Los psicólogos, en pie de guerra

La recientemente aprobada Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias ha puesto en pie de guerra a los psicólogos españoles. Y es que según la nueva legislación, salvo en el caso de la especialidad de Psicología Clínica la actividad de un licenciado en Psicología no se incluye en el ámbito sanitario. Una decisión que refleja la manera mecanicista con que se contempla aún al ser humano ignorando la interacción mente-emociones-cuerpo en la aparición de enfermedades. El presidente del Colegio Oficial de Psicólogos, Francisco Santolaya, nos cuenta en qué situación quedan los más de 25.000 profesionales españoles que pretenden ser vergonzosamente arrinconados.

Durante las trágicas horas que siguieron al brutal atentado terrorista perpetrado en Madrid el 11 de Marzo de 2004 más de un millar de psicólogos se volcaron en la atención de las víctimas, de los familiares y de todos aquellos que vieron su mundo derrumbarse en unos instantes. Pues bien, estamos seguros de que las miles de personas que fueron atendidas en esas horas expresarían sin duda su indignación e incredulidad si supieran que el Ministerio de Sanidad y Consumo español no considera que los psicólogos que les atendieron estuvieron realizando una actividad sanitaria. ¿De qué se ocuparon entonces sino de su salud?

Ni a los psicólogos que intervinieron ni a ninguna de las personas a las que prestaron atención les preocupaba entonces que la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias aprobada el pasado mes de noviembre del 2003 no considere como profesión sanitaria a la Psicología, ni que sólo autorice a ejercer esa rama de la ciencia a algunos pocos especialistas, los psicólogos clínicos, escogidos tras un proceso restrictivo similar al de los MIR de la sanidad pública: el PIR, Psicólogo Interno Residente (76 plazas cada año más los homologados), lo que ha dejado fuera del ámbito sanitario a más de 25.000 profesionales de la Psicología. En aquellos días es lógico que el asunto no les pareciera “importante” pero el voluntarismo de unas horas no anula los problemas y hoy, cuando miles de nuevos alumnos están a punto de iniciar el curso en las Facultades de Psicología de todo el país, los psicólogos esperan una respuesta política para que su labor en pro de la salud les sea oficialmente reconocida.

La gran mayoría de los licenciados en Psicología trabaja cada día en gabinetes privados o en asociaciones públicas atendiendo a miles de personas que presentan problemas de adicciones, trastornos alimenticios, moobing, problemas familiares, acoso sexual y muchos otros que afectan dramáticamente a su vida y a su salud. Pues bien, con la estricta interpretación de las últimas disposiciones legales dejadas por el gobierno de José María Aznar la mayor parte de los psicólogos no están autorizados a ocuparse de la salud (diagnóstico y tratamiento) de esos miles de españoles angustiados y, por tanto, están realizando una actividad ilegal. De acuerdo con una aplicación rigorista de la ley los psicólogos podrían quedar en la calle y miles de pacientes tendrían que acudir a la Sanidad Pública en busca de una solución que, a falta de personal suficiente, seguramente pasaría por la prescripción de medicamentos para eliminar los síntomas de la ansiedad, el estrés o la angustia.

Bueno, pues decidir si los psicólogos trabajan o no en el ámbito sanitario no es un tema menor, ni una simple cuestión de palabras que a nadie debiera molestar. “Total -dicen algunos- ¿que más da que se les considere o no dentro del ámbito sanitario mientras se haga la vista gorda y se les permita seguir realizando sus funciones?”. Sin embargo, la realidad es bien distinta: las palabras nunca son inocentes porque reflejan la conciencia de la sociedad que las utiliza. Y en este caso reflejan claramente la idea que de la Salud y la Sanidad ha imperado en España de la mano del Partido Popular, sobre todo bajo la gestión de la ex ministra Ana Pastor.

LA HERENCIA DEL PARTIDO POPULAR 

“Es un problema de los psicólogos”, dicen quienes no son psicólogos. “Es un problema de los naturópatas”, dicen quienes no utilizan la Naturopatía. “Es un problema de los laboratorios de productos naturales y de los pequeños empresarios de herbolarios”, dicen quienes no utilizan las plantas y vitaminas como complementos para su salud. “Es un problema de los del Bio Bac”, dicen quienes no ven empeorar a sus hijos al serles arrebatado el producto. Parecen problemas diferentes… pero no lo son aunque sus afectados los vivan como distintos. Porque todos son víctimas de una manera mecanicista y mercantilista de entender la salud que muchos no compartimos. Todos los sectores afectados tienen en común una manera distinta de ver la salud, más holística, más global, más natural y menos farmacológica. Y todos ellos han sido objeto de una estudiada estrategia basada en el “divide y vencerás” a fin de evitar que nadie pueda arrebatar clientes a la Medicina alópata o farmacológica y al entramado de intereses comerciales que, como un cáncer, se ha apoderado del sistema sanitario.

