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III CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE TRATAMIENTOS COMPLEMENTARIOS Y ALTERNATIVOS EN CÁNCER

Portada del número actualmente a la ventaDiscovery DSALUD es una publicación de Ediciones MK3La salud es armoníaTarifas de la revista y de la webSuscripción a  la revista

    REPORTAJES
    Cáncer: qué es, qué lo causa y cómo tratarlo (XXXVII)
    LOS HONGOS SHIITAKE, REISHI, MAITAKE Y KOMBUCHA, EFICACES EN EL
    TRATAMIENTO DEL CÁNCER

Utilizados desde hace milenios como medicinas imprescindibles por las más antiguas tradiciones orientales pero ignorados por la ciencia occidental hasta hace muy poco los hongos siguen esperando a que nuestros oncólogos reconozcan su valor en el tratamiento del cáncer. Hongos como el Shiitake, el Reishi, el Maitake o el Kombucha han demostrado en numerosos estudios de laboratorio con animales y en algunos casos con pacientes su capacidad para reforzar el sistema inmune sin producir efectos tóxicos. El factor común a todos ellos es la presencia de un polisacárido natural, el betaglucano, al que los científicos reconocen ya hoy su valor como inmunomodulador anticancerígeno.

Utilizados desde hace milenios como eficaces remedios por las más antiguas tradiciones orientales pero ignorados hasta hace muy poco por la actual Medicina alopática los hongos siguen esperando a que nuestros oncólogos reconozcan su importancia en el tratamiento del cáncer. En el nº 58 de la revista vimos ya las enormes cualidades del Agaricus Blazei Murill, más conocido como "el champiñón del sol". En este hablaremos de las propiedades del Shiitake, el Reishi, el Maitake y el Kombucha. Y es que en Oriente se conocen sus propiedades terapéuticas desde tiempo inmemorial.
El Shiitake, por ejemplo, se usa desde hace más de 6.000 años por sus virtudes medicinales y es conocido por los practicantes de la Medicina Tradicional China como "hongo de la longevidad o elixir de vida". El Kombucha se consume en China desde hace más de 2.500 años para controlar distintos tipos de enfermedades. El Reishi es citado ya por el más conocido médico de la dinastía Ming, Li Shih-Chen, en su famoso libro Ban Chao Gang Moo (La gran farmacopea) en el que escribiría: "Tomar continuamente Reishi ayudar a desarrollar un cuerpo fuerte y saludable, y asegura una larga vida". Y el Maitake llegó a ser tan valioso en tiempos feudales -tanto por su excelente sabor y textura como por sus beneficios terapéuticos- que su peso se pagaba en monedas de plata.
Bueno, pues a pesar de ello la farmacología occidental los ha ignorado y eso que son numerosos los estudios científicos que se han realizado sobre sus propiedades terapéuticas. Eso sí, la mayoría en centros de investigación de Oriente. Claro que según los mismos el secreto de su eficacia está en la sinergia de todos sus componentes (aunque alguno pueda potenciar determinados efectos más que otros) y esa es la razón de que prácticamente no existan grandes ensayos clínicos occidentales con ellos en pacientes de cáncer. Y es que ningún gran laboratorio está dispuesto a gastarse miles de millones de dólares en demostrar que son poderosos anticancerígenos porque, ¿cuál sería su beneficio teniendo en cuenta que no podría patentarlos y sus principios activos, aisladamente, no tienen la misma efectividad?
