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| LA
SANACIÓN CON CAMPOS MAGNÉTICOS PULSANTES |
Es de dominio público
que los campos magnéticos influyen en los
organismos humanos. Lo que quizás no sea tan
conocido es que bien empleados y modulados
de manera adecuada por manos expertas esas
energías se convierten en vehículos de sanación
de múltiples dolencias, incluso del cáncer.
Sin efectos secundarios ni contraindicaciones,
la terapia con campos magnéticos pulsantes
es hoy una posibilidad avalada por un número
creciente de estudios que recogen sus sorprendentes
y beneficiosos efectos sobre nuestra salud.
Nuestros lectores conocen desde hace tiempo
el Tratamiento Metabólico propuesto por el
prestigioso cardiólogo mexicano Demetrio
Sodi Pallarés. También saben, por tanto,
que con dicho tratamiento se están obteniendo
espectaculares resultados no sólo en Cardiología
sino también en muchas otras disciplinas médicas.
El objetivo básico del tratamiento es producir
ATP, una sustancia que se está generando y
destruyendo constantemente en nuestro organismo
y a la que, por su importancia, el propio
Sodi llama "la molécula de la vida".
Es conveniente -en aras a la mejor comprensión
del texto que sigue- recordar al lector que
el ATP es el transportador universal de energía
de nuestro cuerpo. Se produce en las mitocondrias
durante la respiración celular y no sólo es
necesaria para la mayoría de las funciones
de los seres vivos sino imprescindible para
todo proceso de curación. Sin ella, simplemente,
la vida no sería posible. Recordaremos también,
aunque brevemente ya que éste no es el objeto
del presente reportaje, que el Tratamiento
Metabólico de Sodi Pallarés consta de tres
elementos o fases. Lo primero es seguir una
dieta baja en sodio y rica en potasio. Solo
así puede eliminarse el sodio intracelular
y aumentar el potasio imprescindible para
que la célula pueda sintetizar el ATP que
precisa todo proceso curativo. Como Sodi nos
explicara en su momento (ver Discovery
DSALUD nº 42) "en toda lesión, sea del
tipo que sea, se altera la función de la membrana
celular, se introduce el sodio en las células,
se pierde el potasio, aumenta el ácido láctico
y, como consecuencia, disminuye la formación
de ATP".
En segundo lugar, durante el tratamiento se
suministra al paciente -por vía intravenosa-
soluciones polarizantes de insulina, glucosa
y potasio. La tercera fase consiste en someter
al paciente a la acción de campos magnéticos
pulsantes. Estos campos llegan a las membranas
celulares donde los iones sodio y potasio
mantienen el equilibrio de la membrana. El
potasio permanece en alta concentración en
el interior de la célula mientras el sodio
se encuentra en la parte exterior de la membrana
celular lo que genera una diferencia de potencial
eléctrico que permite que la célula emita
y reciba información y lo que la convierte
en una verdadera pila. El campo magnético
pulsante (sale de la corriente, es constante
y está en permanente movimiento y oscilación,
no es estático como el campo generado por
imanes) atraviesa el cuerpo llevando energía
a cada célula y logrando el aumento de la
permeabilidad de la membrana lo que facilita
el intercambio de potasio y sodio y mejora
la absorción del oxígeno y los nutrientes.
SERES BIOMAGNÉTICOS
Hasta aquí lo
ya explicado anteriormente. Pues bien, tras
nuestra última entrevista con Sodi Pallarés
(ver el nº 42 de la revista) quisimos indagar
en la importancia del empleo terapéutico de
los campos magnéticos pulsantes. Y qué mejor
forma de hacerlo que entrevistándonos con
el doctor José de la Hoz y Fabra, discípulo
de Sodi, presidente de la Sociedad de Investigación
y Tratamiento por Electro-Magnetismo (SITEM)
y vicepresidente de la Fundación Europea de
Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud,
además de cardiólogo reputado y agradable
conversador. Empezamos preguntándole en qué
radica el éxito de esta terapia:
-Pues en el hecho de que nuestro cuerpo está
integrado por millones de pequeños imanes
interconectados que cumplen distintas funciones
y que forman diminutos pero poderosos campos
electromagnéticos. Simplemente, la magnetoterapia
con campos magnéticos pulsantes permite tratar
y normalizar los campos alterados del organismo.
-Y, díganos, doctor, ¿la magnetoterapia
es eficaz para todo tipo de patología?
