Complementos dietéticos, excelentes para la piel

No nos cansaremos de repetirlo: no basta con limpiarla, hidratarla y exfoliarla. Para mantenerse sana la piel necesita cuidados “desde el interior” y lo ideal, obviamente, es proporcionárselos mediante una alimentación variada y equilibrada además de rica en nutrientes que favorezcan el bienestar de nuestra capa protectora. Pero si por cualquier motivo nuestra dieta no es todo lo adecuada que debiera no debemos dudar en, tras dejarnos asesorar por un profesional, tomar algún complemento dietético que nos ayude a mantener joven y sano el órgano más grande y pesado de nuestro organismo.

El secreto de una piel sana reside en múltiples factores entre los que destaca una dieta completa y equilibrada capaz de aportar los nutrientes que precisa. Y es que gran parte de los procesos que la afectan tienen lugar en el interior del cuerpo. Los cosméticos y cremas sólo son un complemento –imprescindible, eso sí- para protegerla y nutrirla desde el exterior pero sus efectos no llegan a las capas más internas de la piel, aquellas en las que se produce una renovación constante de las células, proceso del que depende la salud de este extenso órgano. Por tanto, no se engañe: si quiere lucir una piel bonita, joven y sana deberá combinar los cuidados externos con las necesarias atenciones internas que pasan por atender la alimentación e, incluso, complementarla con suplementos dietéticos que nos aseguren la salubridad de nuestra principal barrera defensora.

LA PIEL Y SUS NECESIDADES ALIMENTICIAS

Sólo dos datos bastan para comprender la importancia de la piel. Uno, que es el mayor órgano del cuerpo ya que abarca más de dos metros. Y dos, que es el que más pesa con sus casi 5 kilos. Si a esto le sumamos que desarrolla actividades muy importantes y específicas –protección, secreción y depuración, regulación de la temperatura, sentido del tacto, actividad inmunitaria y síntesis de la vitamina D- podremos comprender aún mejor la trascendencia de mantenerla sana y atender a su cuidado. Lo primordial es hidratarla, regenerarla, reafirmarla y proporcionarle antioxidantes. Y aquí es donde interviene la alimentación equilibrada y variada, componente esencial para el cuidado óptimo de la piel. En concreto, los alimentos más adecuados para ella son:

Las frutas. Dado que favorecen la eliminación de toxinas por vía renal descongestionan el trabajo de la piel como órgano eliminador. Además son una buena fuente de vitaminas y minerales.
Las verduras. Aunque en general está muy aconsejada su utilización hay determinadas verduras como la lechuga o el apio que además están muy aconsejadas en la psoriasis.
El germen de trigo, los frutos secos y el aguacate. Contienen vitamina E que, junto a la vitamina A, son indispensables para la salud de la piel.
El pepino. Contiene azufre, una sustancia que actúa de forma sorprendentemente positiva en el acné utilizado en zumos o por vía tópica.
La soja. Contiene ácidos grasos omega-3 con acción antiinflamatoria.

En cuanto a los alimentos más perjudiciales para la piel destacan especialmente:

Los azúcares. Se transforman en depósitos de grasas que se acumulan y favorecen la aparición de la celulitis. Cuando se tiene acné son peor tolerados aún.
La sal. Su consumo excesivo favorece la dermatitis y la inflamación de las glándulas sebáceas además de provocar la retención de líquidos.
Las grasas saturadas. Son responsables del agravamiento de muchas patologías de la piel además de favorecer los procesos inflamatorios.
El alcohol. Produce vasodilatación a nivel dérmico lo que incrementa el picor, el enrojecimiento y las molestias de la psoriasis, el acné, los eccemas y otras muchas patologías que cursan con cuadros inflamatorios de la piel.
El café. El organismo necesita de dos a tres días para eliminar las toxinas que contiene.

Obviamente, si por cualquier motivo su dieta no es la adecuada no dude en consultar a un profesional qué complementos dietéticos son los más adecuados para mantener la piel cuidada y sana.

LOS COMPLEMENTOS MÁS ADECUADOS

En los últimos años las estanterías de los herbolarios -y de cada vez más farmacias- se están poblando de suplementos alimenticios pensados exclusivamente para el cuidado de la piel. Todos ellos están compuestos por uno o varios de los elementos que detallamos a continuación y que básicamente tratan de nutrir la piel y de ayudarla a combatir los efectos nocivos de los radicales libres, elementos reactivos responsables de su deterioro y envejecimiento prematuro:

VITAMINAS

Vitamina A. Es una vitamina liposoluble que podemos encontrar en forma de retinol o en forma de carotenos -de los que el más conocido es el betacaroteno-, sustancias que se transforman en vitamina A mediante un proceso que tiene lugar en el intestino y el hígado. Cuando se une a las vitaminas C y E ayuda a eliminar el exceso de radicales libres. Además estimula la regeneración y oxigenación celular y la producción de colágeno por lo que frena la aparición de arrugas y atenúa las ya existentes. Asimismo combate la piel seca y le proporciona una mayor elasticidad y firmeza. Se puede utilizar específicamente en casos de acné y psoriasis.

