La política sanitaria mundial la determina un grupo de agencias estadounidenses

ntermedia_128_01


Los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC) en colaboración con los Institutos Nacionales de Salud (NIH), la Administraciónde Alimentos y Medicamentos (FDA) y otras agencias gubernamentales estadounidenses son quienes establecen las definiciones clínicas de las llamadas “enfermedades”, fijan los instrumentos de diagnóstico y deciden las estrategias de prevención y tratamiento de todas las patologías así como los protocolos de seguimiento y control de los enfermos. Mientras, una rama poco conocida -el Servicio de Inteligencia de Epidemias (EIS)– mantiene una tupida red de agentes integrados en universidades, fundaciones, colegios profesionales, asociaciones, medios de comunicación y altos puestos de responsabilidad institucional de más de cincuenta países. Como resultado la práctica totalidad de los gobiernos del planeta ejecutan políticas sanitarias guiadas por intereses estratégicos estadounidenses y al servicio de las más poderosas compañías de la industria farmacéutica.

Para entender cómo funciona el sistema de control sanitario a nivel mundial debemos comenzar teniendo una visión panorámica del “aparato sanitario” norteamericano y de sus intereses de poder -ligados a entidades de poder global- y, a continuación, analizar las redes que velan por esos intereses y aseguran las trasmisión de consignas a todo el planeta. 

El papel fundamental lo juegan losCentros para el Control de Enfermedades -conocidos como CDC por sus siglas en inglés (Centers for Disease Control)- que han sido recientemente reorganizados. Es pues preciso conocer siquiera brevemente su trayectoria, organización y estrategias de funcionamiento así como sus conexiones internacionales centrándonos en el ejemplo del estado español para explicar en detalle cómo imponen criterios, metodología, enfoques y, en definitiva, su visión del mundo al servicio de entidades de poder global. Y es que vivimos en el mundo de la Globalización lo que, más allá de sesudos análisis económicos, significa -simple y llanamente- que unos pocos dominan y explotan a la inmensa mayoría de la población.

Pues bien, es el trío RockefellerMorganWarburg el que a través de una serie de fundaciones, corporaciones y organizaciones estratégicas -entre ellas el Club Bilderberg y la Comisión Trilateral- financia y controla los principales organismos, entidades e instituciones internacionales: la ONU, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Acuerdo General sobre Comercio y Aranceles (GATT), el Tratado de Maastricht... Una dictadura global que impone pues las reglas de juego y protege su territorio -que es hoy todo el planeta- utilizando por un lado los más poderosos medios de comunicación de masas y, por otro, la temible maquinaria militar bajo mando esencialmente norteamericano.

En el ámbito concreto de la salud-enfermedad el poder lo ejerce el Modelo Médico Hegemónico sostenido en lo económico por las grandes multinacionales farmacéuticas, en lo político por instituciones internacionales y aparatos sanitarios gubernamentales, y en lo ideológico por una autodenominada “comunidad científica” cuyo pilar básico en el campo de la Medicina es la Teoríade la Infección y la Inmunidad.

Los resultados de todo ello son muy diferentes dependiendo del punto de vista: para los que detentan el poder la maquinaria funciona magníficamente manteniendo y acrecentando sus privilegios y beneficios; para la gente de a pie los sistemas sanitarios son un absoluto fracaso ya que en lugar de resolver los problemas de salud los han incrementado y en lugar de promocionar la salud gestionan la enfermedad y, por supuesto, los remedios -principalmente farmacológicos- contra ella. 

SALUD MILITARIZADA 

Poca gente sabe que el Servicio de Salud Pública norteamericano fue creado en el seno del Ejército de los Estados Unidos… y continúa integrado en su estructura militar. Su origen se encuentra en el Servicio de Hospitalización de la Marina creado a partir de una ley firmada en 1798 por el presidente John Adams. Tras múltiples reorganizaciones y cambios de nombre recibió en 1979 su actual denominación: Departamento de Salud y Servicios Humanos (Department of Health and Human Services / HHS).