-No sé si para todos los tipos pero desde
luego sí para muchos. Lo cierto es que destacan
especialmente los resultados que se obtienen
en traumatología. También en el tratamiento
de enfermedades degenerativas o vasculares
los resultados son sorprendentes. Se puede
aplicar para tratar las molestias asociadas
a la vejez o para tratar muchas pequeñas dolencias.
También se emplea mucho para eliminar la fatiga
muscular. A este respecto puedo contarle que
la selección italiana de fútbol que jugó el
Mundial de 1982 celebrado en nuestro país
se trajo un aparato de campos magnéticos con
el que antes de cada partido se trataba a
los jugadores. Italia ganó aquel mundial.
Es sólo una anécdota pero es significativa.
-Es decir, que es casi una panacea.
-Efectivamente, se podría decir que el campo
magnético se ha demostrado como una especie
de coadyuvante universal, un arma que colabora
o complementa la terapéutica específica que
requiera la patología del paciente. Eso sí,
lo común es que al utilizar los campos magnéticos
se requieran muchos menos fármacos y que además
las patologías curen en menos tiempo. A ello
hay que sumarle la ventaja de que -esto está
avalado por médicos y científicos- la terapia
con campos magnéticos pulsantes no tiene ningún
efecto secundario o nocivo. Lo único que hace
es reforzar los mecanismos naturales de control
así como los poderes curativos del cuerpo.
En resumen, lo que hace es devolver al organismo
su propio equilibrio.
EL NECESARIO REEQUILIBRIO
ORGÁNICO
-¿Y qué factores
pueden producir desequilibrios que den lugar
a enfermedad?
-Todo lo que se pueda imaginar. Los agentes
etiológicos que producen una enfermedad pueden
ser de tipo infeccioso, traumático, congénito,
degenerativo... Todos ellos alteran el equilibrio
del organismo y producen la enfermedad. Pero
hay un nuevo tipo de etiología que es el que
tiene que ver con la exposición a potentes
y muy diversos campos electromagnéticos procedentes
de líneas de alta tensión o de antenas de
telefonía móvil, por citar sólo dos fuentes.
Este nuevo factor etiológico desencadena nuevos
tipos de enfermedades de las que iremos conociendo
más en los próximos años. En todo caso, volviendo
al presente, la idea es que casi cualquier
cosa puede romper el equilibrio de nuestro
metabolismo y provocarnos una enfermedad.
-¿En qué dolencias funciona el tratamiento?
-Pues en todas aquellas en que las células
estén degeneradas por los motivos que sea.
Puede ser por una mala dieta cargada de sodio
y pobre en potasio, por estrés, por intoxicaciones,
por enfermedades, etc. Lo que ocurre es que
cada célula tiene un potencial eléctrico fijo
al que no llega cuando está degenerada o enferma.
Con la aplicación del campo magnético pulsante,
como la onda atraviesa totalmente la célula,
ésta recupera su potencial a través de la
energía que recibe del campo magnético y vuelve
a funcionar.
-Y una vez "reactivada" la célula, ¿qué
más se hace?
-Nutrirla con la dieta y reequilibrar la bomba
sodio-potasio para poder recuperar el organismo.
Otro factor fundamental es eliminar las toxinas
que se depositan en el tejido conectivo porque
podemos estar alimentando a la célula y manteniéndola
viva pero no habrá sanación si en su interior
sigue habiendo desechos. Por eso, para que
haya curación ha de haber primero limpieza
de todo el organismo. Luego ya se prescriben
dietas ricas en minerales y vitaminas.
-¿Y es imprescindible para conseguir la
sanación combinar la dieta que propone Sodi
con los campos magnéticos pulsantes?
-Pues verá, en honor a la verdad tengo que
confesarle que precisamente sobre este punto
he debatido mucho con mi maestro, el profesor
Sodi Pallarés. Y me explico: yo fui uno de
los primeros en introducir en España la aplicación
terapéutica de los campos magnéticos. Entonces
-en torno a 1980- se obtenían muy buenos resultados
en distintas patologías y sin la dieta hiposódica
y rica en potasio. Eso sí, es indudable que
cuando se aplica también la dieta los resultados
han sido mejores y en menor tiempo.
-¿Cuáles son los efectos inmediatos de
esta forma de terapia?
-Para empezar, se produce una mejora de la
circulación sanguínea y linfática. Eso reactiva
las células y favorece su mejor nutrición.
Además, bajo el efecto del campo magnético
se produce una mayor concentración de oxígeno
en los tejidos. En general, podemos decir
que el campo magnético estimula y favorece
todo el metabolismo y que activa y mejora
las funciones normales del cuerpo, lo que
es rápidamente percibido por el propio paciente.
CÁNCER Y CAMPOS
MAGNÉTICOS PULSANTES
-En su última
visita a nuestro país el doctor Sodi comentó
que aunque como cardiólogo no estaba "autorizado"
para tratar casos de cáncer lo estaba haciendo
porque había comprobado que el Tratamiento
Metabólico obtenía resultados sorprendentes
en esa patología. ¿Qué nos puede decir al
respecto?
-Verá, el doctor Sodi lleva sesenta años aplicando
el Tratamiento Metabólico y por sus manos
han pasado múltiples casos de cáncer. Algunos
se han curado y la mayoría se han detenido.
Para ser sinceros, hay que decir que el Tratamiento
Metabólico no "cura" el cáncer, lo que hace
es limpiar el ambiente contaminado en el que
pueden vivir y del que se nutren las células
cancerosas. Ya se sabe que la célula de cáncer
sólo puede vivir, crecer y expandirse en un
ambiente de acidosis, es decir, cuando el
metabolismo es demasiado ácido por la presencia
excesiva de sodio. Y si se equilibra el metabolismo
cambia ese medio ambiente y el cáncer no puede
seguir desarrollándose. Es decir, no se elimina
el cáncer pero se evita que se produzcan metástasis
y, por tanto, que el cáncer se expanda.
-¿Y cómo se actúa con pacientes que reciben
quimioterapia o radioterapia?
-En esos casos los campos magnéticos
-junto con la dieta y la solución polarizante
del Tratamiento Metabólico- consiguen mejorar
sustancialmente la calidad de vida del paciente.
De hecho, inhiben los efectos secundarios
de la quimioterapia, el paciente no tiene
dolores, no se le cae el pelo, etc. Todo eso
se evita sometiéndose a una sesión con campos
magnéticos justo antes de la sesión de quimioterapia.
-¿Y eso está publicado?
-Sí. De hecho, existen trabajos a gran escala
sobre miles de casos. Por citar un ejemplo,
le diré que en Argentina se está aplicando
el Tratamiento Metabólico en personas con
cáncer. En concreto, el día antes y el día
después de que vayan a recibir la quimioterapia
se les aplica la solución polarizante que
propone Sodi y que, como sabe, se compone
de glucosa, insulina y potasio. Con eso se
han evitado los efectos secundarios de la
quimioterapia; y además, se ha constatado
que se pueden obtener los mismos resultados
con menos dosis de quimioterapia. Así, se
ha comprobado que los pacientes tienen mayor
calidad de vida, más ánimo, más fuerza desde
la primera sesión con campos magnéticos. Además,
la presentación de metástasis es mucho menor
y de menor grado; algunas, incluso, desaparecen.
-¿Y dice que son miles de casos sólo en
Argentina?
-Así es. Pero los resultados positivos podrían
ser más y mejores porque la dificultad que
tenemos en el caso del cáncer, al igual que
en del SIDA, es que tratamos a enfermos que
ya han sido desahuciados. Por tanto, no sabemos
los resultados que obtendríamos si se hiciera
el tratamiento desde el principio de la enfermedad.
Como digo, nos llegan cuando sus oncólogos
han determinado que la quimioterapia ya no
puede hacer nada o, incluso, puede ser perjudicial.
Para entonces su cuerpo está tan contaminado
que en muchas ocasiones hay ya poco que se
pueda hacer por el paciente.
LA TERAPIA EN CASA
Debo decir que
a la reunión que mantuvimos con el doctor
De la Hoz acudió también Erika Fried,
representante en España del fabricante austríaco
de aparatos para la aplicación profesional
y doméstica de la terapia con campos magnéticos
y que, por propia experiencia, conoce muy
bien su utilidad terapéutica.
-Hace 20 años iniciamos una intensa investigación
y una estrecha colaboración con reconocidos
médicos y expertos para el desarrollo de sistemas
de magnetoterapia. Y después de ese tiempo
disponemos de un sistema que hace posible
la utilización de los campos magnéticos pulsantes
con éxito, tanto para su uso profesional como
para la utilización en el hogar. Además, se
pueden aplicar a cualquier edad y no sólo
para tratar dolencias sino que, por ejemplo,
en medicina deportiva se está empleando para
recuperar a los deportistas después de un
gran esfuerzo.
-¿Y en qué consisten esos equipos?
-Pues, básicamente, son microprocesadores
digitales que emiten una frecuencia de 1 a
10.000 hertzios y que convierten el campo
magnético en un campo pulsante de baja o alta
frecuencia, según el requerimiento individual.
Con ellos se puede elegir fácilmente cualquiera
de los 60 programas diferentes, con frecuencias
desde 1 hasta 10.000 hertzios y una densidad
de flujo magnético de hasta 85 gauss. Están
pensados para evitar que las personas que
por sus patologías requieren de una aplicación
constante de campos magnéticos tengan que
desplazarse.
-Entendemos que estos programas están ideados
para situaciones diferentes.
-Así es. Y precisamente en eso radica su éxito:
en la posibilidad de ir variando de programa.
En todo caso, el aparato incluye un manual
que explica para qué se utiliza cada programa,
cómo usarlo, cuándo, durante cuánto tiempo,
etc.
-¿Y cómo se aplican los campos magnéticos
con estos aparatos?
-Pues en el caso de los aparatos de uso doméstico
se puede hacer de dos formas. Una de ellas
es una colchoneta que tiene repartidas en
su superficie diez bobinas sinoidales generadoras
del campo magnético pulsante. La acción de
los campos llega hasta la membrana celular
y generan los procesos de los que ha hablado
el doctor de la Hoz. La otra manera de aplicar
los campos magnéticos es mediante un cojín
de pequeño tamaño que va conectado al microprocesador
y que consiguen una concentración mucho más
potente de la energía. Se utilizan principalmente
para tratar zonas locales como rodillas, pies,
cabeza, plexo solar, etc. En cualquiera de
las formas de aplicación los resultados son
inmediatos y carentes de efectos no deseados.
-Eso sí -apostilla el doctor de la Hoz-, en
ningún caso el paciente debe olvidar someterse
al control periódico de su médico. Insisto
en que los campos magnéticos pulsantes son
un coadyuvante universal y una panacea de
aplicaciones pero no se pretende sustituir
al médico. Esto también debe quedar claro.
Aclarado queda. Y claro está que la magnetoterapia
se presenta como una interesante posibilidad
de ayudar a nuestro cuerpo a sanar. Para ello
sólo es necesario utilizar algo de lo que
la propia naturaleza nos ha dotado, nuestro
magnetismo personal, algo que -permítaseme
la licencia- en unas personas resulta más
evidente que en otras.
Laura Jimeno Muñoz
José Luis Bardasano: "Somos optimistas en cuanto
a las posibilidades de esta terapia en enfermedades
como el Parkinson"
A la conversación
que mantuvimos con el doctor José de la Hoz
y Fabra se uniría el profesor y doctor
José Luis Bardasano, director del Departamento
de Especialidades Médicas de la Facultad de
Medicina de la Universidad de Alcalá (Madrid)
y miembro de la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo
y Ciencias de la Salud de la que precisamente
es vicepresidente el primero. Pues bien, según
nos explicaría el profesor Bardasano los humanos
somos seres bioquímicos y biomagnéticos porque
nuestras células están desarrolladas a base
de bioelectricidad y, por tanto, de biomagnetismo.
Cuando existe un campo magnético externo con
respecto a los nuestros -a los que creamos en
todas y cada una de nuestras células- es fácil
comprobar -por unas simples leyes físicas- que
puede haber una influencia de lo externo hacia
lo interno. "La consecuencia es que la fuerza
electromagnética comunica energía y la energía
se puede manifestar de dos maneras: como efectos
térmicos o como inducción electromagnética atérmica
en el cuerpo humano. De los efectos térmicos
se sabe prácticamente todo pero en cuanto a
la inducción electromágnetica, hasta hace relativamente
poco había problemas para su estudio".
El profesor Bardasano se refiere al hecho de
que hasta hace unos años no se disponía de aparatos
lo suficientemente sensibles como para detectar
el campo magnético de un ser vivo. Pero hoy
ya sí se dispone de esta tecnología. "Lo
que se ha inventado son los interferómetros
de superconductividad cuántica o magnetómetros
(SQUID, en sus siglas en inglés). Estos magnetómetros
de vanguardia permiten el estudio de campos
magnéticos de los seres vivos a todos los niveles".
Así se pudo saber que toda célula viva que está
en un estado de equilibrio dinámico estacionario
entre el citoplasma y el exterior una diferencia
de potencial eléctrico que se ha calculado entre
-70 y -90 milivoltios. Empero, cuando la célula
está enferma esos potenciales bajan y -de acuerdo
con Sodi Pallares- nos encontramos con valores
de entre -70 y -30. "Esto es -explica
Bardasano- lo que se llama 'síndrome del
tejido lesionado', que es común a todas las
células. Lo que ocurre es que está estropeada
la bomba sodio-potasio que es la que regula
todo el sistema para que haya un buen potencial.
Tener esas bajadas crónicas indica que la célula
está enferma. Y si el potencial sigue bajando
y llega a cero se produce la muerte celular."
Actualmente el departamento que dirige el profesor
Bardasano está llevando a cabo investigaciones
acerca de los efectos terapéuticos de los campos
magnéticos pulsantes sobre enfermedades neurodegenerativas
como el Parkinson.
"Como siempre -se lamenta Bardasano- la dificultad
con la que nos encontramos es la falta de recursos
económicos para llevar a cabo más investigaciones
en otras patologías. Pero nuestras observaciones
nos hacen ser muy optimistas en cuanto a las
posibilidades de esta terapia en enfermedades
tan graves como el mal de Parkinson".
Obviamente, emplazamos al profesor Bardasano
para, en su día, dar cuenta en estas páginas
de los resultados finales de esos ensayos. Y
aceptó gustoso.
Efectos del campo
magnético pulsante
El campo magnético
pulsante atraviesa el cuerpo y lleva energía
a cada célula logrando un aumento de la permeabilidad
de la membrana, lo que facilita el intercambio
de potasio y sodio mejorando la absorción de
oxígeno y de nutrientes. Automáticamente se
estimula el metabolismo y la energía disponible
en las células. La mejor irrigación sanguínea
que ello produce se encarga de mitigar los dolores
y de lograr muchos otros efectos positivos.
Así, entre las acciones terapéuticas cabe destacar
su acción analgésica, antiinflamatoria, espasmolítica
y estimulante. Además, acelera los procesos
de curación de heridas y úlceras, de regeneración
de tejidos, de consolidación de fracturas óseas
y de recuperación de la fatiga. Asimismo, estimula
la secreción hormonal y tonifica el organismo
en general.
Utilidades terapéuticas
Actualmente se emplea
la magnetoterapia para tratar numerosas y muy
distintas dolencias, entre ellas acné, afecciones
cutáneas, artritis, artrosis (cervical, de los
dedos, dorsal, de la rodilla, del codo, lumbar,
de la muñeca, etc.), asma bronquial, cefaleas,
ciática, cicatrices, debilidad muscular, desgarros
musculares, distonías vegetativas, dolores agudos
y/o crónicos (de dientes, menstruales, musculares,
articulares, de cabeza, etc.), hematomas, heridas
de lenta curación, hormigueo en las manos, fracturas
(nasales o de los miembros superiores o inferiores),
gingivitis, lesiones de la espalda, lumbalgias,
enfermedades urogenitales, meniscopatía, neuralgia
del trigémino, osteopatía, osteoporosis (detiene
su avance), otitis, parálisis facial, problemas
de memoria o de concentración, prostatitis,
psoriasis, quemaduras, rinitis, secuelas neurotróficas
y motoras, sinusitis, trastornos circulatorios,
trastornos del metabolismo, trastornos del sueño,
úlceras varicosas, etc.
Un antiguo saber
La terapia con campos
magnéticos no es nueva. Pueblos antiguos como
los griegos la conocían y la utilizaban ocho
siglos antes de Cristo. Paralelamente, ya en
la India milenaria se aconsejaba llevar un imán
sobre el cuerpo para conservar la salud y los
egipcios poseían un preciso conocimiento de
las diferentes maneras de utilizar el poder
del magnetismo en la vida cotidiana. Por su
parte, los chinos dejaron -dos siglos antes
de Cristo- constancia por escrito de que los
metales magnetizados poseen un enorme valor
curativo, especialmente en los casos de reumatismo
e inflamación de las articulaciones.
Y con estos milenarios antecedentes contaban
los investigadores que hasta 1970 no empezaron
a considerar la posibilidad terapéutica de los
campos magnéticos. Un descubrimiento fundamental
a este respecto tuvo lugar a raíz de los viajes
de los astronautas. Estas personas tenían que
vivir ciertos periodos de tiempo en el espacio,
es decir, en ausencia de campo magnético y cuando
volvieron a la Tierra se comprobó que habían
empezado a desarrollar determinadas enfermedades,
entre ellas la osteoporosis. Sería tras aquella
observación cuando se iniciaron investigaciones
más exhaustivas sobre la importancia y necesidad
de los campos magnéticos y su relación con nuestra
salud.
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