Balnearios: una opción inteligente

imagen de balneario

Los balnearios se han convertido en una atractiva alternativa al descanso tradicional al punto de que cada vez es mayor el número de personas que los visitan porque las grandes compañías hoteleras empiezan a incorporarlos en sus nuevas construcciones. Y es que en ellos se administran hoy todo tipo de tratamientos orientados a devolver la salud y el bienestar a quien los disfruta. De hecho, baños –en aguas termales o marinas-, duchas, chorros de agua, masajes y tratamientos con lodo o arcilla son algunas de las posibilidades más conocidas pero hoy hay muchas más. Se lo contamos.

La utilización de agua y lodo para tratar distintas dolencias se practica desde la antigüedad. Y aunque los más famosos son los baños griegos y romanos también los antiguos egipcios probaron los beneficios de la Hidroterapia. Ayer como hoy los balnearios continúan pues siendo sobre todo centros de salud… y de placer -¿por qué no?- donde reponerse de la agitada vida cotidiana. No es extraño, por tanto, que la oferta de balnearios donde recuperar la armonía, donde someterse a programas antiestrés o de adelgazamiento o, simplemente, donde relajarse y disfrutar continúe creciendo con servicios cada vez mejores y más completos. Y que su número de adeptos crezca año tras año.

AGUAS CURATIVAS

El hombre ha conocido y valorado siempre las propiedades curativas del agua. Tanto cuando se ingiere como cuando uno se introduce en ella. Todas las culturas han asumido sus propiedades regeneradoras y purificadoras. Por eso todas las usaron en sus rituales simbólicos de purificación y/o renacimiento. De ahí las abluciones o el bautismo cristiano. En todo caso, fueron los médicos griegos los que alcanzaron mayor pericia en el empleo terapéutico de las aguas y, de hecho, los templos de Asclepio –los “hospitales” de la época- se construían invariablemente junto a manantiales. En cuanto a los romanos, fueron pioneros en la búsqueda de aguas mineromedicinales y en la realización de estudios sobre sus efectos.
Después, durante el Medioevo, esta terapia cayó en desuso –se dice que porque la Iglesia Católica quiso centrarse en la limpieza del alma y no en la física- renaciendo a finales del siglo XIX cuando el doctor Priessnitz definió los principios de la Hidroterapia de la que el sacerdote alemán Sebastian Kneipp sería su principal divulgador. Sería entonces cuando los hábitos cambiaron y las personas dejaron de disfrazar los malos olores con caros perfumes acudiendo con frecuencia a los baños públicos para disfrutar de las saludables aguas mineromedicinales. Y fue tan grande la aceptación popular que hasta el doctor Santiago Ramón y Cajal llegó a hablar de “templo sagrado de la salud” al definir los balnearios y, más en concreto, el de La Toja (Pontevedra).

CENTROS DE SALUD

Un balneario o estación termal es –según la Asociación Nacional de Estaciones Termales- un centro que dispone de aguas minero-medicinales declaradas de utilidad pública, con servicios médicos e instalaciones adecuadas para llevar a cabo los tratamientos que se prescriben. Si carece de estos tres requisitos el lugar no podrá considerarse un balneario sino más bien un “SPA” (Salus Per Aquam), centros donde también se realiza Hidroterapia pero no utilizan aguas mineromedicinales con las que se previenen y alivian dolencias.
Eso sí, sepa que los efectos beneficiosos no se deben únicamente a los tratamientos hidroterapéuticos que se dispensan en el balneario sino a su acción sinérgica con el cambio de hábitos, la correcta alimentación, la estancia al aire libre, la realización de ejercicio y la liberación temporal de las preocupaciones cotidianas que se produce cuando acudimos a uno de estos centros. Es la mezcla de esos factores la que puede provocar resultados -incluso sorprendentes- en el tratamiento de muchas enfermedades crónicas así como en procesos de convalecencia en casos agudos. La experiencia indica que entre las enfermedades que responden más favorablemente a una cura balnearia se encuentran las dolencias cardiovasculares, el reumatismo crónico, las neurosis, los trastornos metabólicos y gastrointestinales, los problemas respiratorios y glandulares, y ciertas enfermedades de la piel como la psoriasis y el eccema crónico.
Pero además de la cura de enfermedades los balnearios y centros afines incluyen tratamientos para el mal de la modernidad: el estrés. Por eso es tan importante que la persona que acuda logre desconectarse en un lugar donde la prisa no debiera existir.
Dos tipos de demandas son las más abundantes en este tipo de centros: los tratamientos o curas antiestrés y los programas de belleza. Para ello se llevan a cabo masajes bajo ducha combinados con masajes manuales, masajes con chorros de agua -que dirigidos por el experto alcanzan todos los puntos del organismo- y tratamientos con fangos, parafinas y distintas modalidades de duchas. Los tratamientos antiarrugas y anticelulíticos, la práctica de ejercicio físico, los paseos en plena naturaleza y el régimen alimentario adecuado bajo en calorías hacen el resto para recuperar el tono corporal y rejuvenecer el aspecto general.