Y en su estructura podemos distinguir la Secretaría y once agencias entre las que destacan los ya mencionados CDC, los NIH y la FDA.

Esta última, la Administraciónde Alimentos y Medicamentos (Food and Drugs Administration / FDA), fue creada en 1927 a partir de la antigua Oficina de Química y actualmente se divide en cinco centros que se ocupan respectivamente de la evaluación biológica, aparatos y salud radiológica, medicina veterinaria, seguridad de alimentos y evaluación de medicamentos.

Los Institutos Nacionales de Salud (National Institutes of Health / NIH) se crearían a partir de un pequeño laboratorio de higiene que había sido instalado en 1887 en el Hospital de la Marina de Nueva York para investigar el cólera y otras enfermedades “infecciosas”. Constituyen pues la rama investigadora del Servicio de Salud.

Finalmente los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention / CDC), pieza clave del engranaje que estamos analizando, tienen su origen en la Oficinade Control de Actividades contra la Malaria fundada en 1942.

Cabe añadir que el punto de intersección actual entre el Servicio de Salud y el Ejército de los Estados Unidos es la Officeof the Surgeon General (Oficina del Cirujano General). Su responsable es un oficial con grado de general que, por una parte, está bajo el mando del Jefe de personal del Ejército y, por otra, es el principal asesor de la Secretaríadel Servicio de Salud para asuntos científicos y de salud pública. Otra de sus misiones significativas es la de “educar” a la población sobre temas de salud y estilos de vida.

Pero quizás la forma más gráfica de comprobar la lógica militarizada que condiciona los modos y maneras del Servicio de Salud Pública en general y los CDC en particular sea leer este párrafo extraído de la Estrategiade Seguridad Nacional de los Estados Unidos elaborada en el momento más duro de la guerra contra el terrorismo durante el mandato de George Bush: “Con el fin de apoyar nuestras opciones de prevención debemos conseguir mayor capacidad de integración en materia de inteligencia para obtener información oportuna y precisa de cualquier amenaza que pueda surgir, evaluar conjuntamente con nuestros aliados de forma coordinada y cuidadosa las amenazas más peligrosas y continuar la transformación de nuestras fuerzas armadas para garantizar su capacidad de llevar a cabo operaciones rápidas y precisas que logren resultados decisivos”. Y compararlo a continuación con otros párrafos extraídos de diferentes documentos de los CDC/EIS estableciendo sus objetivos y metodología: “Mayor capacidad de detección, diagnóstico y tratamiento de los brotes de enfermedades… fortalecimiento de la capacidad de respuesta de salud pública para controlar y contener tales situaciones de emergencia … infraestructura de tecnología … información para trasladar rápidamente los datos y la información necesaria con el fin de prepararse y responder a estos eventos”. Y se añade:“Extender la presencia de los CDCen el extranjero servirá para mejorar la capacidad de detectar y responder a las nuevas cepas de enfermedades que suponen una amenaza o un peligro potencial para los intereses de Estados Unidos y de la población mundial”.

Como puede verse el lenguaje militar se ha trasladado directamente al campo de la salud y las enfermedades, perversión que se debe a la visión impuesta por la Teoríade la infección basada en las ideas de Louis Pasteur según la cual los problemas de salud dependen del enfrentamiento entre dos ejércitos -los microbios y las denominadas “defensas”- en el que el papel fundamental lo juegan las “armas de destrucción masiva” desarrolladas y comercializadas por las multinacionales farmacéuticas.