Y, sin embargo, existen suficientes estudios científicos "in vitro" y en animales así como experiencia clínica en humanos como para sostener que todos ellos son útiles para tratar el cáncer. Quienes alberguen dudas no tienen más que leer un trabajo reciente -se dio a conocer en octubre del 2004- de los investigadores polacos J. Rajewska y B. Balasinska titulado Compuestos biológicamente activos de los hongos comestibles y su beneficioso impacto en la salud. A modo de resumen, ambos investigadores señalan: "Los hongos comestibles son una valiosa fuente de compuestos biológicamente activos. Algunos son usados para la prevención y terapia de enfermedades como el cáncer y enfermedades cardiovasculares. Su mecanismo antitumoral es complejo. Las sustancias biológicamente activas en los hongos disminuyen el daño sobre el ADN, reducen las concentraciones carcinógenas y su activación, inhiben el crecimiento de las células cancerosas a través de la eliminación de los radicales libres, estimulan el sistema inmune e inducen la apóptosis de las células tumorales. El estímulo del sistema inmunológico por los compuestos biológicamente activos presentes en los hongos comestibles protege contra el frío, la gripe y las infecciones. Y también ayuda en la inhibición viral del VIH. Los hongos contienen además sustancias eficaces que disminuyen la fracción LDL del colesterol en sangre. Asimismo previenen la acumulación de triacligliceroles en suero reduciendo así el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Propiedades terapéuticas que provienen de polisacáridos específicos como los betaglucanos y quitosanos presentes en ellos".
Los investigadores que han dedicado parte o la totalidad de su trabajo a las aportaciones de estos hongos coinciden en que hay un factor común que les hace únicos: la existencia de polisacáridos -básicamente macromoléculas de azúcar- entre los que destacan los beta-1,3 glucan y los beta-1,6 glucan que, según diversos estudios realizados desde la década de los años 60, estimulan las defensas del organismo.
El investigador de la Universidad de Haifa (Israel) Sp. Wasser afirma en su estudio Los hongos medicinales como fuente de polisacáridos antitumorales e inmunomoduladores publicado en noviembre del 2002 lo siguiente: "La actividad de los polisacáridos presentes en los hongos es especialmente beneficiosa en la experiencia clínica cuando se usa junto con la quimioterapia. Los polisacáridos previenen la oncogénesis, muestran actividad antitumoral directa contra diversos tipos de tumores y previenen la metástasis. Los polisacáridos no atacan a las células cancerosas directamente sino que provocan su efecto antitumoral activando diferentes respuestas inmunes en el organismo. Su acción antitumoral se consigue a través de un mecanismo inmuno-timo dependiente".
Estudios todos ellos que no hacen sino confirmar lo que P. K. Tsung, bioquímico y especialista en Medicina Tradicional China, escribió en su obra Anti-Cancer and Immuno-stimulating Polysaccharides en el boletín del Oriental Healing Arts Institute en 1987: "Los estudios sobre la actividad biológica o immunológica de los polisacáridos activos puede ser la base de la búsqueda de agentes anticancerígenos desde un punto de vista immunoterapéutico". Tsung y otros muchos investigadores creen que la actividad anticancerígena y la capacidad inmunoestimulante de estos polisacáridos produce un natural efecto antienvejecimiento razón por la cual han sido tradicionalmente identificados como hongos de la longevidad.

EL SHIITAKE (LENTINULA EDODES)
El Shiitake es el segundo hongo más cultivado en el mundo y constituye la primera exportación agrícola del Japón. Muy apreciado por su delicioso sabor así como por sus cualidades medicinales es probablemente el hongo sobre el que se ha realizado mayor número de investigaciones. Hoy se utiliza médicamente en Oriente en toda enfermedad que lleva aparejada una seria depresión inmune como es el caso del cáncer. Claro que se trata de un hongo habitual en las tiendas de alimentación.
El antes citado Li Shih-Chen ya alababa sus propiedades ¡en 1578!: "Ingerido durante un período largo de tiempo la agilidad del cuerpo no cesará y la vida se alargará". Los emperadores chinos lo consumieron en grandes cantidades a fin de permanecer siempre jóvenes y en las cortes japonesas antiguas era además estimado por sus propiedades afrodisíacas.
Hoy sus capacidades terapéuticas se han confirmado a la manera occidental. Gracias a ello sabemos que su principal principio es un polisacárido denominado Lentinan (beta-1,3 glucan) que sin ser citotóxico parece estimular la producción de linfocitos T y de macrófagos incrementando los niveles de interleuquina e interferón y la producción de células asesinas naturales. Otro polisacárido presente en él llamado KS-2S ha demostrado tener propiedades antitumorales, al menos en casos de sarcoma 180 y tumores ascitis de Ehrlich Y otro, designado con el nombre LAP1, suprimió en animales tumores de hígado.