Así lo consideran también los propios psicólogos. Las opiniones recogidas en un amplio estudio realizado por Infocop -la revista del Colegio Oficial de Psicólogos- refleja claramente que:

1) En España se está viviendo la Sanidad desde el lado de la enfermedad y no desde el de la salud.
2) Lo ocurrido obedece a intereses económicos: solucionar los problemas a través de la medicalización (lo farmacéutico) y las intervenciones costosas.
3) No interesa dar salida a lo preventivo, lo sano, lo psicológico.

En el caso de los psicólogos la estrategia ha consistido en tratar de desvalorizar su papel en el mundo de la salud a través de dos normas aparentemente no relacionadas pero cuya suma deja en una situación de alegalidad preocupante a miles de profesionales: la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias y el Real Decreto de Autorización de Centros Sanitarios. La confluencia de ambos se interpreta mayoritariamente como negativa en el estudio citado: “La LOPS, en lo que se refiere a los psicólogos, sólo reconoce como sanitarios a los que se han especializado en Psicología Clínica. Por tanto, al mero licenciado en Psicología no se le considera ‘sanitario’. Y en el decreto se define como ‘centro sanitario’ aquel lugar que cuenta con una serie de medios técnicos y una serie de profesionales capacitados para realizar ‘actividades sanitarias’. Y como la ley dice que las ‘actividades sanitarias’ sólo pueden ser realizadas por ‘profesionales sanitarios’ y el licenciado en Psicología no es considerado como tal… no puede pues trabajar en ‘centros sanitarios’”.

¿Qué está ocurriendo? Para tratar de entender un poco mejor el alcance del problema decidimos reunirnos con el Decano del Colegio Oficial de Psicólogos de España, Francisco Santolaya, quien nos recibió con mucha amabilidad.

-Tenemos entendido que están ustedes a la espera de conocer la respuesta del partido socialista a su demanda de ser incluidos con todos los derechos entre las profesiones sanitarias. En teoría no debiera haber ningún problema ya que la propia vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, defendió hace un año su postura. “Es evidente –decía la enmienda del PSOE que no prosperó- que hay profesiones que, como la Psicología, vienen desarrollando desde hace lustros tareas cualificadas e incluso reguladas desde la Administración en el ámbito de la Salud, entre las que se podría destacar no sólo las desarrolladas en el campo estrictamente clínico dentro del Sistema Sanitario público y privado sino en otras facetas que también inciden sobre la salud de los ciudadanos (intervención y prevención de las toxicomanías, los trastornos alimentarios, los trastornos del aprendizaje, la salud organizacional, los estudios sobre el estrés y el síndrome del “quemado”, el diseño y desarrollo de programas educativos de prevención, etc”.

-Efectivamente, estamos pendientes aún de la respuesta del nuevo Gobierno. El Partido Socialista tiene una serie de compromisos contraídos con nosotros. A través de diversos contactos nos manifestó en su momento su postura favorable a que el psicólogo fuera considerado profesional sanitario y así quedó acreditado en sus enmiendas al proyecto de ley del Partido Popular. Estamos pues esperando a ver qué deciden pero confío en que sea coherentes con los planteamientos que sostenían en la oposición. De lo contrario, tendremos que tratar de movilizar tanto a la opinión pública como al colectivo de psicólogos a fin de tratar de modificar una situación que indudablemente nos discrimina.

En nuestra opinión, la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias se hizo deprisa y sin que existiera consenso real, salvo el interés del propio partido en el Gobierno por sacarla adelante. En los primeros borradores, por ejemplo, ni siquiera el psicólogo clínico era reconocido como profesional sanitario. Y eso que en nuestras primeras conversaciones con los distintos grupos parlamentarios éstos nos dijeron que estaban de acuerdo con que a los psicólogos se nos considerara personal sanitario; coincidían con nosotros en que la función básica del psicólogo, independientemente del área en que trabaje, tiene una clara función sanitaria. Incluso representantes del grupo popular en las conversaciones mantenidas se mostraron de acuerdo con este planteamiento… pero luego se remitieron a lo que dijera Ana Pastor. Y fue ella la que dijo finalmente que no.