Vitaminas del grupo B. Intervienen en los procesos de renovación celular y actúan sobre el estado de la piel pero también del cabello y las mucosas. En concreto, la B6 o piridoxina es muy efectiva en el tratamiento del acné y la dermatitis seborréica así como en el de las pieles secas y ásperas. Por otro lado, se ha observado deficiencia de B9 o ácido fólico en pacientes con psoriasis. Combinadas ambas ayudan a evitar la perdida de pigmentación que se da en el vitíligo.

-Vitaminas C y E.Está demostrado que previenen el envejecimiento de las mitocondrias de las células y la acción de los radicales libres, protegen frente a la acción de los rayos ultravioleta del sol, reafirman los tejidos y aclaran las manchas de la piel reunificando el tono de todo el cuerpo. De ahí que ambas formen parte de la mayoría de productos antienvejecimiento que podemos encontrar en el mercado. La vitamina C en concreto hace que la piel parezca más fina al tacto e interviene de forma decisiva en la producción de colágeno, sustancia que hace más elástica la piel y ralentiza su deterioro. En cuanto a la vitamina E es considerada la vitamina antienvejecimiento por excelencia ya que su principal función es actuar como antioxidante depurando los radicales libres, protegiendo los ácidos grasos poliinsaturados de la degradación oxidativa y eliminando del cuerpo su exceso. Así mismo aumenta el flujo sanguíneo por lo que mejora la elasticidad de la piel al tiempo que la hidrata y la protege de la radiación solar.

MINERALES

Azufre. Este mineral antioxidante es necesario para que la piel se mantenga en condiciones óptimas. De ahí que se pueda encontrar en la composición de muchos productos indicados para una gran variedad de problemas dermatológicos.

Selenio.Tomado junto con vitamina E protege las membranas de las células frente a los daños producidos por los radicales libres por lo que previenen -o retardan- la oxidación de los tejidos y la aparición de los signos cutáneos de envejecimiento. Además ayuda a mantener la elasticidad de la piel. Se le relaciona asimismo con un menor riesgo de aparición de ciertos tumores, entre ellos el de piel.

Cobre. Además de actuar como antioxidante este mineral participa en la formación de enzimas, proteínas y neurotransmisores cerebrales, y facilita la síntesis del colágeno y la elastina necesarios para el buen estado de los vasos sanguíneos, los cartílagos, los pulmones y la piel, entre otras muchas e importantes funciones.

Zinc. Este mineral es necesario para que la vitamina A pueda actuar como antioxidante. Además, por sí mismo, favorece la renovación celular mediante la formación de nuevas proteínas, participa en la neutralización de los radicales libres y en la síntesis de enzimas, aumenta la supervivencia de las células ante las radiaciones solares, interviene en el sistema inmune y favorece la tonificación y elasticidad de la piel. Muchos trastornos de la piel mejoran con su ingesta.

OTRAS SUSTANCIAS

-Ácidos grasos poliinsaturados.Como el ácido oleico –presente en el aceite de oliva y el aguacate-, el aceite de semillas de onagra o de borraja y el omega-3. Aportan suavidad y elasticidad a la piel. Estos ácidos intervienen en numerosos procesos metabólicos y previenen el desecamiento cutáneo, en algunos casos mejorando la hidratación y en otros facilitando los intercambios entre las células y la epidermis. Por ejemplo, el aceite de onagra puede encontrarse en cualquier herbolario, bien solo bien en combinación con vitamina E y licopeno. De sus semillas se obtienendos valiosos y escasos ácidos grasos esenciales: los ácidos linoleico y gammalinolénico que no sólo son excelentes hidratantes para la piel sino que además confieren a este aceite acciones emoliente, antiagregante plaquetaria, antiinflamatoria y antioxidante además de prevenir la aparición de arrugas y proporcionar elasticidad a la piel. El aceite de borraja, por otro lado, contiene menor cantidad de ácido linoleico que el de onagra pero mayor de ácido gammalinolénico. También ayuda a mantener el buen estado de la piel y a conservar sus cualidades dermatológicas en valores adecuados. En cuanto a los omega-3 tienen acción antiinflamatoria y hay que tenerlos en cuenta para el tratamiento de afecciones como psoriasis, eccema tópico y dermatitis.

Licopeno. También tiene propiedades antioxidantes este pigmento de la familia de los carotenoides que es el responsable del característico color rojo de los tomates. En el mercado se pueden encontrar suplementos nutricionales de este elemento combinado con vitamina E y aceite de onagra.

Coenzima Q-10. Algunos expertos en nutrición la denominan “la vitamina diez” ya que se trata de un nutriente que el organismo necesita para alimentar las células y poder operar en un nivel óptimo. Es un potente antioxidante cuya principal característica es que es ubicuo ya que existe en todos los seres vivos y en todas las células del cuerpo humano. Es imprescindible si se quiere combatir eficazmente la acción nociva de los radicales libres. Además estimula la actividad celular y reduce la profundidad de las arrugas.

-Flavonoides. Previenen la oxidación, activan las enzimas glutation y catalasa y ayudan a mantener la elasticidad de la piel.