El propio director de esta revista, José Antonio Campoy, lo explicaba más extensamente en el Editorial que publicó en el nº 71 al hablar de la Oncología: “(…) La actual concepción de la Oncología se basa en un concepto militarista de la vida y la sociedad. Una concepción según la cual las células cancerosas son el ‘enemigo’ a batir –a pesar de que son nuestras propias células- y para ‘acabar con ellas’, para destruirlas se usan todo tipo de ‘armas’ mortales: venenos, tóxicos, radiaciones, productos que impiden a las células su funcionamiento natural… Los oncólogos usan un auténtico lenguaje militar. No dudan en calificar a las células cancerosas de ‘células malignas’, a los productos que usan de ‘armas’ para ‘combatirlas’ y al conjunto de las mismas de ‘arsenal” terapéutico’. Conciben el tratamiento del cáncer como una ‘batalla’ que se debe librar en el organismo contra el ‘enemigo’ que le amenaza y para lo cual hay que usar todo el ‘armamento’ posible. Olvidando la incongruencia de que ese ataque implica en realidad atacarse a sí mismo. Y claro, el organismo resulta profundamente afectado porque las ‘armas’ usadas atacan inevitablemente tanto las células cancerosas como las sanas. Un mal considerado ‘menor’ e ‘inevitable’. De hecho por eso la mayoría de los oncólogos no conciben que un tratamiento para el cáncer pueda ser inocuo. Como un militar no concibe que se pueda bombardear una ciudad sin que haya ‘inevitables daños colaterales’.  En suma, los oncólogos pertenecen a una concepción militarista de la salud. Claro que también médicos de otras especialidades están inmersos en ese mismo paradigma y ‘combaten’ a esos otros ‘enemigos’ a los que habitualmente se culpabiliza de muy diversas patologías: virus, bacterias, hongos, parásitos… Médicos que no parecen ser conscientes de que, salvo en ocasiones muy puntuales, esos tratamientos tampoco ayudan al paciente a recuperarse ni curan nada. La conclusión es conocida: los médicos convencionales son incapaces de curar prácticamente ninguna patología”.
Veamos ahora con más detalle como funcionan los CDC y mediante que instrumentos imponen sus consignas al resto del mundo. 

BREVE HISTORIA DE LOS CDC 

Cuatro años después de constituirse la ya mencionada Oficina de Control de actividades contra la Malaria ésta crearía en Atlanta (Georgia) el Centro de Enfermedades Trasmisibles (Comunicable Disease Center), germen de lo que hoy son los CDC, agencia que actualmente posee 15.000 empleados y gestiona un presupuesto de casi nueve mil millones de dólares. Claro que la nueva entidad tardó muy poco en ampliar su territorio de influencia. Lo hizo en 1949 cuando en plena Guerra Fría lanzó la hipótesis de un posible ataque de la URSS con armas biológicas logrando así que se le dieran millones de dólares para prevenir la presunta amenaza. Dos años después, cuando parecía evidente que tal ataque no iba a producirse nunca, los CDC tuvieron que buscarse nuevas justificaciones para que no les retiraran tan jugosa financiación. Y a partir de entonces  las “alarmas” se multiplicaron a fin de mantener la entrada de dinero y recursos. Con lo que terminaría constituyéndose el Epidemic Intelligence Service (EIS) que, obviamente, respondía a esa nueva “necesidad estratégica”.

En 1957 la credibilidad de los CDC sufriría sin embargo un serio revés al desaparecer espontáneamente un supuesto brote de gripe en Oriente para el que se destinaron millones de dólares en vacunas. En 1976 un nuevo golpe situó la reputación y el futuro de la agencia bajo mínimos: el fallido intento de montar una epidemia de gripe a partir de cinco soldados afectados. Resulta que los CDC habían conseguido que el Congreso estadounidense aprobara un nuevo programa de vacunación masiva pero las vacunas provocaron pronto cientos de casos de Síndrome Guillain Barré y decenas de muertes lo que obligó al Gobierno a detener las vacunaciones. La Casa Blanca se planteó entonces reducir drásticamente el presupuesto de los CDC y sus directivos, alarmados, consideraron que ello sólo lo evitarían si aparecía pronto una epidemia; mejor cuanto más terrorífica. Solo que en esa ocasión decidieron asegurarse del éxito.  Y esa nueva “pandemia” sería ¡el VIH/SIDA! Pandemia que “construyó” un destacamento especial del EIS en 1981 sobre la base de problemas de salud provocados por el envenenamiento lento pero persistente de cincuenta años de guerra química contra los microbios justificada por las ideas de Pasteur y promocionada por las más poderosas multinacionales farmacéuticas. A partir de ahí la actividad de los CDC se concentraría fundamentalmente en la pandemia VIH/SIDA logrando que los presupuestos se dispararan. De ahí que hoy en los currículos de la mayoría de los directivos de los CDC puedan constatarse las relaciones que tuvieron con numerosos programas dedicados al SIDA. 