En todo caso la investigación científica se ha centrado en uno de sus polisacáridos, el Lentinan, aceptado hoy en Japón como tratamiento para el cáncer de estómago. Ya en 1970 un grupo de científicos japoneses informó de que las preparaciones de ese polisacárido inhibían notablemente el crecimiento de sarcomas inducidos en ratones y obtenían una regresión casi completa; y sin señales de toxicidad. Actualmente las referencias científicas sobre él son numerosas -procedentes en su mayoría de investigadores orientales- y casi todas hablan de sus beneficiosos efectos. Basten estos ejemplos:
   "Observamos una mejora de la respuesta inmune en el grupo tratado con Lentinan y el estudio hematológico demostró que la proporción de valores anormales era significativamente más baja en el grupo tratado con él. Así pues Lentinan debería ser eficaz para pacientes con cáncer colorrectal o cáncer de estómago avanzado o recurrente en combinación con agentes quimioterápicos como mitomicina C + 5-FU (MF) o tegafur (FT). Este resultado sugiere que el Lentinan también sería eficaz en los pacientes con cáncer de pecho avanzado o recurrente como agente para la terapia de mantenimiento de la calidad de vida". (Taguchi T. Efectos del Lentinan en casos avanzados o recurrentes de cáncer de pecho, colorrectal y gástrico).
   "El Lentinan prolonga la supervivencia y mejora la calidad de vida cuando los pacientes de cáncer gástricos con inoperables o recurrentes enfermedades son tratados en combinación con otros agentes quimoterápicos" (Nakano H, Namatame y otros K. "Estudio multiinstitucional del Lentinan en casos de cáncer gástrico avanzado con enfermedades inoperables o recurrentes: efectos sobre la supervivencia y la mejora de la calidad de vida".
   Dado que el hígado es el órgano inmunológico más grande el Lentinan podría activar los linfocitos y macrófagos en él. A juzgar por la experiencia clínica en estos dos casos la infusión hepática arterial (HAI) junto con la quimioterapia moduladora farmacocinética (PMC) en combinación con Lentinan podría ser una de las estrategias de tratamiento más prometedoras para las metástasis de hígado procedentes de cánceres colorrectales". (Ueda Y, Naito K y otros, del Departamento de Cirugía Digestiva de la Universidad de Kyoto en su artículo Dos casos de completa regresión de metástasis de hígado desde un cáncer colorrectal).
Podríamos citar muchos más trabajos con epígrafes parecidos: "El Lentinan del Shiitake potencia la inmunidad y prolonga el tiempo de supervivencia de los pacientes", "Efectos inmunorreguladores del polisacárido antitumoral Lentinan en el balance de Th1/Th2 en pacientes con cáncer digestivos", "Utilidad de la combinación de TS-1 y Lentinan en la inmunoquimioterapia de cáncer gástrico avanzado o recurrente"... Y así un largo etcétera que confirma las bondades antitumorales de los principios activos del Shiitake. Un hongo bajo en calorías y rico en proteínas, hierro, fibra y minerales que contiene además vitaminas B1, B2, B6, B12 y D2 con altas cantidades de riboflamina y niacina. De ahí que su consumo ayude en muy diversas patologías. Su capacidad para producir interferón le convierte además en especialmente eficaz en los casos de personas contagiadas por los virus más agresivos como el del VIH o los de las hepatitis B y C. Y gracias a la eritadenina y a su parte fibrosa reduce el colesterol y la presión arterial. Es más, investigadores de Bangkok y Hawai han demostrado experimentalmente que previene la trombosis en las arterias coronarias, disminuye la viscosidad de la sangre y baja el nivel de azúcar. Por su parte, el Dr. Vincent T. Flynn -del Nambour Queensland- asegura que aumenta la longevidad y es un estupendo afrodisíaco

El REISHI (GANODERMA LUCIDUM)
El Reishi es un hongo comestible conocido en Japón y China desde hace al menos 2.000 años que ha sido estudiado por los médicos tradicionales chinos con interesantes respuestas clínicas. Era conocido como el Alimento que cura o la Seta de la inmortalidad por sus propiedades antienvejecimiento a pesar de lo cual sólo en los últimos 50 años ha despertado el interés científico occidental. De ahí que esté también presente en la mayoría de los estudios sobre hongos medicinales -especialmente sus principios activos- y si bien no hay demasiados ensayos clínicos en cáncer sí hay abundante experiencia "in vitro" y en animales además de evidencias clínicas indirectas que avalan su uso como suplemento en tratamientos anticancerígenos.