Tras muchas conversaciones nos dijeron que sólo iban a incluir a los psicólogos clínicos como profesionales sanitarios… y porque el propio Real Decreto de 1998 que recoge la titulación de Psicólogo Clínico como especialista ya le otorga esa calificación.

-Así que, según parece, se encuentran ustedes también en la lista de agraviados de la ex ministra Ana Pastor… En la revista Infocop podemos leer respecto a la reunión mantenida en el ministerio: “Según opinión de los asistentes del Colegio Oficial de Psicólogos, la premura con la que se tramitaba la Ley y las posibles presiones de sectores médicos, de trasnochado corporativismo, pudieran estar en el fondo de la cerrazón por parte del Ministerio a las peticiones del Colegio Oficial de Psicólogos”. ¿Realmente hay cerrazón en el Ministerio…?

-No en los contactos que tuve con distintos cargos. Mi gran sorpresa me la llevé al entrevistarme con Ana Pastor. Llevo de decano casi 14 años, he visto pasar por el cargo a varios ministros de Sanidad y la relación que mantuve con todos los ministros anteriores fue buena. De hecho, el trato con el Ministerio venía siendo correcto… pero nos encontramos de pronto con la cerrazón de la anterior ministra que decidió decir “no, no, no y no” a todo. Sus argumentaciones eran de carácter circular y los psicólogos sabemos que cuando una persona utiliza argumentos circulares no hay nada que hacer. Cuando se entra en razonamientos circulares es, sencillamente, porque no hay voluntad de dialogar. Mire usted, nuestro colegio es una agrupación de derecho público, una institución pública, y cuando en los últimos años hemos pedido una entrevista ésta se ha demorado lo razonable pero siempre hemos sido recibidos por el ministro o por el secretario. Pues bien, para tener una entrevista con Ana Pastor tuvimos que poner en juego todas las influencias de las que disponíamos, movilizar a todas las personas que conocíamos en el ministerio. Creo que Ana Pastor nos recibió obligada por la presión de algunos de ellos, entre los que se encontraban miembros de su propio partido. Y cuando por fin la conseguimos supimos desde el primer momento de iniciar la conversación que el encuentro no iba a servir para nada.

La exclusión de los licenciados en Psicología de las profesiones sanitarias ha sido, simple y llanamente, producto de una toma de posición ministerial extremadamente conservadora en lo doctrinal que entiende lo sanitario de forma muy restrictiva.

-Y por si fuera poco con la LOPS, el Real Decreto de Autorización de Centros Sanitarios supuso otra vuelta de tuerca contra ustedes.

-La repercusión de la LOPS se ha vuelto especialmente dañina si se analiza conjuntamente con el Real Decreto. En éste se establece que los profesionales que trabajen en dichos centros tienen que ejercer “actividades sanitarias”, definidas en el mismo como “conjunto de acciones de promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento o rehabilitación dirigidas a fomentar, restaurar o mejorar la salud de las personas realizadas por profesionales sanitarios”. La conclusión es que un psicólogo no especialista no puede en teoría realizar dichas acciones ni trabajar en dicho centro, lo que afecta a muchos psicólogos con ejercicio privado que no han obtenido el título de especialista y les aboca a una situación de incertidumbre completamente injusta.

Hay psicólogos que tratan desde años en sus consultas problemas de depresiones, alcoholismo o tabaquismo –por poner algunos ejemplos- que esperaban que se les reconociera su actividad como sanitaria y resulta que ahora igual ni pueden seguir haciendo esa labor. Nos parece ilegal y si no hay acuerdo tendremos que ir a los tribunales porque esa medida conculcaría los derechos adquiridos.

Le pongo otro ejemplo grave: todos los centros de reconocimiento de conductores son en teoría “centros sanitarios”. Bueno, pues la mayor parte de quienes los dirigen son licenciados en Psicología que no tienen la especialidad de Psicología Clínica. ¿Quiere eso decir que desde se aprobaron la LOPS y el Real Decreto los carnets de conducir que han estado dando son impugnables ya que la mayor parte del personal no tiene la especialidad? Nos parece que el ministerio no valoró las repercusiones de lo que hizo porque desconoce lo que es un psicólogo y lo que hace la Psicología.

