Wong Kiew Kit: “No hay enfermedades incurables”

Wong Kiew Kit, gran maestro shaolín nacido en Malasia especializado en Chi Kung, Kung Fu Shaolín y Tai-chi-chuan, graduado con honores en Humanidades y uno de los pocos maestros que habla y escribe inglés además de cantonés, mandarín y malayo ha visitado España recientemente de nuevo, país al que viene con frecuencia. Wong ha ayudado ya a cientos de personas a curarse y/o a mejorar de enfermedades “incurables” y a miles más a disfrutar de buena salud logrando la armonía en la vida. Y es que para este maestro shaolín formado en China las llamadas enfermedades “incurables” –incluido el cáncer- pueden superarse. Y no ha venido a dar clases teóricas a nivel intelectual sino a enseñar a practicar las artes milenarias que domina a fin de que nos sean útiles en la práctica diaria.

Una antigua ley shaolín ordena difundir la enseñanza del Chi-Kung a todas las personas que lo merezcan, independientemente de su raza, religión o cultura. Y cumpliendo con este precepto el maestro Wong Kiew Kit lleva la mitad de su vida recorriendo el mundo y enseñando este “arte de la energía” que, junto con el Kung Fu Shaolín y la meditación Zen, constituye uno de los tesoros que nos han legado los monasterios shaolín, templos chinos creados hace más de 15 siglos.

¿Y quién es Wong Kiew Kit? Pues se trata de un sifu, es decir, de un maestro de Chi-Kung Shaolín, Taichichuan y Kung Fu Shaolín nacido en Malasia hace 60 años y conocido internacionalmente por la sencillez y efectividad de sus enseñanzas que ayudan a prevenir -e, incluso, tratar con éxito- enfermedades que muchos médicos siguen considerando incurables. Así al menos lo atestiguan los miles de alumnos que tiene repartidos por el mundo, incluida España. De hecho, en su última visita impartió un nuevo curso junto a dos de sus alumnos, Laura Fernández y Javier Gálve, por lo que no quisimos dejar pasar la oportunidad de conocer un poco más acerca de sus postulados sobre la salud, su forma de tratar las llamadas enfermedades y su propuesta terapéutica, el Chi-Kung Shaolín, con la que ha ayudado a miles de personas a curarse o mejorar de sus enfermedades y a miles más a disfrutar de bienestar, vitalidad y armonía.

LA ENFERMEDAD NO ES NATURAL

Venerado por muchos y vilipendiado por otros –principalmente por maestros orientales que le consideran un “traidor” por difundir conocimientos antiquísimos y muy valiosos a los occidentales- Wong Kiew Kit lleva tres décadas predicando que el Chi-Kung sirve a una necesidad pública urgente como es la cura de enfermedades crónicas y degenerativas, consideradas por la medicina alopática occidental “incurables”. Y eso que hoy está constatada su eficacia en casos de reumatismo, hipertensión, asma, artritis, diabetes, migrañas, úlcera péptica, cálculos biliares e insuficiencia renal sin olvidar la depresión, la ansiedad, el estrés, los ataques de pánico… y hasta el cáncer.

Cabe agregar que como reconocimiento a su trabajo fue nombrado en noviembre de 1997  Maestro del Año en el II Congreso Mundial de Chi-Kung celebrado en San Francisco (Estados Unidos) y en el año 2000 fue el único maestro de Chi-Kung que presentó una ponencia en el XXII Congreso Internacional para la Unidad de la Ciencia en Seúl (Corea del Sur) al que sólo son invitadas personas de gran prestigio y ganadores de premios Nobel.

“El paradigma médico occidental convencional –explica Wong Kiew Kit-no es la única forma de entender la salud y afrontar la enfermedad Otra manera, probada durante siglos, es el paradigma médico chino tradicional que ha mantenido la salud y la sanidad de la población más grande del mundo durante el periodo más largo de la historia conocida. Y el punto de partida de esta práctica médica china es que toda persona, por naturaleza, está sana”. Tal es la base de la práctica médica china y también del Chi-Kung: considerar que, de forma natural, la persona tiende a estar sana y que la enfermedad es una situación artificial que se puede revertir para volver al estado natural que es el estado normal del organismo.