"Basándonos en datos indirectos -afirma por ejemplo Raymond Y. Chang del Institute of East-West Medicine de la Universidad de Cornell- las indicaciones para el uso del Ganoderma en el tratamiento del cáncer incluye la suplementación:

a)
Para reducir los efectos secundarios durante el tratamiento con quimioterapia o radioterapia.
b)
Para prolongar la supervivencia y minimizar la posibilidad de metástasis.
c)
Para mejorar la calidad de vida. Y,
d)
Para prevenir ocurrencia o repetición. En suma, aunque la cura de cualquier tipo de cáncer sólo con Ganoderma es improbable es probablemente beneficioso bajo las circunstancias definidas en la mayoría de los casos de malignidad".

Otros estudios científicos avalan esas conclusiones En Inhibición de la peroxidación lipídica y del daño oxidativo del ADN a través del Ganoderma lucidum (2001) un grupo de investigadores de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Seúl confirmarían las expectativas: "Las especies de oxígeno reactivo (ROS) -como los aniones superóxidos y los radicales hidroxilos- están asociadas con carcinogénesis y otras condiciones patofisiológicas. Por consiguiente, la eliminación o inactivación de ROS o la inhibición de su generación en exceso pueden ser beneficiosas por lo que se refiere a reducir el riesgo para el cáncer y otras enfermedades. El Ganoderma lucidum ha sido usado en la medicina oriental tradicional y tiene potenciales actividades antiinflamatorias y antioxidantes. En este estudio nosotros probamos el fragmento del amino-polisacárido (designado como G009) del Ganoderma para probar su capacidad de proteger contra el daño oxidativo inducido por el oxígeno reactivo. Estos resultados sugieren que el G009 del Ganoderma lucidum posee potencial quimiopreventivo".
Los mismos efectos anticancerígenos se derivan de las investigaciones de J. Jiang y V. Slivova reflejadas en el trabajo El Ganoderma lucidum suprime el crecimiento de células de cáncer de pecho a través de la inhibición de la señalización Akt/NF-kappaB. Además de desvelar en él su mecanismo de actuación los investigadores hacen un reconocimiento general de sus bondades: "El Ganoderma lucidum (Reishi) es un hongo asiático popular usado durante más de 2 milenios para la promoción general de salud siendo conocido como Hongo de la Inmortalidad. También se usó en la Medicina Tradicional China para prevenir o tratar variadas enfermedades, incluido el cáncer. Nosotros hemos demostrado anteriormente que el Ganoderma lucidum suprime la conducta invasiva de las células de cáncer de pecho inhibiendo el factor de transcripción NF-kappaB. Y ahora todo sugiere que el Ganoderma lucidum inhibe el crecimiento de células de cáncer de pecho MDA-MB-231 modulando la señalización de Akt/NF-kappaB y podría por tanto tener un uso terapéutico potencial para el tratamiento de cáncer de pecho".
No es difícil encontrar numerosos estudios que, como en el caso del Shiitake, apuntan siempre en la misma dirección que los citados. Por eso todo lo estudiado y validado respecto a las propiedades antitumorales de los betaglucanos es extensivo al Reishi. Claro que además de polisacáridos betaglucanos antitumorales e inmunomoduladores el Reishi contiene un alto volumen de terpenoides, entre ellos el ácido ganodésico, molécula similar al esteroide humano con efecto antialérgico por ser inhibidor de la histamina y que posee efectos citotóxicos. También puede considerarse beneficioso para los pacientes de cáncer por su contenido en hemicelulosa de alto peso molecular -no absorbible pues por el ser humano- y a la que se relaciona con el arrastre de sustancias precancerígenas evitando su absorción y facilitando su excreción. Estas fibras parecieran actuar sobre todo en la prevención del cáncer de colon y recto. El Reishi es también rico en germanio que facilita la producción de interferón y disminuye el dolor en los estadios finales del cáncer por su efecto antiinflamatorio. Ha demostrado asimismo ser eficaz en el 74,9% de los casos de cáncer de hígado en un estudio dirigido por el biólogo Yang Xin, científico de la Universidad de Ciencias e Ingeniería de Beijing (China). Y con menores efectos secundarios que los tratamientos químicos convencionales.