UNA ALTERNATIVA PARA EL DESCANSO

Bebida, en forma de aerosol, de vapor, de ducha o de baño, mezclada con fango o lodo… La lista de aplicaciones de las aguas mineromedicinales continúa creciendo en respuesta a la creciente demanda. Y es que el cambio de hábitos y actitudes se deja notar cada vez más entre la población que, poco a poco, va tomando conciencia de la necesidad de cuidar el cuerpo y el espíritu y, en consecuencia, está convirtiendo la Balneatorapia en uno de los principales aliados de la salud y la belleza naturales.
En suma, si decide disfrutar de unas vacaciones tranquilas y que le ayuden a recuperarse física y emocionalmente incluya entre sus opciones la de acudir a un balneario. Acertará.

L. J.

Recuadro:


Usos de las aguas medicinales

Básicamente, las aguas mineromedicinales se administran en forma de bebida, aplicaciones inhalatorias o, en su uso externo, en forma de:

Baños. Que pueden ser galvánicos (inmersión en bañera preparada para aplicar electroterapia al paciente), de hidromasaje (se añade presión al agua para que ésta aplique un masaje), termal (son aguas naturales que se caracterizan porque la temperatura de surgencia es superior en 4º C a la media anual del lugar donde emanan), turco (de vapor) –en este caso es necesaria la prescripción médica si se padece alguna enfermedad cardiaca o circulatoria-, con aditivos (aceites de baño, sales, extractos de plantas, etc.); de burbujas (con efecto sedante), de ozono (el aire empleado para crear burbujas se enriquece con ozono), etc.

Duchas. Hay muchos tipos de ducha. Se puede elegir entre una duchacircular (se proyecta agua termal en todo el cuerpo dándole un masaje profundo de pies a cabeza); una duchaescocesa (se caracteriza porque la temperatura se va alternando: fría-caliente); una ducha horizontal (la persona se tumba en una camilla y el agua le cae encima); una ducha Kneipp (se reciben chorros de agua a diferentes presiones y temperaturas); una ducha submarina (estando en el interior de una bañera se reciben chorros a presión); una ducha de vapor (se reciben chorro de vapor); etc.

Sauna. Los baños de vapor hacen que el corazón bombee más fuerte incrementando así la circulación sanguínea -especialmente en la superficie de la piel- con la consiguiente eliminación de toxinas y limpieza de la epidermis. Se favorece además el sistema cardiovascular y la regeneración de las células lo que puede ayudar en diversas dolencias. Por otra parte, las altas temperaturas ralentizan los impulsos sensitivos provocando una agradable relajación que alivia el estrés. La inclusión en la sauna de aceites con acción terapéutica (mentol o eucalipto) permite actuar positivamente en el sistema respiratorio.

-Tratamientos de maniluvio y pediluvio. Consiste tratar los brazos y las piernas –respectivamente- con cantos rodados y aspersores de agua fría y caliente.


Otros tratamientos

Además de baños, duchas y saunas en muchos balnearios nos podemos beneficiar de otros tratamientos. Algunos de los más solicitados son:

Algoterapia. Se trata de la aplicación tópica de algas que aportan al cuerpo diversos oligoelementos. Tienen efectos analgésicos, sedativos y antiinflamatorios.

Fangoterapia. Consiste en aplicar tópicamente –normalmente en forma de cataplasma caliente- fango con propiedades medicinales.

Masajes. Pueden ser de muy diversos tipos: bajo ducha (se masajea al paciente mientras está tumbado recibiendo una ducha horizontal), manual, de relax (de movimientos más suaves), subacuático (se aplica mediante chorro de agua a presión con el paciente sumergido en una bañera), shiatsu (técnica oriental que masajea los puntos y canales energéticos descritos por la Acupuntura), etc.