“Alrededor de cualquier persona -agrega Wong Kiew Kit- hay millones de gérmenes que pueden causar enfermedades mortales. Estamos pues sometidos a un constante desgaste natural del cuerpo y expuestos a todo tipo de tensiones y radiaciones. Y, sin embargo, a pesar de que todos esos factores causantes de enfermedades nos están afectando en todo momento la mayor parte de la población sigue estando sana. Esto se explica por nuestra capacidad natural para prevenir y superar la enfermedad y regenerarnos a nosotros mismos. Si no fuera así nadie podría permanecer vivo mucho tiempo. ¿Por qué entonces algunas personas enferman? Porque sus sistemas corporales no han podido ajustarse al entorno o a las circunstancias causantes de la enfermedad. En la filosofía médica china ese fallo es conocido como ‘desarmonía yin-yang’donde el yin simboliza los sistemas del cuerpo y el yang los agentes causantes de enfermedad”. Afortunadamente, según Wong Kiew Kit la norma es la armonía del yin y el yang y, por tanto, la enfermedad -cualquiera que sea el nombre con el que se la etiquete- es artificial, es decir, no es natural y puede ser remediada porque el propio cuerpo “quiere” volver a estar sano.

Wong Kiew Kit pone como ejemplo una enfermedad que la medicina alopática sigue considerando incurable: el cáncer. “Tomemos como ejemplo el cáncer –dice-. Hoy vivimos en un océano de agentes cancerígenos y estamos siendo bombardeados por radiaciones a cada momento de tal forma que actualmente en Estados Unidos una de cada cinco personas padece cáncer. Ahora bien, la pregunta debería ser: ¿por qué no lo sufren las otras cuatro si están expuestas a los mismos riesgos?” A lo que él  mismo responde: “En realidad todo el mundo tiene cáncer miles de veces en el curso de su vida y otras tantas miles de veces lo supera, a menudo sin ser siquiera consciente de ello. Solo cuando los sistemas de una persona dejan de funcionar naturalmente es cuando el cáncer -o cualquier otra dolencia- emerge como una enfermedad clínica”. Y es en este punto donde destaca la diferencia de enfoque entre la medicina occidental y la oriental: “El enfoque terapéutico de la medicina convencional es prescribir un tratamiento particular para una enfermedad concreta. Y eso es eficaz cuando la causa de la enfermedad se conoce como, por ejemplo, en el caso de la malaria o la tuberculosis. Pero cuando la causa es desconocida, como en el cáncer y en las enfermedades crónicas y degenerativas, prescribir un tratamiento para curar la enfermedad llega a ser teóricamente imposible. El tratamiento, por tanto, se limita a intentar aliviar los síntomas, no a curar realmente la enfermedad. Sin embargo, en la filosofía médica china los médicos no tratan la enfermedad: tratan al paciente. Los médicos chinos no se preocupan de tratar el cáncer o la arteriosclerosis, por ejemplo, sino de conseguir que sus pacientes estén bien. Y lo hacen restaurando la armonía yin-yang. Dicho en términos occidentales, se trata de restaurar la capacidad natural de las personas para superar por sí mismas la enfermedad. No hay que olvidar que los mismos factores que causan el cáncer o cualquier enfermedad crónica o degenerativa a un paciente afectan también a otras personas que, sin embargo, no sucumben a la enfermedad a pesar de la presencia de factores causantes de ella porque sus sistemas corporales funcionan naturalmente para superarlos”.

La clave está, pues, en conocer qué factores pueden provocar que los sistemas corporales fallen a la hora de realizar sus funciones naturales. Y para Wong Kiew Kit existen dos que son la causa-raíz de esos fallos: “Por un lado, los bloqueos que interrumpen el flujo de energía para que funcionen los sistemas corporales; y por otro, el hecho de que no haya energía suficiente para que los sistemas funcionen. Por ejemplo, si el flujo de energía que tendría que informar al cuerpo de que hay células cancerígenas o de que la grasa se está acumulando en las arterias falla o se interrumpe el cuerpo no accionará el mecanismo natural necesario para enfrentarse a la enfermedad. Por otra parte, si el cuerpo no tiene suficiente energía no podrá ajustarse al entorno con eficacia y aparecerá la enfermedad”.

Y aquí es donde, según Wong Kiew Kit, interviene el Chi-Kung shaolín como herramienta terapéutica tanto para la prevención como para el tratamiento de las llamadas “enfermedades”: “El Chi-Kung es el arte de la energía y su objetivo fundamental es promover un flujo armonioso de la misma”. Es decir, se trata de asegurarse de que el cuerpo tiene la energía suficiente para reparar los tejidos dañados, eliminar los desechos tóxicos, tener un sistema inmune elevado, etc. Y eso se consigue eliminando los bloqueos energéticos que puedan existir y aumentando la cantidad de energía del organismo al máximo. Algo que, según Wong Kiew Kit, logra el Chi-Kung y, por tanto, ayuda a mantener la salud física, energética, mental y espiritual. De hecho, su práctica permite prevenir -y ayudar a superar- toda clase de enfermedades.

¿EN QUÉ CONSISTE EL CHI KUNG?