LOS PROGRAMAS DE ENTRENAMIENTO 

Para tener una visión cabal del enorme poder que ejercen los CDC dentro y fuera de Estados Unidos es preciso conocer los programas de entrenamiento de sus agentes; y entre ellos el programa estrella es sin duda el Epidemic Intelligence Service (EIS) que podríamos traducir como Servicio de Inteligencia de Epidemias y cuyos miembros son llamados por sus propios directivos “detectives de enfermedades”.

Los CDC poseen actualmente seis programas de entrenamiento. Son éstos:

Programa de Epidemiología Aplicada de Campo: dos años de entrenamiento en colaboración con el Consejo Estatal de Epidemiólogos (CSTE por sus siglas en inglés) para formar epidemiólogos y colocarlos en las agencias de salud de los diferentes estados de la Unión.

Programa de Elección en Epidemiología: curso de 6 a 8 semanas para estudiantes de Medicina y Veterinaria.

Hermandad CDC-Salud Global Hubert: curso de entre 6 y 12 semanas para estudiantes de Medicina y Veterinaria en clínicas con el objetivo de aprender a trabajar en proyectos para países en desarrollo.

Hermandad de Experiencia Aplicada a Epidemiología de los CDC: curso de 10 a 12 meses para estudiantes de Medicina de segundo y tercer año.

Programa Imhotep: curso de 11 semanas sobre bioestadística, epidemiología y salud laboral para minorías étnicas.

Servicio de Inteligencia de Epidemias (EIS): curso de postdoctorado de 2 años de duración. 

EIS: “DETECTIVES DE ENFERMEDADES” 

El programa EIS es en cualquier caso el más completo e importante para el despliegue estratégico de los CDC. Su preparación incluye la participación en investigaciones sobre el terreno, diseño e interpretación de análisis epidemiológico, diseño y evaluación de sistemas de vigilancia en salud pública, redacción de artículos científicos, exposición en conferencias y aprendizaje de respuestas apropiadas a preguntas sobre salud que puedan realizar los medios de comunicación, cargos gubernamentales, profesionales o público en general. Luego, tras varias semanas de formación y una misión de dos años, los agentes quedan en reserva “incrustados” en diferentes destinos -nacionales o internacionales- remunerados con sueldos anuales de entre 55.000 y 75.000 dólares. Eso sí, obligados a acudir en caso de emergencia y “sirviendo como ojos y oídos en el interior de sus áreas de actividad”

El programa fue fundado en 1951 por Alexander Langmuir y desde entonces unos 3.000 agentes han participado en un “incontable número de misiones de ayuda epidémica en cada rincón del globo… en colaboración con la OMS o mediante relaciones bilaterales directas”. 

Un informe publicado por su actual director -el capitán Douglas H. Hamilton– en el American Journal of Epidemiology (Vol. 154, Nº 11) detalla que –entre 1951 y 1998- unos 2.000 agentes habían sido “colocados” en puestos clave: 583 en diversas agencias del Servicio de Salud del Gobierno Federal, 147 en departamentos de salud estatales, 98 en agencias internacionales, 331 en escuelas y universidades, y 464 en instituciones privadas.