Drenaje linfático. Tratamiento manual que estimula la evacuación de los líquidos retenidos en los tejidos.

Fototerapia. Tratamiento que consiste en la aplicación terapéutica de diferentes tipos de luz.

Ozonoterapia. La Ozonoterapia combate todo tipo de infecciones además de ayudar en las enfermedades neurodegenerativas y en las afecciones agudas o crónicas de las articulaciones, incluidas las hernias discales. El ozono es antiviricida, bactericida y antimicótico. Y como aumenta la producción de citoquinas -proteínas que modulan el sistema inmunitario- es una terapia importante en los casos de hepatitis y hasta como coadyuvante en terapias oncológicas. Además de ser útil en otras muchas dolencias.

Piscina dinámica. Gimnasia dentro de la piscina.

Presoterapia. Drenaje linfático mediante cámaras de aire que ejercen una presión progresiva sobre el cuerpo.

Reflexoterapia. Masaje de la palma de los pies donde existen zonas reflejas de los órganos principales.


Indicaciones de las aguas mineromedicinales

No se deje engañar. La diferencia entre un balneario y otro no está en el lujo de sus instalaciones sino en la calidad de sus aguas que es lo que les confiere sus propiedades terapéuticas. Elija siempre en función del agua que le convenga en su caso. No tendrá dificultades porque la riqueza en aguas mineromedicinales que tiene España es incalculable ya que existen más de 2.000 manantiales desperdigados por todo el territorio de los que casi 150 están explotados como balnearios. Estos son los tipos principales de aguas mineromedicinales en función de su composición:

-Aguas bicarbonatadas: actúan sobre el metabolismo en general y son diuréticas. Si se ingieren en grandes cantidades durante las comidas facilitan la digestión y estimulan la secreción pancreática. Se emplean principalmente para embotellarlas y beberlas.

-Aguas cloruradas: son estimulantes del organismo. Utilizadas por vía oral estimulan la secreción gástrica y el peristaltismo intestinal además de fluidificar la bilis. En aplicaciones tópicas estimulan las funciones orgánicas, endocrinas y metabólicas. Si se las emplea en forma de baños son analgésicas y sedantes.

-Aguas ferruginosas: se las considera reconstituyentes. Favorecen la regeneración de la sangre y están especialmente indicadas para trataranemias, trastornos de desarrollo en la infancia, trastornos hepato-biliares, enfermedades de la piel y reumatismos.

-Aguas sulfuradas:de característico olor a huevo podrido, están indicadas para el tratamiento de afecciones respiratorias, de la piel, hepáticas, reumatismos, procesos ginecológicos, secuelas de intervenciones quirúrgicas y traumatismos.

-Aguas sulfatadas: su principal actividad es laxante y diurética. Se utilizan para tratar intoxicaciones alimentarias o por medicamentos, enfermedades de la piel y afecciones intestinales, gástricas o hepáticas.

Aguas radiactivas: tienen efectos sedantes y analgésicos. Se emplean para combatir estrés, ansiedad y depresión pero también afecciones respiratorias, circulatorias y digestivas.

-Aguas carbogaseosas:útiles para tratar enfermedades vasculares periféricas y reumatismos. En forma de baño producen un efecto sedante sobre el sistema nervioso vegetativo.


Una dolencia, un agua

-Afecciones circulatorias: aguas radiactivas
-Afecciones de la sangre: aguas carbogaseosas.
Dolencias biliares:aguas sulfatadas.
-Afecciones gástricas: aguas bicarbonatadas.
-Hepatopatías: aguas sulfuradas.
-Anemia: aguas ferruginosas.
-Cálculos: aguas bicarbonatadas.
-Contracturas musculares: aguas cloruradas.
-Dermatosis: aguas sulfuradas.
-Diarrea: aguas bicarbonatadas.
-Dispepsias gastrointestinales: aguas sulfatadas.
-Enfermedades vasculares periféricas: aguas carbogaseosas.
-Estreñimiento: aguas bicarbonatadas.
-Intoxicación alimentaria o por medicamentos: aguas sulfatadas.
-Problemas respiratorios: aguas sulfuradas.
-Procesos alérgicos: aguas radiactivas.
-Reumatismo: radiactivas, bicarbonatadas, sulfuradas, carbogaseosas y ferruginosas.
-Secuelas de cirugías y traumatismos: aguas sulfuradas.
-Trastornos ginecológicos: aguas sulfuradas.
-Trastornos hepatobiliares: aguas ferruginosas.
-Trastornos infantiles del desarrollo: aguas ferruginosas.
-Úlceras duodenales: aguas bicarbonatadas.