También abundan los testimonios de médicos que han utilizado el hongo como parte del tratamiento de pacientes de cáncer. Es el caso del doctor doctor Fukumi Morishige, colaborador del Instituto Linus Pauling, quien lo ha utilizado solo y en combinación con vitamina C. "Traté a una mujer de más de cincuenta años -recuerda Morishige- con cáncer de pecho. Después de la cirugía había desarrollado metástasis y cáncer pulmonar. Pues bien, empezó a consumir diariamente unos 6 gramos de Reishi durante 6 meses y el tumor pulmonar canceroso desapareció" También confirmaría haber tenido éxito con otros tipos de cáncer "Hace algún tiempo -escribió- vino al hospital un paciente para el tratamiento de metástasis de cáncer rectal al hígado. Se le dieron 6 gramos de esencia de Reishi y a los 6 meses las tomografías revelaron que el tumor había disminuido a aproximadamente 1 centímetro. Normalmente el cáncer rectal es difícil de tratar. Algunos casos incluso son terminales. La recuperación de este paciente sólo podía deberse al Reishi. Aunque los casos de cáncer de cerebro, pulmones e hígado son los más serios pienso que son más fáciles de tratar que los casos que involucran órganos digestivos ya que es más duro para los pacientes de estos últimos ingerir el Reishi oralmente".

EL MAITAKE (GRIFOLA FRONDOSA)
El Maitake es otro hongo comestible que crece en la región noreste de Japón, en Asia, en Europa y en la zona este de Norteamérica. Ha sido utilizado durante más de 2.000 años en la cultura oriental tanto por su condición de delicadeza culinaria como por sus propiedades como planta medicinal. Su nombre científico, Grifola frondosa, deriva de grifón -bestia de la mitología griega con cabeza y alas de águila y cuerpo de león- y frondosa -en referencia a sus hojas-. Por otra parte, en japonés mai significa danza y take hongo por lo que se le define como hongo danzante. Un nombre que al parecer proviene del aspecto de sus cuerpos frutales al moverse con el viento.
Bueno, pues son numerosas las investigaciones que han confirmado también que el Maitake es una rica fuente de ciertos polisacáridos que refuerzan la función inmune del organismo. A principios de la década de los ochenta el micólogo japonés Hiroaki Nanba -de la Universidad Farmacéutica de Kobe- llegó a la conclusión de que los polisacáridos del Maitake tenían una estructura única y demostró en modelos animales que su consumo lograba un pronunciado efecto antitumoral e inmunomodulador, mayor que el de otros hongos medicinales. Nanba decidió enfocar exclusivamente sus investigaciones en el Maitake y junto a otros científicos japoneses comenzó la extracción de diversos polisacáridos para probar su potencial inmunomodulador y antineoplásico. En 1984 Nanba identificó en el micelio y cuerpo frutal del Maitake una fracción especial a la que denominó Fracción D, una forma estandarizada de compuestos polisacáridos beta-1,6 y beta-1,3 glucan y una proteína con un peso molecular cercano a 1.000.000. Las investigaciones de Nanba confirmarían la activación del sistema inmune mediante su acción no sólo sobre los macrófagos y los leucocitos -que son cruciales por su capacidad para identificar y encapsular las células extrañas en nuestro organismo- sino también sobre una amplia variedad de otras células relacionadas con el sistema inmune como las células asesinas naturales, los linfocitos T y las células naturales asesinas. También la producción de interleuquina-1 -que activa las células T- y de anión superóxido -que daña las células tumorales- es reforzada por la Fracción D. Además demostró que es activo ingerido por vía oral lo que sin lugar a dudas ofrece una gran ventaja para el posible tratamiento en humanos.