Laura Fernández, alumna de Wong Kiew Kit e instructora de Chi-Kung Shaolín en España, incide en ese punto:“La enfermedad sólo se manifiesta cuando alguno o varios de los sistemas naturales- psicológicos y fisiológicos- fallan en sus funciones. Porque cuando todos ellos funcionan es porque  existe un flujo armonioso de energía y, por tanto, la información correcta llega a todas las zonas del organismo. Y sólo cuando ese flujo de chi o energía se interrumpe o disminuye su nivel aparece la enfermedad. Pues bien, cuando uno hace Chi-Kung aumenta su capacidad natural de absorber energía cósmica, transformarla en energía vital y eliminar la energía residual. Ello genera vibraciones y frecuencias positivas. En suma, lo que permite el Chi-Kung es restaurar y mejorar el flujo adecuado de la energía o chi para superar la enfermedad, sea ésta cual sea, y propiciar la salud”.

Debemos decir que Laura Fernández habla desde la experiencia. De hecho, la práctica del Chi Kung la permitió superar un cáncer muy probablemente causado, según reconoce ella misma, por el trauma emocional que le provocó su separación matrimonial. “Debo aclarar –nos diría-que no basta aprender Chi Kung, hay que practicarlo”

¿Y cómo es que ayuda en todo tipo de patologías, incluidas las no causadas por déficits de energía?, se preguntará el lector. Laura Fernández lo aclara con un sencillo ejemplo: “Es evidente que alguien puede tener dolor de espalda y que el mismo se deba inicialmente sólo a un problema físico –una contractura, una mala postura, un traumatismo…- pero no es menos cierto que ese problema físico puede impedir  -y de hecho así ocurre en muchos casos- que la energía de esa zona fluya correctamente. Es decir, que provoque un bloqueo energético que dé lugar luego además a una carencia de energía. Por tanto, no basta tratar ese problema a nivel físico, hay que resolver también el problema energético al que da lugar. Bueno, pues eso mismo ocurre con otras muchas enfermedades. Cuando la energía no llega correctamente a los órganos estos se hacen menos eficientes y poco a poco empiezan a aparecer síntomas físicos que luego se etiquetan como tal o cual enfermedad. Y, sin embargo muchas veces no son en realidad más que manifestaciones debidas a desórdenes energéticos que se pueden solucionar de forma natural sin tener que recurrir al consumo de medicamentos. Eso sí, hay que ser constantes en la práctica del Chi-Kung y dedicarle, como mínimo, quince minutos al día. No es mucho y, de verdad, los resultados son sorprendentes”.

En suma, la “posología” de este arte de la energía se establece en al menos una sesión diaria de quince minutos, bien por la mañana, bien por la noche. Una breve práctica que, según asevera Wong Kiew Kit, es suficiente para mantener la mente clara y conservar la salud y la vitalidad. Eso, por supuesto, cuando se trata de prevención. En cambio, cuando a alguien se le diagnostica alguna “enfermedad grave” el Chi-Kung Shaolín debe practicarse al menos dos veces al día –a veces tres-, aunque nunca a mediodía. “Lo más importante –nos diría Laura Fernández- es que se convierta en una práctica regular. Si es así, después de entre 6 y 9 meses se habrá superado la dolencia. Aunque sea grave. Y puedo dar fe de ello porque yo superé un cáncer”.

En definitiva, el Chi-Kung Shaolín permite tener mejor salud a todos los niveles -incluidos los ámbitos emocional y psicológico- haciéndonos sentir mucho más relajados, con la mente más clara y más en paz con nosotros y con el mundo. Es decir, más serenos y más en armonía. Wong Kiew Kit lo resume de forma poética: “En Occidente las personas tienen muchas razones para ser felices y, sin embargo, no lo son. Se pasan el día corriendo para conseguir cosas pero luego no consiguen relajarse y disfrutar. El Chi-Kung les enseñaría a hacerlo y a lograr mejores resultados en menos tiempo y con menos esfuerzo. Además haría que su corazón sonriera, que se expandiera, que se abriera a la vida. Y  sería más feliz sin depender de hechos externos”.

 L. J.

 Recuadro:


 

Beneficios del Chi-Kung Shaolín

La práctica del Chi-Kung Shaolín permite obtener numerosos beneficios para nuestra salud y bienestar aunque el propio Wong Kiew Kit los concreta básicamente en cinco, como puede constatarse leyendo sus diez libros, cinco de los cuales ya están editados en español.

1) Permite prevenir cualquier enfermedad e, incluso, superarla cuando ya se ha manifestado.
2) Aumenta la vitalidad y desarrolla la fuerza interna.
3) Promueve la longevidad.
4) Expande la mente y el intelecto.
5) Nos cultiva espiritualmente.

Este reportaje aparece en
75
Septiembre 2005
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