes.
  • Mesoterapia facial.

 Rejuvenecimiento:

  • Limpieza.
  • Oxigenación cutánea.
  • Parches transdérmicos.
  • peeling y masajes reafirmantes.

 Anti acné:

  • Limpieza profunda.
  • Peelings repetidos y superficiales.
  • Tratamiento antiseborreico.

 Ojeras y bolsas en los ojos

  • Drenaje linfático manual.
  • Parches transdérmicos.
  • Mascarillas perioculares.


CREMAS CASERAS

Mascarilla de calabaza para pieles normales y secas

Ingredientes:

  • 2 cucharadas de pulpa de calabaza.
  • 1 huevo.
  • 1 cucharada de leche.

 Aplicación:

Mezcle todos los ingredientes y aplíquese la pasta sobre la piel previamente aseada. Relájese luego y permita que la crema actúe durante unos 20 minutos. Después aclárese con agua que no esté ni demasiado caliente ni demasiado fría.


Prevenir las ojeras:

  1. Reduzca la ingesta de sal en su alimentación diaria ya que ayuda a la retención de líquidos bajo los ojos.
  2. Cuide la calidad y el número de horas que dedica a dormir. La falta de sueño se refleja con rapidez en forma de ojeras y pequeñas bolsas.
  3. Aplíquese compresas frías de manzanilla o té para combatir la inflamación.
  4. Geles: si el problema es agudo no dude en utilizar los productos especiales para este tipo de situaciones. Casi todas las líneas cosméticas ofrecen geles con efecto drenante que suelen contener ingredientes naturales como árnica, manzanilla o caléndula.
  5. Use mascarillas para los ojos: tanto las que ofrece el mercado como las que elabore en casa -por ejemplo, de patata- benefician el estado de esta zona tan sensible.
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Noviembre 2001
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