El EIS ha desarrollado además un programa informático propio -el EPI INFO- para difusión y conexión internacional y ha participado en más de cuatro mil investigaciones requerido por otros países o por organismos internacionales y ha creado una red de programas de entrenamiento (TEPHINET) a través del cual exporta al resto del mundo sus objetivos, metodología y sistemas de control de la información. Sus colaboradores académicos más importantes son la Universidadde Emory (EEUU), la Fundación Merieuxy la Escuela Nacionalde Salud Pública (ambas en Francia). 

RADIOGRAFÍA DE LOS CDC 

Cabe agregar que los CDC han sufrido una reciente reorganización cuya iniciativa se remonta al año 2003; fue aprobada por el Congreso en 2005 y se inició de modo efectivo en la primavera del 2009 para completarse y publicarse en el Registro Federal en diciembre de ese año.

Esta nueva organización se gestó en un momento en el que los CDC habían centrado su trabajo en la amenaza de bioterrorismo post 11-S durante el cual su directora, Julie Louise Gerberding, ejercía un mando fuertemente centralizado que había generado numerosas protestas internas. Así que aunque oficialmente se esgrimiría la aparición de “nuevos retos en salud pública” como razón fundamental para la reorganización las razones reales apuntan al descontento y a las críticas por la falta de coordinación y cohesión en la agencia, la necesidad de rentabilizar recursos y esfuerzos, la nefasta gestión de la crisis provocada por el huracán Katrina y el papel desempeñado por la agencia en la supuesta pandemia deGripe H1N1.

Una encuesta interna ampliamente comentada en el foro no oficial de la agencia (www.cdcchatter.net) revela que la mayoría de los empleados considera en cualquier caso que la reorganización es una buena idea mal ejecutada pues elimina componentes de coordinación global e incorpora departamentos innecesarios. El nuevo organigrama propuesto (véase el recuadro adjunto) tiene un director y cuatro directores adjuntos, un Jefe de Operaciones, un Jefe de Personal y un responsable de la diversidad e igualdad de oportunidades. En cuanto a los 16 departamentos que lo integran han sido remodelados casi en su totalidad. Trece de ellos –con fondo celeste en el organigrama- mantienen agentes EIS incrustados de los que en cuatro se trata del propio director –indicado en el organigrama entre corchetes: [EIS]-. Siendo ocho -los marcados con recuadro marrón- los que interactúan con la Sociedadde Información Sanitaria y Sistemas de Gestión (www.himss.org), lo que representa una vía privilegiada de difusión internacional de consignas mediante empresas dedicadas a la tecnología de la información y ONGs. Su presidente actual, Barry P. Chaiken, es agente del EIS. Y su consejo asesor está formado por personas vinculadas a empresas del campo de la salud y la informática; entre ellos el vicepresidente de Tecnología y Negocios de Oncología de Pfizer, la multinacional farmacéutica que más dinero gana en el mundo.

Fijemos ahora nuestra atención en el último de los centros mencionados, el Centro para la Salud Global, pues constituye la plataforma de intervención internacional de los CDC

¿SALUD GLOBAL O CONTROL GLOBAL? 

El objetivo declarado del Centro para la Salud Global (Center for Global Health ) es “dirigir la ejecución de la estrategia de salud global de los CDC… trabajando con ministerios de Salud para planificar, dirigir de modo efectivo, evaluar y expandir los programas de salud de los CDC”. Muy clarito, como puede verse. Y para cumplir tal misión disponen de 280 agentes en 50 países -40 de ellos en organizaciones internacionales- a los que hay que sumar varios centenares más que viajan constantemente para cumplir misiones puntuales y al menos otros 1.500 empleados en los países de destino.