La investigación clínica sobre su eficacia en el tratamiento del cáncer y el VIH ha aumentado igualmente en los últimos años. Los estudios clínicos con pacientes de cáncer colorrectal y pecho están actualmente en marcha en Estados Unidos. En laboratorio los estudios han mostrado reiteradamente que el extracto de Maitake puede inhibir el crecimiento de tumores. Un ejemplo, referido al cáncer de próstata: "Un betaglucano bioactivo del hongo Maitake tiene 'in vitro' efecto citotóxico -probablemente a través del estrés oxidativo - en las células de cáncer de próstata llevándolas a la apóptosis. Por consiguiente, este único polisacárido en forma de hongo puede tener un gran potencial como modalidad terapéutica alternativa para el tratamiento de cáncer de próstata" (Fullerton Sa y otros en La inducción de apóptosis en las células de cáncer de próstata con betaglucanos de Maitake, 2004). Resultados que confirmaban los publicados en agosto del 2001 en la revista Molecular Urology por el investigador Hiroshi Tazaki quien también concluía que el Maitake puede combatir el cáncer. Un extracto líquido del polisacárido betaglucano del hongo, según su estudio, consiguió acabar con más del 95% de las células de cáncer de próstata en 24 horas. Son sólo ejemplos referidos al cáncer de próstata pero también hay datos con pacientes que avalan su potencial anticancerígeno. En China sesenta y tres pacientes con cáncer de pulmón, estómago, hígado o leucemia que tomaron cuatro cápsulas de extracto de Maitake diariamente tres veces antes de las comidas durante un período de uno a tres meses notaron su efecto anticancerígeno. Y en un estudio clínico no aleatorizado del doctor Nanba con 165 pacientes en etapas avanzadas de cáncer (fases III y IV) "se observó un retroceso tumoral o una mejoría significativa de los síntomas en 11 de 15 pacientes con cáncer de mama, 12 de 18 pacientes con cáncer de pulmón y 7 de 15 pacientes con cáncer de hígado. Si el Maitake se tomara junto con la quimioterapia estas tasas mejorarían en un 12-28 %". Varios centros en Estados Unidos han comenzado a tratar pacientes de cáncer con la Fracción D y MD, un derivado más potente. De ahí que en febrero de 1998 la FDA aprobara la aplicación de la Fracción D como nueva droga (IND 54.589) a fin de que un grupo de investigadores condujera un estudio piloto Fase II sobre sus efectos potenciales en el tratamiento de neoplasias avanzadas de mama y próstata.
En cualquier caso, las principales investigaciones sobre las propiedades del Maitake se llevan actualmente a cabo en las universidades japonesas de Mie, Shizuoka, Gifu, Tokyo y Kobe. Como el resto de los hongos los beneficios proporcionados por el Grifota frondosa abarcan además muchos otros campos de la salud, incluido el control de la tensión arterial, el metabolismo de azúcar en sangre y el control del colesterol.

EL KOMBUCHA
Las principales referencias sobre este hongo llegan de los practicantes de la medicina natural y son casi inexistentes los estudios realizados según el denominado método científico. Conocido como hongo del té vive y se reproduce en una solución de té y azúcar estando compuesto por células de levadura y bacterias. En la década de los 50 la Academia Rusia de Ciencias y el Instituto Central de Investigación Oncológica de Moscú descubrió -como parte de sus proyectos de investigación sobre el cáncer en todo el país- que no se trataba de un solo organismo sino de una colonia simbiótica de bacterias y levaduras con vías metabólicas altamente complejas y sofisticadas.
Se cuenta como anécdota en torno a este hongo que los científicos rusos realizaron un profundo estudio para detectar la incidencia de cáncer en todos los distritos de la URSS y se encontraron con que en la zona occidental de los Urales existía un índice significativamente menor de afectados. Lo más sorprendente para los investigadores fue que en esa área se fabricaban metales altamente tóxicos como el plomo y el mercurio junto con asbestos por lo que era uno de los lugares más tóxicos del país como podía apreciarse por los peces muertos en el río Kama y la gran cantidad de árboles y vegetación contaminada.