-Ginkgo Biloba. Protege frente a la oxidación de las membranas celulares, especialmente en el caso de las neuronas. Sus flavonoides, muy activos frente a los radicales libres, mejoran el suministro de sangre y oxígeno a los tejidos y al cerebro.

Levadura de cerveza. Se trata de un hongo que se encuentra en la piel de determinadas frutas y en el mosto de la cerveza. Es antioxidante y rica en vitamina B5 –de la que es la mayor fuente natural-, sales minerales y todos los aminoácidos esenciales (el 43% de la composición de esta levadura son proteínas). Los expertos consideran que su presencia en la dieta -a través de la ingesta de frutas o de cápsulas o comprimidos- es interesante para el cuidado de la piel por sus cualidades depurativa y reconstituyente.

Bardana. Su nombre popular es “hierba de los tiñosos”. Las investigaciones más recientes han constatado que esta planta posee principios activos antibacterianos y antisépticos que actúan sobre los microorganismos de la piel por lo que se utiliza en el tratamiento de afecciones como acné, erupciones, eccemas, úlceras varicosas, etc.

-Cisteína. Es un aminoácido no esencial importante para la producción de enzimas que actúan contra los radicales libres como la glutation peroxidasa. El hígado y nuestras defensas lo utilizan para desintoxicar el cuerpo de sustancias químicas y otros elementos nocivos. También tienen propiedades antioxidantes otros aminoácidos como la metionina y la L-glutamina.

-Isoflavonas. Estos compuestos flavonoideos tienen propiedades nutritivas, hidratantes, regeneradoras, protectoras y suavizantes para la epidermis, especialmente los de la soja. Entre sus efectos más evidentes está el de estimular la renovación celular y evitar la pérdida de colágeno. Además actúan como estabilizadores de la membrana celular protegiendo la estructura de las células y evitando que los radicales libres ataquen la piel, las mucosas y otros tejidos. Algunos expertos llegan a afirmar que estos elementos vegetales neutralizan los radicales libres con una eficacia diez veces superior a la vitamina E aunque todavía se está investigando esta cuestión.

CUIDE SUS HÁBITOS

En el cuidado de la piel de nada le servirá alimentarse correctamente, suplementar la dieta con los complementos dietéticos más adecuados y utilizar los productos cosméticos de mejor calidad si además no duerme las horas suficientes, si fuma, si no limita la ingesta de alcohol, si se expone al sol sin protección, si no bebe dos litros de agua diarios y si no mantiene la piel limpia pero con jabones que no alteren su pH. ¡Ah! Y no sustituya la ingesta de pastillas y cápsulas por una alimentación sana y variada. Estos productos complementan, no sustituyen. Si hace caso de nuestros consejos en poco tiempo el bienestar interior se reflejará en su piel ya que es uno de los órganos donde primero -y de forma más evidente- se manifiestan los cambios de todo tipo. Compruébelo.

L. J.

Recuadro:


¿Son necesarios los complementos dietéticos?

La mayoría de los expertos afirma que basta con una alimentación variada y equilibrada que incluya a diario los distintos grupos de alimentos para que el cuerpo esté correctamente nutrido. Sin embargo, estos mismos expertos coinciden en señalar que hay situaciones como el embarazo, la lactancia, el sobrepeso, la realización de deportes, el estrés, la adicción al tabaco, etc., en las que sometemos al cuerpo a un sobreesfuerzo físico o psíquico que pueden pasar una factura que normalmente se manifiesta en la piel –en forma de piel seca o descamada, prurito, sarpullido, eccemas, etc.- o en el cabello –caída, pelo quebradizo, puntas abiertas, etc. En estos casos, se considera conveniente complementar la alimentación con algún suplemento de los que se encuentran en herbolarios o farmacias. En el caso del tratamiento de la piel, son innumerables los productos que pueden encontrarse en el mercado.


Hierbas para la belleza de la piel

. Es antiinflamatorio, combate la irritación y es rico en sustancias que previenen la oxidación. Destaca especialmente el té blanco al que se conoce como “té de la belleza” por su alto contenido en polifenoles que le convierten en uno de los antioxidantes más potentes que existen.

Menta. Tiene propiedades astringentes, aromatizantes y desodorantes.

Lavanda. Relaja, calma y promueve la regeneración celular.

Manzanilla. Calmante natural que elimina las inflamaciones y estimula la regeneración de la epidermis.


El agotamiento de la tierra

Una dieta equilibrada debería ser suficiente para cubrir nuestras necesidades diarias de micronutrientes. Sin embargo, el agotamiento de la tierra, los procesos industriales de manipulación y elaboración de los alimentos así como su preparación -al freírla, cocerla o asarla- hace que muchas de las vitaminas se pierdan y que lo que ingerimos no tenga los elementos que teóricamente deberían contener. Mal de la civilización moderna que ha llevado a plantear a los expertos la necesidad de tomar suplementos de vitaminas, minerales y oligoelementos casi diariamente si queremos asegurar una óptima nutrición.

Este reportaje aparece en
75
Septiembre 2005
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