Pues bien, el actual Director –interino- es R. J. Simonds que también es agente del EIS al igual que cuatro de sus principales directivos. Y la mayoría de los responsables de los departamentos del centro están o han estado relacionados con los programas de investigación sobre VIH/SIDA. Es asimismo interesante observar la distribución y evolución de su presupuesto (vea el recuadro adjunto). Porque como puede constatarse el dinero destinado al Plan de Emergencia del Presidente para aliviar el SIDA (PEPFAR) ha ido aumentando de modo espectacular, “comiéndose” incluso los recursos del resto de los programas. De hecho en el 2004 representaba aproximadamente un cuarto de los 600 millones de dólares mientras en el 2009 llegara casi al 90%… pero de un presupuesto que encima ha crecido hasta los 1.750 millones.

Ambos elementos constituyen indicios significativos respecto del papel que ha representado la construcción de la pandemia VIH/SIDA en los últimos 25 años de trayectoria de los CDC

LA RED INTERNACIONALDE LOS CDC 

Los socios de los CDC a nivel global incluyen a la Organización Mundialde la Salud (OMS), el Banco Mundial, la UNICEF, la Agenciade los Estados Unidos para Desarrollo Internacional, el Departamento de Estado norteamericano -que facilita mediante el personal diplomático de las embajadas la labor de los agentes en el extranjero- y las fundaciones Rockefeller, Bill Gates Jimmy Carter así como la Cruz Roja.

En 1980, por ejemplo, la OMS crearía –a iniciativa de los CDC y “asesorada” por el EIS– el Programa de Entrenamiento en Epidemiología de Campo, la mayoría de sus programas se integraron en 1997 en una red de programas de entrenamiento epidemiológico denominada TEPHINET (http://tephinet.org) que abarca en la actualidad 43 países y cuyo objetivo es imponer en todo el planeta el modelo EIS de control y gestión de epidemias con la colaboración de la Fundación Rockefeller.

TEPHINET (siglas de Training Programs in Epidemiology and Public Health Interventions Network) opera hoy en seis regiones a través de 29 programas cada uno de los cuales cuesta entre 160.000 y 1,2 millones de dólares al año. Según el informe publicado en 2003 por el American Journal of Public Health (Vol. 93, Nº 10) en el 2001 se habían graduado un total de 1.365 agentes (sin contar otros 2.647 del EIS) distribuidos de la siguiente forma: 223 en África, 382 en América, 99 en el Mediterráneo oriental, 141 en Europa, 194 en el Sudeste asiático y 326 en el Pacífico occidental. 

El informe incluye esta advertencia: “La comunidad internacional en su conjunto se encuentra en riesgo de bioterrorismo. Se cree que existen programas de armas biológicas y químicas en al menos 17 países”.

A la vista de las “actividades y competencias” sobre las que se busca establecer consenso en estos programas de entrenamiento -recogidos en el American Journal of Epidemiology (Vol. 154, Nº 11)- podemos constatar que se trata exactamente de las consignas EIS fuertemente condicionadas por la estrategia estadounidense de guerra contra el terrorismo: diseño de investigaciones, formulación de hipótesis, investigación epidemiológica consistente con el diseño de los estudios, interpretación de resultados, desarrollo de presentaciones e informes…  

EL INSTITUTO CARLOS III: CONEXIÓN CDC/EIS EN ESPAÑA 

El Programa de Epidemiología Aplicada de Campo puede considerarse la versión española del EIS. Iniciado en 1994 en el Instituto de Salud Carlos III de Madrid (www.isciii.es/htdocs/centros/epidemiologia/epi_PEAC.jsp) con la colaboración del Ministerio de Sanidad y los CDC, sus objetivos coinciden de hecho punto por punto con el programa de entrenamiento del EIS y está integrado en la red de programas controlados por los CDC tanto a nivel europeo(EPIET) como internacional (TEPHINET). Y hasta el momento se han graduado en él 60 “detectives de enfermedades” en versión española, la mayoría “incrustados” en puestos de alta responsabilidad: 39 en las Consejerías de Sanidad de las comunidades autónomas y 18 en la Administración estatal (12 de ellos en el Centro Nacional de Epidemiología y los demás en la Escuela Militarde Sanidad, el Instituto de Sanidad e Higiene en el Trabajo y la Subdirección General de Sanidad Penitenciaria.