Es más, le diré que en el mencionado real decreto se hace una definición tan restrictiva del ejercicio del psicólogo clínico que sólo puede explicarse por la acción de importantes grupos de presión en la redacción de la norma que desean reducir la capacidad que tienen los psicólogos en el ámbito clínico para el diagnóstico y tratamiento de los trastornos mentales.

-Hay quien ve detrás de estas normas el clásico enfrentamiento entre psiquiatras y psicólogos. Y en ese sentido es ilustrativa una de las opiniones que aparecen en el informe de Infocop: “La Psiquiatría siempre ha tenido la sartén por el mango porque, en la medida en que es una rama de la Medicina, la clase médica ha tenido mucho poder y los psicólogos siempre hemos ido de cenicientas a ver qué nos dejaban”.

-Nosotros no buscamos el enfrentamiento. Sin embargo, es un hecho que el recurso contra el Real Decreto por su reconocimiento de la especialidad de Psicología Clínica lo firmaron algunas asociaciones de psiquiatras. Y también, por qué no decirlo, por una asociación de psicólogos privados. Bueno, pues los tribunales nos darían la razón. Claro que entonces sacaron el Real Decreto de Centros Sanitarios que define las funciones de las unidades de Psiquiatría y las de Psicología… y lo redactaron de tal manera que las funciones que deberían desempeñar los especialistas en Psicología Clínica se las atribuyeron en exclusiva a los psiquiatras -diagnóstico, evaluación y tratamiento de los fenómenos mentales y del comportamiento- y las que deberían poder desempeñar todos los licenciados en Psicología se las atribuyeron sólo a los psicólogos clínicos. Con lo que dejaron a los licenciados en Psicología en un enorme vacío ya que no quedan funciones que desempeñar. En otras palabras: lo que perdieron en los tribunales alguien ha decidido resolverlo aprobando el mencionado decreto. Salvo que se trate de un error monumental que el nuevo equipo ministerial esté dispuesto a enmendar.

¿Busca alguien enfrentarnos con los psiquiatras? Nosotros tenemos claro que la actuación del psicólogo es muy distinta a la del psiquiatra y, en todo caso, sería complementaria. Ambos profesionales partimos de enfoques muy diferentes que cuentan con métodos de trabajo también diferentes y que sólo se parecen en que los dos intentamos ayudar a curarse, como mejor sabemos, a las personas enfermas.

-¿No es cierto que desde el punto de vista preventivo ustedes pueden atender a pacientes con el suficiente tiempo de antelación como para evitar que sus patologías deriven en enfermedades psiquiátricas?

-Sí. Y se supone que uno de los objetivos de la Sanidad Pública es mejorar los niveles de salud de la población…

-En el informe antes citado puede leerse a este respecto: “En general se está de acuerdo en que parece haber un trasfondo de intereses económicos. Se comenta que la enfermedad ‘vende’ más que la salud y que la industria farmacológica se puede estar resintiendo por las intervenciones de los psicólogos, fundamentalmente del ejercicio privado”. En España los medicamentos más vendidos son los antidepresivos. ¿No será que son ustedes un freno para que se sigan recetando tanto como hasta ahora?

-Los medicamentos no sólo los recetan los psiquiatras, también lo hacen los médicos generalistas. Y hablamos de un problema que afecta al propio Ministerio ya que todo el mundo reconoce que el gasto farmacéutico es hoy excesivo y se sabe que no son necesarios en muchos casos. Mire, le voy a poner un ejemplo sencillo: cuando una persona pierde a un hijo quizás llegue a necesitar medicación… pero lo primero que tiene que hacer es llorar, hablar, expresar sus sentimientos y emociones, desahogarse… Tenemos que dejarle hacer el proceso de duelo normal. Sólo luego, si la cosa fuera a más, si pasados seis meses no se recuperase, podría uno plantearse si está o no indicado proponerle un tratamiento de carácter ansiolítico o antidepresivo. El psiquiatra siempre ha sabido esto. Por eso cuando le llegaba un caso de este tipo ha procurado derivarnos a nosotros al paciente sin darle medicación. Sin embargo, hoy ha empezado a dejar de ocurrir esto. Ahora, en cuanto a alguien le pasa cualquier cosa dramática en la vida lo primero que se hace es recetarle un medicamento aunque el drama acabe de tener lugar. Y eso es un tremendo error. Hay que dejar a las personas que asuman lo que está ocurriendo, dejar que el inevitable proceso de duelo siga adelante. De hecho, la mayor parte de las veces ni siquiera se necesita un psicólogo pues basta con el acompañamiento de la propia familia. Es pues evidente que en la actualidad ha entrado en juego todo un complejo mundo de intereses económicos…

En suma, la misión del psicólogo general debería ser la de seguir tratando este tipo de casos y solicitar, en los casos en que el problema derive en una patología más seria, la intervención conjunta de un psicólogo clínico y un psiquiatra.