En un intento por entender qué estaba ocurriendo se investigaron pues las condiciones de vida de los habitantes y aparentemente no había ninguna diferencia apreciable con los demás distritos. El misterio se reveló un día en que el Dr. Molodyev visitó una vivienda local y al preguntar al ama de casa sobre lo que comían y bebían ella le presentó unas jarras de barro que contenían su especial Té Kwas, bebida muy popular en el distrito. Molodyev destapó las jarras y se encontró un gran hongo flotando en la parte superior del líquido. Era el Kombucha y en él parecía estar la diferencia. La investigación posterior revelaría que ese hongo, además de otras sustancias no del todo definidas que producen un efecto antibiótico, contiene ácido glucurónico y vitaminas B1, B2, B3, B6, y B12 así como ácido fólico y ácido L-láctico dextrógiro.
En 1961 el doctor Valentín Köhler, en un artículo titulado El ácido glucurónico brinda esperanzas a los pacientes con cáncer", señalaría al ácido glucurónico -uno de los productos generados durante el proceso de fermentación en el té de Kombucha- como uno de sus principales principios activos. Köhler informó en ese momento de los prometedores resultados al tratar pacientes de cáncer con ácido glucurónico. El efecto a largo plazo del mismo permite según él un incremento en las defensas del organismo así como posiblemente la producción de interferón. Función desintoxicante que al parecer va acompañada de una mejoría de la condición general. "Los productos molestos en el cuerpo humano -escribe Köhler- son desintegrados en productos finales, eliminados y, por tanto, convertidos en inofensivos. Esta función desintoxicante del ácido glucurónico beneficia una amplia variedad de funciones celulares".
En 1964 el doctor Rudolf Sklenar, en su obra Diagnóstico del cáncer basado en la sangre. Tratamiento del cáncer. Condiciones precancerígenas y otras enfermedades metabólicas con Kombucha y preparados Coli, señala que las vitaminas, los ácidos lácticos y el ácido glucurónico son muy efectivos en diversas patologías. "Destruyen microorganismos dañinos (virus, bacterias y hongos) -afirmaría- y disuelven desperdicios y depósitos de toxinas (ácido úrico, colesterol, etc.). El Kombucha realiza pues una sobresaliente desintoxicación del organismo".
También Verónica Carstens -esposa del ex presidente alemán Helmut Khol- recomienda el Kombucha en su libro Ayuda de la Naturaleza. Mis remedios contra el cáncer, en la que afirma: "El Kombucha desintoxica el organismo, mejora el metabolismo e incrementa la capacidad defensiva".
Y el especialista holandés en medicina natural A. J.Lodewijkx escribe en su libro La vida sin cáncer (sólo disponible en holandés y alemán): "El Kombucha tiene fuertes propiedades antisépticas. El té purifica el sistema glandular y promueve la eliminación. Y el ácido úrico es neutralizado y eliminado con el té de Kombucha. Por tanto, es un excelente remedio contra la gota, el reuma, la artritis, las piedras renales y los problemas en la flora bacteriana intestinal pero especialmente contra el cáncer en sus etapas primarias ya que tiene una gran influencia en los factores internos causantes de esta enfermedad. En las enfermedades metabólicas y en cáncer el Kombucha es la única bebida idónea para la desintoxicación del cuerpo. Elimina los residuos metabólicos y normaliza por tanto el pH sanguíneo".
En cuanto a Estados Unidos cabe decir que entre los científicos que se han ocupado activamente de las cualidades anticancerígenas del Kombucha está el Dr. Eduard Stadelmann -profesor emérito del Departamento de Horticultura de la Universidad de Minnesota- quien ha estudiado sus cualidades durante más de 50 años habiendo publicado diversos artículos en los que da cuenta de su actividad anticancerosa.
Sin embargo, la verdad es que el Kombucha es de todos los hongos citados el que presenta menos estudios que pongan en relación directa su consumo con la mejoría en casos de cáncer.


Antonio Muro



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