Además tres investigadores de proyectos del Instituto Carlos III –entre ellos el ponente de uno de los dos seminarios en activo- y cuatro autores de los Protocolos de Enfermedades de Declaración Obligatoria del Ministerio de Sanidad son igualmente “agentes del EIS” españoles.

Un ejemplo práctico y clarificador de cómo se refleja el trabajo de campo de estos agentes del EIS en España lo constituye una vez más la falsa pandemia VIH/SIDA. En el estado español las políticas sanitarias relacionadas con el SIDA son gestionadas por el Plan Nacional sobre SIDA en colaboración con la Sociedad Españolade Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica y elGrupo de Estudio del SIDA (www.gesida.seimc.org). De hecho las páginas web de estas entidades muestran sin pudor sus relaciones con Abbott, Boeringher Ingelhem, GlaxoSmithKline, Roche, Novartisy demás laboratorios fabricantes de los tests-chapuza con los que se etiquetan a las personas de “seropositivas” y de los venenos que oficialmente se consideran “tratamientos antirretrovirales” y que vienen siendo responsables de enormes problemas de salud y muertes tanto en el estado español como en el resto del mundo.

A todo lo dicho podemos añadir algunas interrelaciones interesantes que muestran la influencia de los CDC en las actuaciones a pie de cama de miles de hospitales españoles. El 6 de julio de 2006 la revista Nature publicó la conocida como Declaración de Durban, un breve texto en el que el establishment del SIDA reafirmaba su conocida posición dogmática y jamás demostrada de que el VIH causa el SIDA. Solo que no se trataba de un artículo científico sino de una declaración política publicada en ese momento por motivos estratégicos y para la que se solicitó la firma de multitud de científicos a los que se pidió mediante un correo electrónico que firmaran a ciegas: “Muchos de ustedes se dirán que el VIH/SIDA no pertenece a su área de conocimiento pero a lo largo de los años habrán escuchado suficientes argumentos para entender la asociación”. Curiosa manera de imponer una “verdad científica”.

Además, si examinamos la lista de los españoles que firmaron ese vergonzoso documento encontraremos a tres “agentes EIS” españoles, seis miembros del Consejo Asesor del GESIDA -incluido su presidente-, el Secretario de la SEIMC, una autora de los Protocolos de enfermedades de Declaración Obligatoria del Ministerio de Sanidad, tres miembros del Consejo Asesor del Plan Nacional sobre SIDA –incluido su antiguo Secretario, Francisco Parras-, la coordinadora del Plan Multisectorial frente al VIH/SIDA y once autores -coordinador incluido- del Documento de Consenso GESIDA/Plan Nacional sobre tratamiento para el 2010.

Y hablamos de un documento que establece los protocolos de administración de unos productos que son potentes tóxicos inmunodepresores y causantes de deformaciones que incluye entre su bibliografía como documento de referencia el titulado Guidelines for the use of antiretroviral agents in HIV-1-infected adults and adolescents. Bueno, pues el documento firmado en España no es sino una reproducción fiel del que elaboró elOARAC, es decir, el Consejo Asesor de la Oficina de Investigación sobre SIDA que integraban 27 asesores vinculados con la industria farmacéutica y presidía James Curran, agente del EIS que jugó un papel fundamental en la creación en 1981 de la inexistente pandemia del SIDA.

Y ahora, tras saber quiénes y a través de qué organismos se controla el sistema sanitario, ¿sigue usted creyendo en las mentiras oficiales sobre la salud y la enfermedad? Pues aún hay mucho que contar…

 

Jesús García Blanca
 

Este reportaje aparece en
128
128
Junio 2010
Ver número