Así que, ¿no sería lógico que hubiera más psicólogos generalistas en el ámbito de los centros de atención primaria? Podrían abordar en ellos muchos problemas. Por ejemplo, cuando las mujeres están con la menopausia y experimentan desarreglos, o cuando tienen problemas emocionales, ¿no sería adecuado que hubiera un psicólogo que las ayudara con técnicas de relajación, técnicas de reestructuración cognitiva o técnicas de manejo situacional? Muchas veces la aparición de la menopausia coincide en el tiempo con el abandono del hogar por parte de los hijos o con problemas emocionales con la pareja y entonces sienten un vacío conductual muy importante. ¡Y eso no se arregla con medicamentos!

Le pondré otro ejemplo con el programa de tabaquismo. Nosotros pasamos al Ministerio en la época de Ana Pastor un dossier completo en el que poníamos de manifiesto que los tratamientos farmacológicos puros para tratar el tabaquismo no funcionan o funcionan en un porcentaje muy pequeño de personas. Si no hay intervención psicológica, si no están esas intervenciones realizadas por profesionales competentes, no funcionan. Al cabo del tiempo la recaída llegará. Bueno, pues no nos han hecho ningún caso…

-Bueno, es que lo que hacen ustedes no permite ganar dinero a la industria farmacéutica. Y recetar antidepresivos y ansiolíticos, sí. ¿Cómo va el sistema a remitirles a ustedes a los pacientes cuando no recetan medicamentos? No está pensado para eso…

-Tiene usted razón. Quizás por eso no se quiera reconocer públicamente y en su justa medida la excelente labor que realizan muchos centros de atención psicológica. Las consultas médicas, en cambio, están tan saturadas que los galenos ven a un paciente cada 5 minutos con lo que sólo tienen tiempo de pedir pruebas diagnósticas y de recetarles fármacos. No tiene tiempo ni posibilidad de preocuparse por la persona, de hablar con ella y saber lo que la pasa. Un problema que se paliaría mucho si los médicos actuaran conjuntamente con los psicólogos. Claro que entonces probablemente se utilizaría menos medicación y….

-Una colega suya decía hace poco refiriéndose a lo que está ocurriendo con los psicólogos: “Me parece retrógrado, injusto, absurdo y discriminatorio. Elaborado por mentes estrechas y cerradas que siguen considerando al ser humano algo fragmentado y escindido, usando la vieja dicotomía mente-cuerpo. ¿Estamos regresando a siglos anteriores?” ¿Lo estamos haciendo?

-El concepto que de la salud tenía el Ministerio de Ana Pastor es del siglo XIX. Hasta la OMS entiende la salud no sólo como la ausencia de enfermedad sino como una cuestión de bienestar integral. Por tanto, carece de sentido que en pleno siglo XXI las autoridades sanitarias sigan enfocando los temas desde un punto de vista exclusivamente biológico.

-Bueno, el problema de los psicólogos es en realidad similar al de otros colectivos que también son perseguidos y marginados por defender un concepto de salud diferente. Todos ustedes buscan la recuperación de la salud más allá de la cultura del medicamento…

-Ese es el problema. Está claro, por ejemplo, que en la sociedad española, al igual que en la europea y, en general, en la del resto de países industrializados los desarrollos biológicos de los medicamentos son muy importantes, tanto en el tema de la salud mental como en algunas enfermedades como la diabetes… pero nosotros creemos que igualmente debiera estar claro que hay muchos problemas que son de origen psicológico, muchas alteraciones de tipo psicosomático, que muchos problemas personales que llevan a la larga a tener problemas realmente graves, mentales o físicos, incluso con intentos de suicidio, se podrían atajar.

La cuestión es saber qué Sanidad quiere hacer el gobierno. Si busca una medicina de carácter preventivo o de carácter paliativo. Y si el Gobierno quiere hacer una política de carácter preventivo, de promoción de la salud, tiene que contar con los psicólogos, sean clínicos o no. Si lo que quiere es una medicina de carácter terapéutico, de intervención sobre la persona enferma, con una mera psicología de intervención o rehabilitación entonces lo que hay que hacer es esperar a que las personas se pongan enfermas.