Consulte con su médico

Antes de someterse a una cura termal es aconsejable que consulte con su médico –o con el equipo médico del balneario al que acuda- qué tipo de tratamientos le conviene en su caso ya que lo cierto es que existen una serie de contraindicaciones que hay que tener en cuenta antes de acudir a uno de estos centros. Lo decimos especialmente por las personas que presenten alguna de estas dolencias:

-infecciones en fase activa.
-insuficiencias renales o hepáticas graves.
-cardiopatías no compensadas.
-hipertensión grave.
-tumores malignos.
-tuberculosis.
-dermopatías húmedas.


Elija bien

No se deje llevar por la apariencia o los precios. El principal criterio a la hora de valorar un balneario, si tiene problemas de salud, es la calidad de sus aguas mineromedicinales porque de ellas depende en buena medida la eficacia del tratamiento. Sólo después empiece a fijarse en otros aspectos. También le recomendamos que se fije en el servicio médico del que dispone el centro (la atención que dispensan, los tratamientos que aplican, los controles que realizan, etc.). Y, por descontado, en la higiene y limpieza de las instalaciones, en el trato del personal, en el emplazamiento del balneario, en el tipo de comida, en la calidad de las habitaciones y en todos otros aquellos elementos que considere importantes.


 

El Balneario Río Pambre, un lugar realmente acogedor Enclavado entre los bosques frondosos y las aguas limpias de Palas del Rey -en la comarca lucense de la Ulloa, famosa por sus pazos y por ser el lugar que albergó el primer hospital de peregrinos de la ruta compostelana- el Balneario Río Pambre –recientemente construido- es un lugar especialmente recomendable para disfrutar todo tipo de servicios orientados a la salud, el descanso y el ocio. Comprometidos sus creadores con una filosofía de escrupuloso respeto por la Naturaleza no se ha utilizado en su construcción materiales tóxicos o contaminantes y emplea paneles solares para abastecerse de energía. Dispone además de un excelente y acogedor restaurante cuyas materias primas son de origen ecológico y adquiridas en la propia comarca de Ulloa hasta que el huerto ecológico que están preparando empiece a dar frutos. Sus esmerados platos pueden acompañarse con una acertadísima selección de vinos.
En cuanto al hotel hay que decir que en este balneario hasta el más mínimo detalle está orientado a crear un ambiente relajado y armónico. El trato no sólo es afable sino casi familiar.
Las aguas que se emplean en este balneario proceden de una fuente cercana denominada Fuente de la leche de la Madre de Dios. Pintoresco nombre que probablemente se debe al color blancuzco de las aguas que corren a su vera ya que son sulfuradas y bicarbonatadas de origen termal. Su composición y características las hacen adecuadas para tratar artritis, artrosis, afecciones del tejido conjuntivo, psoriasis, dermatitis atópica, dermatitis por contacto, bronquitis crónica, asma bronquial, rinitis, secuelas del tabaquismo, varices, eccema varicoso, úlcera varicosa, trastornos psicosomáticas, trastornos de ansiedad, depresiones e insomnio, entre otras.
Baños (en piscina y bañera), hidromasaje, baño de burbujas, chorros, ducha circular, lodos, inhalaciones, baños de vapor, sauna finlandesa, masajes y tratamientos homeopáticos, fitoterapéuticos, ortomoleculares y bioenergéticos son sólo algunas de las posibilidades que se ofrecen y que, además, se pueden complementar con actividades de ocio como el senderismo –protegidos, por cierto, por la sombra de árboles centenarios-, el ciclismo, los paseos a caballo y hasta el rafting (vea las imágenes que ilustran este reportaje).
En suma, se trata de un balneario que ha ido más allá del concepto del típico establecimiento de salud para crear un lugar dedicado al desarrollo humano y que quiere ser, ante todo, un espacio en el que sentirse a gusto con el entorno y con uno mismo. Un lugar idóneo para disfrutarlo, por cierto, tanto en verano como en invierno.

Este reportaje aparece en
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Septiembre 2004
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