Lo que es evidente es que no ha habido hasta ahora voluntad política para que los psicólogos participen más activamente en el ámbito de la salud global. El reto que se va a tener pues que plantear el nuevo Gobierno es si hay voluntad o no.

-No parece haberles ayudado mucho el hecho de que la Psicología haya estado englobada en el área educativa de las Ciencias Sociales y Jurídicas…

-La Psicología es una ciencia amplia ya que estudia al ser humano y es cierto que los psicólogos trabajan en distintos ámbitos. El que estemos encuadrados en un lado u otro es una cuestión nada más que de tipo administrativo. Es cierto que las carreras más experimentales están más en el ámbito de las Ciencias de la Salud pero cuando uno ve el índice de trabajos publicados constata que las facultades de Psicología están entre las que tienen un nivel de publicación de carácter experimental más alto. Y, de hecho, muchos de los trabajos que se realizan se publican en revistas de carácter científico o médico. Y ello ocurre porque la Psicología ha evolucionado mucho. El problema es que el concepto que de esta ciencia tienen algunas personas es más propio del siglo XIX.

En estos momentos hay 17 facultades que han pedido estar en el ámbito de las Ciencias de la Salud. Y el Colegio Oficial de Psicólogos de España ha solicitado que la Psicología se mueva en ese ámbito porque la mayoría de los profesionales ejercen en el ámbito no sanitario. Los ámbitos de actuación no sanitarios no se verán afectados dado que no tienen, ni parece que vayan a tener, regulaciones tan restrictivas. Médicos, veterinarios y farmacéuticos pueden ejercer en ámbitos sanitarios sin problemas y sin perder su carácter de profesionales sanitarios. ¿Por qué no vamos a situarnos donde se beneficie a la mayoría de la profesión y no se perjudique a la minoría? Yo, personalmente, creo que la Psicología podría estar inscrita en ambos campos.

-Actualmente sólo se dotan 76 plazas de psicólogos clínicos al año en el sistema sanitario así que si el Gobierno no cambia las cosas, ¿qué va a pasar laboralmente con los casi 40.000 estudiantes que un día decidieron hacer la licenciatura de Psicología?

-Pues que de seguir así las cosas van a tener que limitarse a trabajar en los ámbito educativo y laboral perdiendo gran parte de las posibilidades que hasta ahora ofrecía la licenciatura. Supongamos el caso de un psicólogo que actualmente esté trabajando en un centro de servicios sociales y practica técnicas de terapia familiar. Bueno, pues como tales técnicas tienen hoy carácter sanitario y el centro no… puede llegar un momento en el que tendrá que interrumpir su trabajo y limitarse a enviar a los pacientes al psicólogo clínico de un centro que sí tenga la consideración de “sanitario”. Con lo que se saturaría el sistema sanitario. Lo que ocurre es que en España “nunca pasa nada”. Creo que debemos estar entre los países que más leyes tienen de Europa pero que menos cumple la gente.

En suma, tiene usted razón:hay decenas de miles de alumnos en las facultades de Psicología que están tremendamente inquietos y preocupados por la decisión ministerial de no considerar profesionales sanitarios a los psicólogos así que no me extrañaría nada que este otoño pudiera ser muy caliente.-Díganos pues, para finalizar, cuál sería a su juicio la solución…

La propia Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias tiene una disposición transitoria que dice que existe la posibilidad de incluir en el futuro nuevas profesiones de carácter sanitario. Vamos a ver pues si el Gobierno socialista es coherente con los planteamientos que mantenía en la oposición o perpetua el modelo sanitario de los populares.

Aunque sólo hubiera sido como reconocimiento a los 1.500 psicólogos que estuvieron ayudando de forma voluntaria y altruista en el atentado de Madrid a las familias afectadas por el brutal atentando del 11 de marzo, trabajando mañana, tarde y noche para poder atender los numerosos cuadros de estrés postraumático, el Gobierno anterior, solamente por eso, debería haber dejado una recomendación al Gobierno entrante para que los psicólogos fueran considerados sanitarios.

En cualquier caso, somos -queremos serlo- optimistas. Así que seguiremos apoyando cuantas iniciativas consideremos oportunas para alcanzar más rápida y eficazmente el reconocimiento de los licenciados en Psicología como profesionales sanitarios.

Antonio F. Muro

Este reportaje aparece en
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Septiembre